.

.

15 de abr. de 2015

Huesca repasa una década de paisaje en Moreno Carretero

Vista de Paisajes indeterminados de Miguel Ángel Moreno Carretero.  Foto: Cortesía DPH
Redacción / Ars Operandi

Huesca tiene mucho que ver con la afección de Miguel Ángel Moreno Carretero por el paisaje. No en vano, una experiencia determinante en su trayectoria fue la residencia que disfrutó en el Centro de Arte y Naturaleza a raíz de la concesión de la extinta Beca de Arte que promovía el Ayuntamiento de Córdoba. Allí pudo materializar su proyecto Dispositivos para territorios de consumo, un trabajo seminal que decantó en gran medida su interés por interpretar en términos culturales y estéticos las cualidades del paisaje y el territorio. Nueve años después, la Diputación de Huesca, en una amplia exposición, revisa casi una década de trabajos que se plantea como "un viaje en el tiempo a través de diferentes perspectivas. Un mapa, una especie de metafórica cartografía donde localizar diferentes puntos o emplazamientos que nos revelen distintas visiones sobre la vasta extensión de terreno que resulta ser su trabajo".

Cambio de estado. Canfranc, 2015 de Miguel Ángel Moreno Carretero. Foto: Cortesía DPH
Paisajes indeterminados se articula en cinco espacios que permiten hilvanar un recorrido por los proyectos más significativos en la trayectoria del artista carpeño. Desde obras emblemáticas como la pajita gigante de Dispositivos para territorios de consumo hasta piezas más recientes elaboradas expresamente para la exposición y que tienen al paisaje oscense como protagonista. A modo de presentación, El paisajista infinito, toma prestado el título del texto que ha realizado Juan Francisco Rueda para mostrar algunos de los proyectos de acción y gestión que Moreno Carretero ha ido emprendiendo durante estos años. Así es posible encontrar material documental de experiencias como Scarpia –que cumple ya catorce años–, Cosmoarte, 16 ASAS o la Noche Blanca del Flamenco. En  La casa, el hogar, el primer universo reúne trabajos relacionados con "el hogar, la casa, la cabaña y el habitáculo –entendidos como espacios de protección- y las conexiones visuales y conceptuales que entre ellos se establecen. La casa y el hogar son conceptos e iconotipos que han estado presentes en la obra del artista desde el inicio de su trayectoria. La casa, como ámbito cerrado, privado, íntimo y finito, se contrapone al paisaje, siempre ilimitado, público e infinito. Algunos de los acercamientos a la casa refuerzan esa idea de espacio propio, de dominio que se encuentra apartado del mundo mediante medianerías, mediante fronteras. Pero para Moreno Carretero la casa también se convierte en motivo de reflexión social. El artista se muestra en este particular comprometido y desarrolla todo un discurso crítico en torno a la burbuja inmobiliaria, las condiciones de vida que ha impuesto la consecución de una casa, así como el peaje medioambiental que supone la construcción".

Cambio de estado, escultura de Miguel Ángel Moreno Carretero en Paisajes indeterminados. Foto: Cortesía DPH
Continúa el recorrido con Juego y frontera. Poner puertas al campo, un ámbito que incluye maquetas, objetos, vídeos y fotografías que versan sobre los márgenes, límites espaciales y comportamientos geográficos e históricos de la frontera. Aquí encontramos trabajos realizados específicamente para la exposición como Cambio de estado que aluden a la condición fronteriza y liminar de la provincia de Huesca. Moreno Carretero utiliza distintos aparatos de gimnasia como un plinto, un banco sueco o un potro para plantear que "el rutinario gesto de saltar de un lado a otro del elemento de gimnasia acaba convirtiéndose en metáfora de pasar o cruzar los Pirineos, de estar en una u otra parte. La serie se completa con fotografías de los elementos de gimnasia introducidos en distintos emplazamientos naturales, como verdaderos obstáculos que han de ser franqueados".
Obras de Miguel Ángel Moreno Carretero en Paisajes indeterminados. Foto: Cortesía DPH
La retrospectiva de Moreno Carretero también incluye Mecanismos inconscientes del horizonte, un trabajo que ha tomado cuerpo en forma de libro y que se pudo contemplar a principios de años en la galería La Fábrica de Madrid. Mecanismos es una road movie que recorrió la península en busca de las esculturas anónimas de carácter publicitario situadas  en lindes de las carreteras de la geografía española. Pone así de manifiesto dos aspectos recurrentes en su trabajo, "por un lado se detiene en aquello que nuestra mirada entiende como parte natural del entorno, para advertirnos con un fino sentido del humor de cómo el aparato publicitario y de mercado se ha convertido en un poder omnipresente que interviene y condiciona nuestros propios mecanismos psicológicos. Por otro lado, nos habla de su interés y fascinación emocional por el territorio de los márgenes y por esas periferias que han construido una identidad visual al margen de los cánones del buen gusto".

Vista del proyecto Paisajes en la retaguardia en la exposición de Moreno Carrretero en la Diputación de Huesca. Foto: DPH
La muestra se cierra con Dispositivos para operar cambios y resignificar el entorno, una recopilación de documentación acerca de trabajos específicos, relacionales o que tienen que ver con la experiencia del lugar que Moreno Carretero ha ido elaborando a lo largo de estos años. Encontramos aquí, entre otros, material sobre intervenciones como ¿Sabes qué es un señuelo? en el Jueves de Sevilla; Torre 3, proyecto desarrollado en las Torres Hejduck en la Cidade da Cultura de Galicia o el más reciente Paisajes en la retaguardia, un trabajo sobre los artesanos del carnaval de Cádiz realizado en la residencia Linea De Costa y que se ha podido ver hasta finales de marzo en el ECCO, Espacio de Creación Contemporánea de Cádiz.

