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10 jul. 2011

Brillante Novena promoción



José E. Porras, Diseño para un incendio, madera grabada, 2011
Fotografías: Ars Operandi

José Álvarez / Ars Operandi

Desde el pasado 24 de junio, la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores expone en su sede del antiguo Convento del Corpus Christi la muestra titulada Novena promoción, en la que los artistas plásticos del recién finalizado curso 2010/2011 muestran los trabajos que han ido desarrollando durante los meses en que han residido en la Fundación. Por noveno año consecutivo, la institución cordobesa ha acogido a un grupo de jóvenes de entre dieciocho y veinticinco años, con un claro objetivo a cumplir mediante la beca de estudio, como es llevar la idea de la convivencia como factor de enriquecimiento, estableciendo la Fundación como un lugar en el que los jóvenes creadores puedan “vivir para trabajar sin tener que trabajar para vivir”, una idea del escritor Antonio Gala que se ha visto cumplida con la puesta en marcha del proyecto y con los resultados visibles de los nuevos valores que durante estos años ha venido proporcionando al panorama de las artes, cristalizados en un elevado número de exposiciones, publicaciones, conciertos y otras actividades realizadas por los jóvenes residentes a lo largo de los años, jalonados a su vez con numerosos premios. Los residentes, que trabajan durante su estancia en la Fundación con absoluta libertad, carecen de profesores que tutelen o dirijan su desarrollo artístico, sino que reciben como apoyo a su aprendizaje la visita y asistencia de creadores ya consagrados que les orientan y aconsejan, sobre todo en el plano técnico. Es por eso que los artistas residentes pueden abstraerse de todos los condicionantes que, en muchas ocasiones, han de encontrarse los creadores para acceder al círculo institucional del arte, más preocupado a veces por seguir unas determinadas coordenadas, sesgadas y restrictivas, que por abrir el panorama dando cabida a amplias corrientes de creación que, aún existiendo y produciendo, adolecen de una continuada falta de visibilidad.

La libertad creativa que supone y alienta el trabajo en la Fundación Antonio Gala, hace que los autores presentes en la exposición a través de obras de diversas disciplinas -que van desde la pintura a la obra gráfica, la escultura o el dibujo- muestren un amplio paisaje de sensibilidades, de técnicas y de visiones personales del arte. Novena promoción, que son Al Fernández, Ana Bidart, Antonio Barahona, Carmen Fonseca, Daniel Franca, José E. Porras y Lara Pintos, conjuga así, en un mismo plano de contemporaneidad, las referencias a la tradición con las actuales propuestas artísticas, evidenciando de este modo la vigencia de ambas coexistencias.

Uno de los artistas de Novena promoción que reivindica la presencia de la tradición pictórica es Antonio Barahona (Sevilla, 1984), pintor que ha querido titular su aportación a esta muestra como Miradas al costumbrismo andaluz. Una primera visión apresurada de su obra podría dar esta impresión; formalmente, los temas tratados han estado presentes en la pintura andaluza y española desde mediados del siglo XIX. Sus patios, macetas, puertas y ventanas han sido objeto de numerosas miradas realizadas por varias generaciones de pintores. Antonio Barahona sabe tomar de esta amplia herencia artística el gusto por lo cercano, lo propio, lo que pudiéramos encuadrar dentro de la línea costumbrista, pero siempre dotando al cuadro de una certera visión personal que va más allá de la mera representación de los objetos y de su relación con las luces, sino que pretende lograr en él un momento de veracidad plasmada en su atmósfera. La atmósfera del entorno en que se sitúa el pintor para desarrollar su pintura es capturada por la prodigiosa técnica de la que Antonio Barahona hace gala a poco que el espectador avisado contemple su obra, y que, junto a su particular gusto por la composición sitúa la pintura de Barahona en un lugar privilegiado para encarar el futuro.

Linda Nochlin en su ensayo El realismo escribe que "el realismo es siempre tal como es ahora, tal como se percibe en un vistazo instantáneo", y esa máxima es la que parece aplicar Daniel Franca (Sevilla, 1985) a sus lienzos de menor formato, en los que resuelve la composición con una gestualidad en la pincelada desprovista de anécdotas, certera en su intención por representar la visión escogida por el autor. Franca apenas deja pintura sobre el soporte. No hay nada de más. Sus paisajes domésticos están interiorizados y este conocimiento se deja ver en el hecho de que resuelve la composición con grandes superficies frotadas, sin toques superfluos, que corroboran su interés por el conjunto y no por el detalle, y donde las ausencias son tan importantes como las presencias. En sus obras de gran formato, los paisajes urbanos transmiten una sensación de reposada observación, sin la obsesión por lo particular que muestra la obra de otros autores, sino que pareciera que el tema no es sino una excusa para mostrar el juego de la luz, diurna en Sun, Sun, Sun, un estudio de la Axerquía cordobesa de amplísima perspectiva en el que la luz crepuscular es la protagonista. 

