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18 abr. 2009

Madinat al-Zahra. La Sede Institucional, lista para su apertura


Cartel de entrada a la Sede Institucional Madinat al-Zahra
Foto: Ars Operandi

José Álvarez / Ars Operandi

Desde que a inicios de 2004 se colocara la primera piedra de lo que sería la Sede Institucional Madinat al-Zahra hasta hoy, en que las obras están prácticamente terminadas a falta de los últimos trabajos que permitan su pronta inauguración, las vicisitudes por las que ha pasado la antigua ciudad califal han sido muchas, todas en mayor o menor medida, acertada o equivocadamente, destinadas a poner en valor un patrimonio arqueológico que, sin lugar a dudas, podemos calificar como el de mayor importancia de España, situado en lo que fuera el centro neurálgico de la primera potencia mundial de hace diez siglos: el Califato de Córdoba.

La Sede Institucional, un conjunto de instalaciones que se conforma como un centro de recepción, interpretación, divulgación, investigación, conservación y exposición, es el resultado de décadas de trabajo en las que se ha pasado de la falta absoluta de apoyos al proyecto de puesta en valor científica y adecuada a los nuevos planteamientos museográficos, a una actuación decidida que ha permitido la realización de un centro que se ha de convertir de inmediato en un referente mundial por sus características técnicas y su capacidad para integrarse de forma absoluta en el entorno dotándose a sí mismo de todos los equipamientos necesarios para una infraestructura museística del siglo XXI.

Hace justamente un siglo, cuando comenzaron las excavaciones de forma científica en el conjunto arqueológico, la enorme cantidad de material aparecido - ataurique en su mayor parte, ya que el expolio para acarreo duró ochocientos años – evidenció la necesidad de dotar al conjunto de unas instalaciones en las que se pudiera almacenar, conservar e investigar los restos. A instancias de Velázquez Bosco se construyeron unos pequeños almacenes y talleres que en poco tiempo resultaron incapaces de soportar el ingente número de piezas encontradas.


Vistas del exterior de la Sede
Fotografías: Ars Operandi

Tras la Guerra Civil, las excavaciones que sacaron a la luz el Salón de Abd al-Rahman III exhumaron una cantidad de ataurique tal que hubiera sido imposible almacenarla en lugar alguno de no ser por el proyecto de Félix Hernández de reconstruir el edificio devolviendo las piezas a su lugar original. Aún así, como último recurso, las piezas fueron colocadas alfombrando las instalaciones toda vez que era imposible tanto su almacenamiento como su identificación y reintegración, dado el escaso apoyo económico que el conjunto recibía en las décadas de los 50 y 60. Constituido no obstante un pequeño museo monográfico, cuyo director era a la sazón el mismo del Museo Arqueológico de Córdoba, su infraestructura no se planteaba al servicio del sitio, sino al del propio Museo Arqueológico. Tras el fallecimiento de Félix Hernández, ya en 1977 las piezas del museo – de propiedad estatal - son trasladadas por Orden Ministerial a las dependencias del Arqueológico, rompiendo de este modo la necesaria identificación de las mismas con el sitio.

En 1981 se plantea al Estado la necesidad imperiosa de crear un museo en Madinat al-Zahra. El responsable del museo en ese momento, Rafael Manzano, proyecta una reconstrucción del Salón de Abd al-Rahman III, aprovechando la capacidad del edificio basilical, de unos 1.100 m2 de superficie. Un proyecto polémico que, aunque aprobado en inicio, fue suspendido por el Ministerio de Cultura un año después. También en la década de los ochenta la ciudad califal vivió un importante momento cuando por parte de la Junta de Andalucía fue declarada Conjunto Arqueológico Madinat al-Zahra, creándose al efecto una institución encargada de la tutela de la zona arqueológica.

