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7 jul. 2011

Inventarios de una colección. Los dibujos del Museo de Bellas Artes de Córdoba

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por Fuensanta García de la Torre
Directora del Museo de Bellas Artes de Córdoba



Dorotea von Elbe, S/T, tinta sobre papel, 1988

El origen de la colección de dibujos del Museo de Bellas Artes de Córdoba se remonta al 20 de junio de 1877, cuando se adquiere «una colección de dibujos autógrafos de pintores antiguos notables, cordobeses y nacionales para el Museo de la Provincia»,por la que se paga a un casi desconocido Matías Sanz un total de 300,75 pesetas. Fondos que investigaciones posteriores sitúan en la singular colección de José Saló, pintor catalán afincado en Córdoba, donde desempeñó numerosos cargos públicos, entre otros el de director del propio museo a partir de 1857 y del que Sanz fue albacea en el testamento otorgado por el pintor el 26 de septiembre de 1871.

En este conjunto está el germen de la que, actualmente, se considera como una interesante colección dentro del conjunto de los museos españoles y la más importante de entre los museos andaluces. Desde esa lejana fecha de 1877 y hasta 2008, numerosas son las obras que han incrementado aquel primer conjunto adquirido a Matías Sanz y que, sin duda, procedía de la importante colección de José Saló, que contenía numerosas pinturas y esculturas, atribuidas en esos años a importantes maestros como Rubens, José de Ribera el Españoleto, Antonio del Castillo, Miguel de Verdiguier o Pedro Duque Cornejo, además de «antigüedades y todo género de cosas curiosas», a decir de Ramírez de Arellano, añadiéndole Francisco de Borja Pavón –en la sentida necrológica que hizo de su amigo Saló– que también coleccionó libros especiales, estampas y objetos de antigüedad de filigrana y mármoles.

Al hacer referencia a esta colección particular cordobesa se mencionan reiteradas veces sus valiosos dibujos, entre los que los había considerados de José de Ribera el Españoleto, Murillo, Antonio del Castillo, Sarabia, Alfaro, Palomino, Valdés Leal, fray Juan del Santísimo Sacramento y cita Ramírez de Arellano «llamándonos poderosamente la atención el apunte de Velázquez para su famoso cuadro de Las Lanzas», dibujos de estos maestros que con la excepción de Murillo y la autoría del apunte de un detalle de Las Lanzas–que nada tiene que ver con la factura del gran maestro sevillano–, se conservan entre los fondos del museo cordobés y han servido en buena medida para identificar los orígenes de la colección, además de la noticia dada por Rafael Ramírez de Arellano al hablar de la colección del pintor e indicar cómo «se deshizo a su muerte y de la que el Museo Provincial ha recogido muchas cosas interesantes»

Así, junto a los necesarios criterios de conservación y preventiva y de exposición, se ha venido cumpliendo otro de los fines esenciales del museo, el incremento de sus fondos, producido por los tradicionales sistemas de adquisición, depósito o donación, mayoritariamente llevado a cabo en las últimas décadas por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía que los deposita en este Museo de Bellas Artes de Córdoba, además de alguna contribución a la colección estable llevada a cabo por el Ministerio de Cultura, como administración titular.

Este incremento de los dibujos que tiene su origen en la adquisición de los primeros sesenta ejemplares a Matías Sanz en 1877, culmina por el momento a fines de 2008 con el llamado Álbum de Flavia, adquirido a un coleccionista español a través de Sotheby’s de Londres, que llega al Museo de Bellas Artes de Córdoba mediante la adquisición directa de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Compuesto por un total de 57 dibujos relacionados, salvo algún que otro ejemplo, con maestros barrocos sevillanos y con alguna fotografía y diversas hojas de revistas ilustradas del tránsito de los siglos XIX al XX y con un importante complemento de textos y poesías, algunos de ellos dedicados a Flavia, hija del literato y diplomático español Leopoldo Augusto de Cueto y Ortega (Cartagena, Murcia, 1815 - Madrid, 1901), nacida de su matrimonio con la hermana de Ángel de Saavedra, duque de Rivas.

