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30 mar. 2016

Cierra CoMbO, espacio independiente (quizá por eso)

Una de las actividades realizadas en CoMbO. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

Hay noticias que nunca quisiéramos tener que dar y ésta es una de ellas. Después de una travesía que ha durado poco más de dos años cierra sus puertas CoMbO, el espacio independiente más significativo con que contaba la ciudad. Auspiciado por Gaby Mangieri y Javier Orcaray, CoMbO nació como el lugar desde donde dar visibilidad a los proyectos que se realizaban en la Residencia de artistas La Fragua que ambos dirigen en Belalcázar. Al equipo formado por la pareja pronto se suma el crítico y comisario de arte Jesús Alcaide. Juntos han sido responsables de una programación que además de exposiciones y performances ha incluido jornadas de debate, conferencias, presentaciones de libros y revistas, un club de lectura, conciertos y actividades didácticas. Toda una bocanada de aire demasiado fresco para una ciudad que permanece anquilosada en el tiempo y que contempló con indiferencia todo lo que allí acontencía.

Cartel de Pause,  jornadas de arte contemporáneo en Córdoba
En estos dos años por el espacio de la calle García Lovera han pasado artistas internacionales como Anders Grønlien, Tommy Høvik, Natalie Häusler, Karen Nikgol, Tobias Sjöberg o Shan Kelley; nacionales como Iván Izquierdo, Pablo Capitán del Río, Fernando M. Romero, Ángel Masip, David Bestué o Ira Lombardía o muestras colectivas  como Undocuments No somos tan raras.  En muchos casos los artistas fueron invitados a una estancia en Córdoba para trabajar en la construcción de nuevos imaginarios de la ciudad. Así, Karen Knigol presentó series basadas en la Semana Santa y la performatividad mediterránea, el canadiense Shan Kelley tomó como referencia la figura de Pepe Espaliú para desplegar un trabajo realizado en los espacios de cruising de la ciudad y David Bestué ofreció una relectura del poeta Juan Bernier, como representante de una Córdoba oculta y no oficial. Esta voluntad de incidir en el proceso de construcción cultural de la ciudad llevó a CoMbO a organizar jornadas de reflexión y debate como Pause, al hilo de la celebración del 60 aniversario de la primera exposición de arte contemporáneo en la ciudad de Córdoba, o RE-VIEW, las jornadas que en torno a la imagen actual se plantearon desde CoMbO y Blow Up, otro espacio independiente recientemente desaparecido, coincidiendo con la Bienal de Fotografía.

Aspecto de la intervención de Fernando M. Romero en la fachada de CoMbO. Foto: FMR
A.O.: Parece que después de haberlo intentado durante dos años en los que habéis sostenido totalmente la programación y las actividades del espacio de la calle García Lovera, los números son tozudos y el proyecto es imposible de mantener económicamente ¿Cuáles son las circunstancias que han abocado al cierre de CoMbO?

CoMbO: En principio hay que resaltar que CoMbO era un programa cerrado de cinco meses, temporal, experimental, con una programación de intercambio internacional con artistas, algo que para nosotros faltaba en la ciudad de Córdoba y que comenzamos con el artista noruego Anders Grønlien. Fue la propia comunidad que se creó en torno al proyecto la que nos llevó a continuarlo sin tener una fecha límite ni un horizonte temporal. En este sentido, nos gustaría diferenciar entre CoMbO como un espacio físico localizado en el centro de la ciudad de Córdoba, y CoMbO como un proyecto colectivo que al igual que todo proceso vivo, tiene sus ciclos y mutaciones. La energía no se pierde, se transforma, por lo tanto CoMbO sigue abierto. Tal y como hablábamos hace unos meses con Martí Manen, este tipo de espacios independientes, tiene cada uno su propio ciclo de vida y devenir. No es lo mismo un espacio de similares características en Suecia que aquí, una cuestión que ha sido determinante a la hora de abordar este proceso. En este momento la prioridad es programar y generar actividad, no necesariamente en una sede permanente.

I see the darkness, instalación de Ira lombardía en CoMbo. Foto: Ars Operandi
A.O.: Como decís CoMbO desaparece como espacio físico pero no desaparece como espacio de generación de proyectos; organizásteis Jaque a la institución, uno de los curso de verano de Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) que contó con la presencia de Martí Manen, Peio Aguirre o Manuel Segade, entre otros y de hecho continuáis trabajando en algunos de los que están en marcha como la residencia en la ciudad del artista argentino Antonio Gagliano. ¿Vais a seguir desarrollando propuestas, articulando espacios de debate? ¿Serán aquí en la ciudad?

CoMbO: Sí, nos gustaría seguir trabajando en la ciudad, así como en cualquier contexto donde los afectos sean un factor importante. Y por supuesto aprovechar todas las redes y conexiones que hemos construido a lo largo de estos dos años para seguir aprendiendo, generando espacios de dialogo, siendo críticos e independientes y disfrutando con lo que hacemos.

Vista de la exposición de David Bestué en Combo. Foto: Ars Operandi
A.O.: Una de las virtudes de CoMbO era su voluntaria falta de definición, nunca abogasteis por ser una galería de arte aún ofreciendo una oferta muy similar a éstas. ¿Se convirtió esa virtud en una de vuestras debilidades?, ¿Por qué no estabais interesados en ocupar el espacio de una galería de arte comercial? Al fin y al cabo trabajabais con artistas que el mercado en muchos casos reconoce como David Bestué, premio ARCO de la Comunidad de Madrid o Pablo Capitán del Río, premio Mustang al mejor artista joven de Just Mad.

CoMbO: El coleccionismo en Córdoba no está en general en la misma sintonía que las propuestas artísticas que a nosotros más nos interesan. Salir fuera e incluso internacionalizar la actividad requiere el aprendizaje de una nueva profesión, la de galerista, así como una inversión económica para entrar en el mercado internacional como se merecen los artistas con los que hemos trabajado. Además, este no es ni nuestro interés, ni nuestro camino, porque CoMbO en García Lovera era mucho más que un espacio expositivo. No creemos que esa indefinición de la que habláis sea una debilidad, sino todo lo contrario, es la herramienta para una continua redefinición y gracias a ese carácter hemos conseguido trabajar con muchos artistas y otros agentes culturales que han valorado ese carácter independiente y de proyecto abierto.

Primera exposición de CoMbO. Foto: Ars Operandi

A.O.: El proyecto arranca apoyado en parte por las EEA Grants, que son ayudas de los gobiernos noruego, islandés y de Liechtenstein para contribuir a reducir las desigualdades económicas y sociales respecto a los países menos favorecidos de la Unión Europea, entre ellos España. Resulta curioso que un proyecto que es objeto de apoyo por parte de organismos internacionales no reciba la mínima atención por parte de las instituciones locales. Por otro lado, resulta fácil comprobar como, por parte de los poderes públicos tanto municipales como provinciales, sí hay un apoyo explícito económico a proyectos que en muchos casos aportan muy poco al contexto de la cultura local. ¿Se han mostrado alguna vez las instituciones interesadas en colaborar con el proyecto?

