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29 ago. 2009

Emblemática, por Pérez Lozano

por José Álvarez



Manuel Pérez Lozano
Símbolos e imágenes en las Empresas de Villava
Colección Arca Verde – Universidad de Córdoba, 1998
ISBN: 84-7801-435-7. 299 pp.

Las Empresas espirituales y morales de Juan Francisco de Villava pertenece a un género de literatura surgido en Italia en la época del Manierismo que tuvo gran difusión en Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Es obra literaria y gráfica, donde se combina el texto con la imagen y la poesía, con intenciones didácticas, el primero de esta clase de libros en Andalucía, cuya influencia fue grande en época barroca, como fuentes para la ejecución de programas iconográficos.
(De la presentación)


Juan Francisco de Villava era natural de Baeza, donde se ordenó de presbítero y se licenció en Teología en su Universidad. Hombre erudito, conocía los textos de los Padres de la Iglesia, así como la obra de Erasmo y Savonarola, autores recomendados en su momento por Juan de Ávila, fundador de la Universidad de Baeza. Ávila, hoy santo, estuvo en el punto de mira de la Inquisición por presuntas prácticas herejizantes, en realidad una serie de episodios producto de las envidias y rencillas entre la mediocridad de los cristianos viejos y el empuje intelectual de los nuevos, de origen judío en su mayor parte.

En este contexto se inserta la primera actividad de Villava, ya prior de San Marcos de Baeza, ejerciendo de acusador contra estos grupos ante el Santo Oficio. El delito es la pertenencia a la secta de los alumbrados, una corriente herética basada en una interpretación literal del mandamiento amaos los unos a los otros. Por estas fechas ya tenía el título de Maestro en Teología, grado inferior a Doctor, pero que le había permitido tener ya a su alcance la bibliografía necesaria y un primer proyecto para sus Empresas. Quizá por un excesivo celo en su persecución de los alumbrados, Villava fue destinado a la pequeña villa de Cabra del Santo Cristo, un claro descenso desde su calidad de prior en Jabalquinto.

Compuesta su primera Empresa con anterioridad a 1612, el volumen definitivo apareció en 1613, años en que también dio a conocer otras obras de divulgación religiosa. Su fallecimiento se estima ocurrió entre 1615 y 1619.

La Emblemática

El precedente mítico de la Emblemática se encuentra en los jeroglíficos, de donde pasa al pensamiento cristiano a través del neoplatonismo. Así, se explicaron las Escrituras con un cuádruple sentido: el histórico, el alegórico, el tropológico y el anagógico, según su interpretación. El platonismo expone su teoría de los dos mundos, el de las imágenes y el de las ideas. El paso de uno a otro ha de ser del primero al segundo, esto es, de lo visible a lo invisible. De la escolástica al neoplatonismo, el simbolismo se convertirá en una forma cultural propia del Renacimiento que alcanzará su máximo desarrollo durante el Manierismo y el Barroco. En 1513 aparecen los Emblemata de Alciato y con ellos el género emblemático.

En la esfera hispana, el primer libro publicado fue Empresas morales (1581), de Juan de Borja, al que siguió Emblemas morales (1589), de Juan de Orozco y Covarrubias. Posteriormente se imprimieron Emblemas moralizadas, en 1599, y otros de similar título, hasta llegar al aque nos ocupa, de 1613. Otros aparecieron antes en Andalucía, la Chronographia de Chaves (1588) o los Comentariorum in Iob libri Tredecim de Juan de Pineda (1598-1602), aunque son propiamente textos acompañados de grabados, y ulteriormente, como las Empresas que enseñan y persuaden de Ortiz o los Símbolos del padre Santiago, muy posteriores.

Las Empresas de Villava

Las Empresas de Villava son dos obras en una, tanto en estilo como en temática: una primera como libro de emblemas y una segunda como una apología contra los alumbrados . Su primera parte se subdivide en dos, de diferente temática: una primera sobre las virtudes cristianas y una segunda sobre los vicios, son las empresas espirituales y las morales, respectivamente. Las fuentes son varias: la Biblia, la Hieroglyphica de Piero Valeriano y la Historia Naturalis de Plinio principalmente, unidas a otras muchas referencias que dan a la obra argumentos de autoridad, sobre todo procedentes de autores clásicos, muy valorados en ese momento. Hay influencia de algunos autores de emblemas, pero Villava considera su obra netamente original. Proclama que su intención es aprovechar las ventajas didácticas del género para aleccionar sobre la doctrina y moral cristianas. Las Empresas se convertirán así en un diccionario de símbolos, de extraordinaria ayuda para los artistas plásticos, que verán en ellas un inagotable surtidor de imágenes, puestas al servicio de un ideal contrarreformista.

