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30 oct. 2010

Páginas de barro: Palabras

Alberto Andrés, Te prometo... (proyecto Carne Cruda), gres, esmalte y grafito

José Álvarez / Ars Operandi



La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha
Michel de Montaigne (1533-1592)

Esmaltes, texturas, bizcochos, engobes, cocciones, celedones, reducciones, lustres, craquelados, barbotinas, chamotas, porosidades… Las palabras que conforman el vocabulario de la cerámica como técnica, que conocen los que trabajan en esta disciplina, tan vieja como la humanidad, serían, si seguimos la cita de Montaigne, la mitad de un todo que solo se completa cuando la pieza cerámica, ya realizada, llega por primera vez a los ojos (o a las manos) del espectador. Las sonoras palabras de este glosario cerámico, circunscritas al trabajo del taller y del horno, modelan, desde su cualidad de símbolos de la idea, el deseo comunicativo de los artistas contemporáneos que optan por la técnica cerámica como disciplina artística en un plano de igualdad a las demás tecnologías.

Córdoba ha apostado, desde hace décadas, por el apoyo a la creación cerámica contemporánea, que se desliga de la anticuada concepción del medio como una modalidad creativa circunscrita a lo artesanal y a un funcionamiento utilitario de la pieza. Las Exposiciones Internacionales de Cerámica promovidas por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento, o las sucesivas y fructíferas ediciones de la Beca Alfonso Ariza de La Rambla, que situó a la revista Conbarro como un referente en la cerámica contemporánea son una buena muestra de ello. La apuesta ha continuado y Palabras, la tercera edición del proyecto Páginas de Barro, que aquí presentamos, se concreta en una muestra que trae a la Sala Galatea las obras de tres de los más importantes artistas cerámicos del panorama europeo: Alberto Andrés, Antonio I. González y Gabriella Sacchi.

Páginas de barro, un proyecto concebido como vehículo de difusión e investigación en torno a la cerámica artística contemporánea, parte del libro como metáfora de la portabilidad en la transmisión de ideas, de mensajes o de experiencias. El ser del libro como objeto, como pieza transformable y divisible en páginas o cubiertas, permite a Páginas de Barro una enorme amplitud de miras en la selección de los trabajos destinados a las exposiciones que se vienen celebrando en nuestra ciudad desde 2008.

Mirco Denicolò, quien inauguró el ciclo con una exposición titulada L’altro lato di cosa?, dedicada a la Alicia de Lewis Carroll, eligió la recreación en imágenes del famoso cuento victoriano, usando para ello unos inusuales soportes de cerámica esgrafiada y vidriada donde reflejó sus particulares visiones del relato, en una estética expresionista cuya cercanía con el cómic y la ilustración actual mostraba la evidencia de que el arte trasciende el material con el que se trabaja y, a la vez, el hecho de que la creación cerámica contemporánea implica el dominio absoluto de los elementos al servicio de un mensaje coherente y de plena vigencia.

De este modo, Terra Libris, la segunda edición de Páginas de Barro, se encargó de mostrar al público las infinitas posibilidades que permite el trabajo con la arcilla y cómo la experimentación se inserta con normalidad en un discurso que puede adquirir tanto las prerrogativas usualmente asociadas a la pintura, como a la escultura o a la instalación. Así, Alberto Hernández, con sus pictogramas y relieves cuasialfabéticos de corte informalista, Rafa Pérez, con sus sorprendentes piezas de arcilla expandida y ahuecada a modo de libro abierto, y Daniel Caxigueiro, quien nos mostró en sus epigrafías y libros fosilizados un mensaje estéticamente comprometido, utilizaron para Terra Libris la metáfora libresca adecuada a sus necesidades expresivas.

Tras la imagen, protagonista de la primera edición, y el libro y sus páginas, eje de la segunda, la Sala Galatea acoge en esta ocasión Palabras, un título que simboliza, asociado a la muestra, las posibilidades que ofrece la palabra como metáfora del intercambio de pensamientos.