CoMbO: Nos gustaría aclarar que las ayudas de la EEA sólo sirvieron para apoyar el primero proyecto producido por Anders e Iván, así como una pequeña partida para el acondicionamiento del local para esta utilidad y la apertura del mismo. En cuanto a lo que nos preguntáis sobre las instituciones, se han mostrado interesadas en más de una ocasión, aunque no de una manera clara y eficiente. Aunque parezca una insensatez sigue habiendo un espíritu de esperanza, algún día las instituciones públicas de la ciudad se abrirán a la colaboración con propuestas culturales contemporáneas como CoMbO. No hay vuelta atrás. THE FUTURE IS SELF-ORGANISED.

25 mar. 2016

Elogio de la sombra. Fernando M. Romero en el Hospital Real de Granada

He atrapado una sombra_01, instalación de Fernando M. Romero en el Hospital Real de Granada. Foto: Cortesía del artista
Redacción / Ars Operandi

El Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, a través de su Área de Artes Visuales, viene desarrollando una interesante programación de la mano de la artista y docente Belén Mazuecos. Exposiciones en La Madraza y el Hospital Real, proyectos como El vídeo en el aula o Escenas del Graffiti, seminarios, talleres de artistas y unos cuidadísimos programas didácticos  y divulgativos conforman una oferta que empieza a destacar dentro del panorama universitario andaluz. Tras las muestras individuales de Miguel Ángel Moreno Carretero, Chico López y la dedicada a los 14 años de Scarpia es el turno de Fernando M. Romero, egresado de la Universidad, quien vuelve a la ciudad para repasar los últimos años de su trayectoria artística. Un tiempo especialmente fecundo para el artista cordobés que lo ha llevado a realizar más de treinta exposiciones individuales y colectivas en los últimos cinco años en galerías, ferias y salas institucionales del panorama nacional e internacional.

He atrapado una sombra_02, instalación de Fernando M. Romero en el Hospital Real de Granada. Foto: Cortesía del artista
La propuesta que presenta en el Crucero del Hospital Real muestra un recorrido por las principales estrategias de las que se nutre para explorar, desde un enfoque interdisciplinar, la distancia existente entre la realidad y sus registros. Fotografía, pintura, instalación y video conforman un bucle en la producción de Fernando M. Romero mediante el que intenta desvelar los mecanismos que intervienen en nuestra percepción de la realidad. De su interés por expandir la pintura y hacerla colisionar con otros medios dan buena cuenta He atrapado una sombra 01 y 02, las obras que ocupan el espacio central del Crucero. Tanto en una de sus ya clásicas intervenciones mediante cinta adhesiva, la más monumental hasta el momento, como en la otra pieza, una aguda puesta en escena sobre la representación, el registro y la memoria, se hacen evidentes esa confluencia de intereses de los que se nutre su obra reciente y que van desde cómo construimos y nos relacionamos con nuestra memoria a las teorías científicas acerca de la naturaleza de la luz y de nuestro conocimiento de la realidad. 

Fotografías de las series Grid_(Lacock Abbey) de Fernando M. Romero. Foto: Cortesía del artista
El trabajo que viene desarrollando Fernando M. Romero, en el que el proceso de construcción de las imágenes adquiere gran protagonismo, le ha llevado a indagar en los pioneros de la fotografía del siglo XIX, Fox Talbot, John Herschel, Clerk Maxwell, etc., en los que "confluían por un lado la vertiente científica y sus investigaciones sobre la naturaleza y el comportamiento de la luz y por el otro el deseo de fijar esa luz o ese momento más allá de lo pasajero. Hoy día la fotografía y lo visual han monopolizado nuestros recuerdos y la forma en la que construimos nuestra memoria". Fernando M. Romero acude al momento inicial en el que todas esas cuestiones se configuraron por primera vez en una forma concreta a través de los ensayos fotográficos y los primeros negativos de W. H. Fox Talbot. Anteriormente ya se conocía el funcionamiento de la cámara oscura, la reacción fotosensible de las sales de plata e incluso hubo avances como el fisionotrazo de Guilles Louis Chretien o los trabajos de Thomas Wedgwood para trazar o capturar siluetas a escala".

Fotografías de las series Et in Arcadia ego y Folded de Fernando M. Romero. Foto: Cortesía del artista
En 1835, Fox Talbot, con ayuda de John Herschel, logra fijar el primer negativo fotográfico de la celosía de su ventana. “He atrapado una sombra” fueron las palabras que usó al difundir su trabajo. Es este momento en el que se entrelazan fotografía, dibujo y pintura el que atrae a Fernando M. Romero como pintor, pues en estas sombras y siluetas encuentra una relación directa con el mito fundacional de la pintura, el mito griego de Butades en el que su hija trazaba el perfil de la sombra que proyectaba su amado en la pared antes de partir.  "Para mí atrapar una sombra", indica el artista, "significa hablar de la memoria, del recuerdo, de cómo reconstruimos todo eso. Lo único que podemos atrapar realmente es la sombra. La huella es lo único que podemos atrapar, pero lo atrapamos siempre a base de trampas".

He atrapado una sombra. Fernando M. Romero
Hospital Real de Granada
Hasta el 11 de abril




17 mar. 2016

Los papeles de Espaliú

Dibujo de Antonio Gagliano en El Espíritu del siglo XX
Redacción / Ars Operandi

La biblioteca de Pepe Espaliú fue donada a Arteleku por deseo del artista tras su muerte en 1993. Veinte años después, los 4.500 volúmenes y documentos que la conforman fueron devueltos a la familia por la Diputación Foral de Gipuzkoa. Desde entonces están depositados en el Centro de Arte Pepe Espaliú y hoy, una parte importante de esos libros cerrarán una especie de círculo. Los 106 dibujos de Antonio Gagliano que relatan El Espíritu del siglo XX, la publicación que se presenta en el CAPE, son copias realizadas a partir de las anotaciones, recortes y documentos que se hallaban entre las páginas de los libros de Espaliú y que fueron extraídos de los volúmenes durante su conversión atropellada de cuerpo privado a patrimonio público. El origen del libro, indican desde CoMbO, se sitúa en “un paisaje anegado”, en el que se sobresale la biblioteca de Espaliú, depositada en Arteleku, un centro que se vio sometido a una serie de “desbordamientos físicos e ideológicos, incluido el de un río próximo obstinado a inundar la memoria del lugar. Sumergidas en el corazón de esta escena hay dos cajas abarrotadas de folios manuscritos y materiales impresos, semejantes a los papeles de color sepia de imágenes acuáticas inquietantes y charcos de orín convocados por Valentín Roma en su texto para esta publicación”.

Dibujo de Antonio Gagliano en El Espíritu del siglo XX
Los dibujos de Gagliano (Córdoba, Argentina, 1982), quien desarrolla en estos días una residencia artística invitado por CoMbO en la que investiga sobre las dos ciudades homónimas, han sido organizados en torno a varias preguntas latentes sobre los “límites de la autoría, los puntos de confluencia entre los fenómenos virales en los campos de la enfermedad y la cultura, o el supuesto agotamiento del archivo. No obstante, antes que propiciar un bloqueo de otra naturaleza, desplegamos la copia artesanal y mimética como una técnica jurídica capaz de acelerar su circulación. Se trata aquí de liberar una galaxia impresa: rebasar el balbuceo que fiscaliza la vida múltiple de la memoria, sus infinitas bifurcaciones, su libre distribución. El protagonista de esta historia no es, en cualquier caso, ni el artista, ni la institución, ni la biblioteca y sus márgenes, sino el siglo XX, un fantasma monumental cuya sombra alargada ha terminado atravesando toda la narración”.

