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17 dic. 2011

Presencia y memoria


Alicia de Córdoba, obra de Cristina Lucas en la muestra El patio de mi casa (2009). Foto: Fundación Córdoba Ciudad Cultural
José Álvarez / Ars Operandi

       Hace 25 años, en 1986, Córdoba se encontraba en una situación parecida a la que ha estado viviendo con respecto a la Capitalidad 2016. En aquel momento, como hasta hace poco, nuestra ciudad optaba a ser Capital Europea de la Cultura para el entonces próximo 1992, año de la celebración del V Centenario del Descubrimiento. En 1988 la ciudad sufre su primera decepción capitalina cuando el Consejo de Ministros de la CEE designa a Madrid como la candidata elegida. Sobrepuesta la ciudadanía a la desilusión, igual ayer que hoy, la clase política va a rentabilizar la idea de una nueva oportunidad de despegue gracias a la cercanía de Córdoba con Sevilla, sede de la Exposición Universal de 1992. Junto con Barcelona, sede olímpica, la ciudad andaluza era elegida por el gobierno socialista –en su segunda legislatura de mayoría absoluta–, para presentar al mundo la imagen de una España democrática, avanzada y moderna. La mejora de las infraestructuras pasaba por Córdoba, y el futuro, en forma de AVE, sacaría a nuestra ciudad de su secular letargo. La creación artística, como más adelante veremos, anduvo pareja a la creación de una nueva fisonomía de la ciudad, que en 1986 ve cómo se aprueba un nuevo Plan General de Ordenación Urbana especialmente interesado en las infraestructuras, los equipamientos y la vivienda social. Córdoba emprende el cambio por su periferia, con soluciones arquitectónicas como las proyectadas por diversos grupos de arquitectos en las nuevas barriadas de Las Moreras y Las Palmeras, y el plan de centralización universitaria en la zona del Parque Cruz Conde, donde se levantan edificios como la Facultad de Ciencias (Sainz de Oiza) y el complejo deportivo universitario vecino. Un año después se aprueba el Plan Especial del Río (P. Peña y J. Ventura), un ambicioso proyecto de recuperación que dejaría alguna polémica en el camino, como la que provocó el rechazo del puente diseñado por Santiago Calatrava. También en el entorno del Guadalquivir se crean otros equipamientos como el Museo de Etnobotánica (F. J. Hermoso), integrado en el recién creado Jardín Botánico. Es en 1989 cuando se firma por fin el acuerdo para la remodelación de la Red Arterial Ferroviaria de Córdoba, el anhelado soterramiento de las vías a su paso por la capital y el fin de la división artificial de la ciudad, una reforma conocida en adelante como El Plan RENFE, proyectado desde 1983 por J. M. Asensio, J. Benítez, G. Rebollo y A. Rebollo, destinado a cambiar el aspecto de la ciudad de cara al siglo XXI.

Lo cierto es que, en 1992, el AVE pasa como una exhalación por Córdoba arrasando de camino casi en su totalidad el recién descubierto yacimiento arqueológico de Cercadilla, y no será hasta bastantes años después cuando la ciudad comience a disfrutar de las ventajas de la alta velocidad, una vez finalizada la nueva estación y su vecina terminal de autobuses (C. Portela), reconocida como Premio Nacional de Arquitectura. Los retrasos en las obras –nuestro mal endémico– hacen que los proyectos se vayan demorando uno tras otro, y es ya pasado el 92 y sus fastos cuando, en lo que resta de década, se finalizan infraestructuras como las mencionadas estaciones, el Pabellón Municipal de Deportes de Vistalegre (J. M. García y J. E. González), la apertura definitiva de los terrenos liberados de RENFE o el Puente del Arenal (Fernández Ordóñez), entre otras importantes actuaciones arquitectónicas que incluyen una primera fase del Nuevo Estadio Arcángel (García del Barrio). Son tiempos de bonanza y de desarrollo que traen aparejado un nuevo PGOU en 2001, y con el Plan, la expansión de la ciudad hacia Poniente, la zona del Tablero Bajo y el entorno del Parque Figueroa. Desde entonces, la fisonomía urbana ha cambiado como no lo hizo en siglos, dejando una ciudad integrada a su rio, con edificios contemporáneos de importancia y repercusión internacional (Centro de Visitantes de Madinat al-Zahra y Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, ambos de Nieto y Sobejano, o el Centro de Recepción de Visitantes, de Juan Cuenca), a la vez que se estancan proyectos como el debatido Centro de Congresos de Rem Koolhas.