Paisajes indeterminados. Cuaderno de campo. 2006-20015
Miguel Ángel Moreno Carretero
Diputación Provincial de Huesca
Hasta el 17 de mayo

11 de abr. de 2015

El arte como juego

Vista de Dar lugar. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

El juego es, sin duda, una de las señas de identidad del arte moderno. Ya desde las vanguardias históricas ambas disciplinas mantienen un estrecho vínculo fundado tanto en el componente lúdico del arte como en la naturaleza creativa del juego. Por otro lado, el último siglo ha redefinido la figura del espectador hasta considerarlo parte integrante del proceso creativo. Con estas premisas nace Dar lugar, un proyecto de arte colectivo que "se fundamenta en el concepto de obra abierta, lo que implica la participación activa de los visitantes en la determinación de las obras, e incide en el entendimiento del arte como juego". Una consideración del arte como experiencia sensorial que ha llevado a Juan Serrano, Antonio Gil y Juan Manuel Ortiz a plantear un trabajo transdiciplinar que auna elementos plásticos tridimensionales, composiciones sonoras y audiovisuales y obras de carácter olfativo.

Obra de Juan Serrano en Dar lugar. Foto: Ars Operandi
Ocupando un amplio espacio diáfano en el Conservatorio Músico Zyriab, la propuesta se ha ido conformando de manera colaborativa a través de una fórmula de micromecenazgo que ha permitido reunir el presupuesto para la producción de la instalación. Un componente participativo que se constata también a lo largo del recorrido que propone la obra. De esta manera, indican los autores, "el visitante podrá participar de diferentes formas. En la propuesta sonora, interviniendo sobre instrumentos musicales. En las propuestas plásticas, movilizando elementos de diferente naturaleza, orgánicos y artificiales, dispuestos a nivel del suelo, mesas e incluso en las paredes. Por último, el visitante podrá interactuar con la parte olfativa de la instalación desde los emisores dispuestos a lo largo de la instalación. En definitiva, Dar lugar es una instalación colectiva en la que autores y espectadores intercambian sus papeles, llegando los visitantes a integrar una composición móvil en el espacio cuando se desplacen a través de las estructuras tridimensionales que marcan el recorrido mediante señales luminosas".

Obra de Juan Serrano en Dar lugar. Foto: Ars Operandi
Dar lugar cuenta también con la aportación de la compañía Efímera con la obra en video Double Entendre y se completa con un programa de actividades paralelas con la colaboración de dos espacios independientes de la ciudad, CoMbO y El Arsenal. El 14 de abril el performer y poeta visual Bartomeu Ferrando ofrecerá una conferencia en el auditorio principal del conservatorio titulada Sobre el fragmento, la repetición, el ritmo, la permutación, lo aleatorio y la indeterminación en la poesía fonética y sonora. Ferrando (Valencia, 1951), músico y filólogo, es profesor titular de performance y arte intermedia en la facultad de Bellas Artes de Valencia y fundador de la revista Texto Poético. Por su parte, el día 21 el artista Antonio Blázquez contará los dos años de experiencia en El Arsenal como espacio de creación y se cerrará el ciclo el 30 de abril con dos obras del artista sonoro y director del programa Ars Sonora de RNE, Miguel Álvarez Fernández, en un acto organizado por la sala CoMbO. El programa se clausura el sábado 9 de mayo con Recién Narciso, un poemario de Simón Cuadros que cuenta con la aportación musical de Lämpara

Dar lugar
Una propuesta de Juan Serrano, Antonio Gil y Juan Manuel Ortiz.
Conservatorio Músico Zyriab 


9 de abr. de 2015

Peña-Toro se adentra en la Suite Sinatra

Óculo brocheado II. Acrílico sobre tabla de Joaquin Peña-Toro
Redacción / Ars Operandi


Costa del Sol, mayo de 1959. El hotel Pez Espada abre sus puertas en Torremolinos como icono de ese gran invento llamado turismo. Una arquitectura modernamente chic, ejemplo del estilo relax, y el lujo y glamour que derrochaban sus insignes huéspedes, hicieron del establecimiento un referente turístico en la España de los 60. Juan Domingo Perón, el rey Faisal de Arabia y actores como Liz Taylor, Anthony Quinn o Frank Sinatra fueron algunas de las personalidades que ocuparon sus estancias. Presencias y ausencias que son recogidas por el artista Joaquin Peña-Toro en el libro Suite Sinatra editado por Bandaáparte que se presenta hoy en CoMbO. Y es que el actor norteamericano, que por ese tiempo rodaba El coronel von Ryan, protagonizó uno de los escándalos más sonados que se recuerdan en el hotel. Un incidente con un fotógrafo del diario Pueblo y la actriz cubana Ondina Canibano acabó con los huesos de Sinatra en la comisaria de Málaga donde hubo de responder a cargos por escándalo y hacer frente a una multa de 25.000 pesetas.


Caja (Suite Sinatra). Acrílico sobre papel de Joaquin Peña-Toro
Joaquín Peña-Toro parte de la célebre anécdota para "trasladarnos al paisaje donde suceden los hechos, la Costa del Sol y el boom turístico que transformó la arquitectura del municipio malagueño y que a un paseante ocasional le haría trasladarse imperceptiblemente a los edificios de Nueva York. Igual que en una obra musical compuesta por varias piezas breves, dejándonos guiar entre el recuerdo de una época dorada y llena de espejismos, entre edificios anónimos que nos confunden y nos trasladan con hilos invisibles de Torremolinos a Nueva York, sonando en nuestra cabeza Fly Me to the Moon... nos dejamos embaucar por la obra pictórica de Joaquín Peña-Toro y nos adentramos en la Suite Sinatra, en lo efímero y en lo bello de sus trazos, en la magia de sus escenarios, en el simbolismo y en la dureza de la verticalidad".

Mueble·Bar (Suite Sinatra). Acrílico y grafito sobre papel de Joaquin Peña-Toro
Tras ser presentada en Torremolinos en el mítico Pez Espada, en Madrid y Granada, Suite Sinatra llega a CoMbO introducida por el crítico de arte Jesús Alcaide, "una oportunidad para volver a los espacios de la memoria, a una Costa del sol eclipsada por el turismo, a una época de esplendor que ya no es como el futuro que nos pintaron. La bola de espejos seguirá dando vueltas, pero los destellos ya no brillan como entonces". La publicación, que recoge 15 obras del artista granadino, inaugura la colección Gráfica con la que Bandaàparte quiere abrir su línea editorial a la imagen y la ilustración.