Constituyen estos fondos dibujos procedentes de las diversas escuelas españolas con predominio de los maestros cordobeses y otros de clara vinculación andaluza, sin faltar algún representante de otras escuelas europeas, llegando a alcanzar un total de 1.517 dibujos ingresados, como se ha citado, entre 1877 y 2008. En 1988, la Junta de Andalucía adquiere a María Romero de Torres Pellicer, hija de Julio Romero de Torres y heredera del patrimonio familiar, la colección de bienes muebles que constituía dicho patrimonio, anexionándose al Museo de Bellas Artes en 1991. En esta colección se conservan también unos interesantes fondos de dibujos. Pero no ha lugar aquí una relación exhaustiva de los artistas presentes en la colección, aunque no está de más citar a Pedro de Campaña, Rómulo Cincinato, José de Ribera elEspañoleto, Alonso Cano, Pedro de Orrente, Antonio del Castillo, Antonio García Reinoso, Lucas Valdés, Pedro Atanasio Bocanegra, Teodosio Sánchez Cañadas, Pierre Hubert Subleyras, Mariano Salvador Maella, José Camarón, Vicente López, Pierre Lelu, Richard Ford, Valeriano Domínguez Bécquer, Rafael Romero de Torres, José Jiménez Aranda, Mateo Inurria, Mariano Fortuny, Francisco Pradilla, Eduardo Rosales, Alejandro Ferrant, Arístides Maillol, Julio Romero de Torres, Joaquín Sorolla, Julio Antonio, Ramón Casas, Santiago Ramón y Cajal, Ignacio Zuloaga, Equipo 57, Pepe Espaliu, Dorothea von Elbe, Desiderio Delgado, José Luís Muñoz, entre otros muchos más o los numerosos anónimos aún por identificar y que pueden fecharse, como se ha citado, desde el siglo XVI hasta los primeros años del siglo XXI. 


Ignacio Zuloaga, La Oterito, carboncillo sobre papel, 1936

Pero si importante es el origen e incremento de una colección, no lo es menos el conocimiento, control y tratamiento documental de la misma y para ello los inventarios y catálogos son importantes instrumentos descriptivos que garantizan ese mejor conocimiento y que han de contribuir a la conservación, seguridad y difusión de estas colecciones. Igualmente, mediante la realización de inventarios y catálogos se consigue una aportación sistemática y científica de todos aquellos datos que conforman la historia material de cada una de las obras que componen dichas colecciones.

Desde el siglo XVIII, con el nacimiento del museo como institución, se comienzan las redacciones de estos inventarios a partir de los llevados a cabo en los Museos Vaticanos, Museo del Louvre, Hermitage de San Petersburgo, British Museum o el Museo Nacional del Prado, entre otros. La redacción de estos catálogos e inventarios históricamente venía dada por dos razones básicas. Una, por la necesidad de tener controlado el contenido de los museos y las colecciones en ellos conservadas y otra, por el cumplimiento de los imperativos legales que progresivamente iban obligando a los museos a la redacción de inventarios y catálogos que, junto a los diferentes libros de registro, suponían una garantía añadida al conocimiento y control de las colecciones custodiadas en estas centenarias instituciones culturales. Junto a las normas y legislaciones de cada país y en el caso español, de lo establecido a nivel del Estado y de las diferentes comunidades autónomas, hay que mencionar a uno de los comités del ICOM, cuya finalidad es precisamente el análisis y la mejora de todo aquello que se relaciona con el ámbito que aquí nos interesa y este es el Comité Internacional para la Documentación (CIDOC).

Bajo estas consideraciones, vamos a analizar los diversos inventarios que de la colección de dibujos del Museo de Bellas Artes de Córdoba se hanrealizado desde el siglo XIX, pues serán estos una valiosa información que completarán lo aportado por las fuentes documentales, gráficas y bibliográficas para un mejor conocimiento de esta importante colección de bienes culturales.

