13/05/2013

Sembrar para recoger. El Semillero de Orive

Intervención de Azahara Maldonado para El Semillero de Orive. Foto: Cortesía El Semillero de Orive
 
Noelia Centeno / para Ars Operandi


El Jardín-Huerto del Palacio de Orive se convierte en estos días en un fecundo campo de cultivo donde se siembran, crecen y florecen un buen número de propuestas creativas. El Semillero de Orive es un ciclo mensual auspiciado por la Delegación de Cultura que pretende "desarrollar el conocimiento y la experimentación creativa de las artes plásticas y visuales utilizando como soporte un escenario natural e histórico, en relación con el uso actual de la ciudad y sus habitantes". El proyecto formativo, que trae la firma del artista carpeño y director de Scarpia, Miguel A. Moreno Carretero, propone una serie de talleres donde los jóvenes estudiantes tienen la oportunidad de  desarrollar sus propias propuestas artísticas en un espacio que se revela como un marco más que adecuado para este tipo de intervenciones.

Así, durante una semana al mes, el Jardín-Huerto de Orive se  converte en un laboratorio temporal de interferencias creativas para un grupo de alumnos de diferentes escuelas de arte que son conducidos y asistidos por una pareja de artistas invitados. Estos últimos imprimen la huella del concepto temático a trabajar por las distintas disciplinas. El ciclo arrancó en abril con el encuentro Poesía imaginada, cuerpo y jardín, dedicado a la disciplina fotográfica y al que asistieron un grupo de alumnos del IES Ángel de Saavedra de la asignatura Técnicas y procedimientos de imagen y sonido que imparte José Antonio Modelo Villatoro quien también ha sido el profesor asociado al proyecto. La experiencia creativa vino de la mano de Arturo Comas y Claudia Frau, pareja de artistas emergentes afincados en Sevilla, que vienen trabajando en el campo de acción a través de la poesía visual y el concepto del absurdo. 

Intervención de José Antonio Álvarez para El Semillero de Orive. Foto: Cortesía El Semillero de Orive

Tras un mes de exposición, el segundo ciclo del semillero El huerto como espacio de creación ha ofrecido en mayo el turno a los alumnos de primer curso de Artes aplicadas de la escultura de la Escuela de arte Dionisio Ortiz, acompañados por su tutora Cristina Román. En esta ocasión, la pareja de artistas invitados encargados de dar soporte a sus ideas han sido los sevillanos Ramón David Morales y Gloria Martín, quienes han podido aportar  su experiencia desde la revelación del paisaje como un proceso natural de rutina productiva y relación estética contemplativa y la instalación como un juego entre continente y contenido del emplazamiento. Una reflexión conceptual que ha dado pie a un trabajo colaborativo que ha convertido el jardin de Orive en un parque de esculturas efímero, en el que a través del concepto y la desnaturalización intencionada del objeto, se consigue desviar la invisible mirada del público hacia los cauces de la experiencia artística. 

Y como práctica estimulante, motivadora y enriquecedora, El Semillero de Orive ha sembrado la voz viva y protagonista de unos jóvenes participantes también inquietos ante la crisis actual y sus síntomas emocionales, derivados en la realidad cotidiana del hombre postmoderno. Aspectos tales como la soledad, la indigencia, la incomprensión, la indignación y el hastío, crecen como reflexión de la mala hierba en la sociedad. Por ello ofrecen varios antídotos de abono diario como respuesta necesaria: el juego, la sonrisa y el amor. A la amistad, a las plantas, a los animales, a los orígenes, al trabajo, al entorno, a la ciudadanía… Una cosecha diaria de esperanza, esfuerzo e ilusión, que germina en una mirada alternativa menos utópica y más cercana. 

El Semillero de Orive
Abril, mayo y septiembre de 2013
Jardín-Huerto de Orive
Córdoba

12/05/2013

Cruzados. Interactividad en la Fundación Antonio Gala

Jacinto Lara ultimando su Haiku en la Fundación Antonio Gala. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi


La Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores abre sus puertas al público durante este fin de semana con Cruzados. I Encuentros Interartísticos. Se trata de un programa que presenta trabajos realizados y expuestos in situ que pretende "activar y transitar los espacios ajenos al recorrido expositivo habitual". De este modo la residencia de artistas añade un complemento a la continuada programación con exposiciones de carácter temporal que llevan a cabo en La Portería Baja y la tradicional muestra colectiva de fin de curso que da cuenta de los trabajos realizados por los artistas residentes a lo largo del año. Los encuentros arrancaron en el mes de abril con una exposición dedicada a los libros que se presentó como "una colección de ideas, de apuntes, imágenes, alucinaciones; múltiples retazos de lo que subyace o persiste en el material en bruto que producen las editoriales".

Cruzados promueve la unión entre antiguos y actuales residentes, "con la voluntad de constituirse como punto de encuentro entre artistas, agentes culturales e instituciones locales y nacionales, con el propósito de generar una reflexión en torno a las posibles conexiones alternativas entre manifestaciones artísticas, espacio y público". De esta manera los espacios del antiguo convento del Corpus Christi han recogido las intervenciones de los artistas plásticos Jacinto Lara, OTES y Paloma Montes. Además el claustro de la Fundación ha recibido a algunos de los residentes de promociones anteriores con un recital poético de los granadinos Javier Bozalongo y Trinidad Gan y el costarricense David Cruz, así como Spoken Word, una performance literaria y musical llevada a cabo en la antigua capilla a cargo de los escritores madrileños Matías Candeira, María Zaragoza y el músico David Torrico.

La obra de OTES en el patio del antiguo convento del Corpus Christi. Foto: Ars Operandi

Paloma Montes, residente de la sexta promoción de la Fundación Antonio Gala, interviene en uno de los espacios de la antigua portería con una instalación minimalista a base de pequeñas cajas de luz que encierran fotografías personales. Por su parte, el Haiku que Jacinto Lara ha realizado para esta ocasión es una variación de sus piezas metálicas, un relieve a base de clavos y cuerda donde junto a las formas geométricas que le son propias alterna la poesía y su característico gesto pictórico que podemos rastrear en sus colecciones de monotipos. Cierra el programa de intervenciones una propuesta del artista urbano OTES, quien ha desplegado sobre el patio de entrada un muro realizado con cajas de cartón sobre el que ha realizado un grafitti inspirado en el presidente de la fundación, Antonio Gala.

Cruzados. I Encuentros Interartísticos
Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores
C/ Ambrosio de Morales 20, 14003 Córdoba
Hasta el 13 de mayo

08/05/2013

Los nombres del padre. Diálogos con Espaliú


Los nombres del padre. Pepe Espaliú y Txomín Badiola en el CAPE. Foto: Ars Operandi

Redacción / Ars Operandi

Con el objetivo de difundir y reactivar el testimonio y legado artístico de Pepe Espaliú, el Centro de Arte Pepe Espaliú pone en marcha una serie de actuaciones e intervenciones artísticas, que coinciden con la celebración del veinte aniversario de su fallecimiento y que huyendo del carácter melancólico y lacrimógeno con que se suelen celebrar estas onomásticas, apuesta por descubrir, interpretar y difundir la actualidad y vitalidad del trabajo del artista cordobés, poniéndolo en diálogo y conversación con las obras de otros artistas contemporáneos, cuyo trabajo plantea afectos y relaciones de cercanía con la obra de Espaliú. 

Comisariado por el crítico de arte y comisario de exposiciones Jesús Alcaide, este primer acercamiento a la obra de Espaliú a través de la relación con otros artistas contemporáneos, lleva el título de Los nombres del padre, concepto psicoanalítico tomado de Lacan, pensador y teórico del psicoanálisis que tanta influencia tuvo en la obra de Espaliú desde mediados de los setenta, cuando se introduce en su pensamiento a través de las clases de Masotta en Barcelona, hasta años después cuando asistirá en París a alguno de sus Seminarios. 