Si bien la actuación urbanística ha dejado una ciudad a escala humana, habitable y acogedora, cuyas mejoras serán más de consenso que estructurales, en su desarrollo hemos perdido importantes bienes patrimoniales, de entre los que destaca el complejo de Cercadilla, baldón y mengua que debiera haberse evitado, y cuyos restos insepultos permanecen como punzante acicate a la memoria. Otros han corrido similar suerte, como los Arrabales de Poniente, mientras que el del Saqunda aún cría jaramagos bajo la indiferencia de las Administraciones. También la desidia fue responsable de la pérdida del retablo de Gómez de Sandoval y la techumbre mudéjar de la iglesia de la Magdalena. Los ejemplos son muchos; sirvan la iglesia de Madre de Dios y el Convento de Regina como recordatorio. Como contrapunto, las actuaciones de rehabilitación y restauración han sido numerosas y de gran valor en la defensa y conservación de nuestro patrimonio. Las iglesias de La Merced, Santiago, San Basilio, San Miguel, San Agustín o San Lorenzo han sido intervenidas a lo largo de los últimos veinticinco años y puestas en su justo valor; se han recuperado joyas como la Capilla de San Bartolomé y se sigue actuando en los más importantes conjuntos patrimoniales de la ciudad y su entorno con acierto, si bien algunas intervenciones, como la del Puente Romano (J. Cuenca) suscitaron opiniones encontradas, de orden estético, que no metodológico.

La evolución que la ciudad ha ido desarrollando en este cuarto de siglo en su arquitectura y patrimonio histórico, visible en su epidermis, ha corrido pareja a los cambios que el panorama artístico ha reflejado en salas y exposiciones. La llegada de los años 80 supuso el fin del recorrido de las vanguardias y el surgimiento de un posmodernismo ideológico que dotó al arte de tintes nihilistas. Fue una ruidosa eclosión de creatividad que en nuestra ciudad se desarrolló cuando todavía se encontraban en activo artistas históricos, que muestran sus últimas obras mientras van paulatinamente siendo objeto de reconocimientos y homenajes mediante exposiciones antológicas durante la segunda mitad de los ochenta y el inicio de los noventa. López Obrero, infatigable en sus últimos años, realiza media docena de exposiciones individuales del 85 al 90, año en que ve la luz la antológica conmemorativa de su ochenta cumpleaños. Fallecido en 1992, aún será protagonista de otra retrospectiva en 1995 y la reciente de su centenario (2010), mientras que su amigo y compañero Rafael Botí es protagonista en estos años de la muestra individual presentada en el Palacio de la Merced (1986) y en la titulada Rafael Botí: Obra reciente (1988-1990), como homenaje a su noventa cumpleaños, así como la que el Museo de Bellas Artes le dedicó en 1994, un año antes de su fallecimiento. Su primera gran retrospectiva tuvo lugar en 1997, en el Palacio de la Merced. Otro histórico, Antonio Rodríguez Luna, justo falleció en 1985, un año antes del que iniciamos este relato. Este diario le tributó a escasos meses del óbito un homenaje editando en Cuadernos del Sur una amplia separata con textos de Francisco Zueras, Ángel López Obrero, Carlos Clementson y José Mª Palencia, entre otros. Su primera retrospectiva homenaje se realizó en 1986 y veinte años después una segunda, ambas en el Palacio de la Merced. Asimismo 1986 fue el año de la primera antológica de Pedro Bueno, quien fallecería en 1993. En 2010 vio la luz la muestra Pedro Bueno en su centenario, en la que se revisitaba al último de los pintores históricos cordobeses nacidos antes de la Guerra Civil. Haremos mención aparte a otras dos exposiciones antológicas llevadas a cabo en colaboración institucional, dedicadas en estos años a figuras históricas: la muestra dedicada a Mateo Inurria en 2007 y la exitosa Símbolo, materia y obsesión, protagonizada por la obra de Julio Romero de Torres, que inauguró un nuevo modelo expositivo en la ciudad mediante la utilización simultánea de diversas salas junto a un amplio soporte publicitario basado en la iconografía del pintor cordobés.

