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4 jun. 2009

El patio de mi casa, notas sobre un proyecto de arte público


El artista Federico Guzmán dialoga con los vecinos del patio donde intervendrá para El patio de mi casa
Foto: Ars Operandi

Óscar Fernández / Ars Operandi

El patio de mi casa es el nombre de un proyecto de intervenciones en 16 patios de la ciudad de Córdoba. Tendrá lugar entre los días 15 de octubre al 29 de noviembre y contará con la participación de artistas internacionales como Carlos Garaicoa, Mona Hatoum, Priscilla Monge o Nedko Solakov. La propuesta, que parte de Carlota Álvarez Basso y está comisariada por el curator cubano Gerardo Mosquera pretende proyectar un nuevo modo de aproximación artística a ese fenómeno tan singular que son los patios de Córdoba.

Las experiencias de arte público, entendido éste como la articulación del trabajo artístico en contextos no museales, han experimentado un desarrollo exponencial en las últimas décadas. Sin embargo, no han sido tantas las prácticas artísticas que han sabido interpretar la acción fuera del museo como un nuevo desafío que obliga a éstas a reconsiderar buena parte de sus expectativas y de sus pautas de actuación. De resultas de esto se ha producido una severa fractura en el concepto mismo de lo público que lo ha bifurcado, simplificando mucho, en dos grandes cauces: el primero, tendería a utilizar el arte como estrategia de embellecimiento o “mejora estética” de lugares destinados, en principio, a usos no culturales; el segundo, aspiraría a integrar esa producción artística en las condiciones concretas del contexto donde tiene lugar. Los primeros presentan una serie de pautas fijas, casi de patrones canónicos de actuación. Mientras los segundos son mucho más difusos y flexibles. Los primeros reescriben los lugares, entendiendo su intervención como una estrategia infalible de cualificación urbana y de reposición del buen gusto de la ciudadanía. Los segundos ceden su protagonismo y dan voz al propio lugar, con el que plantean un diálogo entre semejantes. Los primeros enmascaran. Los segundos restituyen. Los primeros hacen arte a pesar del lugar. Los segundos exploran estéticamente las particularidad de cada entorno. Unos y otros son arte público. Unos y otros defienden concepciones antagónicas del arte y de lo público.

El proyecto El patio de mi casa se sitúa, desde luego, en el segundo posicionamiento frente a lo público. Niega la aproximación paternalista, condescendiente o apriorística del arte al contexto. Y para ello propone una serie de estrategias ya contrastadas y muy reconocidas en otras experiencias pero aún inéditas en Córdoba, lo que incrementa el interés de su aplicación aquí y ahora. Estas son algunas de sus aportaciones:

1.- Los trabajos resultan de un proceso exhaustivo de documentación previa del emplazamiento. Esta documentación evalúa, dependiendo de los casos, una infinidad de aspectos del lugar que van desde su aspecto visual, su historia reciente, su dimensión social, la evolución en sus usos, el modo en que el público o el usuario se relaciona y se desenvuelve en él, el análisis de su arquitectura, de su vegetación, etcétera.

2.- La definición de la propuesta de intervención se convierte en un proceso dialógico que implica a los diferentes agentes vinculados con el lugar (propietarios, usuarios, historiadores, conservadores, …) de un modo determinante.

3.- La toma de decisiones en torno al proyecto adquiere un carácter abierto y de negociación en el que, de un modo simultáneo, se abordan cuestiones referentes a las implicaciones teóricas, discursivas e incluso éticas del proyecto.

4.- Las condiciones de negociación adquieren un carácter determinante también en cuanto a las posibilidades “reales” y a las condiciones técnicas, climáticas, económicas o sociales del lugar. De modo que la conceptualización del proyecto es indiscernible de la evaluación de las condiciones de factibilidad o sostenibilidad de la propuesta.

5.- Los criterios de evaluación del proyecto exceden, con mucho, las coordenadas de la contemplación estética tradicional, aunque ésta tampoco se desprecia. Otras lecturas y otros baremos de eficacia del proyecto son su capacidad para movilizar a la comunidad en la que se implanta o su habilidad para incrementar el conocimiento sobre el lugar, así como para ofrecer nuevos modos de visibilizarlo.

Óscar Fernández es comisario asistente del proyecto El patio de mi casa (N. de la R.)
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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante proyecto. ¿Sabéis que patios son los que participan en él? Por la foto que publicais parece que uno de ellos será el de la calle Marroquíes.

Anónimo dijo...

Recuerdo cuando allá por el noventa o así los propios artistas del patio de Marroquíes montaron su primer patio-exposición. Esta iniciativa los convierte en pioneros de un movimiento, sin duda.

Anónimo dijo...

La idea de Marroquíes creo que fue en el ochenta y tantos. Alguién debería escribir sobre ese tema. Allí estaban artistas como Luisa García García, Antonio I. González, y un montón más.

proyecto imágenes dijo...

Excelente artículo sobre lo que puede ser un proyecto de arte público , que en cierto grado es lo que venimos haciendo con el PROYECTO IMÁGENES ( www.calleimagenes.blogspot.com y donde las aportaciones apuntadas en el mismo están presentes en mayor o menor medida: Estudio del modo en que el vecindario se relaciona entre si. Análisis del espacio topológico, arquitectónico, social, urbano, climático etc. Propuesta de intervención, toma de decisiones y proceso de realización que implica a los usuarios (vecinos), donde la capacidad para la mejora de las relaciones sociales y humanas marcado como objetivo, se convierte en el centro evaluador de la obra creativa, sin despreciar la mera contemplación estética, visualizable para el resto de la ciudadanía.