Presentación Suite Sinatra
A cargo de Jesús Alcaide y Joaquin Peña-Toro
Jueves 9 de abril a las 20:30 h 
Sala Combo (C /García Lovera, 5) 


30 de mar. de 2015

¿Para qué poetas en tiempos de miseria? El CAAC celebra sus 25 años

Obras de Rogelio López Cuenca y Curro González en el CAAC. Foto: José Jurado
Redacción / Ars Operandi

El CAAC comienza el ciclo expositivo con el que celebra los 25 años de singladura del centro. No ver, no oir y callar traduce en palabras tres dibujos de Curro González sobre la condición del artista y repasa un cuarto de siglo a través de las obras de la colección del centro. Y es que los sucesivos recortes en los presupuestos del CAAC han llevado a su director, Álvarez Reyes, a realizar todo tipo de malabarismos y confeccionar unos programas expositivos en los que las adquisiciones, donaciones y depósitos cobran especial protagonismo. Como muestra de la difícil situación económica por la que atraviesa el CAAC basta arrojar un dato, su dotación ha pasado de 6,2 millones en 2009 a 3,1 M en 2015. Descontados los gastos de personal y mantenimiento de las 24 hectáreas del conjunto de la Cartuja, solo 300.000 € se pueden dedicar a programa y adquisiciones. Aún así el centro parece sobreponerse a las dificultades y  con más voluntad que presupuesto ha presentado una nutrida programación para este año que comienza con este ciclo conmemorativo. A la exposición que en estos días se inaugura se sumarán El presente en el pasado además de una individual sobre el arquitecto y artista, José Ramón Sierra, quien se ocupó de la recuperación del edificio principal de la sede del CAAC y El gran silencio, un ambicioso proyecto centrado en las ideas de soledad, aislamiento, silencio y contemplación tan presentes en la historia del conjunto monumental. Además el centro desarrollará su programación habitual en torno a sus habituales sesiones expositivas. Cercano el verano iniciará una amplia sesión sobre el "mal de archivo", "para ir más allá del documento y lo documental" con sendas exposiciones individuales de la videoartista sevillana María Cañas y del artista y cineasta austriaco Oliver Ressler. Coincidiendo con la celebración del Festival de Cine Europeo se inaugurará una colectiva que girará en torno a la filmografía de Alain Resnais. Y en noviembre llegará la muestra que repasa la trayectoria de un colectivo indispensable en la historia del arte contemporáneo andaluz, los malagueños Agustín Parejo School, que llegarán al CAAC bajo el comisariado de Jesús Alcaide.

La chambre en noir y Retratos del artista como un poquito jesuita de Rafael Agredano. Foto: José Jurado
Es por esto que uno de los intereses que Álvarez Reyes persigue como comisario en No ver, no oir y callar es indagar "en la grave y profunda crisis que estamos inmersos, producto de la situación financiera y el estallido de la burbuja inmobiliaria que ha provocado una emergencia social y estragos en el sector cultural" destacando "la resistencia casi numantina de instituciones culturales, entre ellas los museos". Y para ello nada mejor que comenzar con la pregunta que formula Hölderlin y que Rogelio López Cuenca retoma magistralmente en sus emblemáticas piezas para la Expo92, ¿Para qué poetas en tiempos de miseria?. A modo de respuesta a esta pregunta, casi un centenar de obras se interrogan a su vez sobre cuestiones estéticas, culturales, sexuales, identitarias o sociales en un repaso al arte andaluz e internacional de estos últimos 25 años.  La exposición comienza centrando su mirada en la producción de las últimas décadas en las que "el arte habla del arte, ya sea mediante la crítica institucional, la ironía sobre su propia realidad y tradición, o bien reinterpretando lenguajes del siglo XX". Un recorrido que nos traslada desde la nueva abstracción al conceptualismo pictórico con obras de Manolo Quejido y Alfonso Albacete; de la fotografía y su papel prioritario en el arte de los 90 con obras de Candida Höfer, a la escultura de herencia duchampiana en los trabajos de Brossa y Moraza. También se analizan los cambios sucedidos en la sociedad en temas referidos a la identidad y sexualidad, con obras de Victoria Gil, Inmaculada Salinas o Guillermo Pérez Villalta. En otro de los espacios del Claustrón Norte se propicia el diálogo entre dos artistas para las que "el feminismo y las dinámicas de poder acabar por situarse en el espacio doméstico", como Louise Bourgeois y Carrie Mae Weems, ambas también representadas en la colección del centro.

Carrying de Pepe Espaliú en el CAAC. Foto: José Jurado
La exposición evoca también el papel del movimiento la Chanson, surgido en Francia en los años 50 y 60 del pasado siglo, y presta especial atención al papel de la música popular en la segunda mitad del siglo XX, como desencadenante de importantes cambios sociales. El uso del vídeo y del cine por los artistas plásticos es también objeto de análisis bajo el epígrafe La cosa nostra con obras de Pilar Albarracín y María Cañas. Y es que No ver, no oír y callar permite, sobre todo, trazar una mirada certera a veinticinco años de renovación de la plástica andaluza. A las obras de Albarracín y Cañas hay que sumar nombres fundamentales como Chema Cobo, Ángeles Agrela, José Piñar además de recientes incorporaciones a la colección como en el caso de José Miguel Pereñíguez o Jorge Yeregui. Importante comienza ser también la presencia de artistas cordobeses en los fondos del CAAC. El Espaliú más intenso se nos muestra en una escultura de hierro de la serie Carrying además de un video documental de la acción que bajo el mismo nombre realizó en San Sebastián y en Madrid en 1992. De otro cordobés, aunque formado y afincado en Sevilla, Rafael Agredano, encontramos obras tan significativas como La chambre en noir, con una relectura de Picasso, esta vez desde la ambientación bondage,  además de un par de fotografías de la serie Retratos del artista como un poquito jesuita en la que Agredano presenta su lado más iconoclasta y performativo.

