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6 nov. 2008

Documental sobre Romero de Torres en el Bellas Artes


Romero de Torres en su estudio, junto a Valle Inclán y su modelo



Fuensanta García de la Torre / Directora del Museo de Bellas Artes de Córdoba

Se celebra, este año por primera vez, la actividad Noche de Otoño en el Museo, inaugurando este ciclo con la proyección de un documental sobre Julio Romero de Torres, dirigido por Julián Torremocha y en colaboración con la Filmoteca de Andalucía. La película se conserva en la Colección Romero de Torres, adquirida por la Junta de Andalucía en 1988 a María Romero de Torres y anexionada al Museo de Bellas Artes tras el fallecimiento de ésta en 1991. Dada la fragilidad del soporte y para garantizar su estado de conservación se procedió a su telecineado en la Filmoteca de Andalucía, donde además se realizaron investigaciones encaminadas a aportar datos que han facilitado el estudio de la obra. Junto a esto, y para dotar de sonido al video, en el Centro de Documentación Musical de Andalucía se procedió a la grabación de unos discos de pizarra que, conservados también en la Colección Romero de Torres, han facilitado el montaje de parte de los elementos sonoros originales, así como la introducción de diversas cancionesrelacionadas con Córdoba y Julio Romero de Torresinterpretadas por Pepe Pinto, Estrellita Castro y El Niño Marchena. El montaje del documental para su exhibición en el Museo fue posible, también, gracias a la colaboración técnica de Video Productora Andaluza de Córdoba.

Cuando en 1940 Torremocha añadía los últimos fotogramas a su película Julio Romero de Torres, estaba poniendo fin a un documento gráfico excepcional, ya que en el mismo se conservan algunas de las pocas secuencias visuales en las que aparece el pintor cordobés. La imagen en movimiento aportada por el cine nos acerca a la realidad de lo cotidiano o a la ficción, nos transporta a una especial relación que, a veces, nos hace partícipes del desarrollo de un guión. Con la visión de este documental, cuyo título se corresponde con el nombre del pintor, puede provocarse una circunstancia similar a la citada; para la mayoría, la imagen de Romero de Torres era una imagen estática aportada por las abundantes fotografías que de él se conservan; sin embargo, visto el documental de Torremocha esta imagen cobra vida por la presencia activa del artista en algunas secuencias de la película. Se convierte, así, en un documento de excepcional importancia para acercarnos a la figura más significativa de la pintura cordobesa de todos los tiempos.

El montaje del documental no coincide con el desarrollo cronológico de parte de las escenas, ya que tras las imágenes del museo inaugurado un año después de la muerte del pintor, este aparece -tocado de sombrero cordobés y embozado en una capa española- paseando por callejas de los barrios de la Judería y San Basilio, lo encontramos también leyendo en el jardín de la casa familiar, en el recinto del Museo de Bellas Artes pintando algunos de sus cuadros, imágenes que de por si ya son un testimonio de incalculable valor para acercarnos a su figura. Una amplia representación de los lienzos que hicieron de Romero de Torres el símbolo de una época, de una actitud ante el arte y ante la vida llevadas a la categoría de tópico, han sido seleccionados por Torremocha para mostrarnos la pintura del maestro, finalizando con ello la primera parte del documental. Estas secuencias dan paso a una interesante visión alegórica de la muerte del artista que supuso un momento de honda conmoción en sus contemporáneos cordobeses. Tras el anuncio de su muerte, el 10 de mayo de 1930, Córdoba entera acusa la pérdida del que había sido su mejor representante en los últimos años, las banderas a media asta, las campanas tocando duelo, las colgaduras de luto en los balcones y las flores que simbólicamente caen de sus ramas en el inicio de la primavera, serán motivos seleccionados que se completan con el fundido de la imagen de unas jóvenes que truecan sus alegres trajes de flamenca por un atuendo de riguroso luto.

Son estos básicamente los mismos elementos que aparecen en el texto de Marcelino Duran de Velilla, publicado en la prensa local en el décimo aniversario de la muerte de Romero de Torres. “La primavera trocó su alegría en luto, sonaron los bronces de las altas torres con acento más lúgubre que nunca y las mocitas cordobesas, transidas de pena, se asomaban tímidamente a las ventanas floridas y regaban con lagrimas las gitanillas y los claveles, que les servían de dosel para mostrar sus rostros hechiceros. Había muerto Julio Romero”. Ha muerto Julio Romero es también el título del poema compuesto por José Ojeda que durante una parte de estas secuencias es recitado por González Marín con música del maestro Braña que, quizás fueran los únicos elementos sonoros del documental. Todas estas escenas tendrían como colofón los actos de inauguración del monumento realizado por el escultor Juan Cristóbal que, erigido por suscripción popular, se levanta en los cordobeses Jardines de la Agricultura.


El acto, celebrado a las once de la mañana del 22 de mayo de 1940, supuso -según recoge la prensa que reseña la inauguración una auténtica jornada festiva en la ciudad. Al mismo asistieron además, de las autoridades civiles, militares, jurídicas, religiosas y culturales de Córdoba, una nutrida representación del Ministerio de Educación Nacional, la Academia de San Fernando, la Escuela Superior de Pintores y Escultores, el Circulo de Bellas Artes de Madrid, intelectuales y políticos de diversas ciudades andaluzas, etc., junto a la familia del pintor y a numerosos cordobeses, siendo muchos de ellos fielmente plasmados en unas interesantes imágenes, a las que Julián Torremocha puso fin con la ofrenda floral efectuada por jóvenes ataviadas de flamencas y de mantilla y un jinete que, al baile de su caballo, culminará el desarrollo de uno de los documentales más significativos del cine español de la época.



La película dirigida por Julián Torremocha Pérez, se basa en un guión original de Mauricio Torres, siendo los productores, Alejandro Lorenzo y Santos L. Acevedo. Sobre música del maestro Braña y con poesía de José Ojeda, el recitado estaba efectuado por González Marín. La fotografía y el trabajo de laboratorio estuvieron realizado por Alberto Arrollo Villarreal y el sonido estuvo grabado por Antoni F. Roces, con música del maestro Brañas y poesía de José Ojeda, teniendo una duración de dieciocho minutos.


Título original: Julio Romero de Torres.

País: España.
Año: 1940.
Director: Julián Torremocha.
Guión: Mauricio Torres.
Producción: Julián Torremocha.
Productor: Alejandro Lorenzo, Santos B. Acevedo.
Fotografía: Alberto Arroyo.
Música: Maestro Braña.
Poesía: José Ojeda.
Sonido: Antoni F. Roces.
Locutor: González Marín.
Duración: 18 min.
Versión: v.o.s.e. ByN.



Museo de Bellas Artes de Córdoba
Noche de otoño en el museo
Sábado 8, 20 h. 21 h. 22 h. y 23 h.

Plza. del Potro, n 1. 14002 Córdoba
Entrada libre hasta completar aforo


1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Existe o existirá la posibilidad de conseguir este documental en dvd?