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24 sept. 2010

Modern times: música y moda en los 60

Carnaby St. a principios de los 60



Álvaro Tarik / Ars Operandi

Después de la Segunda Guerra Mundial, en la que Londres había sido bombardeada durante 57 días por aviones alemanes que causaron la muerte a 15.000 personas y destruyeron más de 90.000 hogares, los londinenses —especialmente los jóvenes— empezaron a cambiar su actitud por un espíritu más desafiante y menos convencional. Conscientes de que un hecho de tal magnitud te podía borrar del planeta antes de que hayas empezado a divertirte en la vida, ese espíritu creció con los años y fue el combustible que alimentó la vida social de los londinenses hasta los swinging sixties.

Finalizada la guerra, el Soho de Londres empezó a verse frecuentado por beatniks del jazz como Ronnie Scott o Tony Crombie. Estos llamados modernistas renunciaron al pasado representado por las empalagosas big bands y acogieron el apasionante bebop de Charlie Parker, Miles Davis y Dizzy Gillespie como una nueva brújula, una forma de mirar al futuro, de innovar. El bebop era una verdadera locura.

Los modernistas no sólo cambiaron el paisaje musical, sino que se entregaron a un estilo de vida basado en vivir intensamente, saliendo a divertirse y a tocar en los clubes desde la puesta de sol hasta el amanecer. Alcohol, drogas, sexo y la música negra que venía de América y se esperaba impacientemente se devoraban con fruición en clubes oscuros y trepidantes.

De la América rica y consumista llegaba también el modelo de elegancia en el vestir: trajes de calidad, caros, de corte impecable. Los músicos negros americanos como Miles Davis vestían ahora como ricos. Los ingleses, de acuerdo con sus posibilidades económicas, con una economía aún maltrecha tras la guerra, intentaban seguir ese modelo, fascinados por la moda. En cierto modo, aquella ropa elegante suponía una especie de camuflaje para aquellos que habían estado toda la noche de juerga.

Tras la efímera irrupción del rock'n'roll en los 50 (que a punto estuvo de arruinar la escena con sus arrebatos de rebelión y violencia navajeras), los mods volvieron con más fuerza, favorecidos por una economía boyante y una juventud liberada de la obligación de hacer el servicio militar. Los jóvenes llevaron su obsesión por la ropa a límites extremos. Camisas de cuello button-down, corbatas estrechas, pantalón impecablemente planchado, zapatos flamantes, trajes a medida, gabardinas de corte francés. Se analizaba la forma de vestir de los actores americanos, de los músicos de jazz y rythm & blues. Entraba también la influencia europea, principalmente de Italia y Francia. El corte de pelo había de ajustarse también al estilo college boy americano o al bouffant (ahuecado) francés, o una mezcla de ambos. La imagen de Gregory Peck y Audrey Hepburn recorriendo las calles de Roma en una scooter, en la película Vacaciones en Roma, dejó una huella indeleble en las mentes de aquella juventud que devino en la pasión por las Vespas y Lambrettas.

John Coltrane en el Guggenheim de Nueva York

A las estanterías de Austin's llegaban las ropas de mejor calidad de América. Charlie Watts o Georgie Fame eran asiduos. Cecil Gee y John Stephen ofrecían precios más asequibles, y su ropa aún estaba dentro de los cánones mod. Los sastres no daban abasto con las exigentes instrucciones de sus clientes.

A principios de los 60 se empiezan a introducir notas de colores brillantes en la ropa, para disgusto de los más conservadores: camisas rosas, pantalones blancos, etc.

En la música, además del jazz, el blues y el R&B se habían convertido ya desde los 50 en la banda sonora de muchas almas mods. El R&B se fundió con el gospel para dar origen al soul, una música sexy y contagiosa que explota a principios de los 60, que penetraba como un dardo en los corazones e incitaba inexorablemente al baile en clubes como el Flamingo o el Scene Club. Los británicos albergaban la admiración y la excitación por aquella música irresistible que venía de la América negra tanto como la frustración por considerarla lejos de sus posibilidades artísticas.

Y entonces llegaron The Beatles. Los de Liverpool, que empezaron versionando aquel rock'n'roll y R&B de sus artistas negros favoritos, pronto dieron con la fórmula comercial que les lanzó al olimpo de la música popular y a ganar dinero a espuertas: canciones pop, blancas, de melodías algo infantiles pero magistralmente producidas y ejecutadas. En 1963, tras su éxito Love Me Do, todas las compañías discográficas, los agentes, los músicos querían eso. Ese era el filón a explotar.

