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26 sept. 2008

Rothko en la Tate Modern: otros acercamientos

Desde Londres: Magdalena Madueño


La mayor exposición dedicada a las últimas obras de Mark Rothko (1903 - 1970), uno de los iconos del arte estadounidense de posguerra, abre sus puertas hoy 26 de septiembre – y hasta el 1 de febrero de 2009 –, en la Tate Modern de Londres. Centrada en la parte final de su carrera, entre 1958 y 1970, la muestra comprende alrededor de 50 obras, incluyendo pinturas y obras sobre papel.


Se trata de una oportunidad sin precedentes en la que se podrá experimentar el germen de la obra del norteamericano gracias a los dieciséis murales Seagram exhibidos. Por primera vez en la historia, los nueve murales de esta serie que la Tate poseía en la conocida Rothko room, se unirán a otros que provienen del Kawamura Memorial Museum of Art, de Japón, y de la National Gallery of Art, de Washington. El préstamo del museo japonés es más que destacable, teniendo en cuenta que es la primera vez que lo hacen desde que los murales llegaran a su colección a finales de los 80.


Encargados en 1958, los Seagram iban destinados a decorar el exclusivo restaurante Four Seasons, sito en Manhattan, en el por aquel entonces recién estrenado edificio Seagram – de ahí el nombre de la serie – , diseñado por Mies van der Rohe y Philip Johnson. Rothko construyó una plataforma en su estudio para crear una réplica del espacio en el que irían colocados los murales. Aunque el encargo original contemplaba sólo siete obras, el artista finalmente realizó treinta.


Los colores intensos y brillantes de sus primeros lienzos dieron paso al marrón, rojo oscuro y negro. Fue entonces cuando Rothko se percató de que el carácter melancólico de sus últimas creaciones requería un ambiente completamente diferente del que había sido encargado. El artista vio las pinturas Seagram como objetos de contemplación, que pedían silenciosamente la completa absorción del espectador.



Con sus campos de color “atrapados” en un espacio claustrofóbico, Rothko nos lleva a la Florencia renacentista, a la Biblioteca Medicea Laurenciana, diseñada por el genial Miguel Ángel Buonarrotti entre 1524 y 1527. En ella los vanos ciegos se “abren” a una atmósfera deliberadamente opresiva, casi hermética, como las obras de Rothko. Él mismo comentó en una ocasión que el artista italiano “consiguió justo el tipo de sentimiento que tengo actualmente. Hizo que el espectador se sintiera atrapado en una habitación en la que todas las puertas y ventanas están tapiadas”. Tras esta reflexión Mark Rothko decidió abandonar el encargo del restaurante neoyorquino.
















Poco antes de su muerte en 1970, Rothko presentó nueve de los treinta murales en la Tate Gallery, alegando su profundo afecto por la colección, especialmente por el pintor británico Joseph Mallord William Turner. Mostrados, de acuerdo con los deseos del artista, en un solo ambiente, la sutileza de las capas de color emergen lentamente, revelando su carácter solemne y meditativo.


Aunque los murales Seagram se articulan como el eje central de la exposición, también podrán verse otras series destacadas de Rothko, entre las que se encuentran las pinturas Black - Form (1964), las realizadas en papel Brown on Grey (1969), y la última Black on Grey, realizada entre 1969 y 1970. El gran formato de estas obras se explica en las palabras de Rothko, que decían: “Me he dado cuenta de que históricamente pintar grandes lienzos tenía como fin la pompa y la grandiosidad. Sin embargo, la razón por la cual yo lo hago es precisamente porque quiero ser profundo y humano. Pintar una obra pequeña sólo te mantiene apartado del contacto con la realidad; mientras que cuando pintas a gran escala estás dentro de esa realidad. Es algo que no puedes controlar”.


La espiritualidad, la serenidad y la influencia existencialista características de Rothko, que se definió así mismo como “un hombre que se preocupa de la expresión de las emociones más básicas del ser humano: tragedia, éxtasis y destino”, promete estar presente en la exposición de la Tate Modern, llevada a cabo por Achim Borchardt-Hume, encargado del Departamento de Arte Moderno y Contemporáneo del museo londinense.



Rothko

Tate Modern, Londres

26 de septiembre de 2008 – 1 de febrero de 2009

Horario:

De domingo a jueves de 10:00 a 18:00 h

Viernes y sábados de 10:00 a 22:00 h

Precio de la entrada:

12’50 £ (10’50 £ para estudiantes)


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