A mediados de los 90, la Junta presenta una serie de proyectos de sedes para diferentes conjuntos, Baelo Claudia, Itálica, Madinat al-Zahra, basados en los existentes en esos momentos en los Parques Naturales, esto es, poco más que una serie de paneles explicativos diseminados por el entorno y unas determinadas casetas prefabricadas para dotar los servicios básicos de expendeduría de entradas, aseos y pequeños almacenes de mantenimiento. Baelo Claudia y Madinat al-Zahra rompen decididamente ese esquema y apuestan por la creación de un museo de sitio, conforme a las necesidades del siglo XXI y, en el caso de Madinat al-Zahra, adecuado a la extraordinaria importancia del Conjunto Arqueológico. La necesidad de una estrategia de desarrollo sostenible fue evidenciada y se alcanzó el consenso necesario para apoyar un proyecto que no interfiriese en el sitio, fuera del yacimiento, justo al contrario de lo habitual hasta el momento.

El programa de uso también fue clave en el desarrollo del proyecto, pues hubo de definir qué se quería ofrecer al público, si una visión eminentemente turística, un centro de interpretación con el añadido de un museo y una tienda de recuerdos, o si por el contrario, se adoptaba un proyecto que recogiese los servicios que el Conjunto demandaba, claramente un proyecto I + D + I. Este ambicioso proyecto se aprueba y, tras los retoques técnicos llevados a cabo por el arquitecto Juan Serrano (de Equipo 57), el proyecto sale a concurso internacional, recibiéndose más de una veintena de propuestas, de entre las que es elegida la presentada por los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano.

Planta de la Sede Institucional Madinat al-Zahra
Estudio Nieto y Sobejano

La Sede

El proyecto de Nieto y Sobejano es invisible desde la terraza alta del Conjunto. No interfiere en absoluto en la visión de la ciudad califal desde fuera de ésta, ni en la apreciación paisajística del entorno, gravemente dañada por la inadmisible implantación y acoso de las parcelaciones ilegales, ya que la zona de mayor alzado expuesta al exterior ronda los tres metros, en la fachada de entrada. El edificio se halla en su mayor parte a ras o por debajo del nivel del suelo. El estudio de la luminosidad está realizado con tal fortuna, que aún en estas cotas, la necesidad de la iluminación artificial es escasa. Los colores predominantes son el blanco y el rojo, tal como lo fueran en la ciudad, y el material predominante en la construcción es el hormigón blanco, con encofrado de tablas de madera, lo que da como resultado un acabado orgánico, donde están presentes las vetas y nudos de la madera, eliminando así la frialdad de las paredes de hormigon liso.

Al acceder al edificio por una rampa descendente (1) y, tras franquear la entrada (2), nos encontramos con una zona de información destinada a planificar nuestra visita (3), ayudados por las indicaciones que nos proporcionarán el personal especializado de los diversos mostradores. Están previstas las visitas a los distintos lugares que conforman el Conjunto, como la Almunia al-Rumaniyya, acueducto de Valdepuentes, Puente de los Nogales, Canteras de Santa Ana de la Albaida, Alberca y Puente del Cañito de María Ruiz y Almunia de Turruñuelos.


Vistas del interior de la Sede
Fotografías: © Roland Halbe Fotografie / 2006. Alojadas en Arqa.com

El gran patio central (4) articula esta planta superior, en la que están situadas las dependencias accesibles al público en su mayoría. A la izquierda de la entrada, una cafetería (5) provista de un patio (6) donde los visitantes podrán reponer fuerzas sin salir del Conjunto, y a su derecha, la Tienda (7).

El Auditorio (8), de 190 plazas sentadas además de las reservadas para discapacitados, será el lugar donde cada veinte minutos se haga un pase de realidad virtual recreando la ciudad califal en el momento de su máximo esplendor y que ayudará al visitante a responder a la pregunta ¿qué fue Madinat al-Zahra? Asimismo, el recinto servirá para la realización de conferencias, conciertos y otros actos, gracias a las posibilidades móviles de algunos de sus elementos.

