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7 nov. 2009

Cuando la vanguardia sea tradición


El sepulturero Marcelo, obra de Matías Sánchez

Tete Álvarez / Ars Operandi

Sabíamos que Córdoba era una ciudad de altos contrastes, pero hasta ahora no habíamos comprobado cuán fácil resulta pasar de la autoflagelación más punitiva a la euforia más desatada. Han bastado un par de cierres en los telediarios nacionales más los reportes de una nutrida troupe de periodistas especializados para darnos cuenta que en Córdoba se están haciendo correctamente los deberes en el asunto de la promoción de la ciudad como símbolo cultural. La expectación suscitada por el paso (doble) de Miquel Barceló y la magnífica acogida que ha tenido la exposición de los patios de Mosquera han sido los responsables de esta conversión al modo de San Pablo. El binomio tradición y vanguardia ha funcionado a la perfección y su resultado parece convencer hasta a los editorialistas más escépticos.

El éxito de la convocatoria reside, desde mi punto de vista, en haber sabido conjugar acertadamente la creación contemporánea más internacional con el potencial de unos escenarios irrepetibles. Quiero decir que exposiciones “Very Important Artists” bajo el típico formato del white cube son moneda de cambio entre los principales museos y centros de arte de todo el mundo. En cambio, los caracoles de Fernando Baena dorados por Rafael Barón, el desvelo al patio de los Romero de Torres de Rubens Mano o los lacitos de ropa interior femenina plantados en las jardineras azul añil de la calle Santa Isabel sólo pueden producirse en y para Córdoba.


A partir de estos mimbres se abre una enorme cantidad de posibilidades de confeccionar interesantes cestos. La puesta en valor de nuestro patrimonio histórico abordado desde el punto de vista de la creación contemporánea se reclama como una vía que puede proporcionar magníficos réditos a la candidatura cordobesa. El diálogo entre los nuevos lenguajes artísticos y la tradición de una ciudad milenaria asegura un terreno fértil donde pueden dirimirse los próximos retos de esta ilusionante andadura.

Publicado en La Calle de Córdoba. Nº 440

1 comentario:

jc dijo...

Al hilo de este artículo comentar que en el suplemento dominical que encartan los periódicos del grupo zeta hay un reportaje de varias páginas sobre Córdoba y las actividades culturales que se están llevando a cabo en estos días