21/4/2014

El sector del arte contemporáneo denuncia la situación del C4

Aspecto exterior del Espacio Andaluz de Creación Contemporánea. Foto: Cortesía Fernando Alda ©
Redacción / Ars Operandi

Las principales organizaciones profesionales del sector del arte contemporáneo han unido sus voces para denunciar la situación del Espacio Andaluz de Creación Contemporánea, antes conocido como C4. La Unión de Artistas Visuales de Andalucía UAVA, el Instituto de Arte Contemporáneo IAC, Mujeres en las Artes Visuales MAV, el Consejo de Críticos de Artes Visuales CCAV y la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España ADACE recuerdan en una carta abierta dirigida a la Consejería de Cultura que el proyecto empezó a gestarse en 2004 como un espacio dedicado a la promoción de las prácticas artísticas contemporáneas. Transcurridos diez años, afirman, "y con la infraestructura ya finalizada, aún se desconocen aspectos sustanciales para su puesta en funcionamiento como son el decreto de constitución, los estatutos, el plan de usos, la dotación de equipamientos o el modelo de gestión. La única realidad palpable hasta el momento es la de un monumental edificio vacío cuyas obras han costado 27 millones de euros y que permanece cerrado y sin planes de actividad".


De este modo las asociaciones que vertebran el sector tanto en Andalucía como a nivel nacional expresan públicamente "su malestar ante la falta de definición del proyecto así como por la nula participación de la comunidad artística en su configuración. Resulta paradójico que un centro que se denomina de producción y que ha de venir a responder a las necesidades de artistas e investigadores pueda establecerse de espaldas a la comunidad a la que pretende dar servicio. Desde los colectivos de arte hemos reclamado en reiteradas ocasiones a la Consejería la constitución de una mesa de trabajo que nunca ha sido abordada. Por medio de ella debería asegurarse la participación y el logro del máximo consenso entre los expertos e interlocutores del mundo del arte en la definición de este proyecto artístico".

 Interior del Espacio Andaluz de Creación Contemporánea. Foto: Cortesía Fernando Alda ©
Motivo de especial preocupación resulta para la comunidad artística "la propia indefinición del centro". Durante estos diez años, indican "la Consejería no ha logrado articular un solo documento conocido que sustancie las características del nuevo espacio de arte. Las únicas manifestaciones al respecto han venido siempre de la mano de los sucesivos consejeros de Cultura y no han ido más allá de declaraciones genéricas que lo sitúan como un espacio dedicado a la producción, investigación y exhibición de arte contemporáneo".

Para los colectivos de arte, la improvisación y la falta de proyecto artístico han sido las pautas que han marcado en los últimos años el curso de los acontecimientos. En este sentido recuerdan que ya en 2010 el Consejero de Cultura del momento anunció la inminente contratación del director del centro sin mediar concurso ni convocatoria alguna que lo regulase. "Tras las protestas del sector, la Consejería hizo pública su intención de convocar un concurso apelando al Documento de Buenas Prácticas. Hasta el momento no se ha realizado convocatoria alguna ni constatamos aplicación alguna del documento".

Interior del Espacio Andaluz de Creación Contemporánea. Foto: Cortesía Fernando Alda ©
Las organizaciones del arte contemporáneo manifiestan en su comunicado que el Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte "no sólo regula la elección del puesto de director sino que configura un marco de actuación más amplio. A este respecto, el documento dispone que el Órgano de Gobierno que se instituya ha de establecer en los estatutos los objetivos de la institución y las reglas básicas de funcionamiento. Toda institución artística de titularidad pública, añade, deberá configurarse sobre tres órganos o estamentos con competencias y funciones bien definidas: Patronato, Dirección y Equipo Técnico". Y manifiestan que el Documento de Buenas Prácticas, en estos momentos es el único documento con carácter constitucional genérico del arte contemporáneo con respecto a los equipamientos públicos relacionados con él y con un rotundo consenso en todo el sector, determina que el órgano colegiado de gobierno deberá ser el Patronato. Indica que dado el carácter técnico-científico de la institución y la conveniencia de mejorar su financiación, la administración titular delegará el gobierno de la institución en este órgano de gobierno. Se trata de una delegación de funciones basada en la confianza en la competencia profesional de los expertos y en la capacidad de la sociedad civil (coleccionistas, empresarios, patrocinadores, usuarios, asociaciones, colectivos etc.) de atraer fondos artísticos (donaciones, depósitos, convenios de colaboración) y/o aumentar los recursos económicos de la institución. La composición del Patronato habrá de garantizar la presencia de representantes de la administración pública titular, de miembros de la sociedad civil y de expertos y científicos. Respecto a la dirección del centro, el Documento de Buenas Prácticas establece que la decisión sobre el nombramiento del puesto es responsabilidad del Patronato. Será éste, se afirma, quien deberá elaborar y hacer pública la convocatoria que regule el acceso al cargo. Una vez elegido el candidato idóneo por el Patronato, dicha elección se propondría a la administración responsable".

 Otra vista interior del Espacio Andaluz de Creación Contemporánea. Foto: Cortesía Fernando Alda ©
Ante estas consideraciones las organizaciones del sector estiman "absolutamente necesario establecer vías de diálogo que puedan sacar al Espacio Andaluz de Creación Contemporánea de la situación de indefinición y falta de rumbo en la que se encuentra". Un acuerdo, preconizan, "que desde la planificación, la racionalidad en las inversiones, la transparencia, la participación y las buenas prácticas pueda rentabilizar socialmente la importante inversión que se ha llevado a cabo. El sector del arte es consciente, por experiencia propia, del escenario de recortes que afecta a toda la ciudadanía aunque estamos convencidos de que la reducción presupuestaria no ha de traer consigo la desatención a los proyectos sino su reformulación desde unos planteamientos más austeros. En este sentido reiteramos nuestro ofrecimiento para lograr un consenso que siente las bases de una institución sólida, sostenible y participativa".

N. de la R. Agradecemos a Fernando Alda la cesión de sus fotografías para ilustrar este artículo. http://www.fernandoalda.com/index.php?Opc=105&Lng=1&Par1=719


18/4/2014

Natalie Häusler & Fernando M. Romero. El polvo se posará

Aspecto de la intervención de Fernando M. Romero en la fachada de CoMbO. Foto: FMR

Jesús Alcaide / Ars Operandi

Una exposición es siempre una conversación, un diálogo entre el artista, el espacio y el público. En este lugar, hablamos ahora con Natalie y Fernando sobre su exposición en CoMbO, un espacio independiente en Córdoba para artistas que están explorando las posibilidades de las residencias artísticas en La Fragua (Belalcázar). Dos espacios, dos artistas, algunas preguntas y quizá también respuestas. Comienza a fluir la conversación infinita.