Recuerda, la gente podría decir si estás sonriendo al otro lado de la línea, instalación de Txomín Badiola en el CAPE. Foto: Ars Operandi
Tomando el título de este concepto lacaniano, el ciclo de intervenciones artísticas que se desarrollará a lo largo del 2013 y 2014, cuenta como primer invitado a participar en este diálogo con las obras de Txomin Badiola, compañero de generación de Espaliú, que durante los años ochenta se convirtió en un nombre imprescindible para hablar de la renovación del lenguaje escultórico en España y principalmente de lo que se denominó como “Nueva Escultura Vasca”. 

Desde esa fecha, aunque con un importante clímax en los años noventa a partir de la lectura que de Lacan hace Zizek y el contexto feminista dentro de los llamados estudios culturales, el pensamiento lacaniano le sirve a Txomin Badiola desde un punto de vista no sólo epistemológico y técnico, sino también antropológico, todo ello vinculado a una actividad artística marcada por el poder desestructurador del deseo. 

Los nombres del padre. Pepe Espaliú y Txomín Badiola en el CAPE. Foto: Ars Operandi

La exposición que se plantea en diálogo con las obras de Espaliú, parte de algunos de estos conceptos (fraternidad, comunidad, el deseo del otro, escritura y ocultamiento, texto e imagen ), a través de dos instalaciones de video y escultura, Malas Formas. Una historia que se cuenta con historias de otros (2002) y Recuerda, la gente podría decir si estás sonriendo al otro lado de la línea (1996-1997), una serie de seis piezas de técnica mixta que llevan por título IDS (2007) un acrónimo tomado de la película Saló de Pasolini , y una selección de obra gráfica que lleva por título Lo que el signo esconde (2009), que fue parte del material de trabajo del Primer Proforma (2010) realizado en MUSAC en colaboración con Sergio Prego y Jon Mikel Euba, y que ahora se expanden por la planta superior del Centro de arte Pepe Espaliú, en un intenso diálogo con piezas de Espaliú como Genet, A continuous encounter o los Santos. 

La muestra se inaugurará con una charla entre Txomin Badiola y Jesús Alcaide, y será el primero de estos necesarios episodios de diálogo con la obra de Espaliú, que continuarán Javier Codesal y Álex Francés, invitados a realizar las siguientes intervenciones.

Los nombres del padre. Pepe Espaliú, Txomín Badiola
Comisario: Jesús Alcaide
Centro de arte Pepe Espaliú
C/ Rey Heredia, 1. Córdoba
8 de mayo al 31 de julio de 2013
Martes a Viernes de 17:00 a 21:00 h.
Sábados de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00 h.
Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h.

La exposición se acompaña de servicio de visitas guiadas a disposición del visitante. No se requiere cita previa.


06/05/2013

Después de Después


Vista de la exposición de Marina Abramović en la Iglesia de la Magdalena. Foto: Ars Operandi

Tete Álvarez / Ars Operandi

La Bienal de Fotografía de Córdoba toca a su fin y es el momento de hacer balance de lo que ha supuesto esta decimotercera edición presentada bajo el lema Después del diluvio. En primer lugar cabría felicitar al Ayuntamiento en su apuesta por la profesionalización de la muestra. Después de demasiadas ediciones en las que el voluntarismo y el amateurismo han constituido el santo y seña del evento, desde la Concejalía de Cultura se ha optado, con bastante sentido común, por situar al frente a un comisario de exposiciones y crítico de arte, Oscar Fernández, quien ha sabido dotar a la Bienal de un corpus discursivo del que ha carecido a lo largo de su singladura. De su mano, la sección oficial, ha ofrecido hitos tan sugerentes como la exposición de Marina Abramović en la iglesia de la Magdalena, el rescate de las imágenes malditas de Pierre Molinier o la subyugante narración de Jesper Just en la sala Vimcorsa. Las 34.000 visitas registradas, 7.000 en este espacio –acertadamente desdoblado para la ocasión con las obras de Just y Robert Mapplethorpe–, dan buena cuenta del interés con que el público ha acogido la propuesta comisarial de Oscar Fernández.

La sección paralela, por su parte, ha salido reforzada por la dosis de transparencia que puede significar una convocatoria abierta de proyectos y las buenas prácticas que suponen la dotación de 3.000 euros como ayuda a los artistas para sufragar los gastos de producción. Cabe esperar que este modelo se consolide en próximas ediciones y que la comisión encargada de seleccionar los proyectos tienda a ser más plural y participativa. Esta bienal ha evidenciado que nadie detenta en la ciudad el monopolio de la fotografía y que todas las propuestas deben ser bienvenidas si lo hacen desde el rigor y la calidad contrastada. En este sentido, y en aras de la pluralidad, resulta chocante que los únicos asesores externos de la comisión sean dos miembros de la asociación fotográfica local. Entre ellos llama la atención la presencia del “asesor de fotografía del Ayuntamiento de Córdoba”, cargo que no figura en ningún organigrama de la actual Delegación de Cultura y que, en cualquier caso, con el paso de los años parece adquirir carácter vitalicio.


Gerardo Mosquera, Victor del Río y Sema D'Acosta durante el foro de debate. Foto: Eduardo D'Acosta
Mención especial requiere la puesta en marcha por primera vez de un foro de debate sobre fotografía contemporánea. Voces tan cualificadas como Gerardo Mosquera, Oliva María Rubio, Norberto Dotor, Victor del Río, Sergio Rubira o el propio Sema D’Acosta que ha dirigido el Fotoforo han abierto un interesante territorio de debate en torno al mundo de la edición, la creación y la difusión de la fotografía. Un especial interés y un acalorado debate concitó la mesa sobre fotografía andaluza en la que participó el director del Centro Andaluz de Fotografía, Pablo Juliá, quien fue muy cuestionado tanto por la línea programática del centro como por su falta de imbricación respecto al contexto de la fotografía andaluza contemporánea. 

Una bienal, en suma, ajustada y acertada, con una eficaz política comunicativa aunque restringida a los medios locales que, en contra de los presagios del director de la revista Arte Fotográfico, ha contado con el respaldo tanto del público general como de aquél más especializado. Censurar que se traigan a Córdoba “artistas extranjeros”, referirse a Abramović como “la artista que mueve las tetas de izquierda a derecha” o establecer un juicio ideológico respecto a los participantes en el foro de debate da buena cuenta del nivel intelectual de una crítica que debió pesar mucho en el Consistorio ya que el propio Alcalde hizo alusión a ella durante el discurso de inauguración.

Una vista de la instalación de Jesper Just en la sala Vimcorsa. Foto: Ars Operandi
En el aspecto negativo resaltar la nula implicación del resto de instituciones públicas en la configuración de esta edición de la Bienal. Ni el Centro Andaluz de Fotografía, ni la Consejería de Cultura, ni la Diputación de Córdoba, ni siquiera la Fundación Botí o lo que quede de ella se han dignado a patrocinar o colaborar con un proyecto que es de toda la ciudad. La Delegación de Cultura de la Junta, en un alarde de generosidad, se ha limitado a ceder dos espacios expositivos que, inexplicablemente, permanecen cerrados el resto del año como la sala Iniciarte. BBK Cajasur, por su parte, ha colaborado permitiendo la exposición de Abramović en la Iglesia de la Magdalena. Quizás esta sea la soledad a la que alude el concejal Moreno Calderón al hacer balance ante los medios de la XIII edición. Una soledad que comienza, paradójicamente, en las instituciones gobernadas por su propio partido político que con su falta de apoyo han dado la espalda a la bienal cordobesa. 

