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17 mar. 2010

El asunto Guernica


El Guernica en su primera ubicación, el Pabellón de la República Española
en la Exposición Internacional de París de 1937

José Álvarez / Ars Operandi

Tras la polémica aparecida sobre la petición y el posible traslado del Guernica al proyecto del ampliación del Museo del Prado, que muestra el deseo de incorporar el emblemático lienzo del pintor malagueño a su colección permanente, el Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía reunido ha declarado de forma unánime su rechazo a tal suposición por medio del siguiente comunicado:

"El Guernica de Pablo Picasso es una obra propiedad del Estado español, adscrita a la Colección Permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, organismo autónomo dependiente del Ministerio de Cultura como su obra más valiosa y emblemática. Su delicadísimo estado de conservación y su gran formato impide todo tipo de traslado fuera del Museo, razón por la cual esta obra nunca ha sido prestada a institución alguna. Y esa situación no ha cambiado. Pero, sobre todo, el Guernica es la obra central en la colección del Museo Reina Sofía.

En el Guernica y el Pabellón de la República se dan cita claves fundamentales de la historia del arte que asumimos como distintivas del Reina Sofía, no sólo en el momento actual sino desde los inicios de la historia del Museo. La década de los años 30, que culmina con el Guernica, es desde los orígenes del Museo y en todos sus anteriores proyectos museográficos, el núcleo central de la colección, concentrando durante los 20 años de vida del Reina Sofía los mayores esfuerzos de adquisición. El Guernica marca el punto de vista que arroja perspectiva a toda esta época al testimoniar el cierre traumático de la experiencia moderna en España.

En el discurso museográfico del MNCARS el Guernica no se concibe como una obra aislada sino como integrante del Pabellón de 1937. La extracción del Guernica del contexto del Pabellón y de la propia colección no sólo significaría una traición a su especificidad histórica, sino también el desmembramiento de un conjunto de significado excepcional dentro de la historia de la cultura universal contemporánea.

La obra de Picasso en sus distintas etapas sirve de principio articulador de nuestro discurso, desde los inicios del siglo XX hasta su muerte en 1973. El énfasis en la figura vertebral de Picasso tiene que ver directamente con el significado histórico y político del Guernica. De hecho, la colección del Museo Reina Sofía se caracteriza por incidir específicamente en el compromiso social y político del autor, lo que la hace única entre las de los grandes museos internacionales.

La división entre las colecciones del Reina Sofía y del Museo del Prado, fijada en el Real Decreto 410/1995, del 17 de marzo, establece un diálogo entre el pasado, el presente y el futuro de nuestro país marcando como punto de inflexión la recuperación de las libertades democráticas. La quiebra de este equilibrio y de este diálogo no sólo afectaría a la definición misma del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y al papel de la cultura contemporánea en la sociedad española, sino que implicaría dejar en suspenso el punto de inflexión que supuso la restauración de la democracia en nuestra historia reciente".

Asimismo, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha declarado que "está fuera de discusión que el Guernica pertenece al Museo Reina Sofía y que tiene sentido completamente en esta colección. Creemos en la capacidad de los museos de ser motor de transformación económica y factores de transformación social, como está demostrando este Museo con su incremento constante de visitantes".