Jesús Alcaide.– CombO es un espacio abierto a la experimentación y el diálogo. Una posibilidad para arriesgarse y equivocarse. ¿De que forma valoráis esta posibilidad en vuestra manera de trabajar?

Fernando M. Romero.– En mi caso el error es una herramienta más de mi trabajo. De hecho la mayoría de mi rutina en el estudio se basa en generar y producir errores y distorsiones sobre materiales visuales recurrentes. Este tipo de proceso en bucle en el que la imagen va incorporando y acumulando pequeños errores o fracturas me sirve para indagar en la manera en que percibimos y construimos nuestra realidad. Lo que sí me ha permitido CoMbO es poder mostrar una visión más amplia de este proceso y no sólo el resultado final. Podría decirse que mi trabajo para Combo ha supuesto una oportunidad de desplazar el foco hacia esa carencia de certidumbres, hacia esa ausencia, y cómo desde ahí podemos continuar trazando construcciones aún siendo conscientes de su precariedad. En ese contexto los “errores” despliegan mucha más información y de mayor interés que los aciertos.

Natalie Häusler.– Mi trabajo reciente ha sido moldeado bajo una estructura de trabajo muy abierta. No llego a un lugar con una idea preconfeccionada. Me interesa llegar a un nuevo lugar con una percepción permeable y ver qué llega a mi campo de visión cuando me abro a ello. Luego, el trabajo en sí, es recoger y transformar lo que encuentro y en lo que me concentro. No estoy segura acerca de los términos “riesgo” y “error” ya que los dos tienen un valor de sentencia que son, pienso, algo ficticios en relación con la creación artística. Lo que importa es lo que uno decide que merece la pena hacer, eso es lo que tiene cierta dificultad.

Vista de la sala con obras de Fernando M. Romero. Foto: FMR
J.A..– Hay algo que a primera vista puede relacionar el trabajo de ambos que es el propio proceso de construcción de las obras. Mientras Natalie trabaja con material textual y sonoro, Fernando lo hace con archivos visuales, imágenes que se de-construyen y remezclan. ¿Cómo se ha ido produciendo este trabajo en el espacio de residencia de La Fragua?

F.M.R..– En mi caso comencé a partir de una imagen fotográfica muy ligada a mí, vinculada a una pérdida reciente. Normalmente trabajo con imágenes más genéricas, sin esa carga autobiográfica, pero en este caso me inquietaba cómo los procesos de construcción de nuestra imagen de la realidad se aplicaban al recuerdo y a la memoria. Mi trabajo siempre ha incidido en cómo nuestras concepciones previas afectan y modifican nuestra percepción de la realidad. Sin embargo al enfocarme en la memoria me ha llamado la atención que este proceso se multiplica debido a que su objeto ya no existe o no está presente. Esto hace que sea aún más “representación” si cabe. Una representación que se repite una y otra vez en nuestro recuerdo y se va modificando al introducir además el factor tiempo. Simultáneamente, esa construcción de la memoria condiciona toda nuestra identidad y supone un filtro indeleble que modifica nuestra percepción del momento presente. De este modo comencé a cuestionarme todo esto a partir de la imagen mencionada, partiendo de repeticiones y manipulaciones en papel a pequeña escala. Conforme nuestro trabajo avanzaba comenzamos a percibir conexiones entre ambos de una forma muy natural y no premeditada. De algún modo creo que ambos trabajos se imbuyen de la idea del rastro, de la ausencia y de la problemática que implica esa traducción. Esta ocasión además me ha permitido, por la forma de presentar mi trabajo, mostrar esa noción de tiempo o de secuencia de manera más explícita.

N.H..– Los primeros intentos que hice al llegar a Belalcázar fueron grabaciones de sonidos de pájaros. Era el inicio de la primavera y por tanto sonidos muy intensos, de alguna forma casi agresivos. Me interesé en la repetición, los patrones de este lenguaje, y comencé a pensar en qué forma podía transformarlos en partituras para poemas, estructurándolos como si fueran un coro.

J.A..– Ambos habéis realizado gran parte de vuestros últimos proyectos en Berlín. ¿Qué os aporta como ciudad para artistas?¿ Qué creéis que nos puede aportar a esta ciudad?

F.M.R..– Berlín me ha aportado un intercambio muy constante e intenso con compañeros que no sé si habrían podido producirse en otras ciudades. Por otro lado me ha permitido leer mi trabajo desde otro contexto muy distinto, lo cual me ha permitido abandonar determinados corsés y hacerme más consciente de mi proceso. Lo que una referencia como Berlín puede aportar a una ciudad como Córdoba son tres cosas en mi opinión: en primer lugar desactivar esa noción de que la cultura o el arte siempre van ligados a un gran potencial económico detrás que lo genera y lo sustenta. Berlín es una ciudad pobre pero la actitud proactiva de todos los agentes implicados, la imaginación y la cooperación entre ellos generan una escena increíblemente activa que compite con plazas mucho más fuertes económicamente como Londres o Nueva York. En segundo lugar, nada de esto sería posible sin la existencia de una fuerte sensación de colectivo entre artistas, comisarios, residencias y demás agentes. En Córdoba se echa en falta ese apoyo y esa cooperación entre compañeros, esa curiosidad por ver qué se está haciendo y qué podemos aprender de ello. Y por último, da gusto ver cómo en Berlín (y en Europa en general) la cultura es algo cotidiano que forma parte de la vida diaria de la ciudadanía, que se acerca sin complejos a galerías, inauguraciones, museos, conciertos, charlas, eventos y talleres. En ese sentido CoMbO y La Fragua me parecen iniciativas muy necesarias para trabajar en estas carencias y una oportunidad para una ciudad como Córdoba.

Obra de Nathalie Häusler en CoMbO. Foto: FMR
N.H..– Me impresionó Córdoba desde el momento en que llegué a la estación de autobuses, una estructura circular de cemento que encierra un jardín de palmeras. La mezcla arquitectónica de la ciudad es tremendamente chocante y tiene una buena atmósfera. No he pasado suficiente tiempo en Córdoba para comentar cuál es la situación de los artistas pero creo que un lugar como Combo, es un regalo para la comunidad de artistas, y desde aquí se pueden desarrollar cosas muy interesantes hacia el exterior. Berlin, es por supuesto, una ciudad con una gran fluctuación de artistas y muchas cosas interesantes pasan por allí pero personalmente exponerme a un lugar como Córdoba es mucho más inspirador. Es muy importante cambiar el campo de visión de tiempo en tiempo.