Tras el tiempo del balance toca ya ponerse a trabajar en la organización de la edición número XIV. Para ello habría que reclamar un consenso de todos los agentes interesados para dotar a la Bienal de una estructura estable al resguardo de los vaivenes políticos. La bienal, se ha demostrado, no pertenece a nadie, sólo a los cordobeses que la sufragan con sus impuestos y la refrendan con su participación. Nadie debiera reclamar cuotas de poder inexistentes alegando derechos históricos. El futuro de una bienal que tenga realmente peso e incidencia pasa por la profesionalización de sus gestores y la transparencia en sus métodos. Una convocatoria abierta de proyectos curatoriales para la próxima Sección Oficial sería la piedra de toque que asegurara la continuidad de una bienal que desde el rigor y las buenas prácticas asuma de una forma reflexiva y crítica la cuestión de la imagen contemporánea y su importancia en la construcción de nuestros contextos culturales.

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Las organizaciones del sector valoran el Pacto Andaluz por la Cultura

Redacción / Ars Operandi
 
Las principales organizaciones del sector del arte actual en Andalucía, Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) y Unión de Artistas Visuales de Andalucía  (uavA) han valorado públicamente el Pacto Andaluz por la Cultura que ha suscrito recientemente el gobierno andaluz. Desde el IAC señalan que la iniciativa coincide, en algunos aspectos, con las propuestas impulsadas por el Instituto, secundadas por las principales organizaciones del sector del arte contemporáneo y  presentadas a los partidos políticos, que concurrieron a las pasadas elecciones autonómicas en Andalucía. En el documento se instaba a las fuerzas políticas a adquirir el compromiso de elaborar y secundar un acuerdo que tuviera en cuenta las prácticas artísticas contemporáneas, esto es, que determinara unas líneas maestras en defensa de la cultura del siglo XXI, el patrimonio contemporáneo y la creación artística actual en Andalucía.
 
Aunque lamentan que el pacto haya sido anunciado de manera unilateral por el Gobierno Andaluz, pues no se trata, afirman, de un verdadero pacto, el Instituto de Arte Contemporáneo valora positivamente que buena parte de las propuestas que se incluían en el mencionado documento elaborado por el sector hayan sido recogidas en este Pacto Andaluz por la Cultura. De esta manera destacan la importancia de que se suscriba públicamente el Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneo, la creación de un Consejo de la Cultura, el incremento de colecciones públicas y la puesta en marcha de laboratorios de arte, becas y residencias. Asimismo subrayan la importancia de poner en marcha medidas para contrarrestar los efectos negativos del IVA cultural y la conveniencia de elaborar una Ley de Mecenazgo propia para la comunidad andaluza.

No obstante, desde el Instituto de Arte Contemporáneo consideran que el anuncio de la Junta ha de ir "más allá de la mera declaración de intenciones y que los compromisos proclamados por el Gobierno deben ser materializados en breve y, sobre todo, dotados de las correspondientes partidas presupuestarias". En este sentido, estiman absolutamente necesaria  la inmediata constitución de una comisión de trabajo, formada por la Consejería de Cultura y las organizaciones del sector, para desarrollar los aspectos del Pacto que afectan específicamente al arte contemporáneo en Andalucía. Desde el IAC velaremos por la consecución de los compromisos anunciados y reclamaremos a la Consejería medidas concretas que aseguren su cumplimiento".

Por su parte desde la Unión de Artistas Visuales de Andalucía  (uavA) afirman que los compromisos adquiridos por la Junta de Andalucía "coinciden exactamente con las propuestas presentadas en su día por uavA a través de los diversos encuentros de trabajo y documentos entregados a los responsables de la Consejería". Considera la uavA que el pacto es "una realidad valorable y que debe hacernos creer en la posibilidad de establecer una interlocución positiva con las instituciones. Podemos estar satisfechos porque al menos las propuestas incluidas en el texto oficial del pacto coinciden con nuestras peticiones". 

El Pacto Andaluz por la Cultura recoge en el apartado de las artes visuales y la creación contemporánea los compromisos por parte del gobierno andaluz de "garantizar el cumplimiento del documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneo asegurando la transparencia y la concurrencia competitiva de los profesionales; incrementar las colecciones públicas de arte contemporáneo en igualdad de  oportunidades y bajo criterios de transparencia y concurrencia para todos los creadores y agentes económicos del sector; la creación de programas con centros educativos y universidades para la formación de la ciudadanía en el conocimiento y comprensión de la cultura contemporánea de forma que los andaluces sientan como propio el arte más actual y  la creación de programas de encuentro de creadores por medio de estancias y becas para el intercambio de ideas, tendencias y nuevos lenguajes, garantizando así la presencia de Andalucía en el devenir artístico internacional".


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05/05/2013

Siyadeh de flores. Alia Farid en Casa Árabe


Alia Farid propone en Casa Árabe una siyadeh de flores y plantas. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

Casa Árabe inicia un programa de residencias artísticas en colaboración con la Delfina Fouondation con la presencia de la artista kuwaití-puertorriqueña Alia Farid. Farid centra habitualmente su producción artística en intervenciones en el espacio público y desarrolla en estos días un taller que propone a los participantes la elaboración de maceteros-siyadeh que serán expuestos en el patio de Casa Árabe y posteriormente instalados en espacios verdes de la ciudad. El pasado lunes, Alia, acompañada de Oscar Fernández, mantuvo un encuentro con estudiantes y público en general en el que pudo dar cuenta de las claves su trabajo artístico. Un trabajo que compagina con labores de curaduría y enseñanza, actualmente es codirectora del espacio Beta Local y trabaja para el National Council for Culture, Arts and Letters en el desarrollo de programas públicos.

Las marcas arqueológicas que dan pie al proyecto de Alia Farid en Casa Árabe. Foto: Ars Operandi
Cuando Alia llegó por primera vez a la ciudad, en el mes de febrero, pidió que no se le ofrecieran mapas ni información alguna. La práctica deambulatoria la llevó a descubrir en los alrededores de las Mezquita las marcas sobre el terreno que señalan el sabat, el pasadizo que conectaba la Mezquita con el palacio del Califa. La artista señala a Ars Operandi que el proyecto se basa "en una lectura errónea de algo que ví en la ciudad en el suelo de los alrededores de la Mezquita Aljama que me parecieron siyadeh, alfombras de rezar, por la forma que tienen. Pensé que eran intervenciones que había hecho algún artista público ya que en la Mezquita no se permite rezar a los musulmanes. Luego cuando pregunté me dijeron que eran unos registros que habían hecho los arqueólogos para marcar los vestigios del puente. A partir de estas formas inicié el diseño de los maceteros. Quería transformar el acto de rezar en el acto de plantar y recordar de esta manera que el rezar también es una práctica cotidiana"

Alia Farid junto a los jóvenes musulmanes participantes en el taller Siembra tu siyadeh. Foto: Ars Operandi

De esta manera el taller Siembra tu siyadeh está conformado en su mayoría por jóvenes musulmanes que viven en la ciudad y que han querido compartir con Alia una experiencia que "transforma el acto de rezar en el acto cotidiano de la jardinería". La artista ha elaborado para ello unos maceteros, rectángulos de 20 cm de profundidad con otro pequeño rectángulo en uno de sus lados para indicar la dirección en la que se debe colocar, La Meca. Los participantes han sido invitados a traer sus propias plantas y combinarlas con las que se facilitan en el taller con el objeto de tejer su propia alfombra de flores. La colección se podrá contemplar en el patio de entrada de la sede de Casa Árabe desde el 8 hasta el 19 de mayo coincidiendo con la celebración del Festival de Patios de Córdoba. Al finalizar, la intención de la artista es devolverlos definitivamente al espacio público plantándolos en jardines de la ciudad para que las plantas continúen su ciclo vegetativo.