Presentación de El Espíritu del siglo XX. Texto de Valentín Roma ; [editores, Aimar Arriola & Antonio Gagliano]  a cargo del autor y conversación con Jesús Alcaide, comisario de arte
Miércoles, 17 de marzo, 19:30 h. 
Centro de Arte Pepe Espaliú


27 feb. 2016

Equipo 57 y Pepe Espaliú en el 35 aniversario de ARCO


Un aspecto del stand de Rafael Ortiz en ARCO con obras de Equipo 57. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

Madrid se convierte en estos días en la capital de todas las ferias de arte. Y es que, orbitando alrededor de ARCO, se contabilizan ya casi una decena de iniciativas que, atendiendo a diferentes segmentos de mercado, vienen a completar la oferta de la XXXV edición de la feria. Una edición con un tono marcadamente celebratorio que pretende reclamar el decisivo papel que ARCOMadrid ha desempeñado como dinamizador de la escena artística en el país. Como muestra de homenaje a las galerías que han recalado en ARCO durante estos 35 años, la organización ha invitado a 33 grandes firmas internacionales entre las que se incluyen nombres tan aquilatados como los de Lisson Gallery, Marian Goodman o Chantal Crouse. Los principales exponentes del arte contemporáneo en Córdoba, Equipo 57 y Pepe Espaliú, cuentan un año más con una importante presencia en la feria de la mano de sus galeristas habituales, Rafael Ortiz y Pepe Cobo. En el caso de Equipo 57 la presencia es doble; a la nutrida representación de obras que presenta Rafael Ortiz hay que sumar en esta edición los trabajos que se incluyen en el stand de la mítica galería parisina Denise René.

Obras de Vasarely y Equipo 57 en el stand de Denise René en ARCO. Foto: Ars Operandi
Denise René, que vuelve a Madrid para conmemorar el aniversario de la feria, es la histórica galería que albergó hace casi 60 años una de las primeras muestras individuales del colectivo formado por Juan Serrano, Juan Cuenca, Ángel Duarte, Agustín Ibarrola y Pepe Duarte.  Para su comparecencia en ARCO la galería francesa ha seleccionado Sín título KØ 43, un óleo sobre lienzo de 1958 realizado en Dinamarca que ya estuvo presente en la exposición retrospectiva de Equipo 57 en el MNCARS y que se exhibe junto a obras de Victor Vasarelly y a una escultura de varilla de acero perteneciente a la producción individual de Ángel Duarte. Por su parte, la galería Rafael Ortiz dedica gran parte de su stand a una recopilación de obras del colectivo de artistas. La muestra incluye óleos, gouaches, esculturas en piedra artificial, madera y acero, mobiliario, bocetos y prototipos que son exhibidos con una disposición propia de un gabinete de coleccionista. Rafael Ortiz reclama con su apuesta la "permanente actualidad" de una obra que, a medida que pasa el tiempo, "sigue creciendo en reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional".

Obras de Miroslaw Balka y Pepe Espaliú en el stand de Pepe Cobo en ARCO. Foto: Ars Operandi
La obra de Pepe Espaliú vuelven un año más a ARCO de la mano de su galerista, Pepe Cobo. El que fuera director de La Máquina Española, la galería que proyectó internacionalmente la obra del artista cordobés, presenta en la feria madrileña una selecta relación de autores que incluye nombres tan señalados de la escultura contemporánea como los del propio Espaliú, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Miroslaw Balka o Stephan Balkenhol. Pepe Cobo acude a este aniversario de ARCO con dos piezas de Espaliú, Sin título, una escultura de bronce y cuerda del 91 y Dentro de poco, una obra sobre madera que guarda especial recuerdo para el galerista ya que se mostró en la primera individual que realizó el artista cordobés en la galería sevillana en 1987. Cobo ha señalado a Ars Operandi que es notorio el interés que sigue suscitando la obra de Espaliú como demuestra el anuncio de una próxima exposición individual en el IVAM comisariada por dos especialistas en la obra del artista como son el crítico y comisario Juan Vicente Aliaga y el actual director del centro valenciano, José Miguel Cortés.

Trash, de Antonio Blázquez en el stand de ABC en ARCO. Foto: Cortesía del artista
Sin salir de ARCO y ya fuera del programa general encontramos la presencia del cordobés Antonio Blázquez,  seleccionado, junto a otros diez jóvenes artistas emergentes por el crítico y comisario Javier Díaz Guardiola para mostrar su procesos de trabajo en el stand de ABC. El periódico, que conmemora el XXV aniversario de su suplemento cultural, ha querido así dirigir su mirada hacia los artistas que, "tal vez, alcancen la cima por méritos propios en ARCO en el año 2041, dentro de otros 25 años". Durante los días de la feria los artistas seleccionados han realizado sus trabajos a la vista del público para conformar una obra que mantiene el formato y la cabecera del suplemento cultural. Antonio Blázquez ha usado para la ocasión el repertorio iconográfico que le es afín, con imágenes fotocopiadas extraídas de los medios e intervenidas mediante dibujos. Trash, la obra que presenta, es en palabras del artista "una pieza realizada con información del propio periódico, caras de personajes que han aparecido en estos últimos meses, recopiladas, sacadas de su contexto, reimpresas sobre papel rosa y convertidas en pequeñas bolas de papel arrugado". También en el espacio que ARCO dedica a los medios de comunicación, en el stand de RTVE, nuestro compañero Jesús Alcaide, ha formado parte de Ruido. Nieve, un proyecto del artista Eduardo Hurtado que pretende poner en primer plano "aquello que habitualmente está fuera de foco como el registro, la escenografía, el ensayo o el discurso audiovisual".

Un aspecto de las obras de Rafael Jiménez en el stand de Modus Operandi en JustMad. Foto: Cortesía de la galería
Al igual que sucede en las grandes ferias internacionales, alrededor del astro de ARCO giran ya, a modo de satélites, casi una decena de ferias. Desde las más veteranas como ArtMadrid hasta las recién llegadas como Drawing Room proponen todas una oferta complementaria a la feria madre prestando especial atención al arte más emergente. En JustMad, que celebra su séptima edición, el artista cordobés Rafael Jimenez presenta en el espacio de la galería madrileña Modus Operandi una colección de obras que forman parte de una investigación en proceso en la que reinterpreta mediante dibujos con plastilina bustos, retratos, piezas y objetos museísticos. trabajos recientes que delatan su interés hacia el pasado y nuestra identidad, "prestando atención a las diferencias entre los conceptos de historia y memoria y a la deformación y manipulación de ambos a través de la imagen".