Otro capítulo fundamental diseñado desde el ámbito institucional es el que durante la primera mitad de los 90 se escribió en torno a la programación de arte contemporáneo que la Caja Provincial de Ahorros llevó a cabo en sus salas La Caja y Galería Viana, bajo la dirección de Antonio Povedano, quien compagina esta labor con una plena actividad pictórica. La programación alternó la revisión histórica de importantes figuras de la contemporaneidad, como Canogar, Millares o Genovés, entre otros, con la exposición de artistas en la primera línea del arte de los 90. Paralelamente se llevó a cabo la promoción de artistas locales por medio de iniciativas que incluían el Premio de Pintura La Caja para artistas cordobeses y la presencia en la programación de la Galería Viana, en la que creadores emergentes como Tete Álvarez o Rafael Quintero alternaron con nombres como Rafael Cabrera, Jacinto Lara o Rafael Navarro. En 1995, la unión de las Cajas supuso el fin de la trayectoria emprendida en el campo del arte contemporáneo. La entidad resultante, CajaSur, a través de su Obra Social, puso en práctica un planteamiento alejado de la contemporaneidad que privó a la ciudad del mecenazgo que otras entidades cercanas desarrollaron y que permitieron el establecimiento de importantes colecciones de arte contemporáneo como en el caso de Unicaja, El Monte o Caja San Fernando.

Por su parte, desde el Área de Cultura del Ayuntamiento y de la mano de Miguel Cosano y José Luis Villegas se trató desde los primeros 80 de ofrecer una amplia visión del panorama artístico tanto local como nacional a través de la programación de la Posada del Potro, que alterna nombres consagrados como Miró y Genovés con los ya veteranos José Duarte, Aurelio Teno y Rita Rutkowski, junto a artistas de gran actividad en el momento, como José Mª García Parody, Dorothea von Elbe, Juan Zafra, Paco Salido, Luis Celorio o Francisco Cosano. Pintores de emergencia (1985), comisariada por Pérez Villén, supuso el despegue de una generación de novísimos que incluía, entre otros, a Juanjo Caro, Mariló Fernández Taguas, Luis Paltré y Fernando Baena. Cuatro años después Pérez Villén efectúa la primera gran revisión de la década en el ciclo 22 SUB 35: Jóvenes creadores cordobeses, en el que se reunió a un amplio número de artistas en las salas del Potro, Viana y Museo de Bellas Artes. Otro espacio municipal en el que se intervino fue el Alcázar de los Reyes Cristianos, donde José Mª Báez –ya entonces artista de amplia trayectoria– expuso en 1989.

Entrada la década de los noventa el interés municipal por las artes visuales se circunscribe al campo de la fotografía. A través de la asociación AFOCO, el Area de Cultura sitúa a la Posada del Potro como un espacio de referencia por el que desfilaron grandes nombres de la fotografía europea de la segunda mitad de siglo. Es de señalar asimismo el interés que desde entonces se ha manifestado por parte del Ayuntamiento hacia la cerámica contemporánea, disciplina en la que son nombres fundamentales las artistas Hisae Yanase y Carmen Osuna, tanto en el campo creativo como en el de la enseñanza y difusión del medio. Es en 2001, y a través de Vimcorsa, cuando el consistorio se dota de una sala específica de arte, que inicia su andadura con la muestra Equipo 57. Esculturas. El Equipo ya había protagonizado una importante muestra en Córdoba en 1994 realizada –por la carencia de espacios expositivos específicos– en el Palacio de Congresos, versión de la realizada un año anterior en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, y que supuso el inicio del reconocimiento internacional del importante papel desempeñado por el grupo en la historia del arte español de la segunda mitad del siglo XX. Durante esta decena de años, la sala, bajo la dirección de José Mª Báez, ha realizado una completa programación que ha incluido la producción propia en muestras como La enfermedad, la muerte. Visiones y reflejos en el arte cordobés (2009) o la reciente Juan Serrano. Pintura / escultura / diseño, junto a la revisión de históricos nombres como Picasso, Chillida, Dau al Set, Gordillo o Gustavs Klucis. La reivindicación de la figura de Pepe Espaliú como referente no sólo artístico sino social tuvo una pronta respuesta en la exposición que el Museo de Bellas Artes de Córdoba dedicó al artista en 1994, un año después de su fallecimiento, y se consolidó con la inauguración del Centro de Arte Pepe Espaliú en 2010, situado en el mismo edificio sede de Vimcorsa, y cuya entrada preside desde entonces su emblemática obra Carrying. De entre el capítulo de desapariciones señalar la Beca Córdoba Artes Nobles, creada en 2003 con apoyo privado y destinada a completar la formación de los artistas ganadores, que fueron Javier Flores, David Luna, Miguel Ángel Moreno, Ángel García Roldán, Juan López López y Fernando M. Romero.