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25/04/2013

El monstruo marítimo. Pinturas de Manuel Garcés en Galería Mecánica

Manuel Garcés, mm-p5 /  38 x 28 cm / acrílico papel

Oscar Fernández López / Ars Operandi

La pintura de Manolo Garcés (Córdoba, 1972) mira el paisaje del mismo modo que los griegos miraban las estrellas, impregnada de un espíritu de descubrimiento continuo. Como si el punto de mira se hubiera invertido, aquello que era pertinente al arte es aquí puesto patas arriba. De manera que lo ignorado entonces conquista ahora un lugar privilegiado en el repertorio de asuntos que interesan al hecho artístico. La primera gran revolución que nos legó la modernidad consistió precisamente en esto: celebrar nuestra capacidad de producir, a partir de lo más banal, un sinfín de saberes y emociones. Desde aquel momento, el tema carecería de importancia. ¿Acaso no basta la mirada del artista para trasformar lo cotidiano y sustraerlo de la rutina de las cosas sin nombre?

La segunda conquista de la estética moderna tiene mucho que ver con esta última pregunta. Y es que, desde entonces, ya no reconocemos el paisaje como un entorno salvaje cuya identidad se define por oposición a la cultura urbana, sino como la proyección cultural de una sociedad. El paisaje con el que trabaja Garcés es, de acuerdo con este enunciado, un ente poliédrico que posee una dimensión física, digamos objetiva, pero también una perceptiva y subjetiva. Funciona, así, como un entorno dinámico que se “fabrica” constantemente a través de infinitos intercambios simbólicos. En él acontece lo cotidiano y todo ese mundo de “lo normal” que tan ajeno parecía al arte de otras épocas. Un mundo que se transforma cuando descubrimos que Garcés siempre encuentra un por qué para fijar ahí su mirada de artista. Por ejemplo, una carretera, en apariencia idéntica a cualquier otra, deviene lugar cuando descubrimos que se trata del recuerdo de un viaje a Sâo Paulo. De la misma manera que una playa, que tampoco se presenta como un sitio reconocible, aterriza de lleno en nuestra retina al desvelarse como otra imagen de infancia de Garcés. Es un lugar deslocalizado pero tan sólido en su mente como el suelo que pisa.


Manuel Garcés, mm-p3  /  38 x 28 cm / acrílico papel

Todo ello desarrolla una premisa, nacida también con la modernidad, que se podría formular como el descubrimiento de la peculiar fuerza de la pintura. Con esta expresión, acuñada por André Malraux para hablar de la pintura de Goya, se constataba el alumbramiento de un nuevo, y más verdaderodiría Malraux, significado del estilo que enfatizaría “el poder de una línea quebrada o de la yuxtaposición de un rojo y un negro más allá y por encima de las exigencias del objeto representado”. En Manolo Garcés esta idea, que no es otra cosa que la celebración de la autonomía de la pintura, se manifiesta con firmeza. Su obra se abre al mundo que le rodea, pero no lo representa. Más bien el artista proyecta sobre dicha realidad una capa de evocativa ficción. Este paisaje conforma, finalmente, el campo base del que parte para desarrollar un discurso plástico más íntimo; un meta-lugar superpuesto al paisaje exterior.

Manuel Garcés Blancart
El monstruo marítimo 
Inauguración jueves 25 de abril
Galería Mecánica 
C / Cabeza del Rey Don Pedro 15.
Sevilla 41003
Hasta el 1 de junio

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24/04/2013

La fotografía como experiencia biográfica. Alba Blanco en Arte21

Fotografía de Alba Blanco en Arte21
Redacción / Ars Operandi

Aunque no es la primera vez que los trabajos de Alba Blanco se pueden contemplar en la ciudad –ya participó en sendas colectivas celebradas en la sala Mateo Inurria y en la sala Orive como parte del programa Eutopía'09–, Desterritorios, la exposición que inaugura hoy la galería Arte21 es la primera ocasión en la que mostrará su obra de manera individual. Alba Blanco desarrolla sus trabajos en Málaga, ciudad donde ha podido verse  en exposiciones en las galerías Isabel Hurley, Gravura, La Caja Blanca o dentro del ciclo Malaga Crea en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. Unos trabajos determinados por el uso de la fotografía como  herramienta catalizadora de la experiencia biográfica. Sus relatos fotográficos, alimentados en igual medida por el tiempo y la memoria, conforman un diario personal, un cuaderno de viajes que atestigua el devenir de su propia existencia. 

En Tiempo muerto, la serie fotográfica compuesta de casi un centenar de piezas de formato pequeño, Alba Blanco propone "una construcción de tiempos, una reordenación". La artista explica que "confluyen en las piezas que conforman el proyecto distintos espacios y distintos tiempos. Por un lado, indica,  "los espacios contenidos en las fotografías, el tiempo en que fueron tomadas y el tiempo contenido en fragmentos de agendas personales escaneadas e integradas en dichas fotografías. Por otro, la sistematización, que es la acción de ordenar según un sistema e implica la aplicación de reglas y un intento de racionalización de ese espacio-tiempo". Alba desarrolla un trabajo sistemático que la lleva a fotografiar habitualmente desde las ventanas de vehículos en movimiento. En este sentido, afirma, sentirse interesada por "la fugacidad de estas imágenes que aparecían en el marco de la ventanilla del coche, del tren, del autobús, del tranvía. Poco a poco empecé a centrarme en los espacios pertenecientes a las afueras de las ciudades, espacios en construcción o deconstrucción: espacios en proceso. No lugares que subrayaban aún más esa fugacidad. También empecé a buscar el desencuadre y el espacio fotográfico casi vacío en algunas de mis imágenes". A modo de palimpsesto, Alba Blanco superpone sobre estas imágenes caligrafías extraídas de su agenda personal en "una confrontación entre dos aspectos temporales: la fugacidad y el afán por la permanencia". Estas agendas y cuadernos, indica, "no sólo contienen actividades que hacer o recordar; en ellas anoto todo lo que hago y manejo distintas codificaciones para ello. Son otra forma obsesiva de guardar el tiempo, de intentar recordarlo todo".


Fotografía de Alba Blanco en Arte21


Lejos se conforma mediante un diaporama que pretende "convertirse directamente en una proyección de la memoria". Las fotografías de lugares de paso se entremezclan con otras de caracter más íntimo y textos extraídos de emails personales. "De esa manera conduzco al espectador de la sistematización a la intimidad. De lo concreto a lo abstracto. Pero siempre a través de un escenario móvil y momentos concretos del pasado donde las situaciones y los individuos quedan lejos". En Territorios, Alba Blanco pone a disposición del espectador unos guantes blancos para personalizar la experiencia de la contemplación de las 22 fotografías que la artista dispone sobre un tablero para ser tocadas y observadas.  Afirma que en esta serie se interesa más el carácter aséptico de la fotografía. "Igual que elimino todo tipo de filtros que dificulten el visionado libre de la imagen y renuncio a la secuencia controlada que marca el orden de lectura, rechazo recurrir al marco, a la posición frontal y a la altura de los ojos. Quiero que las piezas estén en contacto directo con el espectador, que sean manipuladas y ordenadas libremente. Por eso, apilo las imágenes sobre una sencilla tabla y facilito guantes como única barrera entre el espectador y las fotografías". Pero Territorios, concluye, "no deja de ser un decorado, simplemente el espacio. Un espacio que ya no existe".

