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18 jul. 2009

Concierto de Bragado en Málaga

Un instante de la interpretación de Tríptico para tres guitarras, de Bragado
Foto: Ars Operandi

En la tarde de ayer, el Museo Interactivo de la Música de Málaga fue el escenario elegido para ejecutar un concierto compuesto por obras para instrumento solista del compositor Bragado, seudónimo del profesor José Manuel Recio, colaborador de Ars Operandi. Una de las novedades en este concierto consistió en el hecho de que el compositor presentara las obras durante la interpretación de las mismas, relacionándolas con las principales corrientes compositivas del siglo XX.

La primera obra fue Aire, para flauta, escrita en 2005, que tocó Helena Recio (hermana del compositor y a quien va dedicada la pieza), una composición que Helena ya tiene en programa, lo que se tradujo en una gran solvencia en la interpretación.

La siguiente pieza del programa en interpretarse fue Flor, para viola. El compositor explicó que la obra está pensada dejando la macro-forma a decisión del intérprete. Esta pieza consiste en 12 pequeños elementos musicales, algunos muy pequeños, de sólo una nota, que el violista va tocando uno a uno. De ahí el símil con la flor, a la que se van quitando pétalos uno a uno, hasta que no queda nada. La obra fue defendida por la violista Carlota Aguilar, quien además jugó con la performance, tocando cada pequeño elemento en un punto diferente de la sala, creando la sensación de que el sonido nos envolvía a todos.

Posteriormente, M44-20,124, para clarinete solo, fue defendida con gran profesionalidad por Óliver Moya, quien ya había trabajado anteriormente con Bragado en el estreno de ¡Cuidado! ¡Detrás de ti hay un espectador! para clarinete y electrónica en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba Rafael Orozco. La obra fue interpretada con brillantez, muy bien aceptada por el público, quien supo apreciar la extrema difficultad de la ejecución.

La última pieza,Tríptico para tres guitarras, era el estreno de la tarde. Bragado explicó que para escribir esta pieza había sido fuertemente influenciado por la pintura de Anselm Kiefer. También contó que, siendo una pieza para tres guitarras, trabajaba sobre una misma sonoridad en las tres, además de sobre una misma estructura. En este sentido, la primera de las tres obras, para guitarra clásica, presentaba la estructura formal en sentido abstracto. La segunda, para guitarra eléctrica, planteaba la armonía, además de algunas melodías. Y por último, con los elementos planteados anteriormente, se llegó a la pieza para guitarra flamenca, presentada como el diamante en bruto.

Para defender esta pieza estuvieron Elena Raquel Escamilla, a la guitarra clásica, María Fernández, con guitarra eléctrica, y Davinia Ballesteros, con guitarra flamenca. Los procesos minimalistas a los que queda sometida la guitarra en las tres piezas, quizá desconcertaron algo al auditorio, pero, tras la interpretación se evidenció una buena aceptación por parte del público, quien premió a los siete participantes con un caluroso aplauso, que recibieron en el escenario .

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