Otra institución que se ha sumado recientemente a la apuesta por el arte contemporáneo es la Universidad de Córdoba, la cual hizo un importante acercamiento en 1990 a través del Grupo de Investigación TIEDPAAN, autor del imprescindible estudio Córdoba arte contemporáneo 1957-1990. La apuesta subió con la inauguración de la Sala Puertanueva en 2004, de cuya existencia nos ocuparemos más adelante, y, sobre todo, con el establecimiento del Premio Internacional de Fotografía Pilar Citoler iniciado en 2006, cuya dotación económica, la calidad de sus participantes y la colección de publicaciones que lleva asociada, ha hecho del certamen una referencia en el campo de la fotografía contemporánea. El compromiso sigue adelante con la reciente creación de la Sala de Exposiciones Cardenal Salazar, en la Facultad de Filosofía y Letras, como parte del celebrado aggiornamiento que desde el decanato de Eulalio Fernández se está llevando a cabo en esta institución.

La Diputación es la institución que de forma más clara y continuada ha renovado su apuesta por el arte contemporáneo a partir de los años 80 desde su Área de Cultura. El apoyo a las artes plásticas por parte de la Diputación se remonta prácticamente a su creación como organismo provincial, mediante la dotación de un prolongado programa de becas que se revitaliza en 1993 con la creación de la Beca de Artes Plásticas, destinada a proyectos específicos de arte contemporáneo, y de la que participaron, entre otros artistas, Esteban Ruiz, Manuel Muñoz, Jesús Pedraza, Concha Adán, Fernando Sendra o Manolo Bautista. El impulso definitivo llega con la creación de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí en 1998, destinada a la difusión, investigación y apoyo del arte contemporáneo en la capital y provincia. La Fundación Rafael Botí mantiene desde entonces un continuado programa expositivo, que tiene también como objetivo la confrontación de las propuestas realizadas en este ámbito con las que se llevan a cabo a nivel nacional, siendo buen ejemplo de ello el ciclo que lleva a cabo Perez Villén y que ha incluido exposiciones como Geometrías en suspensión (1997), Figuras contaminadas (1997), En Pausa. Ficciones del natural (1998), Máscaras, camuflaje y exhibición (2003), Discursos interrrumpidos (2005) y Confabulaciones (2008), así como varios proyectos comisariados por Jesús Alcaide, como Rock My Illusion (2007) o Desdibujados (2009). La actuación incluye la convocatoria de la Bienal de Artes Plásticas, de la que se han celebrado siete ediciones hasta el momento. No podemos dejar de aludir a Periféricos, un proyecto sobre arte contemporáneo de colaboración institucional conformado por Scarpia (El Carpio), Senxsperiment (Lucena), Aptitudes (La Rambla), Encuentro de Poesía Visual (Peñarroya-Pueblonuevo) y El Vuelo de Hypnos (Almedinilla), que se crea con el objetivo de incentivar el interés del público hacia el arte en sus expresiones más contemporáneas, así como fomentar la creatividad y el conocimiento de las artes plásticas actuales, y que ha encontrado una excelente acogida en las localidades donde se desarrolla. Mención aparte merece el proyecto expositivo de la Sala Puertanueva, llevado a cabo en colaboración entre Universidad, Ayuntamiento y Fundación Rafael Botí. Desde 2004 la sala ha acogido un extenso número de exposiciones en las que se han podido contemplar obras de importantes artistas internacionales, nacionales y locales en un mismo plano. Pese a las dificultades de la sala, el proyecto Puertanueva se ha consolidado como un importante referente y ha cubierto la necesidad específica de este tipo de manifestaciones artísticas en la ciudad.

