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30/12/2011

Adiós 2011

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Imagen: Pedro Peinado
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22/12/2011

Oteando el horizonte. María Ortega en El Camarote


Trabajos recientes de María Ortega en El Camarote de Ciudad Real
Redacción / Ars Operandi

El espacio independiente de Ciudad Real, El Camarote, presenta hoy una exposición de trabajos recientes de la artista María Ortega Estepa (Córdoba, 1983). Bajo el título El horizonte procede de todas partes, la muestra reúne una serie de 27 piezas que "recrean esos universos que en forma vegetal sobreviven, a veces en el asfalto,  a veces en un mundo un tanto difícil". Una mirada lejana hacia el paisaje más cercano porque como afirma María "aunque un paisaje va siempre con nosotros, un horizonte nunca es el mismo. Siempre procede de aquel espacio donde dirijas la mirada, incluso cuando lo hacemos hacia nuestros pies". Una visión del paisaje que Ortega comparte con el cineasta David Trueba cuando asegura que “un paisaje es un espejo donde tú estás frente a la belleza o la grandeza de la vida. Por eso ningún paisaje es dos veces el mismo, como nadie es el mismo en dos momentos diferentes de su vida. Lo hermoso de un paisaje no es su composición concreta, su belleza plástica, su esteticismo más o menos rotundo, sino la significación que cobra para nosotros cuando lo reencontramos o cuando en un momento determinado se une a nuestro estado de ánimo y es como si uno se marchara con la montaña a cuestas, la puesta de sol grabada en la piel o el arroyo metido en las venas”.

María Ortega Estepa es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, y ha ampliado estudios en la Accademia di Belle Arti di Brera de Milán. Desde 2005 sus trabajos han podido contemplarse de manera individual en espacios institucionales como el Museo de Huelva y galerías como la cordobesa Carmen del Campo, Most de Serbia, Murnau de Sevilla o Trindade de Oporto. En los últimos años Ortega  ha realizado intervenciones en el Templo de Debod de Madrid dentro de la programación de La Noche en Blanco, en Sant Pere de Vilamajor, Barcelona, Torremocha de Jarama, Madrid y Artifariti, los Encuentros Internacionales de Arte en Territorios Liberados del Sahara Occidental.

El Camarote es un colectivo independiente dedicado a la promoción cultural radicado en Ciudad Real. Formado en 2003 por artistas que compartieron residencia en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores de Córdoba, mantiene un espacio expositivo por el que han pasado artistas como Antonio Blázquez, Susana Ibañez, Miguel Moreno, Juami, Alfonso Alacalá, Torregar, Cuco, Aitor Saraiba o Paco Leal.

María Ortega Estepa
El horizonte procede de todas partes
Del 22 de Diciembre al 26 de Febrero
Sala Camarote
C/ Lanza 5, 2º C. Ciudad Real

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19/12/2011

La Caballería Roja


Kazimir Malévich , La Caballería Roja, ca. 1930
Óleo sobre lienzo, 91 x 140 cm, Museo Estatal Ruso, San Petersburgo
Álvaro Tarik / Ars Operandi

Reconozco que me gusta el Madrid frío y urbano prenavideño. Esa mezcla de caos antropológico a lo Blade Runner con escenas castizas y anacrónicas me resulta arrebatador. Lamento no recordar el nombre de la persona a quien oí decir una vez “Ver la nuca de quien camina delante de ti es algo muy triste”, porque aquello me pareció brillante, e ilustra perfectamente el inevitable espíritu anónimo y algo melancólico de millones de almas subyugadas al protagonismo abrumador de la gran ciudad. 

Cuando voy a ver una exposición, necesito el preámbulo del largo paseo para sentir con fuerza el cambio de dimensión que supone cruzar su entrada, así que hoy decido incrustarme en esta estampa viviente madrileña e impregnarme de su naturaleza en una caminata audaz hasta La Casa Encendida. Dejo el coche junto a la Glorieta de Bilbao y atravieso un bullicioso bosque de bolsas de compras por toda la calle Fuencarral; llego hasta Gran Vía y Callao; bajo hasta las Descalzas y Arenal, sorteando familias enteras, niños con globos, mendigos, agentes de policía, parejas de efusivos adolescentes, colas imposibles de compradores de lotería; continúo hasta la calle Mayor y busco un costado de la Plaza Mayor, donde el olor de las castañas asadas se mezcla con el de los bocadillos de calamares; me deslizo hasta Tirso de Molina y, a través de estrechas calles repletas de restaurantes turcos, bazares chinos, fruterías paquistaníes, pubs africanos y cafetines magrebíes, llego hasta Lavapiés; unos 300 metros más abajo, por la calle de Valencia, está La Casa Encendida. 

Acudo aquí atraído por el sugerente nombre de La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945 con el que el centro cultural de la Obra Social Caja Madrid presenta una exposición sobre el panorama artístico y cultural de la Rusia soviética de principios del siglo XX (fundamentalmente, los años 20 y 30) y su relación con el poder responsable de la construcción del socialismo, con Lenin y Stalin como máximos representantes. En realidad, más que una exposición, se trata de un gran proyecto multidisciplinar que ya se iniciara en octubre con una serie de conciertos de música clásica y contemporánea rusa (piezas de Scriabin, Prokofiev o Rachmaninoff, entre otros) a cargo de la violinista Tatiana Grindenko y su ensemble Opus Post, y el pianista Filipp Kopachevsky. 

También en octubre se proyectaron las tres partes del extenso film-ensayo Noticias de la antigüedad de la ideología: Marx – Eisenstein – El Capital, obra de casi 10 horas de duración construida por el director alemán Alexander Kluge a base de fragmentos documentales y de ficción, e inspirada en la idea del cineasta soviético Eisenstein de filmar El Capital de Karl Marx según la estructura narrativa del Ulises

El programa audiovisual se completa con una selección de los cortos y largometrajes más interesantes de los últimos diez años, a cargo de creadores como Alexei Balabanov, Sergei Loznitsa y Alexei Popogrebsky. Algunas piezas documentales nos llevan por la historia de Rusia, su cine y sus cineastas. 