Si Barahona y Franca representan la renovación en la tradición, Lara Pintos (La Coruña, 1984) es el ejemplo de cómo la pintura se puede nutrir de nuevos lenguajes asociados al diseño gráfico y a la ilustración, dando como resultado  una personal visión, engañosamente infantil, en la que la iconografía de sillones, teteras y casitas de juguete -feminizadas en ocasiones-, inquietan al espectador por sus inexplicables caídas y líquidos derramados que quisieran escapar del cuadro. Pintos se refiere a su particular mundo pictórico como un mundo que "hace preguntarse qué es lo que va mal". Por su parte, Carmen Fonseca (Sevilla, 1984) logra igualmente crear unas irreales representaciones en las que sus mujeres desequilibradas carentes de rostro evolucionan en sus pinturas y dibujos a modo de secuencia cinematográfica. Lo son asimismo sus trabajos escultóricos, perros sin rostro y árboles esquemáticos de enorme fuerza visual. Su versatilidad es visible en las pinturas que se muestran en su selección, donde la sencillez de los espacios vacíos coexisten con la monumentalidad de Inundables, nuevos y consistentes, que nos evoca a Caspar David Friedrich por su sublimación del paisaje.


Obras de Lara Pintos 

Al Fernández (Alicante, 1985) muestra dos trabajos distintos que compilan su estancia como residente. Hay un primer grupo en el que ha tomado como punto de partida la novela Pan, del controvertido Knut Hamsun, trasladando al campo pictórico mediante acrílicos y acuarelas las sensaciones e imágenes adquiridas a través de la lectura, un interés por la relación arte contemporáneo-literatura que viene desarrollando desde hace años. Son obras en las que coexisten la abstracción y la figuración, ligeras por su técnica acuarelada, por su paleta fría y la economicidad en la composición. Esta economía llega a rozar el minimalismo en un segundo grupo en el que lo geométrico protagoniza los dibujos de formas imposibles. La independencia de ambos grupos, la libertad con que ha querido desarrollar el artista su trabajo dividiéndolo por cuatrimestres, hace que la obra conjunta adolezca de una cierta desunión, pero a la vez nos muestra las posibilidades creativas de Al Fernández.

Ana Bidart (Montevideo, 1985), formada en Diseño Industrial y Textil, aporta su interés por los procesos industriales seriados reflejado en unas más que interesantes esculturas en papel tallado y en la serie realizada en goma de colores que presenta en la muestra, donde finas capas de color van formando unas estructuras de recuerdo organicista, semejantes a las caprichosas formas que producen la erosión, por un lado, y una suerte de gráficos 3D por otro, de aparente simplicidad formal pero de gran complejidad técnica. Su tríptico S/T desarrolla a lápiz de colores la idea de las capas superpuestas, dejando un conjunto de gran delicadeza.


Ana Bidart, S/T, goma EVA, 2011

José E. Porras (México D.F., 1985) trabaja el grabado desde una perspectiva experimental en la que la aleatoriedad y lo cambiante cobran un especial protagonismo, con propuestas como el tallado de bolas de boliche talladas y entintadas, que dejan un distinto rastro estampado tras su lanzamiento. Su experimentación con las planchas xilograbadas le ha llevado a trabajar para esta muestra una escultura formada por estas matrices, construidas a modo de casa, talladas con sinuosas llamas que simbolizan lo mudable, cambiante e inesperado, un interés que tiene su reflejo en la serie de grafitos Nubes. La pieza, titulada Diseño para un incendio, adquiere así una transversalidad entre disciplinas que permite su funcionamiento a varios niveles, todos de una excepcional belleza plástica. La doble estampación de los motivos flamígeros a dos tintas dota asimismo a la obra xilograbada de un enorme movimiento y equilibrio cromático, técnicamente irreprochable.

Otra de las vías de trabajo de José E. Porras es la escultura-instalación, en su sentido estricto de cambiar el espacio por medio de la obra de arte. Sus construcciones a base de palets parten del entarimado y ascienden como olas hacia el techo, mediante las diferentes piezas de tabla, que, una a una, señalan la dirección del movimiento de la obra, una propuesta que Porras ha trabajado asimismo con franjas de papel entintado en sustitución de las tablas. Escultor nato, sus excepcionales cualidades técnicas son evidenciadas en la serie de esculturas que parten de viejas hormas de zapato, a las que añade nuevos volúmenes, maleables y cambiantes, engañosos y distorsionadores, que dotan a la madera de unas calidades insospechadas y que alcanzan su cénit en piezas como Escurrir, en la que la materia adquiere unas cualidades insólitas. Es el trabajo de Porras de una gran brillantez formal y conceptual, colofón de una muestra rotunda en sus planteamientos y esperanzadora por el enorme potencial artístico que aún han de desarrollar estos jóvenes creadores.


Novena Promoción
Fundación Antonio Gala
C/ Ambrosio de Morales, 20
14003 Córdoba
Hasta el 15 de julio

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2 comentarios:

Antonio Barahona dijo...

Muchísimas gracias y enhorabuena por la crítica.

Un cordial saludo,
Antonio Barahona.

Anónimo dijo...

He laído la crítica y ayer fui a ver la exposición, no conocía el trabajo que se hace en la Fundación Gala, me he quedado muy sorprendido. Enhorabuena a todos.

Juan Amo