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16 dic. 2009

¡Grande Hazaña! Con muertos


After Goya, de Rogelio López Cuenca
Redacción / Ars Operandi

La Sala Puertanueva acoge desde hoy la exposición titulada ¡Grande hazaña! Con muertos. Enfrentamiento y violencias en el arte contemporáneo, una muestra colectiva con la violencia como protagonista en la que participan treinta y un artistas internacionales. Comisariada por Mariano Navarro, ¡Grande Hazaña! Con muertos quiere ser, en palabras del comisario, "una exposición militante, no sólo por su asunción del pacifismo, sino por el convencimiento de que la voluntad política y la profundización democrática pueden acabar con las guerras".

Durante el año 2008 se han conmemorado los acontecimientos de la invasión de España por las tropas francesas y la sublevación en determinadas ciudades y pueblos contra esos actos, reacciones que dieron origen a la Guerra de la Independencia (1808-1814). En 2009 se conmemora el setenta aniversario del fin de la Guerra Civil, que supuso la victoria de las fuerzas sublevadas contra la República Española. Extremando las coincidencias, cabe añadir el sexto aniversario del inicio de la guerra de Irak y quizás el inicio de la retirada norteamericana y sus aliados del territorio invadido. De un modo u otro, han sido o son tres conflictos que han generado, cada cual en su propio tiempo y de acuerdo a sus circunstancias, una nueva conciencia civil de lo que suponen la violencia y su exacerbación en las guerras.

Derivando de las imágenes presentes en el arte de nuestra cultura, y tomando el título de uno de los grabados de la serie Los desastres de la guerra, de Goya (Grande hazaña! Con muertos!) la exposición se concibe como una muestra que refleja cómo se aborda en el arte contemporáneo el enfrentamiento humano y la violencia de las guerras, una visión de arte comprometido que indaga sobre la incomprensibilidad de algunos comportamientos humanos y que se acerca al dolor de las víctimas.

El grabado de la serie Los desastres de la guerra que ha dado nombre a la exposición muestra uno de los numerosos ejemplos de crueldad de los que Goya fue testigo

La exposición está articulada en tres bloques principales: la violencia como motivo temático de la producción artística; la guerra en sus frentes históricos más determinantes, sobre todo, en aquellos conflictos abiertos en el presente que muestran mayor incidencia internacional y, por último, el caso español, que conmemora en 2009 el LXX aniversario del fin de la Guerra Civil.

Un grupo de piezas actúa como preámbulo al tema concreto de la exposición, la guerra. Éstas abordan de manera más general la violencia como uno de los componentes esenciales que integran la naturaleza e influyen en la conducta del ser humano. En este apartado se agrupan piezas que abordan la violencia desde distintas perspectivas, que en algunos casos resultan definibles por el contexto que las rodea. Así la violencia de género es tratada por Victoria Civera, Julião Sarmento y Javier Peñafiel; la violencia en el seno familiar por Greta Alfaro y Juan Antonio Hernández-Díez; la incomprensión y la distancia con el otro desconocido por Juan López; la equiparación e igualdad de los detenidos por Jonathan Hernández; la experiencia brutal de la prisión por Shoja Azari; la violencia latente, fría y contenida, por Per Barclay; el terrorismo, por Carlos Garaicoa; el asesinato político por Yasumasa Morimura, y la caída y destrucción de los ídolos por sus adversarios por Diango Hernández.

Si Victoria Civera (Puerto de Sagunto, Valencia, 1955), muestra en Hacia adentro una obra en la que late una sorda violencia, Javier Peñafiel (Zaragoza, 1964), la hace visible en el video Maltrato, de elocuente metáfora visual. Por su parte, la obra de Julião Sarmento (Lisboa, 1948) I love you too much (with crate) [Te quiero demasiado (con caja)], desconcierta al espectador por su aparente placidez, rota brutalmente por la capucha que evoca imágenes terribles como las fotografías de Abu Ghraib.