Los jóvenes británicos tenían ahora los viernes por la tarde en sus televisores el programa Ready Steady Go! y, de alguna manera, la imagen mod de Londres, que en realidad hasta entonces sólo había pertenecido a unos pocos, se difundió por todo el Reino Unido gracias al poder de la televisión.

Pero la escena mod se diluyó y quedó en manos de miles de jóvenes que se hacían llamar mods, que empezaban a consumir la música rock de bandas británicas y que organizaban excursiones a las playas para partirse la cara con los rockers. Encarnada en muchos de esos individuos, la esencia mod quedó convertida en una comparsa, en un entretenimiento vulgar que alimentó el ansia de carnaza de la prensa sensacionalista británica.

Mucho de lo que vino después poco tendría ya que ver con el verdadero y original espíritu mod que no deberíamos olvidar.
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7 comentarios:

Chester dijo...

Magistral descripción del concepto música/vestuario adecuado al género, sólo ha faltado decir, que en los años de bonanza que fueron los de la decada de los 60, con su alegre irrumpir en la modernidad y con la revolución industrial convertida ya en una realidad absoluta dentro del marco anglosajón, los jovenes mods, no dudaron en hacerse a medida sus trajes de corte italiano, alejandose del tradicional traje de corte inglés. Y que optaron por unos polos que a dia de hoy siguen siendo etiqueta identificadora del género, carisimos por cierto, de nombre Fred Perry, que desvelan en los jovenes europeos de hoy su clara tendencia mod, aún cuando por calzado lleven unas zapatillas Vans, lejos de aquellos zapatos de punteras "finoelegantes".

Tampoco estaría de más decir, que cómo tendencia juvenil, acabó devorandose a si misma y legando al olvido aquella elegancia inicial, durante la decada siguiente al estallido modernista.
Por último, y ya metidos en faena, me encantaría leer proximamente algo sobre las elegantes levitas de los Teddy Boys británicos y sus espectaculares calzados de altura casi comparable a las plataformas.

Atentamente desde Baleares

Lupo Lexington dijo...

Gracias por tu comentario, Chester.

El modelo de traje que se imponía en la Inglaterra de los 50s era el estilo Ivy League americano. Con el tiempo fue fundiéndose con el llamado estilo 'continental' que marcaban los franceses y, sobre todo, los italianos.

Es verdad que ciertas prendas deportivas (polos Fred Perry, zapatillas Adidas, maillots de ciclismo...) se fueron introduciendo en la indumentaria modernista más informal, pero eso empezó a generalizarse más bien a partir del revival mod de finales de los 70s. Un mod original jamás habría salido a la calle con una prenda deportiva encima (a no ser que se dispusiera a practicar un deporte) por arriesgarse a que lo corrieran por ahí a manotazos hasta devolverle frente a su armario.

Por último, no puedo sino estar en desacuerdo contigo en lo que a las Vans se refiere. En toda la variedad de calzado mod que se ha visto ampliada década tras década hasta nuestros días (Chelsea boots, winklepickers, brogues, bowlings, loafers, desert boots, adidas, etc.), no se incluye semejante ofensa a la sensatez estética más elemental.

Anónimo dijo...

Pues ustedes perdonen, debe ser que los Mods que últimamente he visto por las calles, no deben ser fieles a la tendencia general, o tienen una ligera desinformación en cuanto al gusto estético de dicho movimiento.
Yo tambien soy admirador de la elegancia en las modas, aún cuando mi porte no me permita lucir con garbo ciertas prendas, pero si observo atentamente a quienes que las lucen y de ahí que al observar alguna zapatilla fuera de contexto, mezclada con prendas sport y peinados al uso, me haya atrevido a comentar acerca de ello.
Ruego asímismo, no se me ofendan, ní me olviden la petición formulada acerca de la tendencia brítanica a uniformarse con Levitas (Drape Jackets) por parte de algunas culturas musicales, pues leo con atención y agrado sus articulos, y no puedo por menos que reconocer su buen gusto al insertar fotografías relativas al articulo.
Atentamen:
Chester.-

Anónimo dijo...

Condivido pienamente il suo punto di vista. In questo nulla in vi e 'una buona idea. Mi associo.
E 'vero! Ottima idea, sono d'accordo con lei.

Anónimo dijo...

Hey, guys, there´s a rumble in Brighton tonite!!!

Love u both!!!

fanelo

Lupo Lexington dijo...

¡Fanelo! Dichosos los ojos que te ven, aunque sea en una trifulca en Brighton.

Un abrazo.

Brigitte dijo...

MODS SUCKS!