La exposición, que puede verse hasta el 15 de enero de 2012 , está comisariada por Rosa Ferré, filóloga especializada en literatura comparada, comisaria de arte independiente y gestora de proyectos de exposición, con el asesoramiento en la parte musical del musicólogo Pascal Huynh. 

Repartidas por cinco salas del edificio están las obras pictóricas y escultóricas —junto con proyecciones de vídeo y reproducciones de música experimental y oficial— y las obras literarias que van desde los manuscritos de poetas como Anna Ajmátova o Ósip Mandelshtam, las sátiras de Mijaíl Bulgákov o Yury Karlivich Olesha, las obras de los llamados “compañeros de viaje” (Isaak Bábel, Borís Pasternak o Borís Pilniak), hasta las novelas heroicas que se escribieron para ensalzar con fines propagandísticos los grandes proyectos de los planes quinquenales vinculados al desarrollo económico.
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Aleksandr Deineka, Vladímir Mayakovski en el taller de la ROSTA, 1941
Óleo sobre lienzo, 200 x 140 cm, Museo Estatal de Literatura, Moscú
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La cantidad de talento artístico sin precedentes que se concentró en Rusia en las tres primeras décadas del siglo XX, con su aportación a la teoría y estética de la modernidad, estuvo dividida entre el colaboracionismo, la actividad simpatizante pero no adscrita políticamente (compañeros de viaje) y la objeción represaliada. Lenin, Stalin y su entorno aprovecharon la energía creativa de aquella sociedad en beneficio político propio, estableciéndose el último como única competencia en la administración, control, instrucción y censura del arte y la intelectualidad rusos, y llegando incluso a considerar la actividad artística misma como sospechosa de constituir un caldo de cultivo para la burguesía. En la pared de un rellano de La Casa Encendida leo: 

"El comportamiento de Stalin es demasiado rudo y brutal, y esta falta, soportable en las relaciones entre los comunistas, se convierte en insostenible en la Oficina del Secretario General. Propongo a los camaradas encontrar una manera de remover de su cargo al camarada Stalin y proponer otro hombre que difiera de Stalin, principalmente que sea más paciente, más leal, atento y respetuoso de sus camaradas, menos caprichoso, etc."

Se trata de un extracto de la carta dirigida a sus camaradas que Lenin escribiera en su lecho de muerte el 4 de enero de 1924. 

Al entrar a la primera de las salas, me encuentro con el óleo que da nombre a la muestra, La caballería roja, de Kazimir Malévich. No empiezo bien, me salta el flash de la cámara. Una amable vigilante me recuerda que esa es una fea costumbre. Le sonrío y pido disculpas, me dan ganas de abrazarla (¿será el espíritu de la Navidad?). Las líneas horizontales de la pintura me invitan a continuar la visita. Suena de fondo La Internacional

A lo largo del recorrido por las cinco salas, me deleito con el constructivismo de Aleksandr Ródchenko, el realismo socialista de Yuri Pímenov, las maquetas de Gustavs Klucis y Piotr Mitúrich, el fauvismo de Marc Chagall, las robustas pinturas figurativas de Aleksandr Deineka y Kuzmá Nikoláyev, las composiciones abstractas de Liubov Popova y Vasili Kandinsky, los diseños de vestuario de Varvara Stepánova, Aleksandra Ekster y El Lissitzky, el proyeccionismo de Kliment Redko, los dibujos de Serguéi Eisenstein, los carteles de Vladímir Mayakovski… Y ese conmovedor retrato de Anna Ajmátova pintado por Kuzmá Petrov-Vodkin del que uno no puede apartar la vista. 
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Kuzmá Petrov-Vodkin, Retrato de Anna Ajmátova, 1922
Óleo sobre lienzo, 54,5 x 43,5 cm, Museo Estatal Ruso, San Petersburgo
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Los visitantes acarician las obras con la mirada, un examen cauteloso y sobrecogido de quien admira su calidad e importancia superlativas pero conoce las luces y sombras de su contexto histórico. En su tiempo, la mayoría fueron ignoradas como postulados artísticos innovadores y utilizadas como precepto y propaganda —con o sin la aquiescencia de sus autores— sin que esa fuera necesariamente la finalidad de su concepción. 

Emprendo el camino de vuelta hasta Glorieta de Bilbao. A estas horas hay más gente aún por las calles. Vuelvo a acordarme de aquellas palabras, de su mensaje tan insondable que no quiero descifrar del todo para que permanezca así en el espacio de la poesía: “Ver la nuca de quien camina delante de ti es algo muy triste”. 

Feliz Navidad.

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La caballería roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945
Ronda Valencia 2, 28012 Madrid
Hasta el 15 de enero de 2012

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17/12/2011

Presencia y memoria


Alicia de Córdoba, obra de Cristina Lucas en la muestra El patio de mi casa (2009). Foto: Fundación Córdoba Ciudad Cultural
José Álvarez / Ars Operandi

