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6 abr. 2009

El Cristo atado a la columna de Mateo Inurria


Cristo atado a la columna, talla

José Álvarez / Ars Operandi

Nacido en Córdoba en 1867 y muerto en Madrid en 1924, ciudad a la que se trasladó al tomar posesión de su plaza de Profesor de Término en la Escuela Central de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, Mateo Inurria ha de considerarse como un temprano y claro renovador de la escultura española. Formado en el academicismo decimonónico, y tras pasar por un fructífero periodo realista, la obra de Inurria derivará hacia un personal idealismo, en el que las formas se verán simplificadas, abandonando todo detalle accesorio o superfluo, en una búsqueda de volúmenes suaves, de atenuados claroscuros, en los que la figura femenina se erige como indiscutible protagonista. No obstante, sus esculturas están lejos de la afectación, encerrando gran fuerza expresiva, tanto en la caracterización psicológica de los personajes retratados, como en la capacidad para materializar el instante, según vemos en obras como Ensueño (1922) o Reflexión (ca. 1918), verdaderas instantáneas tridimensionales de los momentos más intrascendentes. Sin ser un escultor que se prodigase en la temática religiosa, sus trabajos en este campo muestran una gran calidad, fruto de su excepcional técnica y su alta capacidad expresiva

Las obras de Inurria de carácter religioso son en su mayor parte resultado de diferentes encargos, si bien envió algunas a contadas exposiciones nacionales e internacionales. A este grupo pertenecen Vivo sin vivir en mí (1893), una figura de Teresa de Jesús en actitud orante, hoy perdida, y el Cristo en su expiración (1894). En 1901 le fue encargado un altorrelieve para la Escuela Asilo de la Infancia de la capital cordobesa, obra titulada Dejad que los niños se acerquen a mí, que aún se puede contemplar en los muros de la antigua institución, hoy Colegio de la Milagrosa. Para diversos grupos funerarios realizó una porción de obras entre las que destacamos el Cristo Redentor (1921, Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires), de gran majestuosidad dentro de la serenidad de sus formas, y las figuras del Cristo del Perdón y San Miguel pesando las almas (1923, Cementerio de Nª Sª de la Almudena, Madrid), realizadas en su momento de plenitud artística.

Cristo atado a la columna, escayola

La primera incursión en el campo de la imaginería por parte de Inurria se produjo tras serle encargado un proyecto de paso para la iglesia cordobesa de San Pablo, templo en el que el escultor había realizado diferentes intervenciones como parte de un gran proceso restaurador entre los años 1897 y 1903. La obra, de la que sólo se llegó a realizar un boceto, hoy conservado en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, fue titulada Cristo de la Sentencia (entre 1912-14). Se trata de un grupo escultórico en cuyo centro aparece la figura de Jesús, nimbado, con las manos atadas y coronado de espinas, cuyo torso desnudo y aspecto formal retomaría más tarde en el antes aludido Cristo Redentor. Rodean al Cristo cuatro figuras: a su izquierda, un obeso personaje togado lee la sentencia, mientras que a su espalda asoma un legionario apoyado en su escudo. A la derecha, un anciano judío mira desdeñosamente al condenado, señalado por el dedo acusador de un soldado portador del manípulo, que aparece con fuerza de un segundo plano. Sirve de fondo un pilar rectangular, sobre el que descansa la Loba Capitolina. El proyecto no fue aceptado, probablemente tanto por lo novedoso de su composición como por lo inadecuado de ésta para formar parte de un paso. En efecto, la obra adolece de una acusada frontalidad, pues se articula en torno al gran pilar central, ante el que se disponen los personajes, lo que da como resultado que la visión trasera sólo muestre el pilar y el arranque de los cuerpos de los soldados.

A principios de la década de los veinte, las hermanas Concepción y María Paz Arano, feligresas de la parroquia de Nª Sª de la Asunción de Guernica, encargaron a Inurria la talla del Cristo de la Sentencia, trabajo que terminó escasos meses antes de su fallecimiento, si bien tan sólo la talla en madera, siendo policromado y estofado por sus discípulos tras la muerte del maestro. El arquitecto de la capilla que albergaría la imagen y del altar en el que se le rendiría culto fue Teodoro de Anasagasti, amigo del escultor y mediador del encargo .

La talla, de 1,86 m de altura, muestra a Cristo maniatado, con el torso desnudo, junto a la columna en la que va a ser azotado. En la iconografía se suele mostrar el acto de la flagelación o bien los momentos posteriores, ya con la corona de espinas. Sin embargo, Inurria ha preferido mostrar el cuerpo de Cristo aún sin torturar, en el momento en que, despojado de la túnica blanca que le mandó vestir Herodes, se dispone a recibir el castigo que le impone Pilato. Jesús se muestra con la cabeza ligeramente inclinada, la mirada baja y las manos atadas por delante. Se apoya ligeramente en la pierna izquierda, con apenas desviación del cuerpo, lo que produce una elegante verticalidad, que potencia tanto la estilización de la figura como la existencia de la columna al lado. El cabello, tallado con suavidad de líneas, sin excesivos rizos ni abundancia de volumen, enmarca un rostro de rasgos finos, nariz aguileña y barba partida, poco poblada, un aspecto fisonómico más cercano a los originales rasgos semitas que a los mediterráneos o caucasianos, como es tradicional en la imaginería.

Gracias a las dos versiones previas a la escultura final que se conservan en el Museo de Bellas Artes de Córdobados figuras de bulto redondo, en escayola patinada, con medidas de 76 y 181 cm. de altura, fechadas entre 1920 y 1923podemos conocer el proceso de composición de la obra, la cual estaba ya prácticamente definida desde el primer boceto. La versión inicial, naturalmente sin excesivos detalles, difiere sobre todo en la columna, que se representa con un fuste de pequeño diámetro. La segunda, ya al tamaño definitivo, apenas si se diferencia de la talla, salvo en la columna, que se presenta acanalada, y en algún otro detalle, como la caída del cabello o la disposición del plegado de la túnica sobre la columna.

