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31/7/2008

Ciencias, letras...

Por Magdalena Madueño
Hace unos días leí un artículo de José Manuel Benítez Ariza, en el Diario de Cádiz, sobre la tópica dicotomía entre el mundo de las ciencias y el de las letras que me llamó poderosamente la atención. Quizás ésta esté ya manida, pero está claro que sigue siendo una incesante fuente de debate y desacuerdo. A continuación os adjunto el artículo en su totalidad:
< “Como las letras requieren menos esfuerzo que las ciencias; y, por tanto, los estudios de letras son mayoritariamente elegidos por los alumnos más vagos y dispersos, mientras que los de ciencias son los preferidos de los estudiantes más serios y responsables…” Tal es la opinión generalizada, según confirmaba hace poco un periódico nacional. Y uno, que ha estudiado letras, se siente un tanto en evidencia. ¿Descubrirán mis padres ahora que, en el fondo, pese a mis buenas notas y a haberles invadido la casa de libros, no soy más que un vago? Los propios profesores de una y otra rama, leo, asienten al tópico: los de ciencias recomiendan piadosamente a los alumnos más torpones que se pasen a la opción contraria; y los de letras andan convencidos de que los discípulos que tienen no están ahí porque hayan sentido la sagrada llamada de las artes, sino porque creen que para aprobar lo suyo basta con memorizar unos folios o “bajarse” un trabajo del Rincón del Vago, esa socorrida página de Internet.
Claro que no siempre son así las cosas: a veces, el especialista más competente en lo suyo pasa verdaderos apuros a la hora de redactar una simple circular vecinal; o, a despecho de su acreditada valía profesional, es incapaz de apreciar un libro o una película de complejidad mediana. Y también estos casos particulares sirven para alimentar el tópico de que, en definitiva, el científico o el técnico sabe de lo que le compete, mientras que el “de letras” sabe un poco de todo, que es lo mismo que no saber de nada… Algo de eso hay. La humanidad se divide en especialistas y en personas que tienen un conocimiento amplio y general de las cosas y sus relaciones. Lo lógico sería que unos y otros pudieran codearse sin complejos, sabiéndose complementarios; y hasta cabría imaginar que un ingeniero, pongamos, sintiera una genuina admiración por el filósofo que trata de discernir el sentido del conjunto; y que un filósofo, a su vez, anhelara para su oficio (como de hecho ocurre) la exactitud y precisión de las que hacen gala quienes saben diseñar un motor.
Pero el objetivo de nuestro sistema educativo no parece ser garantizar esa liberadora amplitud de miras, sino capacitar mano de obra. Y si para eso hace falta crear científicos, que en cualquier otro respecto, son analfabetos, y reducir los estudios de letras y humanidades a su mínima expresión (prescindiendo, por ejemplo, de las lenguas clásicas), no hay problema. Tal vez ésa sea la verdadera función del tópico: que cada cual se atenga a lo suyo y mire con desconfianza al otro; no vaya a ser que invadiendo el predio ajeno, un arquitecto filósofo, pongo por caso, pretenda, no ya construir una casa y cobrar por ello, sino contribuir un poco a aliviar la infelicidad humana. O que un poeta conciba edificios para vivir en las nubes, que también puede ser. >
Imágenes: Web resources

Me imagino que muchos de los que habéis leído estas líneas os habéis sentido identificados plenamente con la situación que describe Benítez Ariza. ¿Qué pensáis al respecto?. Después de haber leído el reivindicativo artículo del profesor Manuel Pérez Lozano, el artículo me hace pensar que todo es una consecuencia más del deficiente sistema educativo actual. Por ello, ¿qué reformas creéis que son necesarias para mejorarlo?. ¿Pensáis que las ciencias son excesivamente valoradas socialmente en detrimento de las letras?.


2 comentarios:

Violeta dijo...

Bueno, los de Letras pensamos que todo el mundo debería saber quién escribió la Divina Comedia, pero no sabríamos explicar, por ejemplo, el principio de la fotosíntesis, algo indispensable para la vida humana. Creo que la formación plena es la humanística y la científica conjuntamente, pero estamos en un sistema de especialización total, así que...

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Te devuelvo la visita, José. No tengo inconvenienter en que reproduzcas el artículo, citando su origen. Veo, además, que está muy bien acompañado.
Un saludo.