En primer lugar, conviene aclarar que se recogen dibujos en seis inventarios diferentes del museo, en razón de que, por un lado se inventarían las colecciones cerradas procedentes de donaciones o depósitos, y por otro, se hacen desde el siglo xix inventarios por materias en los que van incluyendo las adquisiciones, donaciones o depósitos y bajo este criterio se vinieron realizando diferentes inventarios de dibujos.

Tradicionalmente se ha supuesto que el primer inventario de dibujos del museo lo había realizado Rafael Romero Barros. Sin duda fue él quien –durante sus años de conservador y a partir del ingreso de los primeros dibujos en 1877– lo realiza, añadiéndole aquellos que posteriormente fueron ingresando hasta su fallecimiento en 1895. De este inventario se conservan dos copias manuscritas y figuran en él 170 dibujos, aunque en realidad sólo se inventarían 166 por errores en su ordenación.

Ambas copias se titulan Sección de dibujos ejecutados en papel al lápiz y a la pluma por pintores y escultores nacionales y extranjeros y uno de los ejemplares lleva la siguiente observación: «Ojo. Catálogo de los dibujos antiguos hecho por D. Rafael Romero y Barros. Hay que rectificarlo bastante», inscripción que puede estar realizada, años después, por su hijo Enrique o por su nieto Rafael Romero de Torres Pellicer.

Aunque se mencione siempre como Inventario Manuscrito de Romero Barros, no fue él quien lo finalizó pues se incluyen dibujos que no ingresaron en el museo hasta bastantes años después de su muerte, como algunos de los adquiridos en 1917, lo que hace pensar que, posiblemente, Enrique Romero de Torres continuó este inventario iniciado por su padre años atrás.

Sobre la base de este primero, antes de 1905 se redacta un nuevo Inventario y Catálogo provisional del Museo Provincial de Pinturas de Córdoba. Formado por el Director-Conservador del mismo D. Enrique Romero de Torres. Correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de S. Fernando. Sección de dibujos antiguos ejecutados en papel, a lápiz, a la pluma y al (sic) aguada por pintores y escultores nacionales y extranjeros, que consta de 201 dibujos. Manuscrito por el propio Enrique Romero, lleva numerosas anotaciones y correcciones de su mano.

Él mismo efectúa después de agosto de 1917 un nuevo inventario, el tercero de esta sección y con el mismo título que los anteriores, donde recoge 219 dibujos y en él, a pesar de la diferencia de solo dieciocho números con el anterior, se indica que los sesenta últimos registrados se adquirieron por Real Orden de 1 de agosto de 1917. Un cuarto inventario se realiza hacia 1942 y en él debió intervenir Rafael Romero de Torres Pellicer que ya era director del museo, aunque contando con la inestimable ayuda de su tío Enrique Romero de Torres. De este se conoce una copia mecanografiada que consta de 264 dibujos, con el encabezamiento Museo Provincial de Bellas Artes de Córdoba. Inventario de la sección de dibujos antiguos y modernos. Entre 1980 y 1981 fue completado por Mercedes Valverde Candil quien añade hasta el dibujo número 275. Sin embargo, se incluyen en este cuarto inventario algunos óleos y grabados, lo que se debió considerar entonces oportuno por estar realizados sobre soporte de papel y cartón en los óleos o por error en la apreciación de las técnicas en los grabados. Actualmente en este museo se atiende a considerar como dibujo, lo mismo que se establece para esta categoría de bienes culturales en el Diccionario del dibujo y la estampa. Vocabulario y tesauro sobre las artes del dibujo, grabado, litografía y serigrafía, coordinado por Javier de Blas Benito, publicado en Madrid en 1997.


