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25 abr. 2010

El universo de Cántico




José Álvarez / Ars Operandi

Hasta el próximo 16 de mayo se podrá contemplar en el Palacio de la Merced de Córdoba la muestra titulada Cántico 2010, la primera exposición antológica dedicada al grupo y a la revista Cántico de Córdoba, hoy considerada como uno de los hitos fundamentales de la literatura del siglo XX. Comisariada por Rafael Inglada, y organizada por el Ministerio de Cultura, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Junta de Andalucía y Fundación Rafael Botí con la colaboración del Ayuntamiento de Córdoba, la muestra presenta al público una exhaustiva selección de publicaciones, manuscritos, fotografías, documentos inéditos y recuerdos personales que hacen esta exposición indispensable para conocer el mundo de Cántico.

De la revista Cántico surgió el nombre con el que se designó al Grupo Cántico, una diversidad de autores surgidos en la década de los 40, fundamentalmente poetas: Pablo García Baena (1923), Ricardo Molina (1917-1968), Julio Aumente (1921-2006), Juan Bernier (1911-1989), Vicente Núñez (1926-2002) y Mario López (1918-2003), junto a los pintores Miguel del Moral (1917-1998) y Ginés Liébana (1921). La revista Cántico tuvo dos épocas; una primera que transcurre entre 1947 y 1949, y una segunda entre 1954 y 1957. La revista Cántico nunca se planteó como una revista provinciana de poesía, por más que la época de la posguerra española no fuese el medio más propicio para descollar en el panorama cultural del momento, aún más si tenemos en cuenta las diversas personalidades que formaban el grupo, muchas de ellas en abierta contradicción con los valores nacionalcatolicistas impuestos por la dictadura franquista. Cántico tenía un deseo de universalidad absolutamente al margen de las publicaciones poéticas de la época, prestando atención, además de a las manifestaciones poéticas peninsulares, a lo más granado del panorama internacional, con traducciones de W. H. Auden, Czesław Miłosz, André Gide, Louis Aragon, Pier Paolo Pasolini, T. S. Eliot o Eugenio Montale, entre otros muchos. La gran calidad de Cántico estriba, además de en todas y cada una de sus variadas personalidades, en que el grupo se erige como nexo de unión entre la poesía posterior de los Novísimos y la Generación del 27, tal y como el Postismo respecto a las Vanguardias.

La exposición se encuentra dividida en tres grandes espacios: en primer lugar, la galería principal nos muestra todo lo relacionado con los miembros del Grupo Cántico, una selección integral que da paso a una galería en la que se puede disfrutar, mediante grandes paneles audiovisuales, de las voces grabadas de Juan Bernier, Ricardo Molina, Mario López, Pablo García Baena, Julio Aumente y Vicente Núñez, además de un audiovisual dedicado a Ginés Liébana. Por último, y a continuación, la Sala Arpillera muestra En torno a Cántico, una selección de aquellos artistas que gravitaron en torno al grupo, con el que, a más de una estrecha amistad, estaban unidos por unas mismas inquietudes. En este apartado se pueden contemplar publicaciones y obras de Rafael Álvarez Ortega, Manuel Aumente, Pedro Bueno, Bernabé Fernández-Canivell, Gabriel García-Gill, Rafael Medina, Jacobo Meléndez, José de Miguel y Rocío Moragas.

Cántico 2010 no sólo se centra en la exposición del abundante material poético, tanto publicado como manuscrito, y que reúne la práctica totalidad de las publicaciones de cada uno de los miembros del grupo, la colección completa de Cántico y diversos estudios alusivos, así como raros ejemplares de revistas como Postismo, Espadaña, La cerbatana, Ardor y otras, sino que muestra gran cantidad de pinturas y esculturas creadas por o en torno al Grupo Cántico.

En primer lugar encontramos una recreación del lema de Cántico, "Celeste Córdoba Enjuta", mediante la conjunción de las palabras escritas y un extraordinario capitel romano de orden corintio, del periodo julio-claudio (s. I), cortado al comienzo de la secunda folia, procedente del Museo Arqueológico de Córdoba. Una recreación a modo de bienvenida de la que pasamos a otra importante pieza, una imagen de San Juan de la Cruz original de José Risueño (Granada, 1665-1732), talla en madera policromada procedente del cordobés convento carmelita de San José, en el que el imaginero y pintor granadino muestra al santo poeta autor de Cántico espiritual, obra que puso el grupo en escena en 1942.

Pablo García Baena por Julio Aumente

Entre manuscritos, libros y fotografías se suceden las obras de los pintores de Cántico: de Miguel del Moral se pueden contemplar, entre otras obras, Teólogos, Premio Acisclo Palomino en 1954; los óleos Copero y Alejandro, ambos sin fechar; Retrato de Pablo García Baena (1944) y otros diversos retratos y dibujos, entre los que se encuentra el ángel que apareció en la primera portada de Cántico (1947).

Ginés Liébana, por su parte, concurre con una gran cantidad de dibujos y acuarelas, que muestran a la práctica totalidad de miembros de Cántico retratados (son de señalar los óleos dedicados a Pablo García Baena y a Vicente Núñez), así como diversos ángeles que han servido para diferentes publicaciones, incluido el catálogo de la presente muestra. Una enorme pintura, Pueblo imaginado (Campiña) (1959), refleja el personal mundo del autor nacido en Torredonjimeno. Esta primera parte de la exposición se completa con un excelente Retrato de Pablo García Baena, de Julio Aumente, las obras Calle al campo y Casa de pueblo, de Mario López, Homenaje a Cántico, bronce de Aurelio Teno, Cabeza de Góngora, de Mateo Inurria, y, como colofón a este primer recorrido, Ángeles y Fuensanta, el evocador lienzo que Julio Romero de Torres pintara en 1909.

Una segunda serie de obras se encuentran repartidas en el espacio En torno a Cántico, donde volvemos a encontrar a Miguel del Moral, esta vez con La piedra escrita (1950), retrato de la poeta cordobesa Rocío Moragas, mujer de extraordinaria belleza y talento, que fue llamada la Grace Kelly española. A su lado, el Retrato de Saturnino Liso y El adolescente y la naturaleza, lienzos de Rafael Medina (1927-1994), ambos realizados en la década de los 50.

Del gran orfebre Manuel Aumente Baena (+ 1987) se muestran varios ejemplos de su arte; de la orfebrería, un marco realizado en plata cincelada que alberga una miniatura de Manolete pintada sobre marfil, alarde de perfección técnica; en escultura, un busto de García Baena en bronce, de exquisito modelado, y un Autorretrato al óleo realizado en 1948. Rafael Álvarez Ortega (1927), participa con dos magníficos dibujos a la plumilla, Arcángel y La hermosura, que sirvieron para ilustrar su libro de poemas Al claro día (1956).

Por último, del pintor Pedro Bueno (1910-1993) se muestran su más conocido Autorretrato (s/f), y un pequeño óleo fechado en 1970 titulado Violetas en un vaso, que se muestra junto al poema homónimo de Mario López, un excelente cierre para una exposición indispensable, de la que se ha editado un completo catálogo. En él se recuperan tres textos inéditos de Ricardo Molina (entre ellos el auto sacramental El hijo pródigo), así como otros tres textos con los primeros poemas de Pablo García Baena, entre ellos Escuadra y Por el mar de mi llanto, ilustrados con dibujos de Ginés Liébana.

Cántico 2010
Palacio de la Merced:
Plaza de Colón, Córdoba:
Hasta el 16 de mayo
Comisario: Rafael Inglada

1 comentario:

Anónimo dijo...

Diario Córdoba:

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=555641