Land Escape, instalación de José Jurado en No ver, no oír y callar. Foto: Cortesía del artista
Clausura la muestra la adquisición más reciente del CAAC, Land Escape, del también cordobés José Jurado, un archivo de casi un centenar de imágenes que retrata esta nueva generación de emigrantes españoles, que de igual manera que los de los 60, han de abandonar el país en busca de mejores expectativas laborales. Fotografías, anuncios publicitarios, reseñas de noticias, mapas y gráficas conforman un compendio sobre un fenómeno que solo en los últimos años ha forzado la salida de más de 200.000 jóvenes. Es el retrato de una tierra que, como indica Jurado, "ha visto estos últimos años cómo se ha acrecentado la salida de jóvenes hacia otros lugares del mundo en busca de trabajo y una vida mejor, cosa que no ofrecía un país en caída libre sumido en una gran depresión de la que no parece que vayamos a salir en breve"".

No ver, no oír y callar. 1990-2015.
Comisario: Juan Antonio Álvarez Reyes.
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.
Hasta el 13 de septiembre de 2015


20 de mar. de 2015

Artistas bajo la cúpula del circo: perplejos

TRIBUNA ABIERTA

Fotografía: © Fevericko / Instagram 

José María Baez / para Ars Operandi

El Consejero de Educación, Cultura y Deportes ha vuelto a tratar de encandilarnos con la zanahoria. Luciano Alonso ha dicho, sin rubor alguno y refiriéndose al Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, que si el PSOE gana las elecciones, “el gobierno de izquierda y progreso” que se derive de ese hecho se comprometerá con la cultura y optará por un modelo de dirección “exigente y rompedor” para ese Centro, inactivo y lleno de telarañas como los cerebros que rigen esa penosa sección administrativa denominada Cultura por la Junta de Andalucía. 

Parafraseando a Cernuda podríamos decir que “ahora la estupidez sucede al crimen”. Alonso es un trilero tramposo, un político trasnochado que no ha comprendido que los tiempos sociales han cambiado, que no es lícita la mentira permanentemente. La ciudadanía, hoy, se siente traicionada y avergonzada de oír semejantes mensajes por parte de un servidor público que ha dilapidado su tiempo político y malgastado su gestión. Porque lo único permitido a Alonso relacionado con el Centro de Creación Contemporánea sería pedir disculpas por los reiterados disparates que han jalonado la construcción y gestión de ese Centro fantasma, y asumir la correspondiente responsabilidad. 

Desde la dirección del PSOE se nos enfatiza el hecho de que no permitirán que, en la cruzada emprendida contra la corrupción, personas imputadas por la justicia se integren en sus listas electorales. Pero la corrupción no se concreta exclusivamente en personas imputadas. Si el PSOE no ha entendido que la regeneración política implica alejar el engaño y mostrar respeto por la inteligencia de la ciudadanía y los compromisos con ella asumidos, no tardaremos en asistir a su declive como organización política. El PSOE de Luciano Alonso y de Susana Díaz han dispuesto de tiempo suficiente en la legislatura que ahora finaliza para encauzar este Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, para hacerlo operativo, para aplicar un código de buenas prácticas en la elección de su equipo directivo, para consensuar con diversos colectivos sus contenidos y funcionamiento, y si no lo han hecho lo que toca es pedir disculpas, analizar las turbiedades encubiertas y burdas maniobras que en torno a este proyecto han existido, y depurar responsabilidades. 

Pero no nos engañemos. Las arbitrariedades, los sectarismos y saqueos en la esfera cultural por parte del PSOE andaluz han sido moneda excesivamente habitual a lo largo de todos estos largos años en el poder. Y su desdén por el arte generalizado. La tremenda agonía de instituciones como el sevillano Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, los recortes del Museo Picasso de Málaga y el estrangulamiento de los Museos de Bellas Artes de gestión autonómica, que han perdido hasta las tiendas de venta que tenían, no nos permite atisbar esperanza alguna respecto a esta parcela cultural y a cuanto signifique la formación de un pueblo libre y culto, de un pueblo no mediatizado y no idiotizado.

14 de mar. de 2015

Fotolibros en Re-View

Miguel Ángel Tornero en la presentación de "The Random Series". Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi

Sesión doble en Re-View, las jornadas que en torno a la imagen actual se desarrollan durante toda esta semana en CoMbo y Blow-Up. Por una parte en CoMbo, Miguel Ángel Tornero ha presentado "The Random Series", un proyecto en forma de libro que propone un particular ejercicio fotográfico llevado a cabo en Berlin, Roma y Madrid. Durante su estancia en estas ciudades el artista ha ido fotografiando su día a día intensa e instintivamente, recopilando un banco de imágenes que serán la materia prima de los collages digitales que se incluyen en la publicación. Tornero ha explicado que en su actitud ante la fotografía, "priman la curiosidad y el instinto, y se mezclan los rasgos del flâneur, del turista japonés obsesionado por documentarlo todo y la información sin procesar y caótica del bebé que se rige aún por una vida inconsciente, ajena a convencionalismos.

The Random Series (Berlin). Fotografía de Miguel Ángel Tornero
En el proceso de creación de los collages, Tornero utiliza el error de un software que no está programado para coser imágenes sin relación aparente. "Desconoce los parámetros de corte y unión que el programa va a seguir y, por lo tanto, lo imprevisto pasa a ser protagonista y a marcar el ritmo de la serie. Como vemos, el resultado final es en gran medida dejado al azar". En el libro, esta actitud se expande y se intensifica. Por un lado, el texto de Carlos Fernández-Pello es un elaborado collage textual que, a su vez -en un proceso paralelo al de la creación de las imágenes- ha sido manipulado, traducido y retraducido sin piedad a diferentes idiomas usando el traductor de Google. Por lo tanto, al igual que en las imágenes, encontraremos multitud de exageradas y azarosas incongruencias sintácticas que dificultan la lectura convencional, quizás avisándonos de que esta vez debemos prestar especial atención a los lugares donde el lenguaje que conocemos no llega. Paralelamente, la maquetación de las páginas del libro se ha hecho aleatoriamente y, además, antes de encuadernarse, los pliegos han sido desordenados, de manera que podríamos hablar de un libro deconstruido en el que cada ejemplar es prácticamente único.