       Hace 25 años, en 1986, Córdoba se encontraba en una situación parecida a la que ha estado viviendo con respecto a la Capitalidad 2016. En aquel momento, como hasta hace poco, nuestra ciudad optaba a ser Capital Europea de la Cultura para el entonces próximo 1992, año de la celebración del V Centenario del Descubrimiento. En 1988 la ciudad sufre su primera decepción capitalina cuando el Consejo de Ministros de la CEE designa a Madrid como la candidata elegida. Sobrepuesta la ciudadanía a la desilusión, igual ayer que hoy, la clase política va a rentabilizar la idea de una nueva oportunidad de despegue gracias a la cercanía de Córdoba con Sevilla, sede de la Exposición Universal de 1992. Junto con Barcelona, sede olímpica, la ciudad andaluza era elegida por el gobierno socialista –en su segunda legislatura de mayoría absoluta–, para presentar al mundo la imagen de una España democrática, avanzada y moderna. La mejora de las infraestructuras pasaba por Córdoba, y el futuro, en forma de AVE, sacaría a nuestra ciudad de su secular letargo. La creación artística, como más adelante veremos, anduvo pareja a la creación de una nueva fisonomía de la ciudad, que en 1986 ve cómo se aprueba un nuevo Plan General de Ordenación Urbana especialmente interesado en las infraestructuras, los equipamientos y la vivienda social. Córdoba emprende el cambio por su periferia, con soluciones arquitectónicas como las proyectadas por diversos grupos de arquitectos en las nuevas barriadas de Las Moreras y Las Palmeras, y el plan de centralización universitaria en la zona del Parque Cruz Conde, donde se levantan edificios como la Facultad de Ciencias (Sainz de Oiza) y el complejo deportivo universitario vecino. Un año después se aprueba el Plan Especial del Río (P. Peña y J. Ventura), un ambicioso proyecto de recuperación que dejaría alguna polémica en el camino, como la que provocó el rechazo del puente diseñado por Santiago Calatrava. También en el entorno del Guadalquivir se crean otros equipamientos como el Museo de Etnobotánica (F. J. Hermoso), integrado en el recién creado Jardín Botánico. Es en 1989 cuando se firma por fin el acuerdo para la remodelación de la Red Arterial Ferroviaria de Córdoba, el anhelado soterramiento de las vías a su paso por la capital y el fin de la división artificial de la ciudad, una reforma conocida en adelante como El Plan RENFE, proyectado desde 1983 por J. M. Asensio, J. Benítez, G. Rebollo y A. Rebollo, destinado a cambiar el aspecto de la ciudad de cara al siglo XXI.

Lo cierto es que, en 1992, el AVE pasa como una exhalación por Córdoba arrasando de camino casi en su totalidad el recién descubierto yacimiento arqueológico de Cercadilla, y no será hasta bastantes años después cuando la ciudad comience a disfrutar de las ventajas de la alta velocidad, una vez finalizada la nueva estación y su vecina terminal de autobuses (C. Portela), reconocida como Premio Nacional de Arquitectura. Los retrasos en las obras –nuestro mal endémico– hacen que los proyectos se vayan demorando uno tras otro, y es ya pasado el 92 y sus fastos cuando, en lo que resta de década, se finalizan infraestructuras como las mencionadas estaciones, el Pabellón Municipal de Deportes de Vistalegre (J. M. García y J. E. González), la apertura definitiva de los terrenos liberados de RENFE o el Puente del Arenal (Fernández Ordóñez), entre otras importantes actuaciones arquitectónicas que incluyen una primera fase del Nuevo Estadio Arcángel (García del Barrio). Son tiempos de bonanza y de desarrollo que traen aparejado un nuevo PGOU en 2001, y con el Plan, la expansión de la ciudad hacia Poniente, la zona del Tablero Bajo y el entorno del Parque Figueroa. Desde entonces, la fisonomía urbana ha cambiado como no lo hizo en siglos, dejando una ciudad integrada a su rio, con edificios contemporáneos de importancia y repercusión internacional (Centro de Visitantes de Madinat al-Zahra y Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, ambos de Nieto y Sobejano, o el Centro de Recepción de Visitantes, de Juan Cuenca), a la vez que se estancan proyectos como el debatido Centro de Congresos de Rem Koolhas.

Si bien la actuación urbanística ha dejado una ciudad a escala humana, habitable y acogedora, cuyas mejoras serán más de consenso que estructurales, en su desarrollo hemos perdido importantes bienes patrimoniales, de entre los que destaca el complejo de Cercadilla, baldón y mengua que debiera haberse evitado, y cuyos restos insepultos permanecen como punzante acicate a la memoria. Otros han corrido similar suerte, como los Arrabales de Poniente, mientras que el del Saqunda aún cría jaramagos bajo la indiferencia de las Administraciones. También la desidia fue responsable de la pérdida del retablo de Gómez de Sandoval y la techumbre mudéjar de la iglesia de la Magdalena. Los ejemplos son muchos; sirvan la iglesia de Madre de Dios y el Convento de Regina como recordatorio. Como contrapunto, las actuaciones de rehabilitación y restauración han sido numerosas y de gran valor en la defensa y conservación de nuestro patrimonio. Las iglesias de La Merced, Santiago, San Basilio, San Miguel, San Agustín o San Lorenzo han sido intervenidas a lo largo de los últimos veinticinco años y puestas en su justo valor; se han recuperado joyas como la Capilla de San Bartolomé y se sigue actuando en los más importantes conjuntos patrimoniales de la ciudad y su entorno con acierto, si bien algunas intervenciones, como la del Puente Romano (J. Cuenca) suscitaron opiniones encontradas, de orden estético, que no metodológico.

