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28 jul. 2008

Daños al Patrimonio

por José Álvarez
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La extraordinaria proliferación de restos arqueológicos utilizados como material de acarreo a lo largo de la historia de Córdoba hace que muchos de ellos, insertos en nuestro paisaje cotidiano, pasen injustamente desapercibidos, cuando no menospreciados. Un ejemplo de ello lo hallamos en la esquina del convento de la Encarnación con la calle Rey Heredia, donde se ubica un conjunto formado por un pedestal cilíndrico con cartela rematado por capitel. Su mayor importancia radica en que la inscripción ostenta el nombre de uno de los evergetas que contribuyeron con fondos a la construcción del teatro de la ciudad en época augustea, probablemente con anterioridad a 5 d.C., y cuyo nombre -cincelado ad perpetum rei memoriam- era Tito Mercello Persinus Marius. La colocación de estos elementos en el paisaje urbano -independientes en origen entre sí- tuvo lugar durante la construcción del convento de la Encarnación, a comienzos del siglo XVI, fecha en la que se encontró el pedestal durante la acometida de unas obras en las casas de D. Fernando de la Cerda, sitas en las inmediaciones del convento y en el entorno por tanto del teatro que se construyera catorce siglos antes.
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Recreación virtual del Teatro Romano de Córdoba. Fuente: El teatro romano de Córdoba (2002)
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Por evergetismo entendemos la práctica de actividades altruistas por parte de los más ricos y poderosos. Es el nombre de la tendencia que dirigió la política del Imperio Romano durante varios decenios, práctica que arranca de las sociedades anárquicas -aquellas en la que no es concebible el tributo interno- en las cuales se busca el único poder posible, el del prestigio aristocrático, a través de una generosidad visible en las obras públicas. Los evergetas solían constatar la naturaleza de sus patrocinios y la intencionalidad de éstos mediante la colocación de elementos epigráficos conmemorativos en las inmediaciones de las obras por ellos costeadas (véanse a este respecto los estudios de Ventura Villanueva). Las principales familias cordobesas entre los siglos I y II d. C. eran los Annaei -la estirpe de Séneca y Lucano-, los Marii -dueños absolutos de las minas de oro y cobre de Sierra Morena-, los Numisii, los Furii, los Postumii y los Mercellones Persinii, de quienes nos ocupamos en este artículo.


El pedestal, de forma cilíndrica, está labrado en piedra de mina gris (caliza micrítica), con una cartela de 27 x 62 cm en cuyo interior se encuentra un texto inscrito en letras capitales cuadradas de época augustea de 4 cm de altura. El texto dice:

T(ITO)·MERCELLONI·PERSINO 
MARIO·AEDIL(I)·HVIR(O) 
COLONI·ET·INCOLAE
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Imágenes: ars operandi

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Tito Mercello Persinus Marius fue edil y duumvir en Corduba, así como procurator Augusti. Como las demás familias aristocráticas, los Mercellones Persinii se enriquecieron al amparo del poder, al que rindieron culto en la persona del emperador. Sus actos de evergetismo sirvieron asimismo para constatar el poder de las élites locales. El pedestal se inscribe dentro de esta práctica, dejando constancia de la aportación económica del prócer.


El capitel es corinto-asiático, datado en las últimas décadas del siglo II d. C. Es pieza de mármol cuyo lugar de manufacturación está aún por determinar. Su conservación es deficiente, al estar expuesto en zona de tránsito continuo. Tiene dos grandes mutilaciones recientes, en la secunda folia y en la ima folia. De este último daño fuimos testigos: fue causado por el conductor de un camión utilizado en obra cercana. Es probable que fuese autor de las dos mutilaciones, pues la blancura del mármol arrancado en la secunda folia señalaba que el hecho tuvo lugar en fechas próximas entre sí. El capitel guarda notables diferencias con el resto de capiteles corintio-asiáticos de Córdoba y de los conservados en la Península Ibérica, con hojas "mucho más naturales y de mayor belleza plástica" que los demás de estas características, según Márquez Moreno.
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Es por tanto un conjunto de notable importancia, pues sus elementos dejan constancia histórica -la aportación de familias patricias al desarrollo urbano de Córdoba- por una parte, y artística -con un capitel con características muy particulares- por otra. Es un bien patrimonial que debe ser protegido y conservado como parte del legado cultural común a todos los ciudadanos. Como bien particular, la conservación corre a cargo del titular, según la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía (BOJA número 248, de 19/12/2007), que en su Título I. Protección del Patrimonio Histórico, Capítulo III, Artículo 14. 1, dice: " Las personas propietarias, titulares de derechos o simples poseedores de bienes integrantes del Patrimonio Histórico Andaluz, se hallen o no catalogados, tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos de manera que se garantice la salvaguarda de sus valores ". En los bienes de titularidad eclesiástica, el incumplimiento de la Ley es irritantemente usual, siendo frecuentemente las administraciones quienes se hacen cargo de las labores de restauración una vez que el bien se halla peligrosamente dañado, generalmente por desidia de sus propietarios, quienes eluden así sus obligaciones legales. En el caso del conjunto que tratamos, sin embargo, los daños son producidos principalmente al estar el bien expuesto en la vía pública, sujeto al deterioro que este hecho conlleva, pero también es víctima de otros daños que podríamos denominar colaterales.
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¿Cómo si no denominar los añadidos que el Ayuntamiento ha colocado o ha permitido colocar en el entorno del bien y que dañan sobremanera la visión del mismo? Dejando aparte la suciedad circundante -que es cuestión de todos- no creemos que el lugar donde se ha colocado la papelera sea el más adecuado. Dado el poco uso que se hace de ella, bien podría estar cinco metros más arriba que diez más abajo. La colocación del cableado aéreo es práctica común pese a estar taxativamente prohibido por ordenanza municipal. No se cumple, pues no hay denuncia ni, lógicamente, sanción.