Cristo atado a la columna, boceto

Otra diferencia con la imaginería tradicional, aparte de la formal, la encontramos en el proceso de policromado y estofado de la obra, el cual, aunque llevado a cabo por los discípulos de Inurria, es lógico que se hiciera según las disposiciones previas de éste. El estofado, aplicado en el perizoma y la túnica que descansa sobre la columna, resalta por medio de unas finísimas líneas que apenas traslucen el dorado, que se ha dejado completamente al descubierto tan sólo en las sogas que ciñen las manos de Jesús. El óleo no se ha aplicado según el procedimiento tradicional, esto es, capa espesa posteriormente tratada con la tripa para proporcionar un acabado opaco en las encarnaduras y paños, sino por medio de veladuras, lo que da un resultado muy pictórico, pues algunos volúmenes se han resaltado a través de este procedimiento, que da un brillo nacarado, translúcido. La columna, que en principio era acanalada, se cambió por otra de fuste liso, de acabado marmóreo, simulado por tenue veteado. El barnizado posterior ha dado como resultado un conjunto sin excesivos brillos.

Tras la muerte de Inurria, la talla fue expuesta en el taller del escultor, así como en la exposición que en su memoria se celebró en Madrid en noviembre de 1924. Trasladada a Guernica, fue depositada en una casa particular hasta la terminación de la capilla, ya en 1928. En abril de 1937, el bombardeo de la Legión Cóndor ocasionó graves daños a la iglesia, resultando la talla indemne, un hecho extraordinario teniendo en cuenta la magnitud de la destrucción de la villa. A partir de 1947, la talla del Cristo atado a la columna, única obra de imaginería salida de las manos de Mateo Inurria, es sacada en procesión.

9 comentarios:

miguel gómez losada dijo...

Magnífico escultor de -el estado del alma (del ánimo)-
Me encanta. Un saludo Pepe

Celestino Sanz dijo...

Buenos días, me ha comentado un alumno que habrá este año una exposición retrospectiva de Juan Múñoz pero no sabe ni en qué ciudad, ni en qué museo. ¿Alguno de ustedes podría proporcionarme más información al respecto? Desde ya, muchas gracias. Celestino

ars operandi dijo...

Amigo Celestino, la noticia que tenemos es que a partir del 21 de abril y hasta el 31 de agosto de 2009 se podrá ver en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía la exposición titulada "Retrospectiva", de Juan Muñoz.

Esta exposición patrocinada por la Fundación Banco Santander que el Museo Reina Sofía dedica a Juan Muñoz (1953-2001) es la retrospectiva más completa organizada sobre el artista hasta la fecha, dentro y fuera de España. La muestra que ha sido organizada por la Tate Modern, Londres, en asociación con el MNCARS y coproducida por tate Modern y SEACEX, reunirá algunas obras hasta ahora nunca exhibidas públicamente: esculturas, instalaciones, dibujos, obras radiofónicas, escritos... Aunque se ha podido ver en la Tate Modern (Londres) y en el Museo Guggenheim de Bilbao, la exposición de Madrid se ve notablemente enriquecida al duplicarse el número de obras expuestas, en total, más de 160, convirtiéndose así en la más grande organizada hasta el momento.

Puedes bajarte un pdf con el dossier en este enlace:

http://www.fundacionbancosantander.com/media/docs/Juan-Muñoz-Dossier.pdf

Un cordial saludo y gracias por leer Ars Operandi.

Berta dijo...

Hola Celestino, efectivamente la retrospectiva del Museo Reina Sofía será la mayor exposición que se organiza de este artista en España y viene desde la Tate Gallery de Londres, si quiere echar un vistazo, en este enlace tiene más información: http://www.museoreinasofia.es/admin/PermanentLink?id=futuras&pub=museoreinasofia&area=live&lang=es

Celestino Sanz dijo...

Es una noticia fantástica, muchas gracias a todos por proporcionarme una información tan completa. Es una suerte porque justo tengo previsto un viaje a Madrid la última semana de abril y ya estará inaugurada. He de confesar que no soy muy amigo de la escultura moderna, sin embargo, Juan Muñoz me transmite algo especial. Intentaré contarles algo después mi visita a Madrid. Un saludo amigos. Celestino

Fabián dijo...

Hola Celestino, no se si le interesa Julio González pero si puede, también es una buena oportunidad que aproveche su visita al Reina Sofía para ver esta exposición, le aseguro que no le defraudará y, como en el caso de Juan Muñoz, se exhiben muchas obras por primera vez en el museo, después nos cuenta qué le ha parecido..., salu2

José María Palencia dijo...

Excelente articulo que completa la Bibliografia de la pieza y que desde ahora incorporo a la misma.
Sigamos por esta linea....
un saludo a todos los Comuneros Artisticos Operativos
J M Palencia

Berta dijo...

Celestino, quizá le interese también saber que hoy comienza también en el Museo Reina Sofía, un ciclo de conferencias sobre escultura del siglo XX. Se prolonga hasta junio, así que quizá su viaje a Madrid coincida con alguna charla interesante. Le dejo un enlace: http://www.museoreinasofia.es/admin/PermanentLink?id=ciclo-conferencias&pub=museoreinasofia&area=live&lang=es

Berta dijo...

Hay una nueva actividad en torno al artista, dejo también el link: http://www.museoreinasofia.es/admin/PermanentLink?id=un-truco-de-salon &pub=museoreinasofia&area=live&lang=es