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6 ago. 2008

Basquiat: ahuyentando fantasmas

por Marina Mellado  
Cada línea significa algo
J. M. Basquiat
Acabo de visitar la exposición Basquiat, ahuyentando fantasmas, organizada por la Fundación Marcelino Botín en su sede de la calle Pedrueca, antigua residencia de Marcelino Sanz de Sautuola, descubridor de las pinturas de la Cueva de Altamira. Sólo conocía a Basquiat de oídas, he de reconocerlo. Sabía que había hecho graffitis y que era amigo de Andy Warhol, poco más. Pero el arte, al menos en una primera impresión, no entiende de fechas ni de datos, sólo de emociones. El disfrute pausado, fruto de un conocimiento más especializado, viene después. Al principio es más que suficiente con la emoción, con el estímulo. Y ante el cartel de la muestra sentí precisamente eso, una suerte de alteración, de reacción, que me apremió a querer conocer algo más del artista cuya moderna producción se exhibía en la que fuera morada de un paleontólogo universal.
Público en la exposición
Jean-Michel Basquiat nació en Brooklyn en 1960 en el seno de una familia inmigrante de clase media. Desde pequeño hablaba inglés, francés y español, lenguas que, siendo ya artista, utilizó indistintamente para expresarse en sus obras. Tras la separación de sus padres vivió junto a sus dos hermanas en casa de su progenitor. En 1968, mientras se recuperaba en el hospital de las heridas sufridas tras un atropello, recibió un ejemplar de la Anatomía de Henry Gray, decisiva fuente de inspiración para su obra posterior. Con 16 años fue matriculado en un centro para adolescentes con talento, el City-as-School. Allí conoció al graffitero Al Díaz, con quien comenzó a pintar por los muros de Manhattan. Basquiat firmaba sus graffitis de dos maneras: SAMO © y una corona. Tras fugarse de casa durante varios días y tener sus primeros contactos con las drogas, fue expulsado del colegio por indisciplina.
Jean - Michel Basquiat, Tabac, 1984
En 1977 se encontró en un restaurante con el crítico de arte Henry Geldzahler, quien, para su sorpresa, reaccionó positivamente al ver sus dibujos. Un año más tarde dejó a su familia y se fue a vivir junto a otros artistas. Frecuentó el ambiente underground de Nueva York y vendió postales y camisetas para ganarse la vida. En 1979 la revista The Village Voice se hizo eco de su obra, firmada ahora como “SAMO © is dead”. Basquiat abandonó el graffiti callejero y rompió su colaboración con Al Díaz. En 1981 protagonizó, junto a Andy Warhol y Keith Haring, la muestra New York, New Wave, y tan solo un año después su figura se consolidaba en las galerías de arte más importantes de Europa y Estados Unidos. Participó en Documenta 7 y consiguió exhibir sus obras en el Whitney Museum y en el MoMA de Nueva York. El galerista suizo Bruno Bischofsberger organizó para él varias muestras, convirtiéndose asimismo en su marchante principal.
En 1985, The New York Times seleccionó un retrato de Basquiat para ilustrar el artículo New Art, New Money: The Marketing of an American Artist. A pesar de la gran demanda de producción, su calidad nunca resultó afectada. Viajó a África para participar en una exposición organizada en el Centro Cultural Francés de Abidjan (Costa de Marfil). La muerte de Andy Warhol en febrero de 1987 fue un golpe difícil de soportar. Su ritmo de trabajo siguió siendo intenso, pero, en agosto de ese mismo año, Basquiat fallecía en su taller de la calle Great Jones a causa de su adicción a la heroína.
Jean - Michel Basquiat, Autorretrato, 1982
Imágenes: Web resources
La obra de Basquiat debe entenderse en el ambiente en el que vivió el artista. Se había demostrado que la utopía del arte no era más que eso, una utopía. La realidad era amarga, cruel, mezquina, y el mundo del arte no resultaba ajeno a ello. Múltiples formas, ideas y propuestas artísticas se generaban y sucedían en la controvertida ciudad de Nueva York. Un joven pero maduro Basquiat se decantó por expresar la condición humana del mundo a través de la música y del lenguaje. Temas claros y una forma de expresión sugestiva y un tanto agresiva fueron sus principales herramientas. Sus lienzos y tablas muestran a héroes negros, figuras de cómics y partes de cuerpos. Las alusiones al dinero, al racismo o a la muerte son constantes. Las influencias de sus admirados Dubuffet, de Kooning, Pollock, Twombly y Warhol están presentes, pero la sorpresa está garantizada. La obra de Basquiat recuerda, en última instancia, sólo a Basquiat.

Jean – Michel Basquiat
Ahuyentando fantasmas
Fundación Marcelino Botín
Sala de exposiciones de la calle Marcelino Sanz de Sautuola, 3, de Santander
Del 11 de julio al 14 de septiembre de 2008.
Más información en Basquiat

4 comentarios:

Elena dijo...

Así sí que atrae el arte. La vida del artista forma su expresión en virtud de sus acontecimientos, gracias por explicarnos su por qué.

Elena Rodríguez

Alf dijo...

Que maravilla! Lo viste? Soy un apasionado de Basquiat y no creo que pueda ir, vivo muy lejos. Debe ser emocionante!

Alf dijo...

¿Hasta cuándo dura la expo? Gracias.

Marina dijo...

Hola Alf:

La exposición está abierta hasta el 14 de septiembre. Merece la pena ir, la verdad. Pero, sino puedes, visita la página de la Fundación Marcelino Botín. Hay mucha información disponible.

Un saludo,

Marina