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14 jul. 2011

Fernando Baena en Aberto Brasilia

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Ordem e  Progresso, intervención de Fernando Baena en Aberto Brasilia

Redacción / Ars Operandi

El artista Fernando Baena (Fernán Núñez, 1962) participa en estos días en el proyecto Aberto Brasilia, un programa de intervenciones urbanas que se celebran en diversos emplazamientos de la capital brasileña. Comisariada por Wagner Barja, Aberto Brasilia reúne obras de 18 artistas internacionales específicamente realizadas para su instalación en espacios públicos que según Barja se fundamentan en "el pensamiento crítico que analiza y metaforiza fenómenos urbanos".

Para su participación en Aberto Brasilia Fernando Baena ha preparado un proyecto titulado Museu da Limpeza Urbana Sucursal nº 1. La intervención consiste en "la creación y mantenimiento" en  la Casa da Cultura da América Latina durante el tiempo que dure el evento  de una sucursal del Museu de Limpeza Urbana radicado en Ceîlandia. Para Baena este tipo de eventos de intervenciones urbanas "suele buscar un diálogo entre la obra de arte y el entorno que la contextualiza de manera que ambos queden resaltados y contaminados de sus respectivas auras. En casi todos los casos los eventos organizados de Arte Público utilizan bellos entornos porque, además, allí es donde tradicionalmente van a buscar el Arte tanto los aficionados como los turistas. De manera que la mayoría de los lugares posibles (los no bonitos, los deprimidos, los alejados, los peligrosos…) no suelen ser ni recipientes ni generadores del arte público promovido por las instituciones, que siempre quieren mostrar la mejor cara de la ciudad. Un círculo vicioso de exclusión que dificulta la llegada del Arte a los lugares donde podría tener, quizás, efectos más potentes". Explica Fernando Baena que "durante la construcción de Brasilia, el primer lugar destinado para alojar a los trabajadores fue Cidade Livre, hoy Núcleo Bandeirante. La idea de las autoridades era que una vez concluida la construcción de la ciudad cada uno volvería a su tierra de origen. No sólo no fue así sino que muchos otros siguieron llegando e invadiendo tierras en los aledaños del Plano Piloto. Queriendo preservar la utopía modernista planificada, los dirigentes de Brasilia designaron varios lugares para realojar, a una cierta distancia de la flamante capital, tanto a los antiguos trabajadores de Cidade Livre como a los que llegaban constantemente en busca de nuevas oportunidades de prosperar en la vida. Surgieron así varias ciudades satélite. Una de ellas es Ceîlandia, situada en uno de los extremos del Distrito Federal. En uno de los extremos de Ceîlandia está situado, y es uno de los puntos de referencia de esta ciudad, el Museu da Limpeza Urbana. El Museo, que surgió como iniciativa de los propios funcionarios del Servicio de Limpieza Urbana, se encuentra en las proximidades de la Fábrica de Basura de Ceîlandia. Su acervo está compuesto por objetos rescatados por los empleados y por otros construidos por estos mismos a partir de materiales y piezas encontrados".

Un aspecto de Limpeza Urbana Sucursal nº 1 de Fernando Baena en  la Casa da Cultura da América Latina
La exposición incluyen fotos, fichas explicativas, esculturas y otros objetos del museo en un intento por darle visibilidad al proyecto de Ceîlandia y devolver al Plano Piloto, al núcleo urbano de Brasilia, los objetos de desecho convertidos en material artístico como un "nuevo tributo de los trabajadores del extrarradio a la ciudad de Brasilia". La Sucursal se complementa dos intervenciones realizadas con desechos situadas al aire libre en el Parque da Cidade y en la explanada junto al Museo Nacional, Ordem e Progresso y una intervención fotográfica Lixo e Revoluçao en el interior de la CAL. En Ordem e Progresso Fernando Baena toma el lema de la bandera brasileña para escribirlo  mediante la acumulación de más de 6000 latas de refrescos recicladas. Las latas recicladas son una "manera de inscribir esta instalación en el ciclo de reaprovechamiento que se inicia con la producción y la publicidad del producto, se continúa con su distribución y consumo y termina con la recogida y reciclaje, a cargo de los elementos más desfavorecidos de la sociedad, de lo que ya se considera basura. La obra quiere inscribirse en este ciclo haciendo posible un bucle entre reciclaje y reciclaje de manera que la desaparición física de la instalación sea efectuada naturalmente por intermedio de los mismos agentes que hicieron posible su aparición. Por otro lado en Lixo e Revoluçao muestra imágenes del campamento de la Plaza del Sol "fabricado sobre la marcha con elementos reciclados, de los acampados realizando labores de limpieza en colaboración con los empleados municipales, de la cartelería, de las muestras escultóricas hechas con basura que tanto tienen en común con las del Museo de Ceilandia"

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Enhorabuena, Fernando. Ya sea en Brasilia, en Usera, en Córdoba o en Moscú, tu trabajo sigue respondiendo a una coherencia interna que lo blinda respecto a cualquier sutileza estética que pudiese achacársele como carencia, pero es que en ocasiones se reviste de ese aura sacramental que nimba la belleza natural. Y si no que se lo pregunten a quienes buscaban y contaban caracoles en los patios.
Un saludo a Niemeyer
A.L.P.V.