Mapping me: Crecer también duele, obra de María Ortega Estepa. Foto: Cortesía de la artista
Por su parte, la artista María Ortega Estepa hace doblete en dos de las ferias madrileñas con obras en las que la naturaleza adquiere todo el protagonismo. En Room Art Fair, que se celebra en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara, presenta obras como Cosmos. La Armonía en el stand de la galería Bus Station Space de Santiago de Compostela en una muestra comisariada por Jose Luis Rey Barreiro. Por otro lado en We are fair y de la mano de la galería Millano Art Studio se pueden contemplar obras de la artista cordobesa de la serie Mapping-me.

Un_folded_01, políptico fotográfico de Fernando M. Romero en We are fair. Foto: Cortesía del artista
También en We are fair, otro artista cordobés, Fernando M. Romero, presenta sus trabajos, un políptico fotográfico de la serie Un_folded, en el I Proyecto Andalucía, comisariado por Esther Fernández, presidenta de la asociación ANVAD, y en el que también se muestran obras de Javier Calleja, Joan Lara, Manuel A. Domínguez o María Cañas entre otros. Romero, que ya participó en la pasada edición de JustMad, presenta en estos días una amplia recopilación de trabajos recientes en el Hospital Real de Granada bajo el título He atrapado una sombra.

Entresijos, obra de Pepe Puntas en el stand de la galería BAT en ArtMadrid. Foto: Cortesía del artista
La más veterana de las ferias paralelas, ArtMadrid, celebra su decimoprimera edición en la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles con 46 galerías y una significativa presencia entre ellas de expositores internacionales. Una de las galerías habituales de la feria es BAT Alberto Cornejo donde el artista cordobés Pepe Puntas presenta, como viene siendo habitual en los últimos años, una selección de sus trabajos más recientes en un stand que también incluye obras de Diego Canogar, Byeonghee Bae o Carlos Albert entre otros.



14 feb. 2016

Donde crece el peligro crece también la salvación. María Cañas en Isabel Hurley

Still de video de Risas en la oscuridad, instalación de María Cañas en Isabel Hurley. Foto: Cortesía de la galería
Redacción / Ars Operandi

Aconsejaba Farocki desconfiar de las imágenes. María Cañas no solo rubrica esta sospecha sino que se adentra habitualmente en el detritus audiovisual para intentar dinamitar desde dentro el aparataje icónico que sustenta a esta sociedad de la información y el espectáculo en tiempo real. Tras su celebrada individual en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, recoge ahora parte de estos trabajos producidos en colaboración con el centro para ponerlos en escena en la galería Isabel Hurley. "Archivera de Sevilla, Virgen Terrorista del Archivo, iconoclasta audiovisual, salvaje mediática, videoguerrillera" se define una artista que se alimenta en compulsiva dependencia del "excedente de imágenes del gran teatro del mundo". Los fragmentos de YouTube, videos de noticiarios, archivos fílmicos y retazos de películas constituyen para Cañas un material que, debidamente agitado, se convierte en "resistencia a la distracción, al maniqueísmo, a la espectacularidad gratuita y demás paparruchas engendradas por la industria del entretenimiento digital. Me apasiona generar ocio terrorífico que nos haga rugir porque la revolución no será televisada". Un trabajo de apropiación y resignificación que reflexiona sobre "la extraña mezcla de diversión y tremendismo, de imaginería lúgubre y sensual en nuestro imaginario colectivo, operando en el canibalismo iconoclasta". Reivindica así narrativas audiovisuales "liberadas de las concepciones bunkerizantes de la historia y de los géneros: avanzar por tierra de nadie, entre el cine experimental y el videoarte, el documental y el ensayo, la vida y la muerte…".

Risas en la oscuridad, instalación de María Cañas en Isabel Hurley. Foto: Cortesía de la galería
En Risas en la oscuridad, una videoinstalación de tres canales, Cañas rinde homenaje a todas aquellas que siente como hermanas, "brujas, quemadas y resurgidas de sus cenizas". Un tributo a la mujer, que lejos de los arquetipos cinematográficos de la femme fatale, reivindica una condición "fuerte, autosuficiente y libre". El material que nutre Risas en la oscuridad está protagonizado exclusivamente por imágenes de mujeres extraídos de diferentes medios, son "brujas, vampiras, guerreras, cándidas y malignas, féminas bigger than life que muestran su poder instaurando el desorden y la revuelta a través de una cascada interminable de risas salvajes, iluminando la oscuridad, la supuesta muerte del cine y de la literatura, con su risueña energía creadora. Mujeres que no tratan de agradar y servir, ni esperan el momento de la maternidad o del regreso del varón al calor del hogar. Son diosas, súcubos, gigantas, mujeres de luz y de fuego, plenas, provenientes de la mitología, el cine o la calle. Mujeres fuertes, autosuficientes y libres, o a veces, desesperadas, que se rebelan ante lo establecido. Son mujeres que se autoexorcizan, que combustionan en una catarsis de fuego".

Al toro bravo échale vacas, instalación de María Cañas en Isabel Hurley. Foto: Cortesía de la galería
La risa y el humor negro también forman parte indisoluble de Al toro bravo échale vacas, una instalación con hamacas y césped artificial que indaga sobre el inexorable ocaso de lo racial, "sobre la paradoja de que el toro bravo ya no es bravo, porque España, esa piel de toro, se está quedando calva, en los huesos". Hubo un tiempo, recuerda Cañas, en que la frase "échale vacas al toro", tenía sentido, pero hoy, con tanta corrupción y tanta química, hasta el toro ha perdido su virilidad, está tan mustio que ni las vacas ni el antaño afrodisíaco soniquete de la trompetilla cañí lo empalman".  Y es que para la artista "Los espíritus libres no admiten certezas, ni mandamientos, ni dogmas. La libertad no soporta la patria, la santidad, ni las modas, ni el poder dictatorial. Me interesa experimentar la vida desde la contradicción, no desde la convicción. Me parece sospechoso, todo lo que aspira a superioridad moral, todo lo que propone una línea de perfección a seguir, sea una religión, un movimiento artístico o un partido. Prefiero pensar sencillamente en la existencia de la deriva…"

Still de video de La mano que trina, instalación de María Cañas. Foto: Cortesía de la galería
El lado oscuro de la tecnología, el sentimiento de tecno-paranoia, la religión del selfie, las tecnopatías, la demencia digital, la obsolescencia programada, la e-waste y el poshumanismo están, para María Cañas, detrás de La mano que trina, una proyección de video que la artista sevillana acompaña de una acumulación de chatarra electrónica. La pieza funciona a manera de sátira sobre una sociedad tecnológicamente hiperconectada en la que "los smartphones, las tablets y los ordenadores están acabando con la poca masa crítica agitadora de nuestra sociedad, cada vez más banal e infantilizada, en gran parte debido a la smartphone´s addiction. Y es que tal vez, concluye la artista, "nos estemos convirtiendo en datos a merced y bajo el control de megacorporaciones en las que no prima el arte ni la libertad de los usuarios si no el afán de lucro salvaje y voraz, en una época de vértigo, en la que ya no hay tiempo para ver, leer y escuchar con atención crítica".