David Hornillos durante su presentación en Blow-Up. Foto: Ars Operandi
En Blow-Up, por su parte, el madrileño David Hornillos exhibe una parte de su serie Mediodía. Mediodía es una amplia colección de imágenes que comparten como telón de fondo los ladrillos naranjas de los muros de la estación madrileña de Atocha. Hornillos ha explicado que antiguamente la estación recibía el nombre de estación del Mediodía por ser la que estaba situada más al sur de la ciudad. Con esa unidad de lugar plantea un trabajo sistemático que ha durado cuatro años y que lo ha llevado a fotografiar las escenas que allí se han producido siempre a las horas centrales del día. "Mediodía presenta un absorbente muro de ladrillo naranja bañado por una luz vibrante que, como una red, atrae y atrapa sin remedio a todo ser vivo. Con el color naranja como gran protagonista, el trabajo sitúa al espectador frente a esa pared y le introduce en una asfixiante atmósfera, en un hipnótico estado mental". El libro que recoge el trabajo y que ha sido publicado por Dalpine fue nominado al Photobook Award Kassel 2014 Best Book of the Year


13 de mar. de 2015

Dionisio González. Non-Plan

Trans-Acciones 11 (2015). Fotografía de Dionisio González
Sema D'Acosta / Comisario de la exposición

La exposición Non-Plan de Dionisio González (Gijón, 1965), producida al completo para XIV edición de la Bienal Internacional de Fotografía de Córdoba, se estructura a través de sus últimas dos series: Inter-Acciones (2013, 2014) y Trans-Acciones (2014, 2015), dos proyectos paralelos -el último de ellos inédito- que pretenden hacernos reflexionar desde posiciones utópicas sobre la relación actual que mantiene el hombre con su entorno.

De algún modo, estas sugerentes imágenes deslocalizadas, pueden relacionarse con el optimismo renovador que se vivió en la arquitectura mundial entre 1950 y 1970, una corriente idealista que buscaba alternativas novedosas al fenómeno de urbanización desaforada que se estaba desarrollando por entonces. Este movimiento experimental basado en propuestas sensibles con el medio, se oponía al pragmatismo que caracterizaba los modelos precedentes, dando cabida a otras opciones más flexibles y abiertas que huían de los estereotipos e inventaban realidades imposibles que generaban sus propias reglas, más pendientes de las posibilidades de articular ideas y provocar debate que de construir viviendas. En este sentido, el manifiesto más radical de esta época fue el que redactaron Paul Barker, Peter Hall, Reyner Banham y Cedric Price. Su texto invitaba a rebelarse contra las normas modernas de ordenamiento urbano, una declaración de intenciones que denominaron Non-Plan: An Experiment in Freedom (1969) en la que se inspira el título de esta muestra. Frente a las imposiciones cerradas de un tipo de arquitectura excesivamente programada, ellos abogaban por la libertad absoluta confiando en los ajustes espontáneos del sistema. Asumían, huyendo de la rigidez de la previsión, que las necesidades constructivas que fuesen surgiendo serían resueltas sobre la marcha con lógica y sentido comunitario, estudiando cada nueva circunstancia de manera autónoma y en función de las situaciones que la ocasionaban.

Inter-Acciones 22 (2014). Fotografía de Dionisio González
La incertidumbre calculada conlleva una arquitectura de la anticipación que mira hacia delante y establece conexiones con el futuro. Sin ataduras ni condicionantes impuestos, las edificaciones que conforman Inter-Acciones y Trans-Acciones apelan a la imaginación como un refugio de libertad, dando rienda suelta a formas aparentemente fantasiosas que, desprendidas de los prejuicios de la ortodoxia, responden a soluciones razonables de habitabilidad. Lejos de la arquitectura del espectáculo que tiende a la grandilocuencia o la meramente funcional que está pensada con una finalidad eficiente, estas construcciones orgánicas que nos plantea aquí González aspiran a comprender el lugar que las genera para adaptarse a él. De hecho, hay algo común entre la Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright, o cualquiera de sus casas de la pradera, y la singularidad de estos diseños imprevisibles, un punto de apacible extrañamiento que los aleja de lo predecible al mismo tiempo que opta por soluciones creativas que derrocan la hegemonía del pensamiento único. De algún modo, estas alternativas que nos propone el artista encajan con las teorías cuasi-filosóficas de escandinavos como Erik Gunnar Asplund o Alvar Aalto, arquitectos que priorizaban las necesidades vitales del hombre por encima de las estrictas imposiciones que rigen los modelos racionales de repetición. Para ellos, primero eran las personas y luego los edificios; por eso sus casas no se asientan sobre valoraciones generales, sino más bien al contrario: anteponen al individuo y se adaptan al pulso de cada enclave particular intentando responder a sus requerimientos con respeto y conformidad.

Trans-Acciones 04 (2015). Fotografía de Dionisio González

Para conocer en profundidad estos trabajos últimos que componen Non-Plan, es pertinente indagar en su origen, un germen que podemos hallar en una serie de pequeño formato desarrollada en 2001 y titulada Inter-Acciones, curiosamente el primer conjunto donde aparecerán los característicos injertos arquitectónicos de Dionisio González. Después de trabajar durante una década con grandes tamaños, retoma de nuevo este conjunto de manera sustancialmente distinta. Las estructuras inacabadas de antes se han convertido ahora en misteriosas moradas en mitad de ninguna parte o asombrosos miradores ubicados en sitios tan dispares como una marisma, un bosque, un camino e incluso un pantano. Cada uno de estos artefactos residenciales posee personalidad propia y establece una relación extraña con el entorno que lo acoge. Ante ellos, da la sensación de que nos encontramos en un porvenir indeterminado contemplando con atenta curiosidad habitáculos inesperados que acabamos de descubrir y no sabemos bien qué función cumplen. Como se presentan aislados y lejos del ámbito de la ciudad, no encontramos referencias exactas para entender su sentido. Quizás y salvando las distancias, en algunos de ellos podemos hallar una cierta rememoranza del concepto que animaba las Casa-Futuro que ideó en 1965 Matti Suuronen, un prototipo de vivienda portátil fácil de transportar, resistente y capaz de asentarse en ecosistemas diversos.