Intentar resumir en unas líneas la labor de las galerías privadas en estos veinticinco años es tarea imposible. Sobre su devenir pesa como una losa la ausencia de coleccionismo privado en la ciudad que ha impedido secularmente la consolidación de este tipo de establecimientos. Si en los años 60 y 70 el panorama de galerías era variado, aunque inestable, mediados los 80 nuestra ciudad vive un acusado declive que prácticamente salvan la Galería Ocre, Céspedes y la veterana Studio 52, que va abandonando paulatinamente las propuestas de vanguardia para instalarse en el mainstream. Desde Lucena y Málaga, Carmen Romero programó hasta fines de la década exposiciones que incluyeron a artistas de ambas provincias como Joaquín Ivars y José Mª Córdoba. Este estado de cosas hace que en los 90 aparezcan soluciones como la Sala Cobalto, espacio expositivo donde se dieron cita artistas hoy consolidados como Nieves Galiot, Gómez Losada, Manuel Garcés Blancart, Francisco Escalera o el recordado Paco Serrano. Desde 1994 programa habitualmente la montillana José Pedraza, por cuyas paredes han desfilado gran parte de los artistas cordobeses de las últimas décadas. En la actualidad, los problemas siguen siendo los mismos, acentuados por la crisis económica, lo que lleva a galerías veteranas como Carmen del Campo a refundarse multiplicando sus propuestas en el año de su décimo aniversario, fiel a una programación que va alternando exposiciones de generaciones diversas, entre las que se ubican artistas como Antonio Bujalance, Desiderio Delgado, Juan Luque o María Ortega Estepa. Carlos Bermúdez abrió sus puertas en 2006, programando en sus salas artistas como Cristóbal Povedano, José Duarte o Ginés Liébana junto a jóvenes creadores como Antonio Castilla. Por su parte, Arte21 cumple trece años decantados hacia el arte menos comercial y dando cabida a las apuestas más arriesgadas que se concitan en nuestra ciudad, mientras que Clave, desde su apertura en 2008 se consolida como referente del nuevo realismo.

Antes del colofón, un párrafo ha de hacer referencia a una de las actividades más importantes realizadas en nuestra ciudad en relación al arte contemporáneo: la muestra El patio de mi casa (2009), comisariada por Gerardo Mosquera junto a Óscar Fernández. El proyecto consiguió aunar arte contemporáneo con uno de los elementos patrimoniales más representativos de nuestra ciudad, los patios, mediante propuestas de algunos de los más relevantes artistas del panorama internacional, como Cai Gou Quiang, Mona Hatoun, Nedko Solakov o Carlos Garaicoa, entre otros, resultando un evento de gran solidez conceptual y atractivo turístico que vino a situar el nombre de Córdoba en primer plano informativo durante los meses en que la muestra estuvo abierta al público. Recién despertados del sueño –o la pesadilla– de la Capitalidad, la actividad artística se resiente hasta extremos que empiezan a ser preocupantes. Desaparecen las salas habilitadas en el Palacio de la Merced, Galería Alta y Arpillera, y no son mejores los augurios para otros espacios como la Sala Puertanueva o la Sala Galatea. El déficit de equipamientos que padece la ciudad será paliado en un futuro próximo con dos nuevas infraestructuras: abandonada sine die la opción del nuevo Bellas Artes, el Centro de Creación Contemporánea y, en distinta medida, el Centro de Arte Rafael Botí vendrán a aumentar la oferta de una ciudad que ha de dejar de considerar a la cultura como un mero pretexto para convertirla en un potente medio de transformación.

Un extracto de este artículo ha sido publicado en Cuadernos del Sur de Diario Córdoba en el especial XXV Aniversario

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17 comentarios:

Deportes cordoba dijo...