Siguiendo esta línea, la palabra en Palabras, no está demarcada por criterios gramaticales ni formales, sino semánticos. Esta equivalencia de la palabra transmutada en obra plástica permite al artista un universo expresivo que aúna en un mismo plano morfologíael análisis de la estructura de la palabray sintaxis. En este sentido, podemos efectuar en las obras que conforman Palabras un análisis morfológico acercándonos a la estructura de las piezas, de gran complejidad y de innovadora presentación, así como a la sintaxis o coordinación utilizada para articular el discurso de cada una de ellas. Muchas, como palabras inconexas, solo logran significarse mediante secuencia ordenada junto a otras, a modo de frases, transformadas en unas obras que se cohesionan en su propia multiplicidad. Otras, como palabras sueltas, categóricas, definitivas, se erigen en su individualidad con la fuerza de una interjección, sonora, rotunda y poderosa.

Antonio I. González, Cuadernos borradores I y II, porcelánico, óxidos metálicos y engobes

Alberto Andrés (Palma de Mallorca, 1968), trabaja desde hace años con la palabra como punto de partida para el desarrollo posterior de la obra. En 2004 el artista presentó en la muestra Huellas recogidas una propuesta consistente en piezas de cerámica serigrafiadas que se sitúan sobre fotografías de gran formato, mostrando cada pieza una reproducción del fragmento de fotografía que se encuentra debajo, a la misma escala. De aquí parte la obra titulada Be a star, un mensaje que apareció hace unos años adornando la parte trasera de los pantalones de una determinada marca, muy perspicaces en la utilización de tan atractivo soporte. El primitivo Be a star genera You can be a star y combina así el posibilismo del you can con el imperativo be, como parte de una obra múltiple en la que se pone de manifiesto la agresividad de los mensajes consumistas.

Tanto Slow- fast como Nube-cloud, obras ambas de 2005, juegan con las palabras, las combinaciones de estas o su deconstrucción, como en el caso de Nube-cloud. Por su parte, Slow-fast añade palabras que varían en una sola de sus letras como love, live, word y world y las combina con figuras –la tortuga y el avión- que representan conceptos antagónicos como lento y rápido.

La aportación de Alberto Andrés a la muestra se completa con una selección de obras de la serie Carne cruda, un proyecto que surge a través de la transformación de un viejo edificio dedicado al despiece de reses y comercio de productos cárnicos, situado en el antiguo barrio del artista, y que hoy, irónicamente, se ha transmutado en prostíbulo. Al nuevo comercio de la carne alude el título de la serie y sus piezas, donde los carnosos labios rojos, de un latente erotismo, sirven de soporte a las fatuas palabras deslizadas entre los gozos: yo siempre te querré

Cuadernos borradores, de Antonio I. González (Montilla, Córdoba, 1961), se inspiran en la obra del poeta sueco Tomas Tranströmer, quien en 1990 sufrió un ictus cerebral que afectó su capacidad de hablar, y poco a poco le ha llevado incluso a perder su capacidad sintáctica, quedándole tan sólo la capacidad de comunicarse mediante palabras escritas. Su obra poética, basada en la experiencia personal, parte de las imágenes para, transformadas en versos, interpretar el propio entorno y la mente humana mediante el uso de la psicología, disciplina a la que se dedicó profesionalmente durante años. La inspiración para la serie Cuadernos borradores proviene del poema titulado De marzo del 79, perteneciente a su poemario La plaza salvaje (Det vilda torget, 1983):

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje.
Parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

El tríptico Cuadernos borradores, en su contenido conceptual, se inspira de forma directa en este poema, mientras que en el aspecto técnico, la novedosa utilización de los soportes porcelánicos permite a Antonio I. González disponer de una límpida superficie para sus composiciones. Geometría y escritura están presentes en piezas como Lenguaje o Palabras, las cuales nos desvelan un acabado pictórico, pleno de texturas, en las que los esmaltes resbalan, se mezclan, funden y craquelan respetando los espacios acotados por el artista. Una abstracción formal, dominada por los ritmos, que fusiona suavemente en los distintos campos de color lírica y pintura, una pintura expresiva y poética.