Inter-Acciones 15 (2013). Fotografía de Dionisio González
Tras trabajar en profundidad en estos refugios campestres, poco a poco su concepto ha ido evolucionando hasta alcanzar resultados cada vez más utópicos. Si las imágenes de Inter-Acciones se centran en la sugerencia de las formas, tienden a la intimidad y poseen algo cálido relacionado con la factura del dibujo a grafito, Trans-Acciones basa mucha de su fuerza en el impacto cromático. Aunque el conjunto posee características similares, la sensación final resulta sorprendentemente más realista. Un hecho fundamental que vincula ambas series es que todas las edificaciones que encontramos en las fotografías se apoyan sobre el suelo con los mínimos elementos posibles, una decisión intencionada que responde a una lógica constructiva pero también simbólica: participar del lugar sin adulterar el paisaje.

Dionisio González. Non-Plan
Comisario: Sema D’Acosta
XIV Bienal de Fotografía de Córdoba 
Casa Góngora. Hasta el17 mayo

11 de mar. de 2015

Undocuments, la imagen como duda.

Vista de la instalación de Lúa Coderch en CoMbo. Foto: Cortesía CoMbo
Redacción / Ars Operandi

Arranca Re-View, las jornadas que en torno a la imagen actual se desarrollan durante toda esta semana en CoMbo y Blow-Up. Exposiciones, talleres, presentaciones y conferencias conforman un programa que intenta abordar otras maneras de acercarse a la imagen que "superan el paradigma de lo fotográfico y se insertan en el territorio de ese amplio campo de investigación y producción de la imagen que es la cultura visual". Undocuments, la muestra que se inauguró ayer, reúne el trabajo de tres artistas que comparten interés en cuestionar el estatuto de la imagen como documento. Y es que , como afirma Jesús Alcaide, comisario de la exposición, durante gran parte del siglo XX el papel que se le ha otorgado a la imagen fotográfica "ha sido el de testigo y testimonio de aquello que ocurría en los diferentes contextos de la vida cotidiana. De esta manera la imagen se convirtió en herramienta para la Historia, la antropología y la sociología, como instrumentos de veracidad y valor, ciencia y objetividad. La puesta en crisis de las ciencias ya a comienzos del siglo XX y los paradigmas de objetividad y veracidad en que se sustentaban, hizo que las leyes del caos que hicieron tambalearse gran parte de los cimientos de la modernidad se desplazaran también hacia el mundo de la imagen, que al no servir ya como documento o testigo para leyes e hipótesis se libraba de los corsés de cualquier disciplina científica, para adentrarse en los resbaladizos territorios de la creación contemporánea y la imagen construida".

De aquel esto ha sido del que nos hablaba Barthes, indica Alcaide,  "hemos pasado al esto puede haber pasado que sustenta gran parte de la política del simulacro en el que se han visto inmersas los discursos sobre la imagen a partir de la década de los ochenta hasta la actualidad. Desde este territorio, la exposición Undocuments se plantea la duda sobre si la imagen puede servir hoy como documento para alguna disciplina o simplemente como un añadido más hacia ese mal de archivo en que se vió inmerso el mundo del arte a finales de siglo. Liberados ya de este Diógenes mental, reseteados y puestos al día, las tres artistas presentes en Undocuments plantean con sus obras una reflexión sobre las posibles maneras en que la imagen contemporánea, en sus más diversas y diferentes presentaciones y soportes (en movimiento, escultórica, impresa..etc) pone en crisis el estatuto del documento, cuestión que no sólo afecta ya a disciplinas como la Historia o la antropología, sino a la propia manera de abordar nuestra propia narrativa personal, la manera en que nos contamos y nos cuentan, pues al fin y al cabo como diría Spanbauer, ¿qué es un ser humano sin una historia?".

Proyección en video de Folklore de Patricia Esquivas
La artista venezolana Patricia Esquivias presenta en Undocuments una proyección en video de una de las piezas que componen la serie Folklore, "un complejo entramado mental en el que se mezclan Jesús Gil y Robert Capa, Julio Iglesias y la ruta del bakalao, construyendo una narrativa hipertextual sobre la historia y la identidad española, cargada de ironía y humor. A través de la presentación de diversas imágenes fotográficas, una voz en off va construyendo una serie de relaciones que devienen en históricas por el propio poder de aquel que lo construye, en este caso la propia artista. De la rumorología al tópico, pasando por el absurdo y la broma, la obra de Patricia Esquivias pone en cuestión los mecanismos de poder sobre los que se sustenta nuestra Historia, y la aleatoriedad y subjetividad de dichos procesos".

Vista parcial del proyecto de Ira Lombardía en Undocuments. Foto: Cortesía: CoMbo

Ira Lombardía, por su parte, cuestiona el propio estatuto de la imagen como herramienta de verdad en el contexto de lo artístico en  And I think to myselffffffffff, what a wonderful worlllllllllllld,  un proyecto que reflexiona sobre los procesos que legitiman la validez del objeto de arte dentro del circuito. El trabajo de Ira Lombardía, señala el comisario de la muestra,  "consistía en alterar, deconstruir y volver a construir las tres publicaciones de la Documenta (13), insertando una imagen poco valiosa desde el punto de vista del mundo del arte, un reflejo luminoso que entra por una ventana de la Orangerie, e inventándose a una artista, Alyce Kaplan, cuyo nombre se introduce en el listado de los artistas participantes en la Documenta. Imagen y autor, ficciones cruzadas y relaciones inciertas, que la autora explica en una publicación del mismo nombre que se asemeja a la publicación 100 Notes-100 Thougts que editó Hatje Cantz para la propia Documenta, cerrando el círculo de la impostura y la incertidumbre".