La evolución que la ciudad ha ido desarrollando en este cuarto de siglo en su arquitectura y patrimonio histórico, visible en su epidermis, ha corrido pareja a los cambios que el panorama artístico ha reflejado en salas y exposiciones. La llegada de los años 80 supuso el fin del recorrido de las vanguardias y el surgimiento de un posmodernismo ideológico que dotó al arte de tintes nihilistas. Fue una ruidosa eclosión de creatividad que en nuestra ciudad se desarrolló cuando todavía se encontraban en activo artistas históricos, que muestran sus últimas obras mientras van paulatinamente siendo objeto de reconocimientos y homenajes mediante exposiciones antológicas durante la segunda mitad de los ochenta y el inicio de los noventa. López Obrero, infatigable en sus últimos años, realiza media docena de exposiciones individuales del 85 al 90, año en que ve la luz la antológica conmemorativa de su ochenta cumpleaños. Fallecido en 1992, aún será protagonista de otra retrospectiva en 1995 y la reciente de su centenario (2010), mientras que su amigo y compañero Rafael Botí es protagonista en estos años de la muestra individual presentada en el Palacio de la Merced (1986) y en la titulada Rafael Botí: Obra reciente (1988-1990), como homenaje a su noventa cumpleaños, así como la que el Museo de Bellas Artes le dedicó en 1994, un año antes de su fallecimiento. Su primera gran retrospectiva tuvo lugar en 1997, en el Palacio de la Merced. Otro histórico, Antonio Rodríguez Luna, justo falleció en 1985, un año antes del que iniciamos este relato. Este diario le tributó a escasos meses del óbito un homenaje editando en Cuadernos del Sur una amplia separata con textos de Francisco Zueras, Ángel López Obrero, Carlos Clementson y José Mª Palencia, entre otros. Su primera retrospectiva homenaje se realizó en 1986 y veinte años después una segunda, ambas en el Palacio de la Merced. Asimismo 1986 fue el año de la primera antológica de Pedro Bueno, quien fallecería en 1993. En 2010 vio la luz la muestra Pedro Bueno en su centenario, en la que se revisitaba al último de los pintores históricos cordobeses nacidos antes de la Guerra Civil. Haremos mención aparte a otras dos exposiciones antológicas llevadas a cabo en colaboración institucional, dedicadas en estos años a figuras históricas: la muestra dedicada a Mateo Inurria en 2007 y la exitosa Símbolo, materia y obsesión, protagonizada por la obra de Julio Romero de Torres, que inauguró un nuevo modelo expositivo en la ciudad mediante la utilización simultánea de diversas salas junto a un amplio soporte publicitario basado en la iconografía del pintor cordobés.

Otro capítulo fundamental diseñado desde el ámbito institucional es el que durante la primera mitad de los 90 se escribió en torno a la programación de arte contemporáneo que la Caja Provincial de Ahorros llevó a cabo en sus salas La Caja y Galería Viana, bajo la dirección de Antonio Povedano, quien compagina esta labor con una plena actividad pictórica. La programación alternó la revisión histórica de importantes figuras de la contemporaneidad, como Canogar, Millares o Genovés, entre otros, con la exposición de artistas en la primera línea del arte de los 90. Paralelamente se llevó a cabo la promoción de artistas locales por medio de iniciativas que incluían el Premio de Pintura La Caja para artistas cordobeses y la presencia en la programación de la Galería Viana, en la que creadores emergentes como Tete Álvarez o Rafael Quintero alternaron con nombres como Rafael Cabrera, Jacinto Lara o Rafael Navarro. En 1995, la unión de las Cajas supuso el fin de la trayectoria emprendida en el campo del arte contemporáneo. La entidad resultante, CajaSur, a través de su Obra Social, puso en práctica un planteamiento alejado de la contemporaneidad que privó a la ciudad del mecenazgo que otras entidades cercanas desarrollaron y que permitieron el establecimiento de importantes colecciones de arte contemporáneo como en el caso de Unicaja, El Monte o Caja San Fernando.

Por su parte, desde el Área de Cultura del Ayuntamiento y de la mano de Miguel Cosano y José Luis Villegas se trató desde los primeros 80 de ofrecer una amplia visión del panorama artístico tanto local como nacional a través de la programación de la Posada del Potro, que alterna nombres consagrados como Miró y Genovés con los ya veteranos José Duarte, Aurelio Teno y Rita Rutkowski, junto a artistas de gran actividad en el momento, como José Mª García Parody, Dorothea von Elbe, Juan Zafra, Paco Salido, Luis Celorio o Francisco Cosano. Pintores de emergencia (1985), comisariada por Pérez Villén, supuso el despegue de una generación de novísimos que incluía, entre otros, a Juanjo Caro, Mariló Fernández Taguas, Luis Paltré y Fernando Baena. Cuatro años después Pérez Villén efectúa la primera gran revisión de la década en el ciclo 22 SUB 35: Jóvenes creadores cordobeses, en el que se reunió a un amplio número de artistas en las salas del Potro, Viana y Museo de Bellas Artes. Otro espacio municipal en el que se intervino fue el Alcázar de los Reyes Cristianos, donde José Mª Báez –ya entonces artista de amplia trayectoria– expuso en 1989.

Entrada la década de los noventa el interés municipal por las artes visuales se circunscribe al campo de la fotografía. A través de la asociación AFOCO, el Area de Cultura sitúa a la Posada del Potro como un espacio de referencia por el que desfilaron grandes nombres de la fotografía europea de la segunda mitad de siglo. Es de señalar asimismo el interés que desde entonces se ha manifestado por parte del Ayuntamiento hacia la cerámica contemporánea, disciplina en la que son nombres fundamentales las artistas Hisae Yanase y Carmen Osuna, tanto en el campo creativo como en el de la enseñanza y difusión del medio. Es en 2001, y a través de Vimcorsa, cuando el consistorio se dota de una sala específica de arte, que inicia su andadura con la muestra Equipo 57. Esculturas. El Equipo ya había protagonizado una importante muestra en Córdoba en 1994 realizada –por la carencia de espacios expositivos específicos– en el Palacio de Congresos, versión de la realizada un año anterior en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, y que supuso el inicio del reconocimiento internacional del importante papel desempeñado por el grupo en la historia del arte español de la segunda mitad del siglo XX. Durante esta decena de años, la sala, bajo la dirección de José Mª Báez, ha realizado una completa programación que ha incluido la producción propia en muestras como La enfermedad, la muerte. Visiones y reflejos en el arte cordobés (2009) o la reciente Juan Serrano. Pintura / escultura / diseño, junto a la revisión de históricos nombres como Picasso, Chillida, Dau al Set, Gordillo o Gustavs Klucis. La reivindicación de la figura de Pepe Espaliú como referente no sólo artístico sino social tuvo una pronta respuesta en la exposición que el Museo de Bellas Artes de Córdoba dedicó al artista en 1994, un año después de su fallecimiento, y se consolidó con la inauguración del Centro de Arte Pepe Espaliú en 2010, situado en el mismo edificio sede de Vimcorsa, y cuya entrada preside desde entonces su emblemática obra Carrying. De entre el capítulo de desapariciones señalar la Beca Córdoba Artes Nobles, creada en 2003 con apoyo privado y destinada a completar la formación de los artistas ganadores, que fueron Javier Flores, David Luna, Miguel Ángel Moreno, Ángel García Roldán, Juan López López y Fernando M. Romero.