El título del video de Greta Alfaro (Pamplona, 1977) es In ictu oculi, obra que, como la homónima de Valdés Leal, propone una reflexión acerca de los comportamientos sociales, el poder y sus relaciones, con la muerte como fondo. Una violencia incontrolada que también aparece en el video Megadawn vs Chikiflay, de Juan López (Alto Maliaño, Cantabria, 1979), donde lo que pudiera ser una reflexión sobre el lenguaje y sobre las diferencias lingüísticas y de comunicación entre continentes, revela, crudamente y de manera naturalista, sus componentes de violencia, de risa violenta, de violenta agresividad hacia el otro. Violencia solapada en el baile sincopado de My fucking jeans, de José Antonio Hernández-Díez (Caracas, 1964), quien al evocar el mundo juvenil y sus exigencias, permite percibir la violencia soterrada de tantos hogares.

Yasumasa Morimura adopta las personalidades de los presentes en el asesinato de Lee Harvey Oswald

Las seis serigrafías de Jonathan Hernández (Ciudad de México, 1972) que componen You are under arrest, presentan como protagonista al detenido, quien, esposado o agredido, invierte su condición de delincuente y se asemeja a la víctima de una agresión, evidenciando la paradójica contradicción entre unas exigencias de vigilancia y seguridad exacerbadas por el miedo o su instrumentalización ante el terrorismo, y su puesta en práctica sobre miles de ciudadanos ajenos por completo a él. Shoja Azari (Shiraz, Irán, 1958), exiliado en los Estados Unidos desde 1983, procede del mundo del cine, medio en el que rodó un largometraje del que proceden los episodios o videos individuales que componen Windows. Por su parte, las fotografías baleadas de Carlos Garaicoa (La Habana, 1967) pertenecen a la serie Noticias recientes (España), y exhiben el rastro de la violencia en su propia superficie. El arma utilizada, una 9 mm Parabellum, tiene aciagas connotaciones en nuestro país, por ser la preferida de los terroristas de ETA. Los edificios fotografiados son todos emblemáticos de la ciudad y de su evolución social.

Una de las últimas series del japonés Yasumasa Morimura (Osaka, Japón, 1951) es Requiem for the XX Century en la que el artista reconstruye e interpreta algunos de los acontecimientos que marcaron indeleblemente el siglo pasado. A réquiem: Oswald. 1963.11.24 - 2006.4.1, reproduce la fotografía de Mary Moorman del instante del disparo de Jack Ruby a Oswald, en 1963, Morimura, que asume la figura de todos los implicados, Oswald, Ruby, los policías y periodistas que lo rodean, cifra en ese asesinato y no en el de Kennedy el instante justo de la infamia. Asimismo, el artista cubano Diango Hernández (Santo Espíritu, Cuba, 1970), que reside y trabaja en Alemania, ha hecho de su autobiografíao quizás mejor de sus años de estadía en Cuba, del análisis de la proyección imaginaria de los medios de comunicación y propaganda, y de la historia misma del mundo contemporáneo, los útiles de su trabajo.

Otras tres piezas, éstas de Marina Abramovic, el colombiano Carlos Salazar Arenas e Ignasi Aballí, plantean lo que podríamos denominar los juegos de la guerra y sus consecuencias. La pandilla de niños uniformados que arrastran a Marina Abramovic (Belgrado, Yugoslavia, 1946) nos recuerda que Unicef calcula que unos 300.000 niños ejercen de soldados en estos momentos; el tríptico de Salazar Arenas (Bogotá, Colombia, 1976) representa un fusilamiento, quizás de un enemigo, quizás de un miembro del mismo bando considerado traidor; por último, el listado terrible, frío y desprovisto de otros datos informativos adjuntos, de Ignasi Aballí (Barcelona, 1958), enumera las cifras más terribles, las de los muertos.

La II Guerra Mundial es recordada en obras de la pareja de fotógrafos Bleda y Rosa y del norteamericano Robert Longo (Nueva York, USA, 1953). En cierto sentido, si los primeros afrontan el tema de la memoria, el segundo, Longo, hace lo mismo con el documento que difundía la verdad del horror – reproduce tomas fotográficas de explosiones nucleares –, y atestiguaba la supremacía militar de una nación sobre todas las demás. El Monumento conmemorativo de la Resistencia Alemana (Gedenkstätte Deutscher Widerstand), cuyo muro principal con la inscripción conmemorativa han fotografiado Bleda y Rosa (Maria Bleda, Castellón, 1969; José Mª Rosa Albacete, 1970), se levanta en el lugar exacto de la que fue sede del mando supremo de la Wehrmacht en el que fueron fusilados el coronel Claus Schenk Graf von Stauffenberg y otros tres conjurados en la noche del 20 de julio de 1944, después de haber fracasado su atentado contra Adolf Hitler ese mismo día.