Lúa Coderch. Le technique et le temps. 2014.
La imagen como mediación para la construcción de la Historia y las posibles narrativas del poder es el punto de partida de la artista Lúa Coderch en la serie de piezas que configuran el trabajo en proceso  La technique et le temps. "Mediante una serie de imágenes impresas sobre camisetas que pertenecen a momentos históricos decisivos para la Historia de nuestro tiempo, el trabajo de Lúa nos invita a reflexionar sobre las utopías y la relación del tiempo, el momento con la técnica, a la manera de esas arqueologías del futuro de las que nos hablaba Jameson. En una de las piezas, Red star revisited,utiliza una imagen que condensa la caída del régimen comunista en Sofía (Bulgaria) , mientras en A building project like no other, es la imagen de las Torres Gemelas, cuya imagen se halla en una fotografía del proyecto en 1969, la que nos invita a reflexionar sobre estas estrategias temporales, paralajes en presente, en las que el objeto se convierte en mediador del deseo y transmisor hacia el futuro".

Undocuments. Lúa Coderch, Ira Lombardía y Patricia Esquivias
Comisario: Jesús Alcaide
CoMbo. Hasta el 17 de abril


9 de mar. de 2015

Martín Domínguez. Architect 1897-1970. The times were changing

Hipódromo de la Zarzuela, con Carlos Arniches y Eduardo Torroja, Madrid, (1935)


Pablo Rabasco, comisario de la exposición / Ars Operandi 


Aquellos días de 1960, Martín Domínguez tuvo que jugar por segunda vez la amarga suerte del exilio. Domínguez y su familia cogieron las pocas pertenencias que podían llevar en el coche y cruzaron vía Miami a los Estados Unidos. Detrás dejaban 23 años en La Habana. Algunos edificios memorables y multitud de amigos. La suerte se repetía. Si ahora un enfrentamiento directo con Fidel Castro terminaba por forzar el exilio, años antes en España, la victoria de los fascistas en la Guerra Civil llevaba a Domínguez a ser inhabilitado de por vida para ejercer su profesión de arquitecto en su país.

El primer planteamiento era quedarse cerca, en Miami, esperando que la situación se tranquilizara en Cuba, pero como en el caso de España, Domínguez intuía de nuevo un cambio definitivo en su vida. Así, que decidieron seguir hacia Nueva York, donde había recibido una oferta de trabajo en The Irwin S. Chanin School of Architecture en The Cooper Union. Pero el futuro daría otro giro inesperado. Los documentos necesarios para realizar el contrato no llegaban desde España y cuando lo hicieron otra persona ya había ocupado su puesto. Fue así como Domínguez decidió aceptar una nueva oferta, esta vez de Cornell. 

Era septiembre de 1960 cuando llegaron a Ithaca. Las colinas se despedían del verano con una luz cálida y un viento que presentía el largo y frío invierno.

Llegaron en un hermoso coche, marca Mercedes, con asientos de cuero rojo y acabados en maderas nobles que llamó la atención de todo el mundo. Con él llegaban su esposa Josefina y su hijo Martín. Traían consigo algunas maletas, unas carpetas con los trabajos realizados en España y Cuba, y algunos libros. Cuando tuvieron que dejar Cuba precipitadamente, decidieron que cada miembro de la familia escogiera un solo libro de la biblioteca, no podían llevar más. Domínguez escogió las obras completas de Manuel Azaña, el presidente del Gobierno de la República española durante la Guerra Civil. Josefina, un tratado sobre formas de cocinar el arroz en España, y el joven Martín optaba por unas obras completas del poeta Federico García Lorca, compañero de su padre en la Residencia de Estudiantes de Madrid y asesinado por los fascistas en Granada al final del verano de 1936.


Edificio RadioCentro, con Emilio del Junco y Miguel Gastón , La Habana (1947)

La llegada de Domínguez a Sibley Hall y sus comienzos como profesor visitante venían respaldados por su trayectoria como arquitecto. En España, Domínguez se había formado en la Escuela de Arquitectura de Madrid y en la Residencia de Estudiantes,  institución en la que en pocos años coincidieron toda una generación brillante de artistas, científicos e intelectuales como Federico García Lorca, Salvador Dalí, Severo Ochoa o Luis Buñuel. Martín Domínguez en esos años coincidió con grandes personalidades del siglo XX como Le Corbusier, con quien llegó a tener una breve correspondencia. En esa época trabajó asociado con el arquitecto Carlos Arniches llegando a realizar algunas obras brillantes como el Auditorio de la Residencia de Estudiantes (Madrid, 1933), los Albergues de Carretera, y especialmente el Hipódromo de la Zarzuela (Madrid, 1936) proyectada junto al ingeniero Eduardo Torroja, obra considerada como una de las más brillantes de toda la arquitectura española del siglo XX.

El exilio a Cuba se vio forzado por su participación en la construcción de las defensas de Madrid en los primero momentos de la Guerra Civil y por su conocida condición de liberal y demócrata. Es cierto que el perfil político y social de Domínguez le hacía estar cerca de una clase social alta pero su temperamento y convicciones fueron mucho más amplias. Al llegar a La Habana, Domínguez encontró un buen lugar para vivir y trabajar a pesar de no poder nunca convalidar su título de arquitecto, teniendo siempre que asociarse con arquitectos cubanos. En Cuba se asoció en un principio con Honorato Colete con quien realiza  entre otras obras el Edificio Radiocentro (1947). Más tarde colabora con Miguel Gastón y Emilio del Junco con quienes realiza el Plan Marianao (1950) y el Teatro y Centro Comercial Miramar (1949). Finalmente colaboró con Ernesto Gómez Sampera con quien realizará la obra más aplaudida de este periplo cubano, el edificio FOCSA (1952-56). En 1959, su proyecto para un edificio monumental de cincuenta plantas en Alamar, llamado Edificio Libertad, sería propuesto como ganador del concurso, pero un enfrentamiento con Fidel Castro dejaría finalmente desierto el concurso y con ello de nuevo la necesidad de salir del país.