La llegada a España del Guernica, en la prensa de la época

Lo cierto es que el problema de la ubicación de la más emblemática obra de arte española del siglo XX no es un asunto nuevo y que ha estado unido a la azarosa vida del cuadro sobre todo desde el fin de la dictadura franquista. En 1980, el entonces ministro de Cultura Clavero Arévalo, tras manifestar su confianza el que el cuadro fuese entregado a España en ese mismo año pues estaba fuera de toda duda que en ese momento se cumplían todas las condiciones políticas para su regreso, fue menos claro al pronunciarse sobre la futura ubicación del cuadro, manifestando que no existía aún una decisión del gobierno al respecto, pero que pensaba que "todos los picassos del Estado deberían estar unidos", una noticia que se relacionaba con la reciente compra por esas fechas de distintas obras de Picasso que engrosaron las colecciones estatales. Poco tiempo después fue nombrado nuevo ministro del ramo Ricardo de la Cierva. Sobre la ubicación de la obra hizo unas declaraciones que hoy verdaderamente sorprenden: "el lugar donde se instale el cuadro será decidido probablemente por el Parlamento, ya que la candidatura del Museo de Picasso, de Barcelona, es muy importante, la de Málaga no se puede despreciar y la de Guernica es enormemente digna de respeto". Naturalmente, la reacción de los herederos de Picasso no se hizo esperar, y fue expuesta por medio de una carta de la viuda de Picasso, Jacqueline, al entonces presidente Suárez en la que señalaba expresamente que "en tanto que mujer del artista, yo siempre le oí expresar a este respecto el deseo de que el cuadro y los dibujos que le acompañan, una vez en España, permanezcan en Madrid, en el conjunto del Museo del Prado, del que, en un determinado momento, él fue nombrado conservador, título que apreciaba particularmente". En este sentido, no hay duda de que los deseos del pintor eran claros: su obra debía de ser expuesta en las salas del Prado. Así lo reconocían también desde el MoMA, quienes, conscientes de que la estancia del cuadro en sus salas no era definitiva, manifestaron que el cuadro, tras su vuelta a España, debería instalarse en el Museo del Prado. El entonces director, Mr. Rubin, declaró que "Picasso manifestó en diversas ocasiones que el cuadro debería ser trasladado directamente a Madrid desde el Museo de Arte Moderno de Nueva York sin ser expuesto en otros sitios y sin que el Prado lo ceda para otras exposiciones".

El Guernica tras su llegada a España, en el Casón del Buen Retiro

Finalmente, la obra llegó a España en septiembre de 1981, siendo alojada en el Casón del Buen Retiro (muchos recordamos las chocantes imágenes del Guernica tras un cristal antibalas y custodiado por la Guardia Civil). En 1992 se trasladó al recién inaugurado Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que unía los fondos del hasta entonces Centro de Arte Reina Sofía con los del Museo Español de Arte Contemporáneo.

Naturalmente, en vida de Picasso el MNCARS no existía. Sin embargo, desde la creación del Reina, el objetivo era servir de continuación cronológica de las colecciones del Prado, para lo que se estableció como momento de división de ambos núcleos artísticos justamente el año de nacimiento de Pablo Picasso, 1881, si bien con posterioridad se ha relajado la rigidez en la delimitación de la fecha. No podemos suponer de ninguna manera cuál sería la opinión de Picasso de haber estado constituido con anterioridad el MNCARS justamente porque era imposible la creación de tal museo sin la aportación de las obras de tantos compañeros artistas de Picasso ignorados hasta pocos años antes: los pintores del exilio. El Reina no se concibe sin las obras de Alberto, de Renau, de González y de tantos otros que vieron sus vidas truncadas y sus obras ignoradas en su patria por el simple hecho de ser fieles al legítimo gobierno de la República Española. Como bien señala el comunicado del MNCARS, la década de los 30 es el núcleo central de su colección. Es el punto de inflexión del arte contemporáneo español, que se inserta en el panorama artístico mundial y es el momento de la ruptura entre una trayectoria de integración de España en la normalidad cultural vanguardista europea y la regresión posbélica, y es el Guernica la obra de arte que representa, que personificapermítaseme la expresióntan apasionante momento. La ubicación actual dota al Guernica de un contexto histórico claro, de una integración consecuente con el resto de las obras del periodo, y que, junto al innegable carácter único del cuadro, lo considera como un momento cumbre de un discurso que se desarrolla en la totalidad del MNCARS. Su salida del actual emplazamiento devolvería el carácter de "hecho excepcional" la ubicación del lienzo en otras paredes en las que no estuviesen las demás obras de sus compañeros, tal y como es de interpretar su larga estancia en el MoMA. Es por tanto que la España del siglo XXI puede integrar el Guernica perfectamente en su momento histórico, en las salas del MNCARS, no obstante su excepcionalidad.
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2 comentarios:

Rafael Luna Leiva dijo...

Es de sentido común, por todas las razones expuestas en tu atículo, que el Guernica permanezca en el Reina (Picasso lo hubiese querido de haber tenido conocimiento de la existencia de dicho cuadro). Si no mal recuerdo, en varias ocasiones se ha prohibido el traslado de dicha obra, como fue el caso de petición relativamente reciente por parte del Gobierno vasco, prohibición que, asimismo, compartí en su momento por razones obvias.

Rafael Luna Leiva dijo...

Quise decir "Picasso lo hubiese querido de haber tenido conocimiento de la existencia de dicho museo)". Perdón por el lapsus.