Ordenados cronológicamente, los siguientes capítulos de la exposición se ocupan de la confrontación palestino-israelí, que perdura desde 1948; de la guerra anticolonialista de Angola, de 1975 a 2002, la más larga de las que ha soportado África en su historia; de la última guerra en territorio europeo, la perversa Guerra de los Balcanes, de 1992 a 1995, y, por último, la Guerra de Irak comenzada en 2003.

Las obras ponen el acento en las terribles circunstancias vitales que soportan los ciudadanos palestinos sitiados en la franja de Gaza, documentadas en el video del palestino Emily Jacir (Bagdad, 1970), rodado de manera clandestina en el paso fronterizo de Surda, del que se exponen varios frames, y se universaliza en la dolorosa y explosiva tristeza de la Plañidera del escultor Francisco Leiro (Cambados, Pontevedra, 1957).

El largo video de Alfredo Jaar (Santiago de Chile, 1956) dedicado a Angola, con el leitmotiv de la canción popular Máxima, interpretada seis veces por voces distintas, recorre en sus sucesivos cantos la historia pasada, colonialista, de guerra, de sueños perdidos, de desaparecidos, etc., y presente, explotaciones petroleras, epidemia de SIDA, etc., del castigado país africano

Juliao Sarmento

Del mismo modo que Simeón Saiz Ruiz (Cuenca, 1956) reproduce en Seis niños murieron ayer en Sarajevo, el martirio de la ciudad a manos de los francotiradores que, junto a la artillería, sitiaban la capital bosnia, Ambra Polidori (México, 1954) muestra su testimonio mediante la fotografía en la que una mujer extiende sus brazos cual crucificado y éstos se prolongan en los huesos amontonados en un osario. Paisajes de devastación como los que Enrique Jezik (Córdoba, Argentina, 1961) titula ajustadamente Paisajes, fotografías montadas que hacen de la visión del lugar, primero objetivo, luego impacto y blanco alcanzado, y finalmente, devastación y ruina.

Muchos de los artistas que han planteado el tema de Irak en su trabajo lo han hecho desde la perspectiva de la mentira, la escenificación y el simulacro, métodos utilizados en la justificación de la guerra contra Irak. Así ocurre en el caso de Neil Hamon (Jersey, 1975), quien fotografía a personas que “juegan” a la guerra. Los uniformes, el armamento, el avituallamiento, etc., son tan reales como ficticia es la guerra que reconstruyen sus alienados protagonistas. Más irónica es la perspectiva que asume el norteamericano Eric Baudelaire (Salt-Lake-City, USA, 1973), quien en The Dreadful Details (Los detalles terribles) recompone no sabemos bien si un ataque terrorista o de un escuadrón o una compañía norteamericana a unas casas iraquíes, dejando un reguero de cadáveres tendidos en la calle. La instantánea fue realizada en un plató de rodaje en Los Ángeles y sólo algunos detalles, más o menos terribles, permiten al espectador descubrir que asiste a una representación y no a un acontecimiento real.

Dado que es fácil comprobar cómo cuando algo se sitúa en la esfera artística, por ese mero hecho parece desprenderse de sus componentes políticos o, al menos, anestesiarlos por su pertenencia a un lenguaje más elevado que el de la intervención política, Rogelio López Cuenca (Nerja, Málaga, 1959) apuesta convencido de que lo político y lo estético pertenecen al mismo mundo. En el video After Goya se funden o se independizan lentísimamente dos imágenes brutales: una imagen del cuadro Los fusilamientos del 3 de mayo en Madrid, de Francisco de Goya y la fotografía de unos soldados norteamericanos vigilando a un grupo de prisioneros iraquíes maniatados y con los ojos vendados. Otras obras de la serie reúnen a los espectadores de la escultura gigante de un niño del alemán Ron Mueck y a los soldados que vigilan el cuerpo muerto de Che Guevara o los cuerpos desnudos de un happening se equiparan al desnudo al que son sometidos los palestinos en los cruces de frontera israelíes.