Contenga multitudes. María Cañas
Galería Isabel Hurley. Málaga
Hasta el 26 de marzo

12 feb. 2016

Doble cita en el Premio Citoler

Un aspecto de la exposición de Vari Caramés. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

El Premio Bienal Internacional de Fotografía Pilar Citoler presentó ayer en la sala Vimcorsa las exposiciones correspondientes al ganador de la séptima edición, Vari Caramés, y a los finalistas de la octava. El fotógrafo gallego muestra, bajo el título de Ventana a lo insólito, una recopilación de trabajos que recoge desde las fotografías en blanco y negro realizadas en los ochenta y noventa hasta las obras en color fechadas a partir del año 2000. A través de series como PasatiempoTránsito, Recreo o Nadar es posible rastrear los intereses de un fotógrafo que afirma buscar la sugerencia, la evocación y el "hacer soñar al espectador". Lo intemporal, lo indefinido se reflejan en una obra "repleta de momentos fugaces que pasan inadvertidos en el fluir de los días que invita a todo aquel que la observa a contemplar una realidad diferente, una realidad nacida de la peculiar mirada del artista, de la que coge un fragmento y aplica un filtro personal. Evocaciones, estímulos cotidianos relatados, que no retratados, protagonizan sus obras, que luchan por eludir las marcas del tiempo, intentando ser intemporales" como se indica en la monografía publicada en la colección El Ojo que ves con motivo de la séptima edición del premio.

Bereavement, obra de Erica Nyholm ganadora del Premio Citoler. Foto: Ars Operandi
Un premio que es uno de los mejores dotados en su género, 15.000€, además de una individual y una monografía y que viene a reconocer, como establecen las bases, "de modo especial una trayectoria artística y su inserción en el discurso de la fotografía contemporánea". En esta edición el galardón ha recaído en Erica Nyholm (Helsinki, 1982), una fotógrafa finlandesa que hasta el momento ha realizado cuatro exposiciones individuales, la primera en el año 2010. El jurado, presidido por Pilar Citoler y compuesto por el director de Cultura de la Universidad de Córdoba, Pablo Rabasco; el director del Centro Andaluz de la Fotografía, Pablo Juliá; el pintor y fotógrafo Juan Ugalde; el galerista Moisés Pérez de Albéniz; el fotógrafo y teórico Jesús Micó; el teórico y crítico de arte Alfonso de la Torre; y el fotógrafo Vari Caramés, como ganador de la última edición, valoró "el alto compromiso con el lenguaje con la fotografía contemporánea, basado en un imaginario poético muy marcado por su misteriosa visión cotidiana". La obra ganadora, Bereavement, responde a una fotografía de puesta en escena dominada por la luz fría del norte en la que utiliza como modelos a familiares y amigos para realizar composiciones que establecen claras referencias a la pintura europea.

Obras de Nicolás Combarro y Aitor Lara en la selección del Premio Citoler. Foto: Ars Operandi
Además de la obra ganadora, el jurado ha seleccionado 9 finalistas entre las imágenes presentadas por 128 fotógrafos, de los que 112 son españoles y 16 proceden de distintos países de Europa y América. Desde la organización se ha remarcado la vocación internacional del premio –se presenta regularmente en Paris Photo– y se ha recordado que Erica Nyholm es la segunda fotógrafa no española en obtenerlo tras la concesión en 2010 del galardón a la artista alemana Karen Knorr. Entre los finalistas de esta octava edición se encuentran la pareja formada por Almalé y Bondía, José Ramón Ais, Paula Anta, Ricardo Cases, Nicolás Combarro, Gerardo Custance, Aitor Lara, Mara León y Álvaro Sánchez-Montañés, en una selección en la que se impone el paisaje como temática principal. Cabe citar que entre los artistas que han concurrido al premio y cuya obra no ha resultado seleccionada figuran nombres reconocidos en la escena española como los de Miguel Ángel Tornero, Sergio Belinchón, Rossell Meseguer, Jesús Palomino, Roberto Aguirrezabala, Fuentesal & Arenillas, Llorenç Ugas, Miguel Ángel Gaueca o Fernando Bayona entre otros.


Vari Caramés: Ventana a lo insólito
Finalistas VIII Premio Pilar Citoler
Sala Vimcorsa
Hasta el 3 de abril


5 feb. 2016

En las afueras: espacios, cuerpos y viceversa


Juan López López para Ars Operandi

De Michelangelo Antonioni a Marc Augé, de Luis de Góngora a Pablo García Casado, de Whitman a Lorca, de Romero de Torres a Foucault, del folletín romántico al cine ensayo, de la ruina consagrada al futuro incierto, de la pintura figurativa al teatro experimental, del deseo a la frustración, de la contención al estadillo sexual, del sentido al “fuera de escena”, del núcleo a la periferia. Son tantas las líneas dibujadas en este último proyecto titulado En las afueras, que trazar un único itinerario para el espectador se me antoja complicado, por no decir imposible. Pero lo intentaré.

Este proyecto que se exhibe en el Espacio Iniciarte de Córdoba –con el amparo del programa Iniciarte de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y el posterior apoyo de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí–, tiene su germen teórico dentro del Máster en Cinematografía de la Universidad de Córdoba (2011-12). Carceleras, Serenata Española, Luna de miel, El Cristo de los Faroles, Pasodoble, Carmen, Hable con ella, The Kingdom of Heaven, Entrelobos o Averroes y Maimonides, luz de Al-Andalus son algunos de los ejemplos cinematográficos donde la ciudad de Córdoba se presenta al público como escenario o protagonista de historias que parecen ya mil veces contadas, a saber, la mitificación de la dudosa convivencia entre culturas, la exaltación del binomio tradición-religión o el enaltecimiento del pasado como tiempo mejor. El punto de partida para En las afueras fue desde el principio huir de lo anterior y escapar del centro (histórico y monumental) hacia lo desconocido, la variedad y lo extraño.

Still de video de En las afueras de Juan López López. Foto: Cortesía del artista
Para Carlos Losilla, ensayista, crítico cinematográfico y profesor de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, autor del texto del catálogo, En las afueras no acepta ningún tipo de planteamiento dramático, aunque parezca que sí lo haga, que avance mediante diálogos entre personajes convencionales explicando tres historias de desamor en el escenario simbólico de una ciudad lunar, tan solitaria y desamparada como los propios “protagonistas”. Pero no, no se trata de eso. Esa situación es solo el punto de partida de un experimento que va mucho más allá, que asume en su propia confección otro tipo de desertización: la del relato convencional. Y es que este proyecto expositivo ha sido concebido expresamente para el Espacio Iniciarte de Córdoba. En él el espectador queda atrapado y abducido –o por lo menos esa es la intención– por las imágenes, silencios, sonidos y músicas de cuatro películas sin información añadida (ausencia de cartelas, duración o títulos de crédito) y en continua reproducción. Por un lado, dos películas mudas de 5 minutos mostradas en pantallas pequeñas, donde vemos a hombres transitando en espacios post-urbanos y a mujeres inmersas en abruptos paisajes naturales. Por momentos pareciera que se buscan unos a otros, llegando casi a encontrarse con la mirada, pero sin conexión corporal final. El espacio expositivo, por otro lado, queda flanqueado por dos grandes proyecciones. La primera de ellas, muda, está virada a un azul crepuscular, eléctrico, y alterna durante trece minutos planos fijos urbanos y naturales sin ningún atisbo de movimiento, ausencia humana, apenas la brisa del viento perceptible en la vegetación. Vemos modernos puentes, idílicos paisajes invernales, edificios de refinada arquitectura, glorietas iluminadas como escenografías teatrales, arcadias con aguas cristalinas, frío asfalto nocturno: el edén y el mundo terrenal como si fueran una misma cosa.