La estructura de las empresas obedece a un esquema determinado: un cuadro o grabado, un lema o mote y un verso o epigrama. El grabado contiene la imagen, una composición de elementos titulada con el lema, que da una primera explicación. El verso explica la imagen mediante el recurso poético, para lo cual Villava se acerca al conceptismo estilístico, siendo a la vez precursor del verso libre.

En el aspecto gráfico, los emblemas son composiciones impresas por medio de la xilografía al hilo, que da como resultado unas imágenes lineales, de escasa precisión y cierta ingenuidad, pero muy efectistas por la claridad de su presentación.

En el estudio del profesor Pérez Lozano se reproducen todas y cada una de las empresas, así como el frontispicio y el colofón de la obra, con los versos originales de Villava. A cada una de ellas dedica Pérez Lozano una glosa, remitida a las fuentes de Villava y otras consideraciones, lo que ilustra perfectamente tanto el interés perseguido por el beaciense como la situación intelectual de la época, pues nos muestra las numerosas fuentes de las que se servían los autores del momento.

El tratado contra los alumbrados

La segunda parte del libro de Villava abandona el género emblemático por el apologético, destinado a combatir la secta de los alumbrados y agapetas. En este apartado, el profesor Pérez Lozano ofrece una extensa panorámica de las heterodoxias religiosas de la época, a la vez que comenta el propio texto de Villava, en el que el clérigo afirma su deseo de combatir tan perniciosa secta de los alumbrados, a los que considera unos hipócritas que con apariencia de santidad ocultan el vicio carnal. Estos textos, aparecidos en la edición original, se eluden en el estudio del profesor Pérez Lozano, pues es la intención primera de dicho estudio el mostrar cómo las imágenes son la explicación gráfica de un concepto, de orden moral en el caso del género en que nos ocupamos, y que ayuda a la comprensión de aquél, por lo que su utilidad pedagógica es grande, como así ha sido generalmente en la utilización de las imágenes por el arte occidental, lo que queda perfectamente revelado por el estudio.

De diferente forma interpretamos la exposición de que “toda idea, para ser pensada, necesita apoyarse en una representación icónica más o menos figurativa” (p. 27), pues existen culturas anicónicas o que eluden la figuración en sus grafismos con conceptos abstractos tanto o más complejos que los occidentales, como Dios o el incesto, temas comunes a la humanidad y no por ello obligatoriamente traducidos de lo puramente mental a lo simbólico. En el caso de Villava, no solamente se cumple este trasvase intelectual, sino que encierra una complejísima estructura que se sintetiza en cada una de las empresas, de apariencia simple en principio, pero de una enorme carga intelectual como nos descifra en su estudio el profesor Pérez Lozano.
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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Los alumbrados son los del Nombre de la Rosa, ¿no?

Anónimo dijo...

No; el alumbradismo es una herejía netamente española desarrollada en el siglo XVI y perseguida por la inquisición española. Estaba inspirada en las doctrinas de Erasmo de Roterdam, con algunos conceptos del protestantismo sobre el libre exámen y la libertad de interpretación de la biblia, pero con derivaciones al trato sexual de algunos clérigos con sus devotas. Aunque, como en muchas herejías, más era la obsesión de los inquisidores y el control social, que el peligro de la doctrina en sí.

J dijo...

En El Nombre de la Rosa se trata de la polémica sobre la posesión de bienes y la pobreza de los apóstoles que se planteó en el siglo XIV entre los franciscanos "espirituales" y el papa. Los franciscanos "espirituales" eran defensores de la pobreza apostólica (y de Jesús), mientras que el Papado, apoyado por los dominicos, no sólo era contrario a este pensamiento, sino que lo calificó de herético. Aunque algunos personajes del libro como los monjes Remigio de Varagine y Salvatore de Monferrate habían pertenecido a una secta herética con anterioridad, cuyo nombre no recurdo.

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