Cierra este apartado la sarcástica Peace Tower (Torre de la Paz) del franco-peruano Jota Castro (Yurimaguas, Cuba, 1965), una propuesta que se resume en una idea simple pero brillantemente efectiva. Son unos cuantos barriles de petróleo decorados con la bandera norteamericana puestos unos encima de otras hasta hacer su Torre de la Paz, un monumento a las intenciones ocultas.

El banquete de los buitres filmado por Greta Alfaro

La exposición deja un lugar específico para el recuerdo de la espantosa Guerra Civil española y su sombra en algunos artistas españoles contemporáneos: Javier Arce, Fernando Sánchez Castillo, Eugenio Ampudia y Javier Ayarza.

Javier Arce (Santander, 1973) la emprende contra el símbolo mayor que constituye el Guernica de Picasso y del que ha realizado al menos dos versiones en papel arrugado, como si hubiese recogido la pintura de un basurero o con más precisión como si no le importase demasiado, como si fuese algo ya tan conocido que puede llevarse arrugado en un cajón y tan pronto se despliegue sin necesidad de verlo en su integridad cubrirá los efectos que debe causar.

Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970), que ha dedicado parte fundamental de su obra a la memoria crítica del franquismo, y por ampliación a los conceptos y mitos sustentadores del fascismo y los totalitarismos o a la respuesta civil que merecieron, reproduce al tamaño reducido de una maqueta, pero confiriéndole la categoría de escultura monumental o gran instalación pública, la protección de la estatua de Felipe IV de Madrid, dispuesta por las autoridades de la República para defenderla de los ataques aéreos de la aviación nacional.

Un dispositivo tan sencillo como el de invertir el pase de las imágenes hace que el video de Eugenio Ampudia (Valladolid, 1958) La verdad es una excusa integre a la vez el documento filmado de los miles de españoles que tuvieron que marchar al exilio francés por el paso de Le Perthus y el deseo cumplido de que regresasen a España. En su simplicidad alcanza una intensidad emocional que se vincula directamente al recuerdo de los crueles acontecimientos vividos por parte de la población española, pero extiende su compasión también a los millones de exiliados y desplazados del mundo.

Una de las fotografías baleadas de Carlos Garaicoa

La muestra concluye, por así decir, con una fotografía de Javier Ayarza (Palencia, 1961), perteneciente a la serie La estrategia del avestruztítulo que avisa ya de su carácter admonitorioque documenta lugares en los que se han localizado fosas comunes o enterramientos clandestinos hechos durante la Guerra Civil y su inmediata posguerra. El tiempo y la ignorancia culpable han hecho que se construya sobre ellos o que, como es el caso, en el lugar se levante un campo de juegos infantiles, cuya apacible e inocente apariencia hace aún más hiriente la realidad que subyace bajo tierra. El artista nos proporciona las coordenadas geográficas para su localización42’ 01’ 05 N 4’ 32’ 25 Oy una leyenda que reza: “Gran fosa común con cerca de 500 cuerpos de paseados, sacados fusilados y muertos en prisión. Desde el 19 de julio de 1936 hasta el último fusilamiento en 1945”.

¡Grande Hazaña! Con muertos
Enfrentamiento y violencias en el arte contemporáneo
Inauguración 16 de diciembre, 20:30 horas
Hasta el 24 de enero de 2010

Sala Puertanueva
Ronda de Andújar, s/n, (Facultad de Derecho), Córdoba
Comisario: Mariano Navarro

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Morimura en Córdoba!!! increíble!

Ars Operandi dijo...

No es la primera vez que se exponen obras de Yasumasa Morimura en Córdoba; la última vez fue en la exposición Modernstarts, donde estuvo proyectándose un video de la serie "Requiem for the XX Century". En la Sala Puertanueva se han expuesto asimismo numerosas obras suyas en diversas exposiciones. Haremos una entrada con mayor detalle dedicada a tan notable artista.

Anónimo dijo...

Vaya nivel que está cogiendo Puertanueva. Lástima que no se vea refrendado por una masiva asistencia de público