Desterritorios. Alba Blanco
Galería Arte21
Del 24 de abril al 24 de mayo 2013

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17/04/2013

El Instante Crítico, Almalé Bondía


Almalé Bondía, Actos de historia I

Juan López López / para Ars Operandi
La Villa Romana de El Ruedo es un “giro histórico” en la historiografía de Almedinilla. Desde su descubrimiento en 1989 durante el trazado de la carretera A-339, esta localidad cordobesa tomó la decisión de agarrarse al pasado como punto referencial para avanzar hacia el futuro. Un pasado que sus habitantes e instituciones públicas y privadas se niegan a clausurar y que por medio de las prácticas artísticas –entre otras eventualidades– de El Vuelo de Hypnos, iniciadas en 2006, entiende el pasado como algo vivo y activo, efectivo y afectivo. Este proyecto de diálogo entre arte actual y patrimonio histórico –dentro del programa Periféricos– entiende la Villa Romana como un espacio del pasado que reverbera en el presente, un escenario vivido que resiste frente al tiempo hegemónico de la globalización. En El Instante Crítico las preocupaciones de Almalé Bondía —Javier Almalé (Zaragoza 1969) y Jesús Bondía (Zaragoza 1952)— giran en torno a la historia, el lugar, lo metafórico y lo metafísico. Los artistas hacen una contraposición entre lo natural y lo artificial para plantear una nueva manera de dar cuenta con el pasado y el presente hacia el futuro, desde las disciplinas creativas del archivo, la instalación y la fotografía. Igualmente importante para con el proyecto ha sido la implicación y participación de los habitantes de Almedinilla. Por eso los artistas han demandado la inclusión del público para su proyecto, y no como mero espectador sino como objeto y autor de la obra de arte. El proyecto consta de cuatro series repartidas entre la Villa Romana, el Centro de Visitantes y el Ecomuseo del Río Caicena.
Almalé Bondía, Actos de memoria I

Desde un punto de vista humano, todo en la naturaleza tiende a la desorganización. Incluso en la propia naturaleza humana, supuestamente bajo control, nos vemos obligados a un orden continuo. Almalé Bondía actúan con Actos de Memoria en los momentos de caos que pueden o no ser solucionados, en la tensión entre la desorganización propia de la naturaleza y la organización que ellos mismos le imponen. Los diez paisajes de la serie fotográfica Actos de memoria son fragmentos de silencio y soledad, naturalezas fugaces observadas desde la ventanilla del coche a toda velocidad. Los artistas han elegido trabajar en el espacio natural para componer un mapeo de lo inacabado, de la memoria, de los deseos y miedos contemporáneos y ofrecer así un horizonte de comprensión a nuestro materialismo existencial. Las puertas a medio construir son fragmentos de una memoria que se erige como tótems en mitad del paisaje a medio domesticar por el hombre. La atmósfera apocalíptica que impregna las imágenes, intencionadamente sobreexpuestas, convive con elementos que van de lo político a lo ecoambiental, pasando por lo económico y lo histórico: el caos y el fracaso en el orden que el hombre se había propuesto infringir a la naturaleza; la frustración violenta del progreso; la imposición de límites a algo que no los admitía; la problemática de acotar los territorios, las lindes y las fronteras; o el estado de excepción en el que vivimos, las ruinas del progreso. La pesadilla de la historia más reciente de España —el instante crítico actual— es el escenario para la construcción artística y teórica de Almalé Bondía.
Almalé Bondía, Actos de historia II

Estas puertas-esculturas se reubican en las estancias de la Villa Romana de El Ruedo en la encrucijada entre la experiencia cotidiana y su representación, inmersas en la patología de la aceleración del tiempo histórico y del privado. En Actos de historia visitamos los acotados y cotidianos espacios de triste y melancólica luz otrora habitaciones y estancias privadas de El Ruedo. Aquí el espacio de acción para los artistas queda reducido a un espacio histórico o simbólico revelador de la otredad. Las esculturas-objetos de Almalé Bondía delimitan el espacio único de El Ruedo para (re)presentarlo fragmentado, misterioso y místico. Los artistas emprenden con esta instalación la labor de volver presente las luchas fallidas del pasado oprimido, activándolo y vivificándolo desde la práctica artística en el presente. Una práctica que extraña, en primer lugar, por el non finito de las formas creadas, en paralelo al estado de emergencia en el que quedó la Villa Romana tras su desenterramiento y posterior exposición pública y, en segundo lugar, por el motivo mismo de la representación que los artistas han elegido. Estas puertas “a medias” se sitúan en un territorio de especulación extremadamente frágil e inquietante: la frontera. Almalé Bondía nos sitúan dentro de las penumbrosas estancias para que contemplemos las habitaciones con sus mosaicos y ricos detalles decorativos policromados. Pero también nos desplazan (espacial y temporalmente) fuera de las mismas cuando se hace evidente casi fuera de campo la puesta en escena de la propia Villa.
Almalé Bondía, Habitante 2012 D. C. I

Almalé Bondía han hecho uso también de la fotografía como herramienta para la inserción social y la participación ciudadana para con su proyecto de El Vuelo de Hypnos. Habitante 2012 D.C. surge de un ejercicio artístico bajo el formato de convocatoria pública los días 1 y 2 de noviembre de 2012: una sesión fotográfica para retratar a los habitantes de Almedinilla en poses estatuarias con los ojos cerrados sobre fondo negro, seriedad y hieratismo. El resultado es la edición artesanal de un único libro con 204 retratos que presentan a los habitantes locales convertidos en personajes portadores de la mirada y sujetos de la mirada de los demás. Pero las condiciones de la mirada y su conexión con la representación son sobrepasadas con la colocación del libro en el interior hermético de una caja de mármol blanco con la única inscripción del título del proyecto: “HABITANTE 2012 D.C.”, y su ubicación definitiva en el Ecomuseo del Río Caicena, espacio museístico local que alberga varias colecciones sobre el patrimonio histórico, cultural y medioambiental de Almedinilla. La caja marmórea con el libro de retratos es desde el 23 de marzo de 2013 parte del patrimonio local: un objeto de museo que se exhibe silente, sellado y resguardado del inexorable discurrir del tiempo.
Almalé Bondía, Habitante 2012 D. C. II

La concepción de la vida como un sueño es tan antigua como el ser humano, y parte del mito o Alegoría de la caverna de Platón, según el cual el hombre vive en un mundo de sueños, de tinieblas, cautivo en una cueva de la que sólo podrá liberarse tendiendo hacia el Bien y a partir de la Razón. Almalé Bondía proponen con Sobre la sospecha un montage alternativo de Habitante 2012 D.C. en la Sala de los Molinos y Cereales del Ecomuseo del Río Caicena. Esta nueva escenificación consta de diez retratos fotográficos con habitantes de Almedinilla y dos imágenes con cuevas naturales de la localidad. El primer grupo mantiene las características formales antes mencionadas, en una clara alusión a la efigie del sueño, Hypnos, encontrada en la localidad. El otro grupo de imágenes lo conforman dos fotografías de cuevas cercanas a la localidad, mostradas en plano y contraplano. En el enfrentamiento entre uno y otro tipo de imágenes es donde se presenta la sospecha de lo irreal o de habitar en una verosimilitud. La cueva es un espacio antagonista, dual y relativista que Almalé Bondía nos presentan desde dos puntos de vista radicalmente opuestos, pero sin decantarse por alguna mirada; juegan al misterio para que nos cuestionemos si estamos en disposición de entrar o salir de la caverna: si somos conscientes de la pantomima en la que vivimos en el exterior o si por el contrario somos complacientes y nos sentimos felices y a gusto en el interior. Así los retratados frente a las cuevas adquieren cierta corporeidad divina, como guías espectrales, y nos incitan al recogimiento, nos instan a abandonar este instante crítico y nos remiten a la búsqueda del tiempo oportuno o pleno (kairós): avanzar en la dirección de una vida buena (Giacomo Marramao).
Almalé Bondía, Sobre la sospecha