Ángel Mª de Barcia, Alegoría de Córdoba y del Guadalquivir, carboncillo sobre papel, 1892

A partir de 1981, quien esto escribe comienza una nueva revisión y ampliación de estos inventarios, contando con la colaboración de Alfonso Blanco, restaurador, y José Mª Palencia, asesor técnico de conservación e investigación del museo desde 1985 y 1989 respectivamente. Se añadieron entonces numerosos dibujos hasta un total de 565 que, pese a estar en el museo desde antiguo, no habían sido inventariados en su momento ni en la revisión de 1980-1981 por razones desconocidas. Pero de este inventario hubo que dar de baja a diversas obras que, como se ha indicado antes no correspondían a lo habitualmente considerado como técnicas de dibujo, sino a otro tipos de obras aunque realizadas también sobre soporte de papel.

Analizado hasta aquí el denominado Inventario de dibujos, que actualmente se compone de 617 obras, han de tenerse en cuenta aquellos otros recogidos en los inventarios de distintas colecciones donde, como se ha indicado, aparecen este tipo de obras.

Hemos de citar en primer lugar la colección donada al museo en 1922 por el senador Ángel Avilés Merino, que según lo especificado en el inventario entregado a la donación recoge 409 obras y entre ellas se relacionan un total de 172 dibujos.

Cuando en 1943 el Ayuntamiento de Córdoba deposita la colección del escultor Mateo Inurria, se efectúa un inventario de la misma que actualmente incluye algunos dibujos del maestro, que se completan con otros correspondientes a la colección estable del museo. También forman parte del legado Inurria otros dibujos de diferentes maestros desde el Barroco, conservados por él en su faceta como coleccionista.

En 1948 se lleva a cabo la donación de la colección de Luís Bea Pelayo, marqués de Bellamar, en cuyo in-
ventario, realizado a partir de 1980, se reflejan un total de 83 dibujos. Unos años después ingresa la colección Camacho Padilla donada al museo en 1969 y cuyo inventario no se realizó hasta 1981, contando con un total de 11 dibujos.

Un conjunto importante inventariado como anexo al Museo de Bellas Artes de Córdoba es el que forma la colección Romero de Torres, en la que se contabilizan 406 dibujos. En 1988, la Junta de Andalucía adquiere a María Romero de Torres Pellicer, hija de Julio Romero de Torres y heredera del patrimonio familiar, la colección de bienes muebles que constituía dicho patrimonio, anexionándose al Museo de Bellas Artes en 1991 a su fallecimiento, junto al resto de la colección familiar adquirida años antes y de la que ella había sido una peculiar usufructuaria.

El último grupo de dibujos ingresado en el museo, por ahora, es el denominado Álbum de Flavia, que incluye 57 dibujos además de otros contenidos, cuyo ingreso –como se ha indicado se llevó a cabo a fines de 2008– mediante una adquisición directa a Sotheby’s de Londres.

Evidentemente, el total de los 1.517 dibujos ingresados entre 1877 y 2008 no tienen la misma calidad ni el mismo interés, pero el análisis del conjunto de todos ellos lleva a considerar la importancia de muchos de estos fondos para el conocimiento del dibujo español desde el siglo XVI al XXI y a la difusión de los mismos se contribuye con su exposición rotativa por necesarios motivos de conservación de estas frágiles obras sobre papel que suponen en muchos casos, un trazo, una primera idea de una posterior obra de mayor envergadura y, sobre todo, la delicadeza del acercamiento a la forma de hacer de muchos artistas.

José de Ribera, Sansón y Dalila, procedente de la colección de José Saló

Pero adaptándonos a los nuevos sistemas de catalogación por medios informáticos y a la gestión integral de museos mediante los mismos sistemas, el Museo de Bellas Artes de Córdoba, primero a través del sistema Odiseus y más tarde a través de Domus, implantado mediante un convenio de la Junta de Andalucía con el Ministerio de Cultura, está informatizando los inventarios de sus colecciones de manera progresiva, completándolos con toda las referencias gráficas, bibliográficas y documentales que se conservaban en su archivo más las realizadas a propósito para la implantación de estos sistemas de gestión integral informatizada, ateniéndose igualmente a lo establecido en la legislación que le afecta como la Ley de Patrimonio Histórico Español, de 1985, el Reglamento de Museos de Titularidad Estatal y del Sistema Español de Museos, de 1987, el Reglamento de Creación de Museos y de Gestión de Fondos Museísticos de la Comunidad Autónoma de Andalucía, de 1995 o la reciente Ley de Museos y Colecciones Museográficas de Andalucía,de 2007, en las que –entre otras muchas circunstancias–se establece que los museos tienen que redactar sus inventarios y catalogar sus bienes y establecer un sistema de gestión documental relativo a los fondos museográficos, documentales y bibliográficos.