Otra institución que se ha sumado recientemente a la apuesta por el arte contemporáneo es la Universidad de Córdoba, la cual hizo un importante acercamiento en 1990 a través del Grupo de Investigación TIEDPAAN, autor del imprescindible estudio Córdoba arte contemporáneo 1957-1990. La apuesta subió con la inauguración de la Sala Puertanueva en 2004, de cuya existencia nos ocuparemos más adelante, y, sobre todo, con el establecimiento del Premio Internacional de Fotografía Pilar Citoler iniciado en 2006, cuya dotación económica, la calidad de sus participantes y la colección de publicaciones que lleva asociada, ha hecho del certamen una referencia en el campo de la fotografía contemporánea. El compromiso sigue adelante con la reciente creación de la Sala de Exposiciones Cardenal Salazar, en la Facultad de Filosofía y Letras, como parte del celebrado aggiornamiento que desde el decanato de Eulalio Fernández se está llevando a cabo en esta institución.

La Diputación es la institución que de forma más clara y continuada ha renovado su apuesta por el arte contemporáneo a partir de los años 80 desde su Área de Cultura. El apoyo a las artes plásticas por parte de la Diputación se remonta prácticamente a su creación como organismo provincial, mediante la dotación de un prolongado programa de becas que se revitaliza en 1993 con la creación de la Beca de Artes Plásticas, destinada a proyectos específicos de arte contemporáneo, y de la que participaron, entre otros artistas, Esteban Ruiz, Manuel Muñoz, Jesús Pedraza, Concha Adán, Fernando Sendra o Manolo Bautista. El impulso definitivo llega con la creación de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí en 1998, destinada a la difusión, investigación y apoyo del arte contemporáneo en la capital y provincia. La Fundación Rafael Botí mantiene desde entonces un continuado programa expositivo, que tiene también como objetivo la confrontación de las propuestas realizadas en este ámbito con las que se llevan a cabo a nivel nacional, siendo buen ejemplo de ello el ciclo que lleva a cabo Perez Villén y que ha incluido exposiciones como Geometrías en suspensión (1997), Figuras contaminadas (1997), En Pausa. Ficciones del natural (1998), Máscaras, camuflaje y exhibición (2003), Discursos interrrumpidos (2005) y Confabulaciones (2008), así como varios proyectos comisariados por Jesús Alcaide, como Rock My Illusion (2007) o Desdibujados (2009). La actuación incluye la convocatoria de la Bienal de Artes Plásticas, de la que se han celebrado siete ediciones hasta el momento. No podemos dejar de aludir a Periféricos, un proyecto sobre arte contemporáneo de colaboración institucional conformado por Scarpia (El Carpio), Senxsperiment (Lucena), Aptitudes (La Rambla), Encuentro de Poesía Visual (Peñarroya-Pueblonuevo) y El Vuelo de Hypnos (Almedinilla), que se crea con el objetivo de incentivar el interés del público hacia el arte en sus expresiones más contemporáneas, así como fomentar la creatividad y el conocimiento de las artes plásticas actuales, y que ha encontrado una excelente acogida en las localidades donde se desarrolla. Mención aparte merece el proyecto expositivo de la Sala Puertanueva, llevado a cabo en colaboración entre Universidad, Ayuntamiento y Fundación Rafael Botí. Desde 2004 la sala ha acogido un extenso número de exposiciones en las que se han podido contemplar obras de importantes artistas internacionales, nacionales y locales en un mismo plano. Pese a las dificultades de la sala, el proyecto Puertanueva se ha consolidado como un importante referente y ha cubierto la necesidad específica de este tipo de manifestaciones artísticas en la ciudad.

Intentar resumir en unas líneas la labor de las galerías privadas en estos veinticinco años es tarea imposible. Sobre su devenir pesa como una losa la ausencia de coleccionismo privado en la ciudad que ha impedido secularmente la consolidación de este tipo de establecimientos. Si en los años 60 y 70 el panorama de galerías era variado, aunque inestable, mediados los 80 nuestra ciudad vive un acusado declive que prácticamente salvan la Galería Ocre, Céspedes y la veterana Studio 52, que va abandonando paulatinamente las propuestas de vanguardia para instalarse en el mainstream. Desde Lucena y Málaga, Carmen Romero programó hasta fines de la década exposiciones que incluyeron a artistas de ambas provincias como Joaquín Ivars y José Mª Córdoba. Este estado de cosas hace que en los 90 aparezcan soluciones como la Sala Cobalto, espacio expositivo donde se dieron cita artistas hoy consolidados como Nieves Galiot, Gómez Losada, Manuel Garcés Blancart, Francisco Escalera o el recordado Paco Serrano. Desde 1994 programa habitualmente la montillana José Pedraza, por cuyas paredes han desfilado gran parte de los artistas cordobeses de las últimas décadas. En la actualidad, los problemas siguen siendo los mismos, acentuados por la crisis económica, lo que lleva a galerías veteranas como Carmen del Campo a refundarse multiplicando sus propuestas en el año de su décimo aniversario, fiel a una programación que va alternando exposiciones de generaciones diversas, entre las que se ubican artistas como Antonio Bujalance, Desiderio Delgado, Juan Luque o María Ortega Estepa. Carlos Bermúdez abrió sus puertas en 2006, programando en sus salas artistas como Cristóbal Povedano, José Duarte o Ginés Liébana junto a jóvenes creadores como Antonio Castilla. Por su parte, Arte21 cumple trece años decantados hacia el arte menos comercial y dando cabida a las apuestas más arriesgadas que se concitan en nuestra ciudad, mientras que Clave, desde su apertura en 2008 se consolida como referente del nuevo realismo.

