.

.

5 oct. 2009

Continúan los actos en memoria de Enrique Moreno


Tras los actos realizados el pasado domingo en Montalbán, villa natal del escultor Enrique Moreno El Fenómeno, noticia de la que dábamos cuenta en una entrada anterior, el Museo de Bellas Artes de Córdoba toma el relevo en el homenaje al artista montalbeño mediante la presentación del libro que su hijo, Antonio Moreno y Ladrón de Guevara, ha publicado biografiando a su padre, y con el concurso de numerosos especialistas como Dionisio Ortiz Juárez, Juan Bernier Luque, Francisco Castro Zafra, Rafael Botí, Fernando Vázquez, José María de Ciria, Francisco Zueras, Marcelino Durán de Velilla, Angel López-Obrero Castiñeira, y José María Palencia Cerezo, entre otros.

Enrique Moreno nació en Montalbán en 1900, de donde pasó a Córdoba para formarse en su Escuela de Artes y Oficios. Una beca de la Diputación de Córdoba le posibilitó marchar a Madrid a perfeccionar sus estudios, París y Roma, donde tomó contacto con las vanguardias europeas. Compañero de generación de Rafael Botí y de Ángel López-Obrero, pronto se convirtió en uno de los más importantes representantes de las nuevas corrientes escultóricas. Hombre de vasta cultura y brillante oratoria, es famosa la frase "Cuando Enrique Moreno habla, Ortega y Gasset escucha", palabras pronunciadas por el propio filósofo. Vuelto a Córdoba, donde ejerció de profesor de dibujo de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, y de modelado en la Escuela Aneja de "La Normal" de Magisterio, fue vilmente asesinado por los fascistas en la madrugada del 8 al 9 de septiembre de 1936 en las tapias del cementerio de La Salud, cuando, con tan sólo 36 años de edad, se encontraba en la plenitud de su carrera artística.

Presentación del libro
El escultor Enrique Moreno El Fenómeno
por Antonio Moreno y Ladrón de Guevara
Museo de Bellas Artes de Córdoba
Miércoles, 7 de octubre de 2009, 19:30 h
Plaza del Potro, 1
14002 Córdoba
.

1 comentario:

Ni olvido ni perdón dijo...

Con motivo de la colocación de la placa que dedicaba la entonces recién creada calle Cruz Conde a José Cruz Conde (militar y alcalde de la Dictadura de Primo de Rivera, oligarca cordobés, y uno de los conspiradores junto a Cascajo de la rebelión contra la República en 1936), Enrique Moreno y otras personas se manifestaron en la calle en contra de perpetuar el nombre del cacique rotulando con su nombre la principal calle de Córdoba. Fueron reprimidos por la policía a instancias de Cruz Conde, quien a raíz de ese enfrentamiento y desde ese momento había sentenciado al escultor. En septiembre de 1936, Ricardo Anaya, vil emisario de los fascistas, arrancó a Enrique Moreno de los suyos para consumar la execrable venganza. Asesinar a Moreno, fusilado de madrugada en un paredón del cementerio, no fue bastante para sus asesinos. A su viuda le prohibieron llorar por su marido y padre de sus hijos. No pudo recoger el cadáver, que enterró el padre del escultor. La placa de la calle aún está.