Todo ello se fue haciendo en paralelo con las publicaciones de diferentes thesaurus, que unifican progresivamente terminología y criterios y que tuvieron como punto de partida los trabajos de la Comisión de Normalización Documental de Museos, de la Subdirección General de Museos Estatales del Ministerio de Cultura, cuyos resultados se plasmaron en la publicación, de 1998, Normalización Documental de Museos, de Andrés Carretero, Marina Chinchilla, Pilar Barraca, Mª Dolores Adellac, Isabel Pesquera y Eva María Alquézar y en la que se establecen los criterios básicos de los sistemas de documentación en los museos españoles materializados en el Sistema Integrado de Documentación y Gestión Museográfica (Domus), que en Andalucía comienza su implantación en 2003, formando parte de un conjunto de elementos de planificación en los museos que tienen su finalidad en el progresivo aumento de los criterios de calidad y excelencia en los mismos.

Paralelamente, se hace mención a los registros informatizados de los fondos de los museos andaluces y al
acceso a los mismos desde sus páginas web, en un significativo Decreto de Medidas de Impulso a la Sociedad del Conocimiento de Andalucía, de 2003.

Tras los trabajos iniciales y después de varios años de informatización de los inventarios de fondos museográficos, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía dio un significativo paso adelante incluyendo en el Portal de Museos y Conjuntos Arqueológicos y Monumentales –www.museosdeandalucia.es–, y allí a través de la web de cada museo en «Colecciones. Acceso a fondos. Acceder al buscador Domus», las fichas resumidas de cada una de las obras de las colecciones y su reproducción fotográfica. De manera progresiva, estos fondos se están incorporando en las web respectivas para su consulta a partir del 6 de noviembre de 2006. Desde ese momento se pueden consultar en la web del Museo de Bellas Artes de Córdoba la fotografía y la ficha de 636 dibujos, atendiendo en esta catalogación a la tipología de estos bienes culturales establecida en la publicación coordinada por Javier de Blas en 1997. Conocer para proteger y conservar es uno de los objetivos a seguir para avanzar en estos inventarios y catálogos y en la progresiva publicación de los mismos, como efectivo método de conocimiento de los diferentes sistemas de documentación desde el siglo XIX y de la difusión de esta importante colección de dibujos del museo cordobés.

Sirvan estas aportaciones como mi personal reconocimiento a la doctora García Gainza, a doña Concha, en el recuerdo del curso 1973-1974 en la Universidad de Sevilla, donde fue mi profesora de Arte del Renacimiento.Con ella aprendí a ver el Renacimiento italiano bajo otra mirada, esa que posteriormente me sirvió para disfrutar en directo del mismo y evocar, aún hoy cada vez que estoy en Italia, aquellas clases en la Hispalense, en el singular edificio de la antigua Fábrica de Tabacos. Además, este reconocimiento tiene un valor añadido por su especial dedicación a la laboriosa tarea de la catalogación del patrimonio cultural navarro, junto a un valioso equipo de trabajo, que dio como resultado la ejemplar publicación del Catálogo monumental de Navarra.

Publicado originalmente en Pvlchrvm. Scripta varia in honorem Mª Concepción García Gainza. Universidad de Navarra, 2011.
Fotografías procedentes de DOMUS.

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1 comentario:

Paco Muñoz dijo...

Extraordinario artículo. Así es como se hace cultura en esta ciudad.

Felicidades.