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7 ago. 2009

Emil Nolde: hombre, naturaleza, mitos


Nolde en el Kulturforum

José Álvarez / Ars Operandi

No se puede decir que la oferta cultural veraniega en la capital alemana sea escasa. Sus 175 museos de los más variados contenidos pueden interesar tanto al turista como al berlinés que disfrute de sus vacaciones. Una de las más interesantes citas del verano es la que se nos ofrece en la Gemäldegalerie, con Emil Nolde como protagonista. La muestra, titulada Mensch-Natur-Mythos. Aquarelle und Graphik im Berliner Kupferstichkabinett, se expone en una sala aneja a la Gemäldgalerie, en las dependencias del Gabinete de Estampas. En una sala habilitada al efecto, y comisariada por Anita Beloubek-Hammer, podemos contemplar una acertada selección de obras agrupadas bajo diferentes temáticas, la mayor parte obra sobre papel, salvo varias pinturas sobre tela que cierran la exposición.

La relación de Emil Nolde (1867-1956) con el arte alemán es, a más de imprescindible, curiosa. Nacido en Nolde, pueblo del que toma el nombre para abandonar el apellido propio, Hensen, sus primeras influencias vienen determinadas por la obra de Van Gogh, de Edvard Munch y de Gauguin. Esta última se hará más acusada cuando entre 1914 y 1915 viaje a Papúa-Nueva Guinea invitado oficialmente por el gobierno para contemplar de cerca las condiciones de vida de las colonias alemanas en Oceanía. Su informe no fue en absoluto complaciente para las autoridades. En él se consignaban las actuaciones que el pintor consideraba como actos de saqueo de las riquezas de los aborígenes, sobre todo de sus objetos artísticos. Sin embargo, tras la llegada de Hitler al poder en 1933, Nolde se afilia como millones de sus compatriotas al partido nacionalsocialista, subyugado por las expectativas grandilocuentes de los nazis. En esos momentos, Nolde es uno de los más respetados artistas alemanes, y será centro de la disputa interna de cómo ha de ser el arte de la Nueva Alemania. Su principal valedor es Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del III Reich, cercano a las premisas expresionistas, que consideraba válidas para representar el nuevo arte alemán. Frente a esta corriente se encontraba el Reichsleiter Alfred Rosenberg, quien era proclive a fomentar un arte basado en las tradiciones germanas. La cuestión fue resuelta por el propio Hitler, quien impuso el arte nacionalsocialista como una suerte de unión de influencias helénico-romanas con matices germánicos, mezcla atemperada por un estricto academicismo neoclásico.

El idilio de Nolde con los nazis se rompió en 1938 cuando se inauguró en Múnich la infame exposición Entartete Kunst (Arte degenerado), en la que Nolde estaba presente con 48 obras. Muchas de ellas fueron quemadas, otras vendidas a coleccionistas extranjeros y en 1941, definitivamente, se le prohibe pintar más. Hasta el fin de la guerra pintará de forma clandestina, sobreviviendo una decena de años a la catástrofe.

Joseph Goebbels en la inauguración de la exposición Entartete Kunst en la que se puede apreciar Die Sünderin al fondo

Mensch-Natur-Mythos comprende obras de los años 10 y 20, con predominio de la acuarela y la obra gráfica. La muestra se expone en una sala, articulada en torno a dos paneles centrales donde se cuelgan las obras sobre lienzo. Tras una serie de retratos en diferentes técnicas de estampación, litografías y aguafuertes - métodos que Nolde dominaba a la perfección y en los que basó gran parte de su obra - se muestra el apartado titulado Existenzielles. En él se han reunido diferentes visiones de la vida cotidiana retratadas por Nolde: bailes, niños, escenas de cabaret (Tingel Tangel), parejas... representadas con el vigoroso trazo característico de las obras de Nolde. Es un predominio de la mancha que se aprecia de forma más acusada en el siguiente apartado, Bildnisse, donde, a más de los retratos que dan nombre al grupo, se ofrece una importante colección de acuarelas con las flores como tema. Uno de los retratos, Spanierin, que sirve de imagen a la exposición, fue realizado durante la visita que el artista efectuó a Málaga, Granada y Madrid en 1921.

Emil Nolde, Papua-Jünglinge, O/L, (1914)

El viaje a los Mares del Sur queda reflejado en el siguiente grupo de obras, Reise in die Südsee, en las que Nolde retrata a los nativos con una visión amable, donde aparecen sus actitudes habituales, en comunión con la naturaleza. De entre este amplio grupo de obras, mayoritariamente acuarelas, destaca el óleo Papua-Jünglinge (1914), retratos de mujeres en primer plano ante un luminoso mar esmeralda con olas rompiendo en sucesivas franjas de empastados blancos. Diferentes esculturas y objetos procedentes de Melanesia, hoy en el Museo Etnológico de Berlín, completan la visión oceánica del pintor.

Emil Nolde, Hamburgen Hafen, aguafuerte, (1910)

Hamburgen Hafen muestra una impresionante colección de xilografías y aguafuertes fechadas en 1910 con el puerto hamburgués como protagonista, donde las luces y las sombras, magistralmente economizadas por el artista, desvelan una de las vertientes más celebradas del arte de Nolde, profundo amante de su tierra natal, a la que representa con excepcional conocimiento, visible asimismo en el último bloque de obras sobre papel, Städte und Landschaften, donde el país y sus ciudades se analizan de una forma pseudoabstracta, a tenor de la visión de sus almiares o de riberas como Herbslandschaft (1926).


Emil Nolde, Die Sünderin, O/L, (1928)

El complemento a las acuarelas y estampas que hasta ahora hemos contemplado viene dado por el grupo de obras que cierra la exposición, Biblischer Bilder, dispuestas en los paneles centrales. Tres obras extraordinarias en las que el expresionismo de Nolde, la distorsión de las imágenes, la violencia en el colorido y la vigorosidad en la pincelada, cargada y arrastrada, golpean la vista del espectador con sus contrastes de amarillos, verdes y violetas. Pfingsten (1909), el particular Pentecostés del artista, vetado en las exposiciones de arte religioso de su época, Die Heiligen Drei Könige (1913), litografía con los Reyes Magos como protagonistas, y el genial Die Sünderin (Christus und die Sünderin), donde un desasosegante predominio del amarillo representa la unión del alma con Dios, según la tradicional simbología de los colores. Un excelente cierre para una exposición que, sin apabullar con el número de obras mostradas, refleja los principales intereses artísticos de Nolde: hombres, naturaleza, mitos.


Emil Nolde
Mensch-Natur-Mythos. Aquarelle und Graphik im Berliner Kupferstichkabinett
Del 3 de julio al 25 de octubre
Gemäldegalerie, Kultulforum, Berlín

2 comentarios:

Raquel Morrison dijo...

Que envidia Jose, me encanta que estes disfrutando de Berlin. Espero que no te pierdas la exposicion sobre la Bauhaus, creo que está en el Walter Gropius.

Jose dijo...

Efectivamente, aquí tienes el flyer para descargar: http://www.berlinerfestspiele.de/media/de/2009/gropiusbau/flyer/mgb_09_flyer_bauhaus.pdf

También se exponen "Le Corbusier. Kunst und Architektur", "Herlinde Koebl. Fotografien 1976-2009" y "Gandhara. Das Buddische erbe Pakistans", todo en la Martin Gropius Bau. No me dió tiempo a ver ninguna de ellas :-(