Antes del colofón, un párrafo ha de hacer referencia a una de las actividades más importantes realizadas en nuestra ciudad en relación al arte contemporáneo: la muestra El patio de mi casa (2009), comisariada por Gerardo Mosquera junto a Óscar Fernández. El proyecto consiguió aunar arte contemporáneo con uno de los elementos patrimoniales más representativos de nuestra ciudad, los patios, mediante propuestas de algunos de los más relevantes artistas del panorama internacional, como Cai Gou Quiang, Mona Hatoun, Nedko Solakov o Carlos Garaicoa, entre otros, resultando un evento de gran solidez conceptual y atractivo turístico que vino a situar el nombre de Córdoba en primer plano informativo durante los meses en que la muestra estuvo abierta al público. Recién despertados del sueño –o la pesadilla– de la Capitalidad, la actividad artística se resiente hasta extremos que empiezan a ser preocupantes. Desaparecen las salas habilitadas en el Palacio de la Merced, Galería Alta y Arpillera, y no son mejores los augurios para otros espacios como la Sala Puertanueva o la Sala Galatea. El déficit de equipamientos que padece la ciudad será paliado en un futuro próximo con dos nuevas infraestructuras: abandonada sine die la opción del nuevo Bellas Artes, el Centro de Creación Contemporánea y, en distinta medida, el Centro de Arte Rafael Botí vendrán a aumentar la oferta de una ciudad que ha de dejar de considerar a la cultura como un mero pretexto para convertirla en un potente medio de transformación.

Un extracto de este artículo ha sido publicado en Cuadernos del Sur de Diario Córdoba en el especial XXV Aniversario

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15/12/2011

Jorge Yeregui se alza con el Premio Citoler


El Valle. Piscina Municipal, Lobres, obra de Jorge Yeregui ganadora del VI Premio Pilar Citoler

Redacción / Ars Operandi

El artista Jorge Yeregui ha sido galardonado con el VI Premio Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler que se ha fallado esta mañana en el Salón de Columnas del antiguo Rectorado de la Universidad de Córdoba. La obra premiada, una fotografía en color titulada El Valle. Piscina Municipal, Lobres forma parte de la  serie Paisajes mínimos y conforma según su autor "una exploración conceptual sobre el valor simbólico que adquiere la naturaleza en la Ciudad Contemporánea. Se trata de una  serie que "documenta nuevos espacios naturales cuya presencia urbana admite múltiples y contradictorias interpretaciones que oscilan entre el compromiso medioambiental y el Greenwashing".

Aunque santanderino de nacimiento, Jorge Yeregui ha estado vinculado a Andalucía desde el principio de su trayectoria. De formación arquitecto, ha participado en los últimos años en numerosos  proyectos de investigación  sobre el fenómeno urbano. Habitual de la galería sevillana Alarcón Criado, su trabajo ha podido verse de manera individual en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y más recientemente en el Centro de Fotografía de la Universidad de Salamanca. Actualmente disfruta de una beca de ampliación de estudios artísticos en la Academia de España en Roma.

El premio, considerado en su conjunto como uno de los mejor dotados internacionalmente, cuenta con una aportación de 15.000 euros en metálico y la publicación de una monografía sobre el artista premiado perteneciente a la colección El ojo que ves, además de la realización de una exposición individual en la Sala Puertanueva de nuestra ciudad. En las cinco ediciones realizadas Begoña Zubero, Félix Curto, Manuel Sonseca, Juan del Junco y Karen Knorr se alzaron con el galardón.

El jurado ha estado presidido por la coleccionista que da nombre al premio, Pilar Citoler, y ha contado con la presencia de la ganadora de la V edición, Karen Knorr, el galerista Norberto Dotor, el crítico Alfonso de la Torre y los Premio Nacional de Fotografía de 2008, la pareja Bleda y Rosa, que este año han prestado una imagen perteneciente a la serie Estancias para la difusión del premio.

El ganador ha sido elegido entre una decena de finalistas cuyas obras podrán contemplarse en la exposición que  se celebrará en el mes de febrero en la Sala Puertanueva de nuestra ciudad y en la que también estará presente una selección de trabajos de Karen Knorr, ganadora del premio en su pasada edición. La lista de seleccionados la conforman la escocesa Wendy Mcmurdo, la portuguesa Joana Pimentel, la británica Anna Fox, el bonaerense Esteban Pastorino y los españoles Paco Valverde, Paula Rubio Infante, Paloma Polo, Álvaro Laiz y los miembros del colectivo MR, Ricardo Ramón y Marina García Burgos.

En el transcurso de la rueda de prensa de presentación del fallo, Manuel Torres, Vicerrector de Estudiantes y Cultura de la Universidad de Córdoba, promotora del premio, ha anunciado que a partir del próximo año, y debido a las restricciones presupuestarias, el certamen pasará a convocarse con carácter bienal.