J.A..– Otro de los elementos que puede unir el trabajo de ambos, es la manera en que trabajáis en lo que Mitchell denominaría la In(ter)disciplina, o en esos territorios de nadie donde las antiguas clasificaciones disciplinarias (pintura, escultura, instalación, fotografía) ya parecen no ser demasiado claras. ¿Se puede trabajar a día de hoy desde la propia disciplina, o es inevitable contagiar vuestro trabajo de todo aquello que os rodea e interesa?.

F.M.R..– Creo que en mi caso ha sido un proceso gradual y natural que se origina desde la pintura. Es la pintura la que moldea mi forma de mirar, de pensar y de construir significado. Y para mí sigue siendo así aunque el soporte final no sea necesariamente pintura sobre lienzo. El uso de la fotografía, de instalaciones o de intervenciones es una forma de mostrar procesos que suceden en el estudio y que no siempre conducen a una pintura. En mi proceso diario en el estudio no hay barreras entre fotografía, instalación, pintura o intervención, pues todo forma parte de lo mismo y se influye mutuamente. Saltar de una disciplina a otra me ofrece formas de abordar el mismo problema desde enfoques distintos y me permite acotarlo con mayor precisión. La fotografía o las intervenciones me brindan un ritmo y una independencia frente a la escala que me permiten desarrollar ideas que no podría hacer en pintura. Finalmente todas esas ideas terminan contagiando al resto de disciplinas y saltando de una a otra.

N.H..– La manera en la que formulas esta pregunta me hace pensar en la palabra alemana “Ungehorsam/ Esp.: Desobediencia”. “Interdisciplinario” significa literalmente falta de disciplina y puede ser entendido como una forma de desobediencia a la separación de disciplinas. Es interesante pensar de esta forma en el tratamiento de las disciplinas, no necesariamente enfatizando el dominante acercamiento hacia la variedad existente. En mi caso se trata de descubrir dónde diferentes disciplinas cubren el mismo campo, dónde se cancelan unas a otras o dónde se superan. Mi método de trabajo muchas veces es la simultaneidad, por lo que puede resultar distractivo, esforzando la atención hacia diferentes piezas. Es un método de trabajo que considero muy productivo. Recientemente he vuelto a trabajar propiamente con las disciplinas, separándolas y poniéndolas a un lado una de otras en lugar de mezclándolas.

En primer término intervención sobre cristal de Fernando M. Romero,
al fondo intervención en la pared de la calle de Nathalie Häusler. Foto: FMR
J.A..– Ambos expandís vuestro trabajo más allá no sólo de la disciplina sino de los propios límites del objeto, propiciando las intervenciones site-specific en la sala de exposiciones e incluso en el espacio público. ¿Qué os interesa de esta manera de trabajo?

F.M.R..– Tiene que ver con lo que apuntaba antes, con esa intención de llevar al límite un proceso o desarrollarlo hasta que desborde la propia disciplina. Personalmente, el trabajar en intervenciones site-specific, jugar con el espacio de exhibición o intervenir un espacio público me sirve para desplazar el foco hacia la percepción y cómo podemos modificarla o tenderle trampas que nos alerten sobre otras mucho más sutiles y con las que convivimos sin ser conscientes. En este caso en concreto he intervenido sobre el cristal que comunica con la calle. Me resultó más acorde con el planteamiento inicial intervenir sobre una superficie sin ninguna certidumbre como es el cristal que hacerlo sobre la pared como he hecho en otras ocasiones. Proyectar esa retícula sobre el cristal es para mí una forma de articular ese vacío, de llenar ese hueco. Además el cristal, por su transparencia me servía para plantear cuestiones sobre los filtros que anteponemos a nuestra percepción y cómo la modifican inevitablemente. Al fin y al cabo mi trabajo busca hacer evidente el cristal por el que miramos y las proyecciones que en él encontramos. De esta manera podía hacer que el espectador experimentase esa sensación al moverse por el espacio, tanto dentro como fuera.

N.H..– Pienso que el entendimiento de dónde el objeto es situado, dónde ocurre, es una cuestión muy compleja en nuestro momento actual. Esta fluctuación del discurso y el significado, así como la dificultad de establecer un seguimiento del momento de la recepción (-del objeto) en un lugar o la interacción con una persona, tiene, por estos motivos, una gran influencia en mi método de trabajo.

En este territorio de similitudes y diferencias, incertidumbres y certezas es donde comienza a fraguarse el diálogo entre los trabajos de Natalie y Fernando, y donde termina esta conversación para que se abran otras nuevas, aquellas que los visitantes podrán tener con sus obras en esta exposición.


Dust is going to settle. El polvo se posará.
Natalie Häusler & Fernando M. Romero.
CoMbO. Hasta el 4 de mayo 


17/4/2014

José Jurado. Paisajes del expolio

Fotografía de José Jurado de la serie Cortijos
Redacción / Ars Operandi

El expolio, como lo propone el artista José Jurado (Villanueva del Duque, Córdoba. 1984), no puede ser entendido solamente como una apropiación indebida de bienes materiales. La crisis económica, afirma, deja a su paso no solo un vestigio de ruina y desolación sino un menoscabo de los derechos sociales adquiridos a lo largo de los tiempos. Jurado intenta convertir los pequeños detalles de su entorno en "símbolos cargados de connotaciones que trascienden la mera contemplación particular" buscando, así,  "la universalidad del conflicto planteado". Paisaje Interior, la exposición que muestra durante estos días en el Colegio de Abogados centra su mirada en aquellos pequeños atentados al patrimonio que pueden pasar desapercibidos pero que delatan una situación de "expolio social cotidiano". Son fotografías de detalles de cortijos expoliados, aldabas y llamadores sustraídos en puertas del casco histórico de Córdoba y cementerios saqueados por toda España. Las imágenes, indica,  "actúan aquí como metáforas visuales de otros expolios mayores a los que asistimos cada día".

