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10/12/2008

Microespacios, 2003


Ars Operandi presenta Night Shot #07 y Dromos, dos piezas en video de Rafael Quintero (Aguilar de la Frontera, 1961) y Tete Álvarez (Cádiz, 1964) respectivamente, que fueron expresamente realizadas para ser proyectadas en el Canal Metro de Madrid y Barcelona y en el Canal Aeropuerto de Barajas durante el Segundo Encuentro de Arte Experimental de Madrid (Mad'03) celebrado durante los meses de octubre y noviembre de 2003. Microespacios, comisariado por Fernando Baena y Juan Alcón, difundió videos de corta duración, de 30 a 40 segundos, de más de cuarenta artistas internacionales. Según los comisarios, "para muchos habitantes de la ciudad, viajar en metro supone una experiencia que irremediablemente ocupa una gran cantidad de tiempo. Dentro del metro, la publicidad utiliza pantallas de TV como soporte de sus mensajes para rellanar los tiempos de espera. La programación habitual ocupa la mirada del viajero subterráneo haciendo uso de la dinámica convencional de una televisión comercial; nos propusimos interrumpir esta programación con obras pensadas y realizadas expresamente para este soporte y esta ocasión".


Tanto Nightshot #07 como Dromos formaron parte también de CO04, exposición colectiva realizada en la Sala Puertanueva de Córdoba en 2004.





Nightshot, la obra de Rafael Quintero, constituye una serie de trabajos videográficos realizados a partir de una sucesión de visitas a un museo, en este caso el Museo de Bellas Artes de Córdoba. Estos "paseos" se realizaron en horario cerrado al público. Para Quintero, "este hecho marcó una nueva percepción del lugar y del contenido. La grabación se realizó en la máxima oscuridad posible. Esto unido al ser yo el único visitante, me creaba un estado de irrealidad, que he intentado dejar de manifiesto en su posterior montaje. Utilicé una cámara digital utilizando el dispositivo night-shot. De ahí el título de la serie. Todos nos hemos familiarizado por los medios de comunicación con este nuevo modo de mostrar ciertas noticias, habitualmente violentas (conflictos bélicos, narcotráfico, asesinatos, redadas, etc.) Imagen, sonido y texto se interrelacionan adquiriendo el aspecto de sueños o no-realidades".


En el catálogo de la exposición, Óscar Fernández escribe: "la poética del encuentro con la obra de arte, en la que convergen la propia obra, el escenario del encuentro y la mirada del espectador hasta completar el acontecer de lo artistico ha dado sentido al video Nightshot. Una pieza en la que se opera un desarme radical de toda pretensión esencialista de lo artístico, de todo estatuto de verdad u objetividad, para desarrollar un ejercicio de contaminación de la experiencia. la percepción construida, impura, que de la obra nos ofrece la tecnología de visión nocturna y el propio enfoque del artista no hacen sino reconocer este protagonismo de las estrategias por encima de las esencias dado que, como ya descubrió Guy Debord, todo lo directamente experimentado se ha convertido en una representación".




Dice Paul Virilio en El cibermundo, la política de lo peor: "El poder es inseparable de la riqueza y la riqueza es inseparable de la velocidad. Quien dice poder, dice, ante todo, poder dromocrático - dromos procede del griego y quiere decir "carrera" - y toda sociedad es una sociedad de carreras".


Dromos, la pieza de Tete Álvarez, establece, en un mismo cuadro de video, una competición ficticia entre transeúntes que deambulan por el espacio público convirtiendo así a los paseantes en competidores de la "sociedad de carreras" de la que habla Virilio.


Para Óscar Fernández "no es casualidad que pensadores de nuestro tiempo como Negri y Guattari hablen de verdades nómadas, de la necesidad de reconstruir el movimiento revolucionario y de liberación social, o que Virilio caracterice la sociedad actual como una sociedad dromocrática, dominada por la velocidad en lso desplazamientos, de nuevo, por el nomadismo. Pues la movilidad es el estímulo de la "motividad". Sin embargo, esta certeza del movimiento, del desplazamiento físico como trasunto poético de una liberación intelectual que estaba presente en la flanêurie (callejeo) de Baudelaire o en las acciones de deriva situacionistas no es tan fehaciente en la obra de Tete Álvarez. Pues trabajos como Dromos no se despliegan ya en términos de resistencia o de contraofensiva, ya que esto impicaría el reconocimiento clásico del arte, en tanto proceso de producción simbólica, como algo escindido de lo real, como una dimensión autónoma de conocimiento alternativa. Lo que ocurre como lúcidamente afirma José Luis Brea, es que en su discurso trabajo real y producción de imaginario se reconocen como momentos tensionales de un proceso continuo, sin rupturas. De modo que más que pretender un afuera, una salida o un desplazamiento crítico respecto de la zona de conflicto -en este caso la competitividad inherente a todos los acontecimientos de la vida urbana- Tete Álvarez se instala en el ojo del huracán para hacérnoslo más evidente, para señalizar con más claridad cuáles son, precisamente, las consecuencias perversas del dominio de las lógicas de mercado en la vida cotidiana".

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