.

.
.

4 jul. 2008

Cultura y discapacidad

TRIBUNA ABIERTA
por Rafael Pozo Alcaide
Licenciado en Historia del Arte


Imagen: Web resources

El acceso a la cultura por parte de personas discapacitadas es negado a veces simplemente por una serie de escalones, la ausencia de una rampa, la altura de una vitrina o la inexistencia de guías auditivas para ciegos. Un edificio adaptado no solo beneficia a personas con discapacidad sino también al resto de la sociedad, sin que conlleve un aumento desmesurado del gasto.

La realidad del colectivo discapacitado (un 10% aproximadamente de la sociedad) es muy heterogénea, pues dentro de este colectivo existen infinidad de discapacidades que no guardan relación unas con otras y, a su vez, dentro de cada minusvalía o discapacidad (ceguera, sordera, movilidad reducida, etc.) ésta no se presenta de igual manera en una persona que en otra. De estas palabras podemos entender que sería imposible satisfacer las necesidades cada minusválido al presentar una realidad individual y muy concreta. Entonces... ¿cuál sería la solución para ello?

La solución que yo planteo es que el edificio tiene que presentar, a nivel general, todas las adaptaciones posibles para la accesibilidad a la cultura de todos los ciudadanos. La autonomía total de personas con discapacidad es una utopía, ya que casi siempre se necesita la ayuda de otra persona para la vida cotidiana de los discapacitados. Por tanto, si el edificio presenta todas las soluciones posibles para la adecuada accesibilidad y, por otro lado, también presenta personal que sepa intepretar (desde una formación adecuada) la realidad de cada persona y en concreto la accesibilidad de este colectivo a la cultura, sería positivo para todas las partes implicadas.


Es importante indicar que la clave de este tema esta en la palabra "normalización" y no "integración". Realmente, los discapacitados no reivindicamos la integración social de nuestro colectivo sino que pedimos la normalización social, es decir, que nadie se sorprenda al ver a una persona en silla, ciega, o que presente la amputación de algún miembro.

Dentro de este apartado, otro aspecto que reivindico es que se acabe de una vez por todas la doble moral que existe a la hora de tratar este tema. Hablo de doble moralidad porque cuando una persona sin discapacidad se encuentra con otra persona minusválida se vuelca en ayudar como si la vida le fuera en ello (siendo en muchas ocasiones ayudas inútiles y sin sentido) y, sin embargo, luego no se respetan los aparcamientos de minusválidos, no se respeta el rebaje de las aceras en pasos de peatones o incluso, no se respeta la prioridad de discapacitados a la hora de pasar por caja en cualquiera de los grandes almacenes, una disposición así establecida.

Por todo esto, quiero aprovechar este foro de debate que nos ofrece Ars Operandi y apelar a la sociedad en general para que se vayan abandonando los tópicos que surgen a la hora de otorgar accesibilidad a los museos o centros culturales y, por otro lado, llevando este tema a otros niveles más generales de la vida cotidiana , quiero decir que de una vez por todas se hable de "normalización social", porque es la clave para que todas las personas con discapacidad no se sientan en ningún momento rechazadas por el resto de la sociedad y ésta les ofrezca las posibilidades para poder desarrollarse como personas en facetas como la educación, el ocio y la cultura y, sobre todo, el acceso al ámbito laboral.

5 comentarios:

Magdalena dijo...

Rafa, enhorabuena por tu artículo. Es bueno que de vez en cuando haya alguien que remueva nuestra conciencia. Gracias por la parte que me toca.

rose dijo...

Tienes toda la razón Rafa, yo soy la primera que hasta que no he tenido cerca un amigo con discapacidad, no he reparado en los obstáculos que hay que salvar. Y si, es un problema que hay que abordar desde todos los puntos de vista de la vida cotidiana, no solo en el acceso a la cultura.
Un beso muy fuerte y enhorabuena por la licenciatura!
Rosana

Juan dijo...

Bueno Rafa, veo que no paras. Así me gusta, que seáis reivindicativos peto en todos los aspectos de la vida. El tema que abordas lo conozco desde hace mucho tiempo y he sido un defensor de los derechos de las personas con movilidad reducida, sordas, ciegas o cualquier otra discapacidad. Desde el año 2000 vengo impartiendo clases a alumnos con discapacidad física (la mayoría, precisamente de Córdoba) y sé que no estáis amparados por las leyes que se hacen pensando en personas sin problemas. Lo primero que tendríamos que reivindicar es que la Administración fuera la primera en dar ejemplo puesto que las exigencias del cumplimiento de las barreras arquitectónicas parten de ella misma. Si miráis a vuestro alrededor ( lo hemos visto en clase de Museografía) muy pocos edificios públicos están preparados para el acceso de TODO EL MUNDO. Por todo eso, Rafa sigue, no pares y pon tu voz en todos los estamentos para que un colectivo importante de la sociedad tenga "parecidas" posibilidades de disfrutar de las obras de arte, de la cultura o simplemente de poder ser él o ella quien se acerque a una ventanilla para resolver el simple trámite de un papel. Un abrazo y enhorabuena por tu licenciatura. Juan Ortega.

Marina dijo...

En total acuerdo contigo, Rafa. Admiro tu voluntad y tu capacidad de lucha. Menos forma y más fondo, ¿es o no? Disfruta del verano amigo. Un abrazo, Marina.

rafaluna dijo...

Me sumo a todo lo anteriormente dicho. Llevas toda la razón,Rafa. ¿Sabes? contigo he aprendido mucho durante estos años y me admira tu tesón llevado con muy buen humor.
También te echo a ti de menos, artista.