Este post me parece muy ilustrativo e interesante, gracias por compartir.

srfimia dijo...

Incluyo en esta "Presencia y Memoria " la labor de "Ars Operandi", hilo conductor y relator de "una ciudad que ha de dejar de considerar a la cultura como un mero pretexto para convertirla en un potente medio de transformación".

Fernando M. Romero dijo...

Coincido. Excelente artículo que dota de unidad y de un hilo conductor a los esfuerzos y logros de todos los implicados en la creación contemporánea en Córdoba en los últimos 25 años. Incluiría como ya han dicho la ingente labor que ArdsOperandi ha realizado y realiza para aglutinar y dar cobertura a todas esas manifestaciones y propuestas. Enhorabuena doblemente.

Juan-Ramón Barbancho dijo...

Extraordinario Jose.

Haces un planteamiento riguroso, casi el inicio de una tésis sobre Córdoba y el arte contemporáneo. Te animo a ello.

Abrazos.

Anónimo dijo...

Una pena que las páginas del Cuadernos del Sur no pudieran albergar el artículo completo. Una pena todavía mayor, que las páginas del Cuadernos del Sur no publiquen en la actualidad contenidos relacionados con el arte contemporáneo

SOLosada dijo...

Gracias Jose,resulta oportuno y conveniente. Terminar el año con un balance, limpiar y dar lustre a una realidad que tiene una función y un deber: hacer cultura y escribir la historia = Ars Operandi
Un abrazo

Fernando Sendra dijo...

Enhorabuena por el artículo al equipo de Ars Operandi, gran labor la que hacéis por el panorama artístico cordobés y su documentación. Un abrazo.

Jacinto Lara dijo...

Salud y buen trabajo, para Ars Operandi y su labor en pro del Arte de los ultimos tiempos en Córdoba.

pcaro dijo...

Enhorabuena Jose.

José María Baez dijo...

Visto en forma de secuencia histórica parecen muchas y muy importantes cosas, pero la realidad que tenemos ahora en la ciudad (tras tantos años democráticos)es de una pobreza desoladora, sobre todo viendo la transformación que han experimentado otras ciudades durante estos años, y Málaga podría ser un ejemplo (en cuanto a creación de infraestructuras y continuidad de actividades culturales). Aunque sea una afrenta para los partidos políticos (que es como decir que es una afrenta para nosotros, dado que nos representan a todos), hay que reconocer que frente a su desdén y falta de ambición se ha destacado la perseverancia de la iglesia católica, que ha conseguido que la Mezquita-Catedral haya mejorado extraordinariamente su patrimonio, aumentado su proyección pública e incrementar el número de sus monografías. Y es una suerte que no se la puedan llevar, para evitar expolios como el del cuadro de Bruegel el Viejo que ha acabado en el Museo del Prado.

Juana dijo...

Felicidades por el artículo, una mesurada delicia entre los textos inanes y mediocres que pueblan, número tras número, este suplemento. Los referidos a literatura, además de mal redactados, adolecen de una documentación pésima. Nunca me he explicado el supuesto prestigio de Cuadernos del Sur fuera de Córdoba, y menos si su gran apuesta por el veinticinco aniversario tiene el bajísimo nivel del número del sábado pasado.

Minerva dijo...

Enhorabuena José y felicitaciones a todos a quienes hemos podemos disfrutar de este post, interesante por su contenido de rápido recorrido por estos 25 años en Córdoba pero con una calidad excepcional. Lo de la tesis de Barbancho suena muy bien, yo también te animo.
Un abrazo fuerte

inquirer dijo...

como dice jose maría parece que se han hecho muchas cosas. la pregunta es ¿alguien sabe qué se va a hacer de ahora en adelante?

Anónimo dijo...

Exito absoluto, Jose. Quizás habría que ir pensando para pasar a otro formato -exposición y libro documentado con apéndices y gráficos- una nueva versión actualizada del Libro Gordo de Petete, ya sabes : "Córdoba. Arte Contemporáneo 1990-2010".
A.L.P.V.

Miguel Gómez Losada dijo...

Felicidades José, un abrazo

Anónimo dijo...

Brilliant!!!

The Wanderer

JJ dijo...

Buen trabajo, Jose.