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21/9/2011

Hoy se cumplen 420 años de la muerte de Ambrosio de Morales

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Del Castillo, Josef (dib.); Muntaner, Francisco (grab.). Ambrosio de Morales. (Córdoba, 1513-1591) Retratos de los españoles ilustres con un epítome de sus vidas, de orden superior, en la Imprenta de Madrid, siendo su regente D. Lazaro Gayguer, Madrid, 1791.

Tal día como hoy, 21 septiembre del año 1591, fallecía en Córdoba el humanista Ambrosio de Morales, escritor, historiador, arqueólogo y cronista real de Felipe II. Nacido en Córdoba en 1513, Ambrosio de Morales fue hijo de Antonio de Morales, médico y catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, y sobrino de Fernán Pérez de Oliva, catedrático y rector de la Universidad de Salamanca. En esta institución estudió Morales hasta la muerte de su tío en 1531, año en el que regresó a Córdoba, para ingresar en la Orden de los Jerónimos dos años después.

Desde 1550 enseñó en la Universidad de Alcalá de Henares como catedrático de Retórica, hasta que en 1559 recibió el encargo por parte de Felipe II para realizar un viaje de estudio por León, Galicia y Asturias, durante el que fue reuniendo libros, documentos, objetos y manuscritos para las colecciones reales del monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Tras el viaje publicó su Relación del viaje que Ambrosio de Morales Chronista de S.M. hizo por su mandato el año de 1572 a Galicia, Asturias y León. Persuadido el monarca de la importancia de esta empresa, habilitó a Morales para su prosecución, dando a la imprenta un total de ocho Relaciones.

Nombrado Cronista de Castilla en 1563, Ambrosio de Morales prosiguió en su estudio histórico y arqueológico, publicando la continuación de la Crónica de Florián de Ocampo y otras obras como Antigüedades de las ciudades de España, Discurso sobre las antigüedades de Castilla y otros títulos de carácter hagiográfico como La vida, el martyrio, la invención, las grandezas y las translaciones de los gloriosos niños martyres San Iusto y Pastor y el solemne triumpho con que fueron recebidas sus santas reliquias en Alcalá de Henares. Como historiador y filólogo buscó en las fuentes antiguas para escribir la historia de Hispania, consultando los textos de Polibio, Estrabón, Livio, Valerio Máximo, Plinio, Frontino, Plutarco, Apiano, Juan de Bíclara, Gregorio Magno o Isidoro, así como a la arqueología, sobre todo las fuentes epigráficas, inscripciones y monedas. En su magna obra Las Antigüedades de las Ciudades de España que van nombradas en la Coronica, con la averiguación de sus sitios, y nombres antiguos, publicada en Alcalá de Henares en 1575,  expuso los principios a tener en cuenta en el estudio de las antigüedades; marcando las pautas para estudiar con rigurosidad las inscripciones, un modus operandi que con posterioridad fue utilizado por los historiadores españoles durante siglos.

Tras diversos cambios de destino, regresó a Córdoba por problemas de salud en 1582, donde residió hasta su muerte.


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1 comentario:

harazem dijo...

Esos problemas de salud parece que se debieron a las complicaciones que le sobrevivieron después de su autoemasculación y testiculoplastia, provocada tras una violenta tentación de carácter sexual. Los investigadores aún no se han puesto de acuerdo sobre la manera en la que llevó a cabo el insigne historiador cordobés su meritorio sacrificio, aunque parece ser que usó un yunque de platero (tas en los crucigramas), para dar testimonio de cordobesidad de paso.