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15 nov. 2008

Reconversiones en Arte21

Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi


La galería Arte 21 celebra su décimo aniversario y lo hace de una manera muy especial, invitando a un grupo de artistas a realizar una obra específica con el espacio galerístico como telón de fondo. Para ello asignó a cada uno de los cinco artistas una pared de la sala para que la intervinieran libremente. El resultado es una interesante muestra, en la que Nieves Galiot, Cristina Cañamero, Tete Álvarez, José Mª García Parody y Ángel García Roldán, reflexionan en torno a la creación, la exhibición y la comercialización de la obra de arte en los albores del siglo XXI.

Obra de Nieves Galiot. Foto: Ars Operandi
Aprende a dibujar por amor al arte es la propuesta de Nieves Galiot (Córdoba, 1968). Una obra mural (375 x 250 cm.) con la que todos los asistentes a la inauguración pudimos disfrutar carboncillo en mano, uniendo los puntos hasta completar los dibujos que Nieves había planteado en una sutil interpretación de nuestros juegos infantiles: unas veces adivinaba el resultado, pero en otras ocasiones era necesario unir los puntos casi hasta el final para ver completa la escena. Con un trazo más seguro han ido apareciendo figuras sobre el papel, un paisaje de lo medio aprendido con frágiles equilibristas, bañistas en guardia, ranas con falsas promesas y personajes que engordan porque no fui capaz de ponerme un dedal”.

Obra de Cristina Cañamero. Foto: Ars Operandi
Para Cristina Cañamero (Campillos, Málaga, 1970) “la galería, herida de muerte, se dispone a mostrar su carne a los últimos espectadores posibles”. Y lo hace con inquietante pieza en acrílico y carboncillo sobre la pared que nos muestra una herida sangrante sobre la que pululan las moscas como metáfora del espacio galerístico.

Obra de Tete Álvarez. Foto: Ars Operandi
Tete Álvarez (Cádiz, 1964) presenta Retrato de artista trabajando una videoinstalación realizada a partir de la acción registrada en video del artista Antonio Luis Navarro que dibujó al carboncillo sobre la pared de la sala de exposiciones. Sobre esta misma pared y encima del dibujo se adhirieron numerosos tickets de compra hasta llegar a taparlo casi por completo. Sobre este lienzo de papeles pegados a la pared, se proyecta en video, a tamaño real, la acción previamente grabada.

Según el autor, “Retrato de artista trabajando es una obra que reflexiona sobre la condición del artista en su relación con los determinantes economicistas que configuran su posición dentro de la lógica del mercado. Retrato de artista trabajando habla de creación pero también de exhibición y comercialización como elementos indisolubles dentro de la práctica artística”.

Para Tete Álvarez “la obra artística responde a un trabajo creador y éste debe ser cuantificado a efectos de su retribución”. Añade que “resulta un hecho habitual comprobar cómo el artista, primer eslabón de la cadena, es el único de los que componen el proceso de una exposición que no percibe retribución alguna en capital económico. El artista está pagado, como bien dice Juan Antonio Alvarez Reyes, en capital simbólico”.

Por otro lado, afirma Tete Álvarez “las transformaciones acaecidas en la economía del arte en los últimos años, han producido cambios irreversibles en la naturaleza de ésta. Ya desde finales de los sesenta las prácticas artísticas muestran una progresiva tendencia hacia la desmaterialización del objeto artístico y por ende una transformación en el rol del artista que pasa de ser productor material a productor inmaterial. Esto hace que lo que era una actividad centrada en exclusiva en la venta del objeto se haya convertido en otra, basada en la circulación y distribución, más parecida a la practicada por otras disciplinas artísticas como la música y el cine y en las que resulta un hecho natural la retribución por la exhibición o reproducción de la obra”.

Esta visión, concluye Tete Álvarez, “marca la nueva perspectiva desde la que se ha de afrontar cualquier intento de redefinir las prácticas artísticas. En este sentido resultan muy enriquecedoras aportaciones como las manifestadas por la Societe Anonyme, un grupo de artistas y teóricos que mantiene que en las sociedades del siglo XXI, el artista no percibirá sus ingresos de la plusvalía que genera la mercantilización de su obra, sino que cobrará en función de los derechos asociados a la circulación pública de su trabajo. Ellos sostienen que la nueva economía del arte no entenderá más al artista como productor de mercancías destinadas a los circuitos del lujo en las economías de la opulencia, sino como un generador de contenidos específicos destinados a su difusión social.”

Obra de García-Parody. Foto: Ars Operandi
Jose María García-Parody (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1951) presenta por su parte Estamos vendidos, una obra mural de 435 x 215 cms compuesta por dos figuras elaboradas a base de puntos autoadhesivos rojos como los utilizados para indicar en una galería que una obra ha sido adquirida, y un texto dibujado con pastel y lápiz en el que se puede leer la frase Estamos totalmente vendidos. Otra hábil propuesta de García Parody en la que el artista juega, como nos tiene acostumbrados, con el doble sentido de las palabras para reflexionar acerca de la situación del artista frente a las imposiciones del mercado del arte.

Obra de Ángel García Roldán. Foto: Ars Operandi
Ángel García Roldán (Córdoba, 1972) emplaza su obra Babel21 en el lugar más recóndito de la galería para modificarlo mediante una intervencion a base de adhesivos circulares blancos y tubos de luz negra que crean, según el artista, “un complejo sistema de coordenadas y ordenadas para hacer posible la medición de los momentos.”

Para García Roldánla propuesta Babel21 supone una intervención efímera en el espacio cotidiano de la galería para poner de manifiesto la relación entre memoria, espacio y tiempo. Babel21 alude no sólo al mito del que toma su nombre, sino también a otras cuestiones relacionadas con la invención de utopías, la concreción de ciudades ideales o la virtualidad representativa de un mundo que se manifiesta a través de red. Babel21 propone una “reconstrucción del espacio sobre si mismo”, que lo convierte en un lugar ideal para contemplar un mundo donde uno, a su vez, puede ser contemplado. Babel21 transforma la mirada del espectador en un rápido parpadeo (Augenblick) que posibilita la concreción de los momentos o “instantes precisos”, y favorece la reconstrucción, a posteriori, de los recuerdos y la memoria colectiva, próxima a postulaciones minimalistas como las de Dan Flavin o las de Donald Judd entre otros”.

Según afirma el artista “con Babel21, proponemos un homenaje no sólo a la galería que hoy celebra su aniversario, sino también a todos los autores que en ella expusieron. Sacando a la luz las huellas de su presencia en unas paredes que aunque borradas periódicamente por sucesivas capas de pintura, en un intento de tabula rasa, aún pueden reaparecer”.



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De i a d, Tete Álvarez, Antonio Jiménez (Arte21), Ángel García Roldán, García Parody, Nieves Galiot y Cristina Cañamero. Foto: Luis Colmenero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy interesante, pero todo eso se vende o no?

RC dijo...

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