Still de video de En las afueras de Juan López López. Foto: Cortesía del artista
La proyección principal es la encargada de interconectar todos estos “relatos” expuestos a lo largo de casi hora y media en la que se muestran los espacios y personajes ya presentados en las anteriores proyecciones más otros nuevos escenarios. Los protagonistas, de tres generaciones distintas, son de carne y hueso y carecen de nombre, pero claman solemnemente y se mueven como seres insomnes en mitad de la noche, o atrapados en interiores íntimos o majestuosos. La ciudad se presenta desierta, metafísica, misteriosa, como si fuera un estado mental de esos cuerpos insomnes: Córdoba como una anomalía visual. La ficción se descoyunta desde el inicio, entre el documental analítico y la performance filmada. La ciudad es la verdadera protagonista de En las afueras porque en sus espacios representados se contienen simultáneamente todos los tiempos del relato. Y ese relato es asumido por las tres voces femeninas, mujeres emanadoras de energía, pura vida que no deja de increpar al hombre, siempre pasivo, incapacitado para comunicar o trasladar emociones. Las viejas normas son cuestionadas por el poder subyugado (heteronormativamente hablando) y la huída hacia lo salvaje es imparable, aunque por el camino haya que dejar algún cadáver.

En las afueras plantea una sublimación de la realidad hacia lo utópico, o lo distópico, construyendo una representación inédita y una crítica de los espacios y los usos que de las ciudades hacemos a partir de cógidos cinematográficos poco convencionales. El montaje es el verdadero demiurgo de esta experiencia sensorial y el espectador es el verdadero artífice del relato una vez entra en el espacio. Buen viaje a las afueras.


En las afueras
Juan López López
Espacio Iniciarte, Córdoba
Hasta el 14 de febrero 


4 feb. 2016

Imágenes del pensamiento

Obras de Juan del Junco y Candida Höfer. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

La Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí, recogiendo la labor de mecenazgo artístico de la Diputación Provincial de Córdoba, ha ido atesorando en las últimas décadas una colección de obras en las que la fotografía adquiere un protagonismo especial. Una parte de estos fondos se reúnen desde hoy en el Centro de Arte Rafael Botí, que inicia así su programación, bajo el título de Imágenes del pensamiento. Comisariada por Óscar Fernández, la muestra recoge fotografías adquiridas fundamentalmente de las ocho bienales convocadas durante los últimos años, así como obras procedentes del proyecto Córdoba, Retrato de una ciudad, un encargo realizado en el 2004 a artistas como Bleda y Rosa, Humberto Rivas o Pablo Genovés y del Premio Pilar Citoler como en el caso de la obra de Félix Curto. A través de Imágenes del pensamiento es posible rastrear el devenir de la fotografía contemporánea española en estos últimos quince años en un recorrido en el que encontramos obras de Ángeles Agrela, Bleda y Rosa, Juan Carlos Bracho, Félix Curto, Candida Höfer, Juan del Junco, Diana Larrea, Juan Carlos Martínez,  Mario Muchnik, Santiago Navarro (Aaron Lloyd), Diego Opazo, Carlos Pérez Siquier, Rax Rinnekangas y Humberto Rivas y en el que es notable la presencia de artistas cordobeses como Tete Álvarez, Manuel Bautista, Miguel Ángel Moreno Carretero y Manuel Muñoz.

Obras de Diego Opazo y Tete Álvarez. Foto: Ars Operandi
La selección de fondos revela las diversas maneras de acercarse al hecho fotográfico con una serie de obras que aunque en lo formal resultan muy diversas, en lo conceptual "hay determinadas líneas compartidas que tienen que ver con un replanteamiento de qué significa ser fotógrafo, de la mirada subjetiva, personal y contemplativa del que realiza la instantánea”. En su reflexión sobre la imagen en la modernidad, el comisario de la muestra indica que es "ante todo, un encuentro ante sí misma que se vehicula o no a través de lo que todos conocemos como la realidad. Incluso la fotografía, investigando de manera incesante los límites de su propio lenguaje, se ha empeñado en asumir esta consigna. En una deriva que arremete contra la que parecía ser su propia naturaleza, que no es otra que dejar huella objetiva del mundo. Incidir en esta paradoja, de la que ha resultado buena parte de la producción artística más interesante de las últimas décadas, bien podría dar sentido a la revisión de la colección de fotografía de la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí que ahora presentamos. Este recorrido accidental se propone, pues, indagar en esa condición autorreflexiva y, por tanto, conceptual de la fotografía contemporánea, a través de algunos de los autores que conforman la colección".

Obras de Manolo Bautista y Juan Carlos Bracho. Foto: Ars Operandi
La fotografía se ha convertido en un instrumento de comunicación y se ha incorporado a nuestra vida de un modo tal que vivimos, literalmente, "asediados por ella". Convivimos con las imágenes de un modo tan intenso y natural, asegura Fernández que, "de hecho, nos hemos despreocupado por ellas, dejando de interesarnos por qué hacen allí, cómo han llegado a ser nuestras compañeras de viaje y, lo que es más importante, cuáles son las implicaciones de esta coexistencia. En este sentido, el trabajo clásico de Gisèle Freund La fotografía como documento social, es una herramienta clave para nuestra reflexión. Ya que en esta historia de la fotografía su autora nos ofrece algunas respuestas y claves para entender cómo hemos llegado a esta hegemonía de lo fotográfico".

Obras de Manuel Muñoz. Foto: Ars Operandi
Para Óscar Fernández no se puede unificar el estatuto de la fotografía sólo por el hecho de que reproduzca una técnica concreta de captación de imágenes. "Tampoco se puede reducir su definición al contexto en que nace. Queremos decir con ello que no es posible explicar la fotografía como un invento de la modernidad que en su siglo largo de vida haya permanecido inmutable. Muy al contrario, la fotografía abarca infinidad de campos de acción, que van del periodismo a la moda, del documentalismo al arte. De igual modo, su definición y consideración cultural han variado notablemente en cada uno de los períodos históricos que le ha tocado presenciar y testimoniar".

Obras de Miguel Ángel Moreno Carretero. Foto: Ars Operandi
Un concepto de lo fotográfico que "no tiene nada que ver con la fotografía de hace apenas cincuenta años". Pese a que existe una tradición experimental muy fuerte en el campo fotográfico, explica el comisario "podemos decir que no ha sido sino a partir de la década de 1970 que el medio se ha refundado en unos términos tan expansivos que casi han hecho saltar en pedazos los viejos conceptos de referencia en los que hasta entonces se sustentaba su análisis. Este cambio de paradigma, que en ocasiones ha sido descrito como la irrupción en la era de la post-fotografía, parte de una serie de fracturas del modelo anterior que han acabado por erosionarlo definitivamente. Algunas de ellas, como la crisis del autor como un ojo privilegiado, el cuestionamiento de la fidelidad documental de la imagen, la asimilación de lo fotográfico al mundo del arte o la irrupción del tiempo y lo procedimental en la obra fotográfica, son revisadas en esta muestra colectiva. Una exposición que demuestra, una vez más, la tesis de Freund: la fotografía es un todo acéfalo y efervescente, plural y reflexivo, armado para cuestionar incluso su propia naturaleza".