La Exposición Permanente (9) es un amplio recinto donde se expondrán piezas originales que servirán de apoyo para responder otras preguntas, quién construyó el complejo, para qué servía, por qué su fundación, etc. Los paneles informativos no son ni abundantes ni exhaustivos en su información, ni restan protagonismo a las piezas expuestas, toda vez que la Sede está dotada de otros espacios para una mayor información si es requerida. Hay una notable presencia de tecnología que interactúa con el visitante, si bien no hemos tenido ocasión de ver su funcionamiento aún.

El Aula Didáctica (10) está indicada para los más pequeños, donde podrán realizar toda clase de actividades educativas diseñadas por el personal especializado, el cual trabaja en un amplio Programa Educativo destinado a todas las franjas de aprendizaje. En esta zona hay una salida (11), que permitirá el acceso caminando hasta la ciudad, una vez que se haya musealizado el recorrido a través del original camino de acceso a Madinat al-Zahra.

Una zona destinada a Administración (12) no es accesible al público, quien sí podrá recorrer el pasillo que muestra a un lado y a otro los diversos talleres especializados (13), de metales, atauriques, cerámicas, pintura mural y mármoles, dotados todos ellos de un almacén propio (14). Una vez que los materiales sean intervenidos se reintegrarán a sus lugares de origen.

La Biblioteca Manuel Ocaña (15) ofrece dos vertientes. Por un lado, la planta superior se configura como un centro de recursos para el aprendizaje y la investigación, destinada tanto a la comunidad educativa, que podrá preparar aquí sus módulos didácticos, como al visitante inquieto que desee una información intermedia entre la divulgación y la investigación profesional.

Para este último supuesto se ha habilitado una planta inferior donde se dotará de todos los recursos posibles al investigador, propios y mediante las redes de centros con los que se relaciona la Sede. El proyecto se ha adecuado a las necesidades del Conjunto, y no al contrario. Han sido los especialistas los que han determinado las necesidades y éstas han sido correspondidas. Es un planteamiento museográfico brillante, que esperamos ver reflejado en las demás infraestructuras expositivas y museísticas de necesaria construcción.

Antonio Vallejo Triano, director del Conjunto Arqueológico Madinat al-Zahra
Foto: Ars Operandi

Esta visita, planteada para el visitante, pone en valor un edificio que está llamado a ser el centro de los estudios islámicos en Europa. Situado en el corazón político del momento de mayor esplendor de al–Andalus, el Califato de Córdoba, sus enormes capacidades han de situarlo en la vanguardia de la investigación del periodo califal y, por extensión, a toda la historia de la España islámica, llenando así el incomprensible vacío institucional que hasta el momento se ha creado en Córdoba en torno a estos estudios y a sus especialistas.
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5 comentarios:

r0s63 dijo...

Todo un lujo para la arquitectura cordobesa poder contar con dos obras de Nieto&Sobejano

Administrador dijo...

Buen trabajo Jose.
Es todo un lujo poder contar con obras de estas caracteristicas, sigamos creciendo y esta ciudad algun día estará donde se merece.
Enhorabuena atodos y a disfrutar.

Compañero dijo...

Enhorabuena por el artículo José. El planteamiento de la infraestructura es excelente,como bien dijo Antonio Vallejo, el proyecto es ambicioso y se ajusta a la importancia del conjunto arqueológico, necesitado durante mucho tiempo de estas instalaciones. A partir de la inauguración, la clave estará en la gestión, fundamental en todos los proyectos de este tipo.

Anónimo dijo...

Pues a ver si no tardan mucho en inaugurar, que ya es hora. A todo esto, el c4 está parado, parece

Ars Operandi dijo...

Intervención de Vallejo Triano en Cordvba 09 sobre el centro de Interpretación:

http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/466843/vallejo/destaca/perfil/museistico/centro/interpretacion.html