Almalé Bondía
El Instante Crítico
El Vuelo de Hypnos (VII). 
Villa Romana de El Ruedo, Almedinilla (Córdoba).
Hasta el 23 de junio de 2013.
Miércoles, jueves, viernes y domingo de 10:00 h a 14:00 h., y visita guiada a las 13:30 h. Sábados de 10:00 h a 14:00 h y de 16:30 h a 19:30 h., y visitas guiadas a las 13:30 h y a las 19:00 h.
Organiza: Ayuntamiento de Almedinilla. 
Colabora: Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí.
Más información en www.juanlopezlopez.es

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16/04/2013

La fotografía en el tiempo del consumo de imágenes

Fotografía de Juan del Junco, artista participante en el foro de expertos de la XII Bienal de Fotografía de Córdoba

Redacción / Ars Operandi

La fotografía asiste en los albores del siglo XXI a un nuevo estadio que la inscribe en nuevos procesos sociales y de comunicación que transforman por completo su uso y apreciación. Tras la revolución tecnológica que supuso el paso del analógico al digital, la fotografía se enfrenta en nuestros días a un nuevo escenario marcado por la producción masiva de imágenes y su rápido consumo a través de internet y las redes sociales. Este nuevo paradigma obliga a reconsiderar su status y a reflexionar sobre los profundos cambios sociológicos y funcionales que han provocado el desplazamiento de la fotografía hacia usos distintos de los que conocíamos hasta ahora. Para Sema D'Acosta, director del foro de expertos que tratará de dilucidar este estado actual de la fotografía, "uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta en este principio del siglo XXI es que los conceptos fotográficos han mutado de manera radical debido a las nuevas tecnologías, especialmente los dispositivos móviles, y la aparición de Internet. El fotógrafo en nuestro momento actual ya no es un cazador de instantes como ocurría en el siglo XX, sino más bien un recolector de imágenes que indaga en el mundo real o el virtual para a partir de ahí construir un discurso propio". Este cambio conlleva redefinir conceptos como el de autoría así como los vinculados con la circulación y difusión masiva de imágenes. Ahora todo es más rápido y a la vez más efímero, afirma D'Acosta. El crítico y comisario de arte especializado en fotografía señala que consumimos más imágenes que nunca aunque también advierte que esa saturación produce una extraña amnesia: "las fotografías se agotan en el mismo instante de ser consumidas, pocas permanecen. Tenemos acceso a más información que en ninguna época anterior, pero casi siempre lo hacemos de manera fugaz porque saltamos de una imagen a otra con una velocidad inusitada. Esta situación crea una atractiva paradoja que hace que el medio permanezca más vivo que nunca". Si nos detenemos un segundo a pensarlo, indica, "es imposible no darse cuenta que los millones de imágenes que manejamos con el móvil, subimos a Facebook o circulan por la red no afecten a la esencia de un lenguaje que se ha ido desprendiendo de su componente objetual para expandirse en un magma etéreo y ubicuo que no existe en ningún sitio y está en todas partes."

Para intentar analizar este estado de cosas y como epílogo de la XIII Bienal de Fotografía de Córdoba, un foro de expertos se reúne a partir del jueves para reflexionar sobre aspectos diversos de la fotografía actual, trazando para ello "un escenario abierto donde los asistentes podrán sacar sus propias conclusiones tras escuchar a algunos de los mejores especialistas en la materia del panorama nacional". La intención de los organizadores  es ofrecer a los participantes "un territorio de debate donde acercarlos a los distintos significados de la imagen fotográfica, convertida hoy en algo sustancialmente diferente de lo que fue en el siglo XX. Nuestra generación está viviendo un momento crucial y extremadamente complejo, un desarrollo hacia un estatus fotográfico todavía no definido y por ello no estudiado con el suficiente calado. Es por ello que esta nueva situación debe ser objeto de investigación para que el público general pueda comprender los futuros designios del arte en general y la fotografía en particular, un medio expresivo especialmente vivo hoy que tiene mucho calado en Andalucía y particularmente en Córdoba". El foro propone un modelo abierto y participativo en el que destacados especialistas aportarán su visión sobre distintos aspectos de la fotografía contemporánea. Se trata, indican, de un encuentro "dinámico, retroalimentado, que sugiere de manera descubierta ideas recurrentes en torno al arte y sus variantes relacionadas con la imagen, procurando aclarar aspectos concretos que faciliten al público algunas claves para comprender mejor el futuro de la fotografía, un medio cada vez más presente en museos, galerías y colecciones".

Fotografía de Tete Álvarez, artista participante en el foro de expertos de la XII Bienal de Fotografía de Córdoba



El foro se abrirá el próximo jueves con un debate teórico, En torno a algunos conceptos de la fotografía hoy, que reunirá  al crítico de arte especializado en fotografía y comisario independiente, Víctor del Río, al director de las jornadas y autor de Stand by _012, Sema D’Acosta y al por tercer año consecutivo comisario de PHotoespaña, Gerardo Mosquera, quien vuelve a la ciudad tras su exitosa experiencia al frente de El Patio de mi casa. La fotografía en el mercado del arte español será analizada por dos de los galeristas españoles que más han apostado por la difusión de esta disciplina, Norberto Dotor, director de la galería Fúcares y Julio Criado, codirector de la sevillana Alarcón Criado. Junto a ellos, Oscar Fernández, comisario de la actual edición de la Bienal de Fotografía de Córdoba y colaborador de Ars Operandi. Ya el viernes el historiador, crítico de arte y colaborador también de nuestra revista, Ángel Luis Pérez Villén junto al ganador de la IV edición del Premio Pilar Citoler, Juan del Junco, y a Sergio Rubira, editor adjunto de la revista EXIT formarán parte de una mesa redonda sobre La fotografía como proyecto personal.

Las Perspectivas de la joven fotografía en España hoy serán abordadas por Rafael Doctor, comisario independiente especializado en fotografía y exdirector del MUSAC, Esther Regueira, comisaria de exposiciones y miembro del Comité de la Fundación Internacional Manifesta y Oliva María Rubio, comisaria independiente especializada en fotografía, directora de exposiciones de La Fábrica y responsable de la dirección artística de PHotoEspaña de 2001 a 2003. El foro de expertos en torno a la fotografía contemporánea se cierra el sábado con  la intervención del director del Centro Andaluz de la Fotografía, Pablo Juliá, quien ofrecerá su visión sobre la Fotografía en Andalucía hoy.  Por su parte, Sema D'Acosta, crítico de arte de El Cultural y comisario de exposiciones de fotografía contemporánea presentará en Córdoba Stand By_12, la guía de fotografía andaluza actual que ha publicado recientemente con la Fundación Valentín de Madariaga de Sevilla. Juliá y D'Acosta compartirán mesa redonda con Tete Álvarez, artista visual y coeditor de Ars Operandi para analizar el estado de la fotografía actual en Andalucía.