Asimismo, el poste y las señales son un ejemplo de libro de contaminación visual, que deberían retirarse. El tráfico de vehículos a motor es causante directo de los grandes desperfectos que hemos señalado anteriormente, consecuencia del eternamente irresoluto tema de la peatonalización del Casco Histórico. Es zona que debería estar vedada al tránsito rodado, salvo a residentes y servicio público, de una forma cada vez más restrictiva, compensada por supuesto con mejoras de diversa índole en el entorno y en la calidad de vida de los ciudadanos que en él habitan.


La propuesta por tanto es sencilla: la puesta en valor del bien mediante la eliminación de todos estos inconvenientes y la limpieza del conjunto. Creemos que Tito Mercello Persinus Marius no merece menos.
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9 comentarios:

Miguel Segura dijo...

La evidencia de lo que cuentas, se ve en la imagen contundente que muestra el deplorable estado de algo bello en la bella Córdoba. Me pasa por la cabeza lamentablemente la frase –están "ciegos" si no lo ven–. Digo lamentablemente, pues lamentablemente se repiten una y otra vez en las distintas órdenes, y estamentos de ésta "nuestra sociedad".

fanelo dijo...

Señor Alvarez, está usted reecribiendo la frase de Sonny Curtis and The Crickets, que quedará así:
¨I fought the law and...
THE PEOPLE won¨.

Anónimo dijo...

Buena página y mejor música. Enhorabuena

Anónimo dijo...

Gracias por contribuir a que no cerremos del todo los ojos a nuestra realidad y a nuestro patrimonio más cercano. Con suerte y empeño, incluso llegaremos a abrirlos de par en par.

Anónimo dijo...

La apatía de los ciudadanos cordobeses ante los temas culturales no deja de ser un tópico más. Si creo, en cambio, que podríamos hablar sin equivocarnos de una falta de cultura por parte de nuestros dirigentes políticos que hacen que acontecimientos como este no tengan el respaldo necesario. Y para certificar nuestro interés basta con echar un vistazo al contador de visitas que ya va por las cinco mil. enhorabuena a todos

herrufs dijo...

Muchísimas gracias por toda la información Señor Alvarez!
Y desde aquí me uno a la constructiva denuncia.
Ya podían y deberían contar contigo los incultos que ocupan puestos de responsabilidad y han permitido, y realizado incluso, este destrozo.
¡Gracias de nuevo y saludos!

Anónimo dijo...

Me gusta vuestra página tanto como la delicada pieza de Debussy que habéis elegido. ¡Adelante!

Anónimo dijo...

Gracias por toda la información,y por documentarnos tan generosamente.
Afortunadamente visito Córdoba con mucha asiduidad,y no puedes imaginar como me tranquiliza saber que no soy la única a quien hiere tanta contaminación visual.

Inma Lázaro dijo...

Hola José. Vivo al lado. A 10 metros. Lo llevo viendo mucho tiempo. No conseguía leer la inscripción y ha sido estupendo lo que nos cuentas. ¡Muchas gracias! Soy también guía oficial de turismo de esas "raras". Los guías normales me dan de lado porque propongo Rutas Arqueológicas, la de la Córdoba Romana con visita al Museo Arqueológico...Me boicotean porque me opongo a hacer la visita "ritual y sempiterna, añeja y con tufillo" de Mezquita y Judería en 2 horas (que de todas formas, la visita, con más calma, podría ser preciosa) y me empeño en "vender" la Córdoba auténtica. Por desgracia, para mucha gente Cultura y Patrimonio sólo es un impedimento para construir más y más bloques de pisos. Es importante que gente como nosotros siga "sembrando" en esa dirección. No perdamos la ilusión.