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20 feb. 2009

La realidad desvelada

por Manuel Sánchez

Shadi Ghadirian, Untitled from the Like Everyday Series, 2000-2001, C-print, 183 x 183 cm

Quizá no debiera empezar un artículo de la manera en que lo voy a hacer, máxime cuando mi vida sentimental siempre ha tenido el sexo de los ángeles y la apariencia de una selva opaca imposible de atravesar a veces incluso para mí mismo. Efectivamente, lo confieso, estoy saliendo de una relación truculenta, tormentosa, irracional, furtiva; realmente llevo saliendo de ella algunos meses porque la misma profesión y el mismo círculo de amigos me incitan a seguir pecando. Me asfixia esta maldita ciudad. Pero desde hace unas semanas me he propuesto ser firme y cortar definitivamente, para ello la cabeza debe tirar del corazón, aunque este no quiera y en ello ayuda mucho la realidad, es decir lo que es, sin más apelativos. Y lo que es, aunque duela, es una relación imposible que no lleva a ningún lado, salvo al laberinto que prolonga la agonía. La realidad es cruel porque es así, sin consuelo, sin sueños ni metáforas que amortigüen el golpe, pero también es el proceso para lograr la alegría y cierta ironía que produce su idiotez. Sí, soy un idiota y me río cuando me desdoblo y desde el techo me veo girando en torno al mismo mástil.

Cuando nuestras vidas, que ya lo dijo el poeta son los ríos, se estancan lo mejor es darse un baño de realidad y cotidianidad y allí “ver” (y ser visto) lo que pasa. En mi estúpida situación es un gran consuelo reflexionar exposiciones como la de la Saatchi Gallery de Londres: Unveiled: new art from the Middle East. Cuando uno se pasea entre la serie de obras de Shadi Ghadirian: Like everyday Series (2000-01) donde el shari deja entrever una escoba, unos guantes de goma, un plato, una plancha… en lugar del rostro inmediatamente puede pensar en los fenómenos de la globalización y es cierto pero se puede profundizar más porque la cotidianeidad, es decir lo real del quehacer diario de estas mujeres nos revela otra realidad más terrible, la del sometimiento y una vida de ama de casa que dramáticamente no tiene otras alternativas.

Shirin Fakhim, Tehran Prostitutes, 2008, técnica mixta

En la obra de la misma artista Ghajar Series (1998-99) se fotografían en sepia y en ambientes orientalistas a mujeres con el velo y túnica islámicos que llevan un teléfono, una aspiradora… de modo que el choque entre estas dos realidades cotidianas nos lleve a cuestionar la mencionada situación de la mujer. O Tehran Prostitutes (2008) de Shirin Fakhim, bocetos de muñecas realizadas con materiales reciclados al uso, rescatados de la cotidianidad entre la que pasean estas mujeres iraníes. Se revisten de ella, están “hechas” de ella para mostrarnos su otra realidad. Otra obra que me impresionó fue la de Marwan Rechmaoui que en Spectre (The Yacoubian Building, Beirut) (2006-2008) es la réplica exacta en cristal, aluminio y cemento del edificio homónimo inspirado en el estilo de Le Corbusier en Beirut que fue evacuado en 2006 durante el conflicto con Israel. La precariedad de la instalación es un fiel reflejo del aspecto de edificio fantasma que tiene en la actualidad.

Marwan Rechmaoui, Spectre (The Yacoubian Building, Beirut), 2006-2008, materiales diversos, 225 x 420 x 80 cm

De extraordinario interés es la obra del palestino Wafa Hourani que en Qalandia 2067 (2008) reconstruye en miniatura la citada ciudad, cerca de Ramallah y centro de fuertes disturbios y violaciones de los derechos humanos. La fecha futurista de 2067, 100 años después de la guerra de los 6 días, convierte a la ciudad en un campo de refugiados donde el tiempo parece haber retrocedido. Cada edificio tiene su antena de televisión, su propia luz, tiras de películas en las ventanas, un futuro aterrador que ya viven, en su cotidianeidad, muchos palestinos.

Wafa Hourani, Qualandia 2067, 2008, materiales diversos, 400 x 700 cm

Los objetos cotidianos envuelven las realidades de oriente y occidente por igual, pero el contexto donde se sitúan en bien diferente. Lo cotidiano extraído de lo real es en sí lo real, sin doblarlo, sin representarlo, sino directamente; de este modo la instalación Ghost (2007) de Kader Attia forma con papel de aluminio las formas huecas de un grupo de mujeres musulmanas en oración aunando el consumismo y el extremismo religioso. La realidad de un objeto de lo cotidiano nos lleva a la realidad de una situación a la que se debe hacer frente. Así el cuerpo del ser amado me debe llevar forzosamente a acabar con esta relación. Cuando comprendemos esto, comprendemos el poder de la realidad y sólo entonces somos capaces de desarrollar las herramientas para transformarla.

Kader Attia, Ghosts, 2007, papel de aluminio, dimensiones variables

El secreto del mundo es precisamente el mundo, sin más, su realidad es absurda e idiota porque es como es, sin porqué y en este sentido es sumamente cruel. Debemos actuar sobre esta realidad absurda y cruel sin darle rodeos, sin teorizar más, enfrentándose a lo que es e intentar dejarla a nuestras espaldas, para que podamos construir otra realidad, otro mundo que tampoco tendrá misterios, ni secretos, lleno de verdades a voces… pero que quizá sea un poco mejor que el desvelo de realidad mostrado en esta exposición.

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