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14/12/2011

Nuevas citas en los museos cordobeses para el próximo domingo

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Máscara del dios Pan, siglo I, Museo Arqueológico de Córdoba
Redacción / Ars Operandi

Dos nuevas citas están previstas antes de finalizar el año en los museos cordobeses Arqueológico y de Bellas Artes. En el primero de ellos, la actividad será la correspondiente a La pieza del mes, cuyo protagonismo estará en esta ocasión dedicado a la Máscara del dios Pan, pieza en mármol de Luni fechada a mediados del siglo I procedente de excavación en la calle Ángel de Saavedra de nuestra capital. Aunque la pieza se encontró en un espacio de carácter público con límites indefinidos, sus paralelos tipológicos, según los investigadores, permiten situar la pieza en el ámbito doméstico, expuesta en el intercolumnio del peristilo de alguna domus de la Colonia Patricia. La presentación correrá a cargo de Clementina Rojas, presidenta de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Córdoba. 

Por otro lado, La obra del mes, en el Museo de Bellas Artes, versará en torno a los retratos de Julio y Carlos Romero de Torres realizados por su padre, Rafael Romero Barros, a quien está dedicado el ciclo de esta temporada, en la que se celebra el CL Aniversario de esta institución museística. La disertación correrá a cargo de Octavio Salazar, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba. Ambas presentaciones están previstas para su comienzo a las 13 horas. 

La pieza del mes 
Máscara del dios Pan 
Presenta Clementina Rojas 
Domingo 18 de diciembre, 13 h 
Museo Arqueológico de Córdoba 
Plaza de Jerónimo Páez 

La obra del mes 
Retratos de Julio y Carlos Romero de Torres 
Presenta Octavio Salazar 
Domingo 18 de diciembre, 13 h 
Museo de Bellas Artes de Córdoba 
Plaza del Potro


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12/12/2011

Más de 170 artistas concurren al VI Premio Citoler

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Palacio de verano, Pekín, 2005. Obra de Bleda y Rosa que sirve para la difusión del VI Premio Pilar Citoler

Redacción / Ars Operandi

Un total de 174 artistas de América y Europa han presentado sus obras para optar al Premio Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler que en su sexta edición se falla esta semana en la ciudad de Córdoba. El premio, considerado en su conjunto como uno de los mejor dotados internacionalmente, cuenta con una aportación de 15.000 euros en metálico, la publicación de una monografía sobre el artista premiado perteneciente a la colección El ojo que ves, además de la realización de una exposición individual en la Sala Puertanueva de nuestra ciudad. En las cinco ediciones realizadas Begoña Zubero, Felix Curto, Manuel Sonseca, Juan del Junco y Karen Knorr se alzaron con el galardón.

Mientras el número de participantes se mantiene similar a la edición anterior destaca esta convocatoria por el calado de algunos de los nombres que concurren al certamen. Así en la lista de participantes llama la atención la presencia de artistas con amplio recorrido dentro del panorama internacional como la escocesa Wendy McMurdo, toda una referencia en el campo de la fotografía escenográfica, la portuguesa Joana Pimentel, la brasileña Beth Moysés o la británica Anna Fox. Muy nutrida también es la representación de artistas nacionales de reconocida trayectoria como Pere Formiguera, Miguel Ángel Gaüeca, Juan Carlos Bracho, Mapi Rivera, Aitor Lara, Jorge Yeregui, Llorenç Ugas, Noelia García Bandera, Roberto Aguirrezabala o el cordobés Manolo Bautista. Completan la lista algunos de los artistas que fueron seleccionados finalistas en la edición anterior como Gonzalo Puch, Gerardo Custance, Luis Baylón, Amale/Bondía, Ignacio Llamas, Álvaro Sánchez y el cordobés Tete Álvarez.

El jurado estará presidido por la coleccionista que da nombre al premio, Pilar Citoler, y contará con la presencia de la ganadora de la V edición, Karen Knorr, el galerista Norberto Dotor, el crítico Alfonso de la Torre y los Premio Nacional de Fotografía de 2008, la pareja Bleda y Rosa, que este año han prestado una imagen perteneciente a la serie Estancias para la difusión del premio. El jurado hará una selección de diez obras entre las presentadas y entre dicha selección otorgará el premio "considerando de modo especial su calidad artística, su trayectoria y su inserción en el discurso de la fotografía contemporánea". La reunión del jurado para el fallo del premio se realizará este jueves en el Salón de Columnas del antiguo Rectorado.

El Premio Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler está organizado por la Universidad de Córdoba y cuenta con la colaboración  del Ayuntamiento de Córdoba, de la Fundación Rafael Botí, de la Fundación Caja Rural y del Parque Científico y Tecnológico, Rabanales21.

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9/12/2011

Ars Operandi Videos: 1997. Mitos y Fantasmas de Jacinto Lara

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Redacción / Ars Operandi

Ars Operandi Videos aumenta su catálogo que documenta exposiciones realizadas en Córdoba en las dos últimas décadas. Y lo hace con Mitos y Fantasmas, una muestra de Jacinto Lara celebrada en Palacio de la Merced en 1997, espacio que también albergara en 1975 la primera individual en Córdoba del artista de Fernan Núñez.

Mitos y Fantasmas se compone de dos series que sirven de homenaje a aquellos pintores de los que Lara se siente deudor. Para el crítico, Ángel Luis Pérez Villén, autor del texto del catálogo editado para la muestra, "trata de los pintores que han ejercido una influencia evidente en la trayectoria artística de Jacinto Lara; éstos serían los fantasmas, los antecedentes homenajeados desde una posición ya lejana al origen del influjo, los padres que se prestan a ser sacrificados para que el iniciado en la madurez artística pueda completar su propio ciclo. Al otro lado los mitos, las ilusiones y utopías, las proyecciones espirituales que apuntan a las culturas de Oriente y a Mesoamérica, dos focos de atención que de forma somera han ido apareciendo en su obra desde hace años pero que ahora son reconocidos públicamente como el sustrato argumental en que se fundamentan las historias de su pintura. La desaparición de la figura paterna en el entor­no familiar del artista -acaecida al inicio de la serie- precipitó de alguna manera su deci­sión de perpetrar el asesinato de caros autores para él, como Velázquez, Goya, Miró, Monet, Sánchez Cotán, Escher y Equipo 57".

