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8 dic. 2008

La Capilla de San Bartolomé sigue cerrada al público

TRIBUNA ABIERTA
por María José Muñoz Mallén
Licenciada en Historia del Arte

Fotografías: Ars Operandi
 
Anexa al recinto de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, antiguo Hospital del Cardenal Salazar y posteriormente Hospital de Agudos, este enclave arquitectónico - declarado como Bien de Interés Cultural por decreto de 3 de junio de 1931 - se conforma como uno de los lugares más singulares de la ciudad, considerándose un excelente ejemplo de la estética gótico-mudéjar en Córdoba, aunque hay que mencionar que en los siglos XIX y XX sufrió algunas reformas en su estructura. -
. Su origen se remonta a 1391, cuando se determinó el poblamiento de la zona correspondiente al Alcázar Viejo con el consiguiente abandono de la judería, y surgió la necesidad de crear una nueva collación, puesta bajo la advocación de San Bartolomé, y con ese nombre figuraba ya en 1410. Por ese motivo, se hizo necesario contar con un nuevo edificio sagrado, acometiéndose la obra de la Capilla, cuya construcción se data en 1399. Este lugar continuó ejerciendo las funciones de parroquia hasta comienzos de l siglo XVII. Para la profesora Mª Ángeles Jordano (UCO), especialista en arquitectura mudéjar cordobesa, "el análisis de la documentación y la planta del edificio hacen considerar la posibilidad de que un modesto templo - que parece que no se llegó a concluir - se anexionara a una capilla ya existente, construyéndose una capilla mayor cuadrangular y tres naves, una de las cuales aparece hoy como un pórtico". La fachada es precedida por dicho pórtico, de tres arcos apuntados de ladrillo enmarcados por alfiz que apean sobre columnas y capiteles de acarreo. A su vez, la portada se compone de un arco apuntado ornamentado con dientes de sierra apoyado en esbeltas columnitas con capiteles de cardina, todo ello enmarcado por un pequeño tejaroz con modillones, de los cuales el central ostenta una venera alusiva a Santiago. El interior presenta vano apuntado y doble alfiz con las albanegas decoradas. .
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El templo está dividido en dos sectores, uno correspondiente al atrio y el otro a la capilla propiamente dicha. Ésta es de planta rectangular, de nave única y se cubre con bóveda de crucería, formando dos cascos similares y contrapuestos unidos gracias a un espinazo decorado por dientes de sierra. Los nervios de los arcos se apoyan en ménsulas. Los muros interiores lucen dos tipos de ornamentación: una de yeserías geométricas, formadas por motivos de hexágonos entrecruzados y composiciones estrelladas que alojan escudos con la banda cruzada; otra, también de gran importancia, son los azulejos que se disponen en diversos puntos del edificio. .    . Arriba, bajo las almenillas que sirven de apeo a la cornisa, hay otra faja de yeserías. La zona inferior está recubierta por un zócalo alicatado en verde y blanco formando lacerías, del que se han perdido gran parte de las piezas, hallándose además de una forma muy recompuesta. El pavimento es uno de los pocos bajomedievales que se han conservado. Su mal estado de conservación hace necesario protegerlo de algún modo en caso de acceso del público. El espacio correspondiente al presbiterio se halla separado del resto del recinto por un escalón, en tanto que un arcosolio labrado en la pared desempeña las funciones de altar. A este espacio abre una puerta de servicio con arco trilobulado. . . Como hemos mencionado al comienzo del artículo, este edificio ha sufrido diversas restauraciones, adaptándose a las necesidades que han ido surgiendo a lo largo de su historia. Una de las más importantes fue la ejecutada en 1953 bajo la dirección de Rafael de La-Hoz, en la que buena parte de las yeserías fueron recuperadas y policromadas. Así mismo, en los setenta el altar fue decorado con un fondo estrellado y policromado, imitando el de la Capilla Real de la Mezquita-Catedral de Córdoba. La yeserías se policromaron mediante inscripciones en dorado sobre fondo azul, escudos con bandas rojas y bordes dorados y un remate de merlones dorados sobre fondo verde. En 1981 se subsanaron algunos desperfectos que había en las cubiertas, algunas grietas en los muros y se instalaron las puertas actuales. En la última restauración ha intervenido la arquitecta Mª Dolores García, reformándose el acceso desde la calle Averroes, sustituyéndose las piedras que estaban muy deterioradas por nuevas, tanto en la portada como en el muro lateral. Por su parte, la restauradora Anabel Barrena centró su intervención en la recuperación de la policromía de la azulejería y en la restauración de parte de las pinturas murales de la parte superior del altar. .
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La inauguración oficial de la Capilla tras la restauración (financiada por Diputación, Consejería de Cultura, Universidad de Córdoba y CajaSur con 500.000 euros) tuvo lugar en el pasado mes de marzo. Pese a asegurarse desde el decanato de la Facultad de Filosofía y Letras la apertura de la Capilla y la puesta en marcha de un programa de visitas guiadas por parte de alumnos de últimos cursos de Historia del Arte, lo cierto es que el monumento sigue cerrado hasta la fecha, perdiéndose de este modo un importante reclamo turístico y una excelente oportunidad para los alumnos en lo referente a su formación práctica en divulgación del patrimonio. , ,m

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sin duda esta capilla (y su patio) ha sido siempre uno de los lugares más mágicos de la ciudad, y uno de los más desconocidos también. Para mí, hace veinte años, era el lugar perfecto para fumarme un petas y escribir canciones cuando faltaba a las clases de Dialectología. ¡Qué tiempos!

Belén dijo...

¿Es un pastiche?

Anónimo dijo...

¿Cuáles son las causas de que aún no se haya abierto al público? Sería muy interesante desde el punto de vista turístico y también para el alumno de Historia del Arte. Pero sobre todo, ¿por qué privar todavía de una obra así? ¿Qué motivos hay para mantenerla en cuarentena?