Foro de expertos en torno a la fotografía contemporánea
Director: Sema d'Acosta 
Salón de Actos de Vimcorsa
Jueves 18 de abril 
16.00 h. En torno a algunos conceptos de la fotografía hoy.  Víctor del Río,  Sema D’Acosta y Gerardo Mosquera
18.00 h. La fotografía en el mercado del arte español. Julio Criado, Óscar Fernández y Norberto Dotor
Viernes 19 abril 
16.00 h. La fotografía como proyecto personal. Ángel Luis Pérez Villén, Juan del Junco y Sergio Rubira
18.00 h. Perspectivas de la joven fotografía en España hoy. Rafael Doctor Esther Regueira y Oliva María Rubio
Sábado 20 abril
16.00 h. Fotografía en Andalucía hoy. Pablo Juliá
17.30 h. Perspectivas y variaciones en la fotografía andaluza actual. Sema D’Acosta
19.00 h. Fotografía andaluza hoy.  Sema D’Acosta, Tete Álvarez y Pablo Juliá

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15/04/2013

Robert Mapplethorpe. Portfolio

© Robert Mapplethorpe Foundation


Oscar Fernández López / Ars Operandi

“The issue of the Nineties will be Beauty!” 
Dave Hickey, 1991 

Preguntado por cuál sería el tema fundamental del arte de los noventa, el profesor Dave Hickey contestó: la belleza[1]. La perplejidad que causó tal respuesta en el aforo es similar a la mostrada, ya en 2009, por Dominique González-Foerster al inicio de unas charlas dedicadas a la idea de New Beauty. Reconocida su sorpresa por haber sido invitada para hablar de un tema que no aparecía con demasiada frecuencia en su trabajo, la artista afirmaba: “Para mi la belleza es siempre algo inestable que no tiene nada que ver con la perfección, precisión o la eternidad sino algo fugitivo, difícil de atrapar o de definir”[2]. Refutaba su propuesta proponiendo a J. G. Ballard como referente para empezar a pensar en esta nueva idea de belleza, instalándola en un escenario apocalíptico que, al mismo tiempo, encerraba la posibilidad de un nuevo comienzo. 

 Efectivamente, existe un nexo común entre las respuestas de Hickey y de González-Foerster. Ambos se encuentran ante un escenario familiar, el provocado por nuestro distópico cambio de milenio, cuya naturaleza implica destrucción y, a la vez, renacimiento. Y para los dos la búsqueda de respuestas parece conducir a viejas nociones, como la belleza, que de nuevo son requeridas como instrumentos a través de los que construir una definición palmaria del paisaje por venir. En ambas propuestas lo importante no es tanto el manejo incómodo de un concepto lleno de reminiscencias retrógradas, sino la demostración de que la idea de lo bello, como todas las demás, no tiene dueño; es abierta y en constante transformación. De modo que, tal vez, nuestra tarea debiera consistir en entender cómo funciona esta nueva belleza, antes de denostarla sin más. 

© Robert Mapplethorpe Foundation

Parece una verdadera novedad que desde posiciones avanzadas se reconquiste la parcela de lo bello para explicar tiempos tan convulsos como los que vivimos. Si bien la novedad de esta conquista no es reciente, baste recordar el Zibaldone de Giacomo Leopardi para saber que la belleza absoluta nunca existió y siempre fue domesticada por su contexto, hemos de reconocer que el concepto estaba tan manoseado que su revisión no es empresa fácil. Proyectos aislados como la exposición Regarding Beauty, a View of the Late Twentieth Century, celebrada en el Hirshorn Museum de Washington en 1999, indicaban quizá alguno de los posibles senderos a través de los que comenzar su relectura. La muestra, necesariamente heterogénea, entrelazaba piezas conceptualmente dispares, casi antagónicas, de Félix González Torres, Mathew Barney, John Baldessari o Lorna Simpson, entre otros. Se aspiraba a componer una panorámica de lo bello bajo el común denominador de su instrumentalización para fines diversos, siendo este uno de sus grandes leitmotivs. Como Leopardi, esta exposición defendía que la búsqueda de la belleza como un fin en sí mismo constituye un anacronismo. Sus artistas, desde luego, ya no clamaban por un arte bello; ya las vanguardias se encargaron de desmontar esta falacia de la belleza como intrínseca a lo artístico. Pero sí restituían una cierta legitimidad al recurso de lo bello, desde luego no como ornamento hueco, sino como herramienta para llegar a otros sentidos del trabajo artístico. 

Uno de los colaboradores en Regarding Beauty, Arthur C. Danto, ha descrito este fenómeno como la recuperación de la función pragmática de la belleza. Según su hipótesis, con la necesaria desacralización de ésta, que se produjo tras el proceso de derrumbe acometido por ciertas vanguardias históricas, iniciamos un período nuevo en el que belleza y moralidad han sido desligadas definitivamente. De resultas de ello, el recurrente alegato por una belleza moral, o más bien moralizante, quedó sepultado bajo una montaña de enmiendas que anuló, de paso, su privilegiada autosuficiencia. A partir de entonces el recurso a lo bello obedecería a un uso pragmático. Ya no sería el fin sino el puente hacia otro lugar. 

© Robert Mapplethorpe Foundation
Lo más atractivo de todo este proceso son, como casi siempre, sus excepciones. Y de ellas está la historia de la vanguardia llena, como rezaba otro de los discursos dominantes de Regarding Beauty. En efecto, el ataque contra la belleza fue tan eficaz que afectó incluso a sus expresiones más alternativas, y también transgresoras, quedando éstas igualmente estigmatizadas. Podríamos, de hecho, hacer de ello una tradición que arrancaría en Arthur Rimbaud y que ha llegado hasta épocas más recientes de la mano de David Wojnarowicz o, por encima de todos, Robert Mapplethorpe. Así lo afirma Donald Kuspit cuando habla de Wojnarovicz como el último Rimbaud en The Rebirth of Painting in the Late Twentieth Century. Allí traza una serie de analogías y desencuentros entre ambos que desembocan en la presentación de dos personajes de vidas difíciles, viviendo del otro lado de lo aceptable, dice Kuspit, que trasladaron este desgarro a su universo artístico. Uno y otro constituyen ejemplos de un manejo artístico de lo terrible que los ha erigido en gerifaltes de la estirpe más transgresora del arte moderno, llegando a autoproclamarse antiestética. Sin embargo, el hecho de que ambos se mostraran tan profundamente preocupados por las cuestiones formales de su obra y, sobre todo, el que aspiraran a transformar el sufrimiento en clarividencia o en toma de conciencia de la sociedad a través del arte nos invita a retomar esa idea de belleza pragmática, pero terrible, de la que hablábamos antes. Su manejo de lo bello estaría más próximo a una nueva comprensión de lo estético, prácticamente indefinida en sus límites, que a su total negación. Como prueba de ello, podemos recordar que ambos abandonan el arte, en un momento de su vida, pero no sus proyectos personales, demostrando que durante un tiempo las cualidades del arte les resultaron útiles, y que no era su destrucción sino su extremo aprovechamiento lo que buscaban. 