Edificio FOCSA, con Gómez-Sampera e Ysrael Seinuk, La Habana (1953-56)

 En Cornell iniciaría un periplo verdaderamente interesante, centrado en la docencia en Sibley Hall, pero también colaborando con la Ford Foundation o con la Escuela de Arquitectura de Puerto Rico. A nivel profesional tuvo la oportunidad de colaborar con Peter Cohen en un importante encargo del gobierno de Johnson para la construcción de un barrio de viviendas sociales en Rochester y un programa de construcción de escuelas. Durante los años en Cornell trazó una fuerte amistad con Colin Rowe, uno de los más importantes profesionales en el ámbito de la teoría del urbanismo. Y también siguió manteniendo una fuerte amistad con el arquitecto español exiliado en México Félix Candela, a quien consiguió llevar a Sibley Hall en varias ocasiones para impartir conferencias y cursos. 

Aquella última noche, la del 12 de septiembre de 1970, Félix Candela y Martín Domínguez cenaban juntos en Nueva York. Preparaban una serie de cursos para ese otoño.

En el funeral intervinieron Colin Rowe, el decano Kelly y Félix Candela. Se leyó una hermosa carta que llegó desde Nueva York, firmada por Francisco García Lorca, hermano menor de Federico:

“Con palabras de su amigo Federico, palabras de las que él seguramente gustaba, podría decir, aludiendo a la caída del alto chopo, nuestro árbol simbólico

Yo te vi descender
en el atardecer,
y canto tu elegía,
que es la mía.”




Martín Domínguez. Architect 1897-1970. 
The times were changing
Exposición:
Del 16 de marzo 2015 al 7 de abril 2015 
Galería Bibliowicz, Milstein Hall.
Departamento de Arquitectura, Facultad de Arquitectura. Arte y Urbanismo. 
Cornell University, Ithaca, Nueva York. 
Comisarios: Pablo Rabasco y Martín Domínguez 

3 de mar. de 2015

RE-VIEW. Otras maneras de acercarse a la imagen actual

Fotografía de Maxime Guyon. Artista seleccionado por Diego Díez para una de las proyecciones comisariadas
Redacción / Ars Operandi

"Revisar la imagen. Pensar la imagen. Construir la imagen". Estos son los ejes sobre los que se articula RE-VIEW, las jornadas que en torno a la imagen actual se plantean desde CoMbO y Blow Up entre los días 10 y 15 de marzo. En un mes en el que la fotografía adquiere gran protagonismo en la agenda cultural de la ciudad, desde estos dos espacios independientes se apuesta por abordar territorios de la imagen a los que ni de lejos se asoma la propuesta institucional. Y lo hacen desde una perspectiva abierta que permite ofrecer otras maneras de acercarse a la imagen que "superan el paradigma de lo fotográfico y se insertan en el territorio de ese amplio campo de investigación y producción de la imagen que es la cultura visual, tratada por teóricos como Mitchell o Mirzoeff". Toda una contrapropuesta que intenta alumbrar "nuevos lugares para los que ya no nos sirven las categorías del siglo pasado", nuevos caminos "más allá del paradigma de una fotografía que ya se ha quedado obsoleto en un contexto de producción icónica como el actual".

Imagen promocional para el taller de Miguel Ángel Tornero. Cadáver suculento. La imagen menos pensada. 2014
Para ello han confeccionado un intenso programa que toma en consideración las innumerables problemáticas en las que se ve inmersa la imagen en un mundo sobresaturado de contaminación visual. Con esta aportación, dos proyectos que comparten el compromiso de explorar los derroteros de la creación actual, CoMbO y BLOW UP, unen sinergias para proponer otros formatos "más cercanos a la sensibilidad contemporánea y más imbricados en las lógicas de distribución de la imagen actual en el contexto internacional". Una apuesta, indican, "necesaria e independiente" que anuncia nuevas maneras de relacionarse y producir. "La imagen está mutando", advierten,  "las maneras de trabajar con ella también". Por eso, aseguran, "RE-VIEW nace como una apuesta por visibilizar otras maneras de abordar la gestión de la cultura contemporánea, desde fórmulas más flexibles y abiertas a la colaboración, pensando global y actuando localmente para crear tejido y una estructura de trabajo de la cultura más sostenible".

Lúa Coderch. Le technique et le temps. 2014
Desde la producción a la difusión pasando por la formación y la investigación, RE-VIEW se plantea como unas jornadas en las que tendrán cabida exposiciones como Undocuments, en la que artistas como Lúa Coderch, Patricia Esquivias e Ira Lombardia abordan las contradicciones de la imagen como documento, talleres como Cadáver suculento. La imagen menos pensada, impartido por el artista Miguel Ángel Tornero y La imagen mutante, taller de autoediciones y fanzines impartido por Ignacio Navas y Andrés Cobacho, presentaciones de revistas y publicaciones de artistas como David Hornilllos, Miguel Ángel Tornero, Ira Lombardía o la presentación de la Revista Concreta, el proyecto editorial de Nuria Enguita. Las jornadas contarán también con un visionado de portfolios para jóvenes fotógrafos que quieran tener una opinión profesional sobre sus trabajos por parte de comisarios, artistas y críticos, así como actividades dedicadas al público infantil a través del formato Kamishibai o presentaciones como Fabzine Boom Mix, una sesión de bookjockey a cargo de Ignacio Navas. Además RE-VIEW planteará una ruta de proyecciones por diferentes establecimientos comerciales para los que se ha contado con fotógrafos como Jon Uriarte, Fosi Vegue y Diego Diez que presentarán una selección de aquellos artistas que están transformando la imagen en esta primera década del siglo XXI a modo de proyecciones comisariadas.

RE-VIEW. Jornadas en torno a la imagen
Organizan: CoMbo y Blo Up
10 al 15 de marzo
http://review-jornadas.tumblr.com/