De distinto modo ha concebido Antonio I. González las demás obras seleccionadas para esta muestra, en las que el artista elude la representación gráfica de la palabra, por la imposibilidad de transmisión de determinados lenguajes por medio de los códigos escritos. Las obras, pertenecientes a las series Postales, A rayas y Sin palabras, nos muestran una faceta más escultórica de Antonio I. González, en la que sus geometrías se ensanchan tridimensionalmente, en un complejo equilibrio entre cromatismo y la presencia de la huella superficial, característica de la plástica del artista.

La obra de Gabriella Sacchi (Milán, Italia, 1951), posee un carácter narrativo patente en sus piezas a través no sólo de la palabra escrita, sino de su propia morfología. Los eternos temas que han movido a la humanidad, como el amor, las diferencias de género, las migraciones o la búsqueda de la libertad, están presentes en las cerámicas de Gabriella Sacchi, quien se sirve de personajes arquetípicos como Penélope y Ulises para desarrollar un personal discurso, reivindicativo y lleno de sensibilidad, visible en obras como Bambini migranti.

Sacchi plantea un elaborado modo expresivo que une escritura e imagen, fusionando las ideas a través de un universo de formas, en el que lo figurativo se asocia a una importante carga conceptual. La artista manifiesta a través de su obra un claro interés por el mundo de la comunicación entre los individuos, expresando a través de sus instalaciones unos mensajes en los que el poder de la palabra escrita se une a la claridad de la metáfora en imágenes. Gabriella Sacchi une en su trabajo un incesante y continuado interés por el conocimiento técnico, visible en la calidad del acabado de las piezas, con una profunda actitud reflexiva.

Gabriella Sacchi, Febbraio 1970 / Aprile 1074, (Leggere il tempo), terracota, gres y engobes

Piezas como Lettera per te, Parole d’amore o In sogno ti ho scritto, nos hablan del interés que siente Gabriella Sacchi por las relaciones humanas a través de la escritura, la relación epistolar, manuscrita, llena de las particularidades de cada uno, un reducto de personalidad entre la globalización uniformada de los SMS y los correos-e. La artista, en sus escritos, reconoce el vivo interés que le produce el estudio de este tipo de correspondencia entre personas, y no sólo las palabras escritas, sino “también el tipo de papel, la caligrafía personal, la paginación del escrito, la presencia de errores, borrones, dibujos y símbolos”, huellas que testimonian la personalidad de quien escribe. En sus obras, en sus instalaciones, inserta parte de la correspondencia manuscrita de la que no está dispuesta a prescindir, a la vez que asume como propios mensajes de amor ajenos, en la seguridad de que “el sentimiento del amor, es, indudablemente, el que más cautiva a todas las culturas, en todas las épocas y en todos los lugares”, segura de que tan universal emoción, mediante sus obras como vehículo, ejercerá una clara identificación entre el mensaje epistolar y el espectador.

La exposición Páginas de barro: Palabras se inaugurará en la Sala Galatea el próximo día 4 de noviembre


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1 comentario:

Anónimo dijo...

Creame amigo Álvarez, que a la vista del slide show que esta revista presenta para el presente número, y habiendo leido de forma comprensiva cuanto se expone a cerca de las obras de estos artistas, no puedo por menos que vaticinar un exito rotundo en esta exposición, dado que una imagen vale más que mil palabras y cada una de estas imagenes rinden culto a dicho "dicho" al incluir menos de mil palabras en cada una de ellas.
Bromas semánticas aparte, debo decir que tanto las obras de Gabriela Sacchi, como las de Antonio I. González, o las de Alberto Andrés me han gustado muchisimo en su totalidad, aportando a mi parecer una visión colorista y muy humana de su interpretacion interpretación artítica.
Felicidades de nuevo, siguen ustedes sorprendido gratamente a sus lectores.
Un saludo desde las Baleares.-