Imágenes del pensamiento
Comisario: Óscar Fernández
Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí
Hasta el 27 de marzo de 2016


29 ene. 2016

El arte asesino de Agustin Parejo School en el CAAC

Pintada con referencias a Dadá de Agustin Parejo School en el CAAC. Foto: A.O.
Redacción / Ars Operandi

Die Kunst ist tot! Es lebe die mörderische Kunst der Agustin Parejo School!” (¡El arte ha muerto! ¡Viva el arte asesino de Agustín Parejo School!). Así rezaba una de las pintadas que el colectivo Agustin Parejo School realizó en las calle malagueñas hace más de treinta años y que desde hoy se puede contemplar en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Continuando la prospección sobre las manifestaciones artísticas que se desarrollaron en Andalucía en las últimas décadas del siglo pasado, el CAAC presenta una nueva exposición que permite revisar los trabajos del colectivo malagueño. Este “grupo de acción artística”, como se autodenominaban, propone ya, a principios de los 80, una forma temprana de activismo relacional que asumía el contexto de la ciudad de Málaga y su espacio público como objeto de la práctica artística. “En un momento de relectura y puesta en crisis sobre el paradigma de las prácticas artísticas en el Estado Español durante los años 80 y su vinculación con los cambios políticos que se habían desarrollado en el país desde la muerte de Franco y la llegada de una silenciosa y pactada democracia”, señala el comisario de la muestra, Jesús Alcaide, “parece pertinente plantear una revisión del trabajo que desde Andalucía realizaron el colectivo que fue una experiencia clave para ver cómo máquina poética y política, crítica y sentido del humor se tramaban en un proyecto que tomaba la calle y cuestionaba el estatuto de lo artístico, sus instituciones y sus maneras de agenciamiento”.

 Sábana Santa, 1990. Impresión sobre tela 200 x 263.5 cm de APS.  Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Formado en 1980 por un grupo de estudiantes de Filosofía y Letras y Magisterio que compartían piso en la calle Agustín Parejo, el colectivo, de carácter anónimo, cuestionó desde un principio nociones muy asentadas en el ámbito de lo artístico como las de la autoría o la categoría de la obra de arte. Instalaciones, carteles, octavillas, vídeos, producciones musicales, postales, acciones de calle, piezas metálicas de fundición, obra cerámica, camisas estampadas con poemas, etc. conforman un cuerpo de trabajo que “subvertía los canales de producción y difusión del arte y se adelantaban a las nuevas maneras de producción de otras formas de hacer política desde dentro y fuera del arte como vemos en la actualidad”. “Jugando con el lenguaje, ocupando el espacio público de manera temporal, distribuyendo revistas autoproducidas, realizando canciones para discográficas independientes, diseñando ropa semiotizada, insertando piezas en programas televisivos y, mediante la organización de exposiciones de pintura, instalaciones y performances”, indica Jesús Alcaide, “el trabajo de Agustín Parejo School seguía una rica tradición de prácticas colaborativas características de las vanguardias históricas y de las neovanguardias de posguerra.

Du Côte de l’URSS, 1985. Técnica mixta sobre papel de APS. Colección Museo de Málaga
Con esta serie de trabajos multidisciplinares e íntimamente ligados al contexto el colectivo "se adelantó también a toda una serie de estrategias y modos de hacer política que han tenido lugar 20 años después mediante herramientas, como las cuestiones de anonimato/autoría, poética/política o imagen/texto a través de las cuales actuar e incidir en un determinado ámbito social y cultural". Para el comisario de la muestra, "el trabajo de APS es seminal en la manera que trabaja en otras formas de abordar el activismo crítico desde lo real desde un contexto de proximidad y cercanía, interfiriendo con colectivos que demandaban el derecho a una vivienda digna como podemos ver en piezas como Sin viviendas e insertando en ese contexto críticas hacia ese arte crítico profesional que intenta cambiar el arte para que nada cambie en la vida". En ese y otros sentidos, indica, "el trabajo de APS fue muy importante, por la manera de huir de la idea de artista profesional, sus estructuras y narraciones, ocultándose bajo un anonimato que les permitió producir situaciones e huir de los excesos de genio y "figura" que tanto se prodigaron en los 80". "Es desde esta disolución de la autoría y su interferencia con el contexto local de una manera crítica desde donde hoy se puede hacer una relectura del trabajo de APS", concluye.

Otro aspecto de la exposición de Agustin Parejo School en las salas del CAAC. Foto: A.O.
La exposición que se inaugura hoy en el CAAC recoge más de un centenar de piezas, pintura, vídeo, collage, objetos, fotografía, documentos e instalaciones que repasan la andadura de un colectivo que realizó su primera muestra "institucional" en 1982 en la galería del Ateneo de Málaga y su última aparición "oficial" en 1997 en Cuba. Entre el conjunto de obras, procedentes de instituciones como el MACBA, MNCARS, CAAC, el Museo de Bellas Artes de Málaga, así como de coleccionistas particulares, destaca, como reflejo de su modo de hacer, su proyecto inconcluso Sin Larios.  La propuesta formó parte de Plus Ultra, el programa que fue comisariado por Mar Villaespesa y producido por BNV para el Pabellón de Andalucía en la Expo'92. La intervención tenía como objetivo recuperar un momento de la historia de Málaga, cuando durante los disturbios de 1931 la estatua del marqués de Larios que realizara Mariano Benlliure en 1896 fue lanzada al mar y en su lugar se colocó una bandera republicana y después una figura alegórica del trabajo, para la que sirvió de modelo el torero Mazzantini. Finalmente Sin Larios no se pudo llevar a cabo por la negativa del Ayuntamiento de Málaga a conceder los premisos necesarios aunque se organizó una exposición en el Colegio de Arquitectos de la ciudad que recogía toda la documentación generada por el proyecto.


Agustín Parejo School
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo
Comisario: Jesús Alcaide
Hasta el 22 de mayo



24 ene. 2016

Un nuevo comienzo en el Centro Pepe Espaliú

Vista del patio central del Centro de Arte Pepe Espaliú con los Santos y los Glovemaking. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

El Centro de Arte Pepe Espaliú anuncia una nueva andadura que pretende reivindicar la figura y la obra de Espaliú como nodo de encuentro desde el que abordar las problemáticas e inquietudes sociales, filosóficas y artísticas que movieron al artista cordobés. Cuestiones como la dimensión social de la enfermedad, el análisis de los mecanismos de ocultación y de identidad que gobiernan el cuerpo, el sexo, la psicología, la crítica social, y hasta una cierta espiritualidad fruto de su fervor por San Juan de la Cruz y el teólogo persa y poeta sufí Molâmâ Rumi, constituyen un extenso campo de pensamiento sobre el que desarrollar conexiones con agentes artísticos y sociales que trabajan en la misma dirección y sentido. Además, el Centro propone una relectura y contextualización de las obras que habitualmente alberga actualizada con la incorporación de nuevas piezas que permiten profundizar en el conocimiento de la obra del artista. La vertiente didáctica también se refuerza con la edición de una guía  y la puesta en marcha de una web que recogerá tanto las obras y la documentación de la colección como las referencias de la biblioteca personal de Pepe Espaliú que estuvo 21 años en Arteleku y desde 2014 se encuentra depositada en el Centro. 

Esculturas en bronce de la colección de la galería Arte21. Foto: Ars Operandi
En Pepe Espaliú 1975-1993, el Centro ha contado con la colaboración de familiares, amigos y coleccionistas como Pepe Cobo, albacea y galerista de Espaliú. El impulsor de La Máquina Española ha cedido para la muestra manuscritos y catálogos del artista cordobés y ha anunciado la celebración a finales de año de una exposición de Pepe Espaliú en el IVAM que será comisariada por dos profundos conocedores de su obra como son el actual director del museo valenciano, José Miguel Cortes, y el comisario de arte, Juan Vicente Aliaga. Por su parte, Arte21, la galería cordobesa que posee en sus fondos varias obras de Espaliú, ha cedido para la exposición dos esculturas de bronce de 1989, dos máscaras del 88, un dibujo a lápiz del 93 y dos obras de la serie Pas de Masque fechadas en 1988. La familia del artista, otro importante apoyo en la labor del Centro, ha cedido una obra muy emblemática como es el poema objeto de Joan Brossa que sirvió de portada del catálogo de la exposición del artista catalán que Espaliú comisarió para La Máquina Española

Dos obras de la serie Pas de Masque de 1988. Foto: Ars Operandi
El coordinador del Centro de Arte Pepe Espaliú, Oscar Fernández, ha señalado a Ars Operandi que el nuevo recorrido "sigue, de partida, una secuencia cronológica pero fundamentalmente se construye sobre determinados hitos, ya sean históricos, conceptuales o biográficos, que marcan las líneas del trabajo de Pepe y que se entienden como un todo indivisible. Se trata de hacer una visión global y a la vez parcial (pues se podrían haber escogido otros hitos) a partir de momentos o ideas clave: el conceptual en Barcelona, Figura, la exposición en Carles Taché con Paneque, Brossa, la identidad, el Sida, la escritura, el arte público,... En torno a ello se crean pequeños capítulos que nos ayudan a leer las obras de cada momento. El objetivo es acompañar al visitante de un modo didáctico pero no intrusivo, pues son las obras las que han de hablar o callar". Sobre la necesidad de conectar el centro con la comunidad indica que "es tan deseable como compleja. Es necesario iniciar una reflexión en ese sentido. La idea, después de reordenar el Centro, es iniciar este proceso de apertura. El fin esta claro, las herramientas y el procedimiento es lo que tenemos que construir a partir de ahora. De momento, ya se está trabajando en una web propia, que funcionará también como otro pequeño paso en ese camino hacia la ampliación de los límites del Centro".

Vista de la sala que alberga la serie de fotografías Última cena. Foto: Ars Operandi
El recorrido comienza en 1975 con un joven Espaliú que en Barcelona toma contacto con los nuevos comportamientos artísticos que se vienen desarrollando desde finales de los sesenta. De esta época datan una serie de obras que, "de un modo germinal, le acercan al arte de acción, a las prácticas conceptuales de figuras como Jan Dibbets y al espacio público, a través de performances y surveys fotográficos que transcurren por la ciudad condal". La primera mitad de los ochenta nos presenta a un Espaliú itinerante, que alterna residencias en Sevilla, Barcelona y París. "Un Espaliú transmutado en pintor que vive, como todo los artistas de su generación, un cierto agotamiento del arte conceptual". En 1984 comienza a colaborar con la revista Figura y desde Paris envía crónicas que dan buena cuenta del cambio de rumbo hacia la pintura figurativa que la publicación sevillana supo captar tan bien. Figura sirvió de catalizadora de una generación de artistas andaluces que encontraron su apoyo en la galería La Máquina Española. De la mano de Pepe Cobo, artistas como Agredano, Paneque, Federico Guzmán y el propio Espaliú, desarrollan sus proyectos como ideológos o comisarios adquiriendo una notable proyección tanto nacional como internacional.

En primer término dos obras de la serie Máscaras de la colección de Arte21. Foto: Ars Operandi

1987 fue un año determinante en el despegue definitivo de la carrera artística de Pepe Espaliú. Tras la primera individual en La Máquina Española presenta sus obras en ARCO y en las galerías Marga Paz y Barbara Farber de Amsterdam. Espaliú retoma, "además, una postura más reflexiva que tiende a complejizar su imaginario y a desarrollar con más ahínco los intereses filosóficos y literarios que siempre le acompañaron". El regreso a Barcelona en 1988 para exponer en la Carles Taché, junto a Guillermo Paneque, "representa la ruptura con la pintura como su lenguaje predilecto, pero también como portadora de valores plásticos esenciales". Su obra incorpora otros discursos relacionados con la homosexualidad, la ocultación o el secreto que materializa a través de metáforas visuales construidas con objetos sadomasoquistas como el guante o la máscara, que "funcionan esencialmente como reflejos de una identidad encubierta y extrema". A partir de este año Espaliú organiza una serie de exposiciones en La Máquina Española en las que aúna la labor de comisariado con la investigación artística personal. "A través de estos proyectos se descubren, en realidad, los intereses de Pepe Espaliú. Sobre todo en lo que se refiere a la figura de la maternidad, a través de Cristino de Vera, o del misterio entreverado, en Romero de Torres. De entre todos, quizá sea Joan Brossa el referente más esencial. Con él comparte Espaliú no solo la admiración por Dau al Set, que Brossa cofundó, sino también cuestiones más subterráneas como la magia o su idea de arte político".

Sala donde se proyecta el video documental de la acción Carrying. Foto: Ars Operandi

En 1990, durante una estancia en Nueva York, Pepe Espaliú es diagnosticado de SIDA. El padecimiento de la enfermedad marca notablemente su obra aunque, "hace tiempo que el artista en su condición de homosexual, se interpreta a sí mismo como segregado social. De esta manera, la enfermedad no hace sino agudizar esa sensación de desahuciado que le perseguía hace tiempo. Ello se traduce en la a parición de un trabajo más militante que supone una ruptura, en cuanto al enfoque y las referencias. Aparece aquí su iconografía sobre la enfermedad y los cuidados como las muletas y los palanquines. Pero, al tiempo, representa una comunidad integral con las obsesiones de su obra anterior. De esta manera, el SIDA se convierte en ruptura y colofón del fascinante periplo vital e intelectual de Pepe Espaliú, que se transforma en una figura de relevancia pública, casi mediática, sin perder un ápice de su hiriente poética".


Pepe Espaliú 1975-1993
Centro de Arte Pepe Espaliú
Comisario: Óscar Fernández