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5 dic. 2008

Hasta el año que viene

por Tete Álvarez

La frase, que forma parte ya de la historia de la ciudad y que fue pronunciada por un concejal de cultura de cuyo nombre no puedo acordarme al clausurar una edición de la Bienal de Fotografía, puede servir de excusa para recordarnos que la Bienal que habrá de venir dentro de dos años debe comenzar a gestarse desde hoy. Y lo debe hacer en la mente y en la agenda de nuestros gestores culturales para evaluar lo que ha significado esta edición y poner sólidas bases para la venidera.

La XI edición de la Bienal supone un punto de inflexión en cuanto al sistema organizativo de la sección oficial por parte del Área de Cultura. Por primera vez, un grupo de comisarios de arte contemporáneo es el encargado de dotar a la Bienal de un sólido corpus teórico sobre el que construir el edificio que, en forma de exposiciones, el público puede contemplar.

Atrás deben quedar los tiempos en los que un evento de estas características estaba en manos de funcionarios del área asesorados por una determinada asociación de fotógrafos. Y sin estar en mi ánimo entrar a valorar la apreciable aportación que Afoco ha realizado a la fotografía cordobesa, la consolidación de la Bienal como un referente nacional e internacional de primer orden ha de pasar ineludiblemente por la superación del voluntarismo y la apuesta decidida por la profesionalización. En este sentido sería oportuno abordar el comisariado de la próxima edición desde la convocatoria de un concurso público de proyectos al que curadores nacionales e internacionales puedan concurrir con sus ideas y argumentos.

Otro hecho a destacar positivamente en esta edición es la colaboración entre instituciones públicas que aúnan sus esfuerzos para hacer de la Bienal, más que nunca, un proyecto de ciudad. El apoyo y la colaboración del Centro Andaluz de Imagen ha de ser un valor añadido que refuerze la repercusión y trascendencia de la Bienal. Si este año el Centro Andaluz de la Fotografía ha aportado la exposición de Morenatti, que ya se ha podido ver en Alemería, Cádiz y Sevilla, en ediciones sucesivas cabría esperar un compromiso mayor que pasase por el estreno de una producción propia dentro de la Bienal cordobesa.

El festival off de Photoespaña puede ser también un buen espejo donde mirarse a la hora de confeccionar la sección paralela. En él, salas y galerías de arte de Madrid realizan exposiciones de fotografía de sus artistas habituales sin imposiciones de ningún tipo y con la calidad, no la cantidad, como único referente.

Por último, aunque no menos importante, la labor divulgativa y de difusión es un factor muchas veces olvidado y no tratado con la atención que merece. La ausencia de programas didácticos en las exposiciones programadas son siempre oportunidades perdidas de acercar el arte contemporáneo a los más jóvenes y contribuir así a su formación y al desarrollo de un espíritu crítico. Por otro lado la falta de promoción en eventos y publicaciones especializadas nacionales e internacionales resta repercusión a la cita y circunscribe sus efectos al ámbito estrictamente local.

En definitiva una Bienal de Fotografía que desde el rigor y las buenas prácticas asuma de una forma reflexiva y crítica la cuestión de la imagen contemporánea y su importancia en la construcción de nuestros contextos culturales.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy he visto la exposición de Vimcorsa y me ha parecido realmente excelente. Enhorabuena a sus creadores, he disfrutado de muy buenos momentos

Anónimo dijo...

im-presionante la foto de Dionisio Gonzalez en la Diputación. He venido a casa corriendo y he buscado más obras suyas en internet y me parece un gran artista