Fotografía de José Jurado de la serie Puertas.
En Trastornos del sueño eterno, José Jurado utiliza imágenes de cementerios expoliados tomadas de la red que documentan el robo de piezas metálicas como cruces, ornamentos escultóricos o nombres colocados en lápidas y panteones. "Ni después de muertos dejan de expoliarnos parece ser. Interior y exterior: tanto el hogar habitado como nuestra última morada son atacados en busca del preciado metal". En la serie Cortijos muestra fotografías de cortijos abandonados y posteriormente expoliados. Un paisaje, para su autor,  "poético y cruel a partes iguales. El robo creciente de objetos metálicos o de otro tipo nos muestra estas arquitecturas del mundo rural de una forma descarnada. Se puede interpretar también como una mirada estética hacia las ruinas y al inexorable paso del tiempo, unido a ese cada vez más común, creciente submundo de hurtos y chatarreros trashumantes". La tercera de las series, Puertas, se centra en las aldabas y clavos de puertas de viviendas del casco histórico "arrancadas o cortadas para ser vendidas como chatarra. Este es un detalle que no pasa desapercibido para mucha gente. La situación de crisis actual hace que cualquier objeto metálico pueda ser sustraido para su venta no importando el lugar donde se encuentre ubicado. Como flâneur me interesan estos vestigios y las connotaciones de su presencia y no presencia".

José Jurado
Paisaje Interior
Sala de exposiciones del Colegio de Abogados
Hasta el 22 de abril

9/4/2014

Los nombres del Padre. Fin de ciclo


Sacrificio de Álex Francés junto a Sin título de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

Después de un año de programación continuada, el Centro de arte Pepe Espaliú culmina el ciclo de intervenciones Los nombres del Padre, el proyecto comisariado por Jesús Alcaide iniciado en 2013 y que se clausura el próximo 20 de Abril. Como adelanto o ensayo para esta clausura, este próximo viernes, en el Salón de actos de Vimcorsa, tendrá lugar la presentación de la publicación que recoge el material gráfico de las intervenciones realizadas por Txomin Badiola, Javier Codesal y Álex Francés en diálogo con la colección de obras de Espaliú que se conserva en el C.A.P.E., las tres conversaciones mantenidas con los artistas además de un texto de la psicoanalista Montserrat Rodríguez Garzo, así como otro de presentación del comisario del proyecto. Acompañando a esta presentación, Jesús Alcaide y Montserrat Rodríguez Garzo mantendrán una conversación, al igual que se ha hecho con los otros artistas participantes, en la que abordaremos las maneras en que algunos de los conceptos de la teoría lacaniana circulan por las producciones artísticas de Espaliú, Badiola, Codesal y Francés, y en particular el concepto de Los nombres del Padre.

Vista del patio central del Centro Pepe Espaliú con la intervención de Javier Codesal. Foto: Ars Operandi
Montserrat Rodríguez Garzo es psicoanalista de la Escuela Lacaniana y desde 1998 investiga las aplicaciones del psicoanálisis en el ámbito psicosocial, trabajando con diversas instituciones culturales como el MACBA, con el que ha trabajado desde el 2002 al 2011 en un trabajo de aplicación clínica del psicoanálisis para el estudio de mecánicas de la creación de lenguaje en las psicosis y en los lenguajes artísticos trabajando con personas diagnosticadas de trastornos mentales graves. Es autora de numerosos cursos y conferencias sobre clínica y teoría psicoanalítica, así como sobre arte y estética como Supuestos opuestos: usos políticos de la estética, seminario dirigido a elaborar la crítica de la práctica clínica desarrollada en el Macba (2012-2013 ) y Políticas del ser (2012) con el Centro de Cultura Contemporánea Puertas de Castilla (Murcia), así como autora de publicaciones monográficas como Estados de dolor, publicado por el Cendeac de Murcia en 2012. De la misma manera su trabajo forma parte desde hace unos años de la plataforma para la investigación en arte, estética y política, Brumaria.

Recuerda, la gente podría decir si estás sonriendo al otro lado de la línea,
instalación de Txomín Badiola en el CAPE. Foto: Ars Operandi
Con esta presentación se pone fin a un primer acercamiento a la obra de Pepe Espaliú por parte de artistas contemporáneos en cuya producción hemos podido rastrear similitudes y diferencias, encuentros y desacuerdos con los ecos que la obra de Lacan tuvo en toda la obra de Espaliú, desde sus comienzos a mediados de los años setenta hasta su última y vertiginosa producción final. En la primera intervención fue el artista vasco Txomin Badiola el que mediante una gran instalación en el patio central y una serie de obras gráficas que actuaban a modo de conflictivas cartelas con las piezas de Espaliú abordaba cuestiones como la fraternidad, el tabú y los ocultamientos, dándole paso a Javier Codesal, cuyas imágenes y palabras sobre el padre, lo patrimonial y la enfermedad ejercían de nudo o enlace hacia la tercera de las intervenciones, la de Álex Francés, la producción más intima y cercana a la obra de Espaliú, que todavía se podrá visitar hasta el 20 de abril de este mes.

LOS NOMBRES DEL PADRE
Presentación de publicación
Conversación Montserrat Rodríguez Garzo y Jesús Alcaide. Siempre de dos en dos.
Viernes 11 de abril, 20:00h
Salón de actos de Vimcorsa. Entrada por Blanco Belmonte


2/4/2014

Louise Bourgeois. La araña, la amante y la mandarina

video


Redacción / Ars Operandi 

A sus noventa y tantos años Louise Bourgeois resultaba magnética y voluble. Es lo que transmite a la cámara cuando expresa cómo sus emociones, impregnadas de su obsesión por el misterioso curso de la niñez, son la materia prima de su trabajo. Filmado durante catorce años entre 1993 y 2007, este documental insiste en presentar a Louise Bourgeois como una de las figuras más relevantes del arte moderno y como icono feminista fundamental de la segunda mitad del siglo XX.

Las realizadoras Marion Cajori y Amei Wallach ofrecen una mirada profunda del arte de Bourgeois a través de este documental. En él se retrata a la artista, sus métodos de trabajo, su vida, la relación con su familia y la forma en la que el arte la ayudó a sobrevivir. Esta emblemática escultora murió en 2010. El documental la retrata en sus últimos años de vida y se convierte en testimonio fundamental para conocer la obra de esta artista.

Este documental es parte del ciclo Arte.docs coordinado por Jesús Alcaide para la Filmoteca de Andalucía con la colaboración de la Dirección de Cultura de la Universidad de Córdoba.