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8/12/2011

Nuevas actividades en la Escuela Artística Antonio Povedano

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Una vista de las actividades del pasado curso. Foto: EAAP
Redacción / Ars Operandi

A partir del proximo mes de enero, la Escuela Artistica Antonio Povedano inicia su ciclo de actividades para el curso 2012 en su sede de la calle Pintor Bueno. Dirigido por Manuel Garcés Blancart, el curso, que se prolongará hasta el mes de marzo, tratará diversos contenidos incluidos tanto en las artes plásticas como en la literatura. La nómina de docentes es extensa, profesionales de diversos ámbitos que incluyen los nombres (y cursos) de Ana Belén Ramos y Manuel Torres (Fotografía y creación literaria); Fernando Martínez Romero (Naturaleza muerta: la mancha); Javier Fernández (Iniciación al comic y a la novela gráfica); Mamen Domínguez (P'alos 4); Fernanda Romero (Encáustica); Manuel Garcés (Abstracción en el paisaje, Anatomía y retrato); Sofía Ostos (Cerámica artística); Mª Ortega Estepa (Creatividad infantil, Pintura y collage) y Lola Molina (Pintores que hicieron historia). Complementariamente a los cursos, habrá fines de semana intensivos a cargo de Manuel Garcés Blancart (Paisaje contemporáneo); Beatriz Sánchez (Collage audiovisual); Mª Ortega Estepa (El papel como soporte y recurso pictórico) y Mª Bueno Castellano (Fin de semana impresionista). Completará el programa de actividades de la Escuela el Mercado del Arte que se celebrará todos los domingos en el Jardín Botánico. 

Escuela Artística Antonio Povedano 
Curso 2012 
C/ Pintor Bueno 5, 1º, Córdoba 

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6/12/2011

Mirabile Harmonia

por Miguel C. Clémentson

Mª Dolores Valiente, Sosiego, 2011, mixta/papel, 37 x 66

 Recrear el mundo en torno a unas figuras —después de conseguir representar sobre un plano la imagen misma de un ser real— ha constituido una búsqueda incesante a lo largo de la evolución humana. Y las estrategias y convencionalismos se han ido sucediendo en las diferentes civilizaciones con afanes equivalentes, pero con resultados dispares y, no obstante, éxitos provechosos en toda circunstancia, ya que se posibilitaron fórmulas que satisficieron en cada momento histórico las necesidades de creación —para estos colectivos— de mundos figurados paralelos a la existencia misma. En un principio, los animales representados se recortaban sobre fondos neutros, inaugurando ellos mismos —con su propia concreción— la génesis espacial. Tiempo después, en el Mesolítico, la interacción entre las distintas figuras silueteadas mediante expresivos trazos daba inicio a la vertiente narrativa en la representación: por vez primera se pretendía contar un suceso, dar cuenta de los acontecimientos que se sucedían en una dinámica temporal mutante. Como complemento a las escenas, como recurso de contextualización, se incluía junto a los personajes un elemento inequívoco —árbol, choza, panal...— que permitía recomponer mentalmente donde estaba teniendo lugar la acción: había nacido una primitiva fórmula de paisaje, una manera de representar el entorno envolvente en que secuenciamos nuestras vidas. 

En el paramento interior de uno de los santuarios diseminados por la trama urbana de Catal Hüyuk, asentamiento neolítico que tuvo desarrollo entre 6.500 y 5.700 a. C., situado en la llanura de Konya (Turquía central), se encontró representado el primer paisaje conocido de la historia del arte: figura allí esbozado el propio poblado mediante una serie de cuadros irregulares concatenados, coronados por un volcán en erupción. Pero fue en el mundo griego —llevados de su incesante afán experimental— donde las representaciones fueron sumergiéndose en una auténtica atmósfera espacial,que tanto afectaba al paisajenatural como a las escenas ambientadas mediante fondos de arquitectura interior. La generación de Agatarkos y Pausón —artistas griegos de entresiglos (ss. V y IV a. C.)— fue la que desarrolló los primeros esfuerzos para inventar una fórmula naturalista de representación perspectiva. Parrasios, ya en el siglo IV a. C., recreaba perfiles rocosos y arboledas, anegando lo plasmado de cambiantes luces, que matizaba hábilmente para ambientar sus afamadas escenas mitológicas. Otro de los legendarios fundadores de la pintura de carácter ilusionista fue Zeuxis. Estas fórmulas debieron influir en la posterior configuración del denominado relieve alejandrino, en el que los fondos recreaban, mediante sutiles degradaciones en el mármol, efectos perspectivos de eficaz coherencia plástica y espacial. En el helenismo se producirá un desplazamiento del interés desde las normas objetivas, a la posibilidad de reproducir el mundo visible de manera ilusionista, según el proceder, la capacidad y la personalidad del artista. Este ilusionismo era el vínculo que posibilitaba la identidad entre la idea y la realización plástica. Si la capacidad de percepción era un factor necesario e importante en la dinámica artística, ya que se trataba de descubrir la verdad de un mundo dinámico e inestable, también el aspecto ilusionista de la obra de arte contenía parte de esa verdad. Los espectadores de la época veían en estas escenografías antiguas verdaderos prodigios, con las que se simulaban mágicas ficciones de la vida real, a pesar de las limitaciones y convencionalismos con que a nuestros ojos fueron recreadas. 

En Roma, el gran mérito del denominado estilo arquitectónