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19/1/2010

La restauración de San Pablo de Écija en el IAPH revela nuevos datos de su autoría

San Pablo (Écija), imagen final del proceso de restauración. Foto: IAPH/Eugenio Fernández


El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), entidad de la Consejería de Cultura, ha dado por finalizada la restauración de la imagen de San Pablo, patrón de Écija (Sevilla). La escultura, de madera tallada y policromada, se encuentra ubicada en la Iglesia de Santa Bárbara.

Aunque la obra está fechada en 1575 y es de estilo manierista, presenta un aspecto cromático barroco, debido a una repolicromía que sufrió en 1770. La restauración del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico se ha centrado en respetar esta redecoración del siglo XVIII y, con ese objetivo, ha eliminado las intervenciones posteriores, del siglo XIX y XX, que ocultaban la anterior capa pictórica. Así ha ocurrido con el barniz rojizo en la vuelta del manto que presentaba la talla en su estado inicial, retirado para permitir la aparición de la corladura o barniz dieciochesco.

Durante seis meses, en el taller de escultura del IAPH en el Monasterio de la Cartuja de Sevilla, la pieza ha sido sometida a un exhaustivo proceso de conservación, en el que han sido principales las fases de limpieza y reintegración. Se ha llevado a cabo además la restauración de la peana del patrón, del siglo XIX.

Junto a la actuación de conservación, y como es habitual en el IAPH, se ha realizado un estudio de tipo histórico-artístico de la talla, que ha dado como resultado una variación en la atribución tradicional de la imagen. La hasta ahora autoría de Salvador Gómez Navaja, escultor local, queda sustituida por la de Juan Bautista Vázquez, el Viejo, y su discípulo Gaspar del Águila.

La reinterpretación de algunos documentos de contratación y pago han orientado las nuevas hipótesis, avaladas por la calidad de las zonas originales de la talla y no retocadas a lo largo de su historia (fundamentalmente, manos, pies y cabelleras de cabeza y barba). En efecto, las manos y pies corresponden con una talla virtuosa de gran realismo en la que se señalan tendones y venas, mientras que la cabellera presenta clara influencia del manierismo italiano.

Definitivamente, San Pablo de Écija está muy en sintonía con otras obras realizadas por Juan Bautista Vázquez en su etapa sevillana, como la imagen titular del retablo mayor de la Iglesia de San Mateo de Lucena.
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