© Robert Mapplethorpe Foundation
El caso de Robert Mapplethorpe es aún mas significativo. Ya que fue estigmatizado por usar abiertamente un canon de belleza que se sumergía en el más puro clasicismo. Tanto en la forma como en el contenido de su trabajo siempre convergían severas críticas, todas ellas de muy distinto pelaje. Pero las más interesantes eran aquéllas que lo condenaban por adoptar un lenguaje formal sumamente refinado, a pesar de que se sirviera de éste para mostrar escenas y personajes nada ortodoxos. Danto explica estas críticas en El abuso de la belleza aludiendo al hecho de Mapplethorpe sufrió las consecuencias de “una creencia generalizada [en nuestro tiempo] según la cual, en cierto sentido, la belleza trivializa a aquello que la posee”[3]. No todo el mundo entendía su habilidad para fabricar belleza con algunos de sus temas favoritos, como el S&M. Por si no había quedado claro en sus constantes referencias a Rimbaud, cuya fascinación compartía con Patti Smith, Mapplethorpe adoraba el aroma acre del lado oscuro, aparecía cautivado por su imaginario, y se sentía un observador privilegiado. Su mirada, es cierto, no era la de un voyeur cualquiera. Pero es que en eso radicaba la fuerza de su trabajo. En otras palabras, que su cámara no tomara partido, y mantuviera una frialdad clásica, no era frivolidad; era el único modo de ofrecer una mirada nueva sobre formas subalternas de belleza sin incurrir en la pura transgresión; un concepto con el que él no podría sentirse menos identificado. 
© Robert Mapplethorpe Foundation
La sombra del arte comercial y el recurso a la belleza también cabalgaron juntos en muchos episodios de la carrera del fotógrafo. Sería absurdo negar que el artista tomó numerosas decisiones creativas influido por la repercusión comercial de las mismas. De hecho, su habilidad para moverse en el mercado del arte fue determinante para posicionar su personal punto de vista sobre la fotografía. Pero la ecuación belleza=negocio oculta una cierta trampa ideológica que Dave Hickey explica en los siguientes términos: la idea de belleza que se suele manejar cuando hablamos de un arte vendible consiste básicamente en ornamento; esto es, en una apariencia efectista que distrae nuestra atención de la ausencia de contenido de la obra. En este sentido, la colisión con el modelo de pintura plana, sin aristas, y, por ello, supuestamente más honesta que impuso en la década de 1950 Clement Greenberg, era inevitable. Sin duda, la búsqueda de un arte honesto conllevaba la necesaria desaparición de la apariencia. Y, dado que, desde su punto de vista, la belleza en arte sólo sirve para venderse ella misma (idolatría) o para hacer otra cosa más seductora (publicidad), su fin era irremediable. De este modo, el que la belleza vendiera y que los artistas se interesaran por ella, cualquiera cosa que resultara de ello, constituía, sin más, una traición.

Robert Mapplethorpe. Portfolio
Después del diluvio. XIII Bienal de Fotografía de Córdoba 

Sala Vimcorsa 

C/ Ángel de Saavedra, Córdoba

Hasta el 5 de mayo de 2013

L a S de 10 a 14 h y de 18 a 21h. D y F de 10 a 14 h

 [1] Esta intervención dio pie a una publicación titulada The Invisible Dragon, Essays on Beauty (1993), The University of Chicago Press, Chicago, 2009, de la que se han tomado todas las referencias de Hickey que se citan en este texto, páginas 2-8. 
 [2] Transcrito de la charla impartida por la artista el 22 de junio de 2009 dentro del programa de conferencias The Old Brand New, que se celebraron en el Institute of the Arts and Stadsschouwburg, Amsterdam. http://www.theoldbrandnew.nl/beauty.html 
[3] El abuso de la belleza, Paidós, Madrid, 2005, p. 65.

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11/04/2013

Fernando M. Romero se alza con la beca Pilar Montalbán

Plain view_001, 2012 de la serie Plegados/Folded de Fernando M. Romero
Redacción / Ars Operandi

El artista Fernando M. Romero ha conseguido con su proyecto Plegados hacerse con la IV Beca de Pintura Pilar Montalbán. La beca, convocada para artistas menores de 35 años, está dotada con 6.000 euros y conlleva la edición de un catálogo y la realización de una exposición individual con los trabajos realizados. El proyecto del artista cordobés, quien ya quedó finalista en la pasada edición, ha sido seleccionado entre casi noventa propuestas de pintores españoles o residentes en España.

A medio camino entre Berlin y Córdoba, Fernando M. Romero desarrolla un proceso de trabajo en el que manipula y distorsiona las imágenes "hasta lograr una fractura entre la codificación visual resultante y su referente original". Una reflexión sobre la naturaleza de la imagen que pretende cuestionar su condición artificial y los procesos que intervienen en su construcción. Como ya anunciaba FeedBackStage, la instalación que pudimos contemplar en la casa Góngora en 2011, la obra de Fernando M. Romero comienza a desbordar la superficie del cuadro para situarse dentro de un campo expandido de la pintura que integra además la instalación, fotografías y objetos. En este sentido, el proyecto Plegados surge de la necesidad de "profundizar en estos procesos previos en el estudio y abordar de una forma más directa los problemas con la imagen y sus manipulaciones ya presentes en mi obra". El artista explica que en los últimos meses otorga mayor importancia a los procesos que "desencadenan, nutren y condicionan mi actividad pictórica, buscando así desvelarlos y hacerlos más evidentes". En concreto, afirma "se ha reforzado la relación de mi pintura con la fotografía, entendiendo esta última como referente, como problema y como herramienta al mismo tiempo. Este enfoque de la pintura me permite abordar cuestiones alusivas a la naturaleza de la imagen y su veracidad". 
Plegados_001, 2012. Fotografía de plancha de látex pintada y manipulada
El proyecto contempla la realización de dos series de pintura y una serie de obras en soporte fotográfico que a su vez mantiene un estrecho diálogo con la producción pictórica. La serie de pinturas Plegados/Folded obedece a un proceso de trabajo marcado por la retroalimentación de las imágenes. Las maquetas y desencadenantes que originan este bucle, indica el artista, "suelen ser pequeñas construcciones a escala reducida a partir de materiales baratos como puede ser papel, cinta adhesiva, impresiones u objetos sencillos". Una vez que los ha fotografiadado e impreso , continúa, "el resultado vuelve a ser intervenido (plegado, tapado, recortado, arrugado, escaneado mientras es desplazado, etc.) y así sucesivamente hasta generar abundante material autónomo en el que su relación con el referente original queda anulado o suspendido tras las repetidas manipulaciones del mismo. Esta forma de actuar me permite plantear cuestiones sobre la construcción de la imagen, la autonomía de la pintura o el dualismo figuración/abstracción a partir de elementos muy sencillos".

Fotografía en proceso de la serie Plegados/Folded, 2012 de Fernando M. Romero

En Patrones/Patterns, Fernando M . Romero utiliza un procedimiento similar aunque aplicado a elementos abstractos y puramente pictóricos o formales, como son determinados patrones geométricos u ornamentales. De esta manera, afirma, " la propia obra se convierte en el tema de sí misma, generando así un bucle que pone de manifiesto las cuestiones ya apuntadas acerca de la autonomía de la pintura, la construcción de la imagen o la dualidad abstracción-figuración". Una reflexión sobre la propia naturaleza de la pintura a partir de conceptos aparentemente antagónicos como veracidad-ficción, fotografía-pintura, obra conclusa-obra en proceso o abstracción-figuración. Romero busca así posicionarse en "ese territorio donde la pintura muestra su inagotable capacidad de cuestionarse a sí misma para salir regenerada y terminar asimilando en su seno y en su práctica los debates contemporáneos que desde los años 60 hasta hoy vienen sucediéndose en torno a la pintura y su autonomía". Cierra el proyecto la serie Plegados/Folded compuesta por una serie de fotografías y una instalación site-specific. Las imágenes muestran el material original desarrollado en el estudio mediante el que ha ido generando los referentes visuales que utiliza en las obras pictóricas. Se establece así para el artista "un diálogo entre la pintura y la fotografía en el que ambas se ven contaminadas mutuamente". Indica, sin embargo, que a la vista de las obras resulta difícil "desentrelazar esa relación o reducirla a una dependencia directa de causa y efecto, con lo que se crean múltiples lecturas y significados que viajan de la pintura a la fotografía y viceversa, enriqueciendo nuestra experiencia visual al contemplar el conjunto resultante". 

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