Proyección del documental 
Louise Bourgeois. La araña, la amante y la mandarina. 
Marian Cajori y Amei Wallach, 2008 
Jueves 3 de abril, 20:30 horas
Filmoteca de Andalucía 
C/ Medina y Corella 
Presentado por Gaby Mangeri 
Ciclo Arte.docs coordinado por Jesús Alcaide

30/3/2014

Elogio de la sombra. Manolo Espaliú en Blow Up

Fotografía de la serie 42º de Manolo Espaliú. Foto: Cortesía Blow Up
Redacción / Ars Operandi

Blow Up reafirma su apuesta por la fotografía contemporánea andaluza con la comparecencia de Manolo Espaliú. Y lo hace con una programación que en 2014 ha comenzado con el fotógrafo portugués afincado en Algeciras, Tiago da Cruz, quien trajo hasta la sala de la Axerquía, La Isla, una colección de ausencias y presencias, paisajes y retratos con el telón de fondo de los escenarios de la localidad algecireña. Ahora es el turno de Manolo Espaliú (Sevilla, 1970) y su serie 42º, una colección que viene avalada por el reconocimiento como Nuevo Talento FNAC de Fotografía 2012.

42º es un proyecto que podríamos situar dentro de la fotografía de calle, aunque rebase sus planteamientos, y surge al calor de las elevadas temperaturas que soportamos por estas latitudes durante los meses de verano. Si cualquier manual de fotografía al uso recomiendaría abstenerse de disparar las instantáneas en las horas centrales del día, Espaliú hace justamente lo contrario. Aborda sus escenas –exterior día, más de 40 grados a la sombra– buscando el contraste extremo que le proporcionan diafragmas muy cerrados que sacrifican el detalle en las zonas de sombras y solo destacan el valor de las altas luces. Confiesa que "el trabajo surge de cierta rebeldía sobre lo que dicen los cánones. La luz en el sur es maravillosa pero no en todo momento. En plena canícula es extremadamente fuerte y decidí usar este inconveniente en mi favor. Siempre admiré el trabajo de autores como Trent Parke y quise enfocar el trabajo de ese modo, con imágenes en los que la sombra fuera protagonista aunque siempre emparejemos inconscientemente el calor con la luz. Goethe, como estudioso del color, ya decía donde hay mucha luz, la sombra es dura. Puede parecer muy trivial pero detrás encierra todo un mundo y aquí en el sur lo conocemos bien".

Fotografía de la serie 42º de Manolo Espaliú. Foto: Cortesía Blow Up
Pero no son las de Parke las únicas referencias confesadas del autor. Además de su admiración por Camino Laguillo, 42º C "evoca referencias tangenciales con el claroscuro de Caravaggio o la escuela sevillana pero igualmente a los primeros trabajos de Philip Lorca Dicorcia, la obra en blanco y negro de Ray K. Metzker o la obra de autores más contemporáneos como el americano Jhad Nga o el colombiano Manuel Vázquez. Todos emplean la calle como escenario y usan la luz, o su ausencia, de un modo similar para hablar de sus mundos creando intrigantes atmósferas que invitan a preguntarnos sobre los imágenes". En Andalucía, por el trazado islámico de algunas de sus ciudades, las calles mantienen la estrechez para evitar la insolación extrema. Pero en este sentido "el trabajo no habla de ninguna ciudad en particular por eso evito cualquier referencia al contexto espacial, más bien de ese momento exacto en el que rebasamos esa línea fina naranja que divide lo que ocultan las sombras y lo que la luz hace visible y que separa el desasosiego y la ansiedad del alivio en el refugio de la sombra. Utilizo las calles orientadas al oeste que, como focos en un estudio, aíslan el sujeto casi alienado como consecuencia del calor."

42º. Manolo Espaliú
Blow Up
C/ Huerto de San Pedro El Real.
Hasta el 31 de mayo. Martes a sábado de 11 a 14 h.
Encuentro con el autor: 24 de abril, 20,30 h

27/3/2014

Bajo la bruma insalubre de Rey Heredia

TRIBUNA ABIERTA
Escultura de la serie CarryingFoto: Ars Operandi
Rafela Nicolau / para Ars Operandi 

(…) solamente quien se ha encontrado en su vida con el demonio, quien lo ha percibido en todo su peligro, sólo ése puede sentirse enemigo terrible de él. (Stefan Zweig, La lucha contra el demonio

A Pepe Espaliú y a su Centro. A Óscar Fernández, su coordinador.

Existe, ese lugar que desprende rabia y sudor. Ese espacio que se contiene y se contrae, minuto tras minuto. 

Espaliú acaba abandonándose a la inevitable naturaleza de herirse a sí mismomediante la nombrada contracción, mediante una expresión mínima, mediante un silencio de dientes afilados. A su vez, el aliento que expulsa cada obra hiela la nube que persigue al ingenuo espectador e, inevitablemente, conduce a la pausa, al estatismo. Lo expulsa fuera de sí mismo: la expresión de Espaliú no quiere opinión, ni causa, ni descubrimiento, ni halago. Cada golpe del silencio ejecuta una sentencia irremediable y autónoma, a manera de un martirio profanado, sin ninguna otra causa que la aceptaciónunas veces más agónicas que otrasde un yo fragmentado. 

No hay ya, en todo ello, un sujeto artístico entendido como tal, en tanto que no hay adjetivación del sujeto en sí mismo. Hay un sujeto, claro está, aunque difícilmente trazable, difícilmente dado a la concreción, esparcido entre sus propias ruinas: el dramático desprendimiento, pues, de una libertad que, quizá en algún momento originario o de juventud, se creyó posible. Se emerge, en definitiva, del cinismo más crudo y mísero a fin de hundirse en ese cuerpo desintegrado sin ninguna intención de resolución o de auto-ayuda. No existe, de esta manera, la concepción, en el discurso del cordobés, del arte como taumaturgia. No hay ya nada que intentar sanar nimucho menosninguna pretensión de entender. Así lo exponía el mismo artista: Algunos creen que el arte es una forma de entender el mundo. En mi caso, siempre fue la manera de no entenderlo..., de no oírlo.1 

Y quizá por todo esto y, sobre todo, por todo aquello que ninguna limitación verbal logrará dejar ni siquiera entrevisto, dejo esquela sobre mi armamento de madera y su inservible, lamentable e inútil protección. 

Pepe es el ave que sobrevuela su propia obra, con negras alas heridas y quién sabe si, posiblemente, desplumadas. Ya no es tiempo de jaurías ni de plumajes, como sí pudo haber un momento. De poco nos han servido. Y no hablo, por ello, de un posicionamiento lejano a un arte claro y conciso: recordemos, si no, su precisa voz alzada en un: Es necesario continuar siendo lo que eres. Yo no quiero ser de profesión sidoso; yo quiero seguir siendo de profesión escultor. Espaliú entierra los aullidos, Espaliú no es una queja. Es una apertura a la lápida del silencio para proclamar, así,desde una posición fragmentada e, insisto, ya de costumbre mutiladala destructividad de aquello que el triste y apacible espectáculo de la cultura ha cosido en su sofisticado estandarte: la fortuna de lo actual dícese llamar «arte». 

La realidad de esa parada en la vena de Rey Heredia se muestra casi a manera de holograma intermitente y de difusa e inquietante proyección, dudosamente atrayente. Se trata, en definitiva, de una quiebra del carácter expositivo del arte, a pesar de que el planteamiento de cara a una homologada realidad exterior forme parte inevitable de su esencia, de su conflicto. 

De ahí, su relación con el espectador, al que empuja a la vez que invita, de manera pacífica y perversaperversidad en tanto que se sabe atacante, al atraparlo, a inhalar la sangre y la atmósfera de su mutilación, tanto interna como externa. De todo ello, surge, pues, el resultado de un centro expositivo poco común: un lugar que se presenta al mundo mediante un arañazo. Eso sí, con la discreción de parecer un sepulcro más. No se equivoquen, no nos equivoquemospodríamos decir: Espaliú no les invita a la escucha. Si acaso, les invita a mendigar por su sombra. Y, de manera, como poco, llamativa, su producción se ha dado al flirteo con las galerías, con grandes museos, con altivos coleccionistas sin piel y sin accesopor su fortunaa la arritmia que hace del arte un lugar al que plantearse más de cien veces si uno quiereo puedevolver. Y, sin embargo, esa advertencia sobre evitar la equivocación con el estigma Pepe Espaliú es, intrínsecamente, estúpida. Estúpida como lo es la genérica escasa lucidez que nos guía como espectadores en el camino hacia la pérdida. Precisamente es algo más que sabido e intencionadome atrevería a decirpor parte del artista: el “pasen y vean” no interesa al escultor. Sería, quizáy en el caso de que, por fortuna inesperada, lográsemos llevar esa carga vil a la inocente palabra, un “si pasan, resérvense para la ceguera”. Una vez más, la rotura irrecuperable de una existencia cuya agresividad nunca fue elegida. 

Vista del patio del Centro de Arte Pepe Espaliú  de Córdoba. Foto: Ars Operandi
Existe, dentro del Mausoleo Espaliú, un concepto de vida que se ha creído, erróneamente, común: se trata de aquél que es consciente de su imposibilidad y que, a su vez, se da la espalda a sí mismo, sumergiéndose en el oscuro estanque de una muerte lenta, cotidiana, casi descodificada. 

A raíz de todo ello, es casi inevitable acabar cuestionándose si los actuales convencionalismos museológicosa menudo tan insustancialmente democráticosson realmente adecuados y, más aún y sobre todo, justos, de cara, no solamente a las obras expuestas, sino a los mismos visitantes. La misma palabra, casi desdicha, querido sistema, me temo que chirría, aquí: visitante. Un visitanteentiendoes aquél que entra y sale, y no aquél que entra para quedarse; aquél que hace, en definitiva, una visita, valga lo redundante de la evidente aclaración. El cuestionamiento de toda esta aglomeración de palabras no es, pues, otro que el siguiente: ¿acaso permite esa visita, el espacio al que nos referimos? Es más, ¿acaso es honesto hacer o hacernos creer a nosotros mismosvisitantes que, míseros y frecuentemente corruptos, aspiramos siempre a una nunca asumida distinciónque el legado de Espaliú pretende realmente la recepción de visitas? Subrayo, como puntualización, que pongo sobre un interrogante el hecho de qué pretende o no la obra a la que aquí se hace referencia, y no tanto la probablemente compleja personalidad del artista. No es una cuestiónme libere la fortuna de ellode adoptar una actitud mitómana ni tampoco de dejar de lado las intenciones más o menos prácticas del autor, terreno al que no es de mi interés dirigir mi atención. 

Al final, de todas maneras, una acaba dando apertura a la violencia contra el abismo, contra el demonio, al tomar una ligera conciencia de que el escupitajo, aquí, equivale al halago y, en ocasiones malditas y puntuales, al hallazgo frente a un espejo poco amable. Dato, por cierto, poco halagador. 

1 ESPALIÚ, Pepe. «Retrato del artista desahuciado», En estos cinco años (1987 – 1992). Madrid: Estampa Ediciones, 1993, p. 13 

25/3/2014

Eppur si muove

Un aspecto del stand de El Arsenal en FACBA 14. Foto: Cortesía El Arsenal
Redacción / Ars Operandi

El reciente cierre de la galería Carlos Bermúdez viene a colmar una situación, la del panorama galerístico en Córdoba, que ya anunciaron las clausuras de Tula Print y Clave. En cifras porcentuales podríamos concluir que en la capital se han cerrado en los últimos dos años el 60 % de las galerías de arte contemporáneo. En la actualidad solo subsisten dos espacios dedicados al comercio de arte actual: Arte 21 y Carmen del Campo. Con ellas trabajan un buen número de artistas cordobeses para quienes la inexistencia de mercado de arte hace muy difícil su pervivencia profesional. Ante este panorama desolador afortunadamente afloran experiencias alternativas que como El Arsenal, Combo  o Blow_Up pretenden encauzar el caudal que, a pesar de todo, fluye con fuerza en la ciudad. Tras la muestra inaugural en Combo de Iván Izquierdo y Anders Grønlien ya trabajan en La Fragua de Belalcázar Natalie Haüsler y Fernando M. Romero, responsables de la próxima entrega a dos bandas. Por su parte El Arsenal, que en estos días forma parte de la programación del Festival Miradas de Mujer con la obra de Belén Mazuecos, ha sido invitado a participar en la Feria de Arte Contemporáneo de la Universidad de Granada, FACBA'14. Hasta allí han llevado el proyecto de mural colectivo de Beatriz Sánchez, Sírvase usted mismo, un selfservice de dibujos realizados a modo de cadáver exquisito que han elaborado Raquel Boucher, Daniel Diosdado, Mikolaj Kownacki y Juarma López junto a la propia Beatriz. Pero no ha sido la única representación cordobesa en la feria universitaria granadina. Scarpia ha vuelto por segundo año a FACBA con una muestra de la colección de arte público generada a lo largo de sus doce ediciones y que incluye obras de Fernándo Sánchez Castillo, Boa Mistura y Basurama entre otros. Además el espacio de arte radicado en Archidona, La Sala de Blas, dedica su stand a la obra de Ángel García Roldán con Heart for Icarus, una muestra de video, pintura y fotografía.

Miguel Ángel Moreno Carretero en Birimbao. Foto: Cortesía del artista

También en estos días dos artistas cordobeses presentan sus credenciales en galerías de Sevilla y Marbella. El carpeño Miguel Ángel Moreno Carretero realiza su primera individual en Birimbao bajo el título de Paisajes preferentes. Esculturas, dibujos y pintura conforman un universo reducido a escala de maqueta donde proliferan ejemplos de los usos del arte como estrategia de consumo. En el catálogo editado con motivo de la muestra se indica que Paisajes preferentes "reflexiona sobre el mundo de las maquetas, el trabajo previo a cualquier acción llevada a cabo y descontextualizada del objetivo final. La escala como eje fundamental para abarcar espacios abiertos que se presentan en la galería en forma de escultura, pintura y dibujos. El interés de Miguel A. Moreno por la utilización del arte como estrategia  de consumo hacen de esta  exposición un paso más en cuanto a las cuestiones de originalidad, autoría y contexto de la obra. Series como Basada en hechos reales analizan el mundo de los records Guiness como fórmula iconoclasta en el mundo del arte y su publicidad, estos paisajes preferentes no son mas que la suma de deseos inabarcables, que se visualizan ante nuestros ojos como un señuelo, fruto del deseo y la esperanza en obras de arte público e intervenciones  que quedarán en manos de un futuro incierto".

Una historia rusa de Miguel Gómez Losada en la galería Yusto/Giner. Foto: Cortesía del artista
Miguel Gómez Losada, por su parte, inicia su andadura con la galería Yusto/Giner en una exposición que coincide en el espacio marbellí con la muestra del sevillano Dionisio González. Para su debut en Yusto/Giner, Gómez Losada ha seleccionado obras pertenecientes a la serie Una historia rusa. Una historia rusa es un recorrido pictórico a través de las vivencias, los recuerdos y la memoria personal del pintor cordobés. Losada rememora cómo su padre le enseñó "la lejanía a través de su afición a los mapasel Atlas Aguilar que consultaba cada noche en su sillóny el posterior viaje a Rusia. Mi madre me explicaba el invierno, subrayando la belleza de los días nublados, del aire frío y el verde. La recuerdo en el coche sentada delante, siguiendo con la mirada los árboles, y yo con ella desde el asiento de atrás. Así, Una Historia Rusa es una historia de amor, el resultado de una educación en la belleza del mundo, una construcción imaginaria del Norte, que desde Córdoba representa la distancia máxima, equivalente a mi admiración y a mi agradecimiento. Esta exposición está dedicada a ellos, Marcial Gómez y Rosa Losada, mi manera de continuarles". Miguel Gómez Losada expone también en estos días en la selección del premio de Pintura Internacional Focus-Abengoa 2013 donde logró el primer accésit. En la actualidad disfruta de una de las seis becas de creación y residencia LA TÉRMICA que promueve la institución auspiciada por la Diputación de Málaga. Durante una estancia de tres meses el artista desarrolla la serie Casa de verano, un proyecto que entronca con las vivencias estivales de sus vacaciones en la costa malagueña que "extenderá un hilo de memoria entre Córdoba y Málaga, y en el que se estudiará a través del arte, el flujo vacacional de verano entre ambas ciudades en las décadas de los años 70 y 80".

Paisajes preferentes
Miguel Ángel Moreno Carretero
Galería Birimbao. Sevilla. 
Hasta el 11 de abril

Una historia rusa
Miguel Gómez Losada
Galería Yusto/Giner. Marbella. 
Hasta el 20 de mayo

13/3/2014

Boronía. Te lo juro por la crisis. The film



Gabriel Nuñez / para Ars Operandi
 
¿Cuándo comenzó la crisis? Ahora es difícil apostar por una fecha. Tan difícil cómo admitir que fue una crisis, "la crisis", la razón suficiente para justificar este desmantelamiento del estado de bienestar al que asistimos, entre impotentes y aletargados, un día sí y al siguiente también. Dese hace más de un año, Boronía se propuso dejar constancia de su visión de estos terribles episodios nacionales, los más tristes que hemos conocido varias generaciones de españoles. Y en ese empeño coincidimos con un viejo amigo: Cristóbal Ruiz. A través de su blog (lowon.blogspot.com), Cristóbal retrata día a día lo que pasa en este país, y lo hace con igual destreza usando las teclas de su portátil y los recursos de su paleta gráfica. Su obra es el centro del sexto y último número de Boronía, que editaremos el próximo mes de abril. A este núcleo se han ido superponiendo las colaboraciones de treinta artistas: de Leopoldo María Panero (un abrazo desde los pantanos de la memoria) a Alberto García Alix, de Suso33 a Miguel Brieva, de Ana Castro a Liniers, de Daniel Alonso a Stephanie Scholz. Autores de todos los géneros, edades y orígenes. Todos ellos aportan sus visiones de este momento y completan este número, que solo puedes reservar aquí: http://www.mymajorcompany.es/projects/boronia

Pero a este número le faltaba algo. Una representación viva en la que se dieran algunas pistas sobre su naturaleza. Un documento audiovisual que fuese el detonante de todo lo demás. Como siempre, para hacerlo, en Boronía comenzamos a comentarlo con los amigos. La primera charla fue con Tete Álvarez. Su presencia garantizaba la excelencia artística y la visión vanguardista que buscábamos. Como siempre que hemos requerido su ayuda, Tete dijo sí. A partir de ahí, partimos de un guion simbólico y de libre interpretación, en el que los rancios y pesados pasos de semana santa de la idea original acabaron siendo sustituidos por clásicos y vistosos coches de caballos. También sustituimos algunos personajes por objetos que los representaban: un cubo de basura reconvertido en urna electoral, un saco de migajas de pan y un espejo, aportación impagable de Hugo Lasarte para reflejar (nunca mejor dicho) la responsabilidad de la sociedad en este desastre. Aparte de esta idea, Hugo también trajo su cámara. Como Concha Vacas, Javier Ramos y Miguel Martí (director de cine que se vino de Madrid para la aventura). Con él vino Rosanna Walls, modelo y actriz que dio alma y sensualidad a La Prima de Riesgo. Junto a ella, en el mismo coche de caballos, Juan Bolaños, a quien pondríamos una chistera, una sonrisa y un frac para hacerlo pasar por El Capital. En otro coche, el espejo portado con tanta discreción como intención por Marina Campos. Y en el tercero, Irene Lázaro (quien colaboró en el guion y preparó la dirección escénica) representaría La Política, seductora, engañosa y cruel, y a. Mientras preparábamos todo esto, no podíamos dejar de sorprendernos de las ganas de colaborar en esta historia que demostraba todo el mundo. Fernando Vacas se basó en un tema de Wim Mertens para componer la Sinfonía Crítica de Boronía, una obra maestra que ejecutó en directo junto a Antonio Fernández Escobar al chelo, Juan Fernández El Panky a la guitarra y Alfredo Culebra a la caja. Rosario Vacas y Fernando Solano, maestros coreógrafos, prepararon un baile acorde con el tono y el ritmo de la melodía al que se unieron las bailaoras Carmen Muñoz y Nadia González. Juanclemente preparó el diseño gráfico y Esther Ruiz, de La Grapa, animó las redes sociales. 

Pero junto a ellos tuvimos el apoyo y la ayuda de muchísima gente: Mario Karpinski camufló el equipo y controló el sonido en directo, y Javi Suze lo hizo en las versiones que se grabaron posteriormente en Eureka EsTuDios, donde también participaron Pepón Vacas y Lin Cortés. Andy García, de #ActitudSocial nos surtió de camisetas azules, y allí donde los necesitamos estuvieron Paloma García, Yolanda Núñez, Rafa Hueso, Rafa Rodríguez, Mamen Nieto, Vero González, Rakel Winchester, Javier Latorre, Nacho Montoto, Esther Casado y, por supuesto, Gabi Guerrero, de La Paloma, la gente de La Estrella y Cuatro Gatos y toda la gente de La Corredera, porque, como no podía ser de otra manera, Te lo juro por la crisis se grabó en la plaza de la Corredera, de Córdoba.

Con todo este material, Tete pasó varias días soportando mis sugerencia y editando y dando forma a este vídeo que ahora presentamos. Un vídeo que es un flashmob, o una performance, o un corto. O es una pregunta. Una pregunta en la que lo más importante son vuestras respuetas.


11/3/2014

La sala Puertanueva reabre sus puertas para acoger al Premio Citoler


Vista de la The circle of life, exposición de Jorge Yeregui en la sala Puertanueva. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

La sala Puertanueva, clausurada desde 2011 y solo abierta desde entonces para acoger el pasado Premio Internacional de Fotografía Pilar Citoler, vuelve a la agenda para albergar la última edición del certamen. Aunque el futuro del espacio expositivo sigue estando en el aire, en estos días se ultiman los preparativos para la firma de un acuerdo institucional que retomaría su programación. Cabe recordar que en sus siete años de andadura la programación artística de la sala era conducida por la Fundación Provincial Rafael Botí y que recientemente artistas y organizaciones del sector del arte han denunciado tanto la clausura de la sala como el desmantelamiento de las políticas culturales que llevaba a cabo la fundación. La duda razonable estriba en el rumbo que pueda tomar la sala habida cuenta del desapego y falta de atención con que la Fundación Rafael Botí afronta su gestión en materia de arte contemporáneo. Ars Operandi ha podido conocer que las organizaciones del sector, Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) y Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA), han solicitado a las instituciones conveniantes (Universidad, Fundación Botí, Ayuntamiento y Fundación Cajasol) la constitución de un consejo asesor formado por profesionales contrastados del arte actual para coadyuvar en la programación del espacio expositivo.

Bam, Bam, fotografía ganadora de la VII edición del Premio Citoler
El Citoler, como ya es tradicional, hace coincidir la exposición del autor ganador de la pasada edición con la muestra de las obras seleccionadas en la reciente. En esta ocasión ha sido el fotógrafo ferrolano Vari Caramés quien se ha alzado con los 15000 €, la edición de una monografía dentro de la colección El ojo que ves y la realización de una exposición individual en la sala Puertanueva que conlleva el premio. El jurado del certamen, compuesto por la coleccionista Pilar Citoler, el galerista Rafael Ortiz, el escritor y crítico de arte Juan Manuel Bonet, el teórico y crítico Alfonso de la Torre y el artista Jorge Yeregui, ganador de la última edición, valoró de manera especial la capacidad de Caramés para proponer "visiones de su tierra natal gallega y otras que denotan su voluntad de errancia". Bam Bam, la obra ganadora del premio, da buena cuenta de sus intereses artísticos. Un trabajo fotográfico que, mediante el uso del desenfoque, sugiere más que evidencia y que el propio autor define como más intuitivo que intelectual y en la que “el azar es más emocionante que la certeza”.

Phoenix from Camelback Mountain, Arizona 2011, fotografía de José Guerrero
La planta alta de la sala Puertanueva acoge junto a Bam Bam, las nueve fotografías finalistas en la séptima edición del premio. Entre las obras seleccionadas se repiten, como en cada edición, nombres de primera fila de la fotografía contemporánea española. La presencia entre los finalistas de Sergio Belinchón, Luis Baylón, Gabriel Campuzano, José Guerrero, Nicolas Grospiere, Rosell Messeguer, Eduardo Nave, Javier Vallhonrat y Álvaro Sánchez-Montañés atestigua la aceptación a nivel nacional del premio y asegura cualificados pretendientes para sucesivas ediciones.

Fotografía de la serie Sitescapes de Jorge Yeregui
Justamente a la repercusión que el premio había tenido en su trayectoria aludía Jorge Yeregui al presentar The circles of life, la exposición que reúne una selección de trabajos realizados en los últimos seis años. Series como Paisajes mínimos, Ecotopografías, Sitescapes o Espacio natural protegido inciden sobre los procesos de transformación del territorio y el uso que adquiere la naturaleza en la configuración del paisaje. A medio camino entre los Terrain Vague y las propuestas emanadas del Manifiesto del Tercer Paisaje sitúa Yeregui, Sitescapes, una serie que documenta esos terrenos "donde la naturaleza recupera su propia ley", son los espacios obsoletos o en desuso que quedan al margen de la ciudad, de su orden y de su control que el abandono  transforma en "paisajes neonaturales donde buenas y malas hierbas crecen libremente". Paisajes mínimos conforma para su autor "una exploración conceptual sobre el valor simbólico que adquiere la naturaleza en la ciudad contemporánea". En Ecotopografías, Yeregui destaca el nuevo rol que asume la naturaleza en el planeamiento de la ciudad. En este contexto nace "un nuevo tipo de zona verde, convertida en envolvente, en topografía vegetal, que alberga en su interior un programa arquitectónico".  En Espacio Natural Protegido documenta entornos naturales donde se ha "activado un sistema de significación y puesta en valor del territorio. Un método que con su mera presencia invoca cualidades no siempre visibles que hacen referencia al imaginario sobre la conservación del medio ambiente". 

VII Premio Bienal Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler
The Circle of Life. Jorge Yeregui. Comisario: Alfonso de la Torre
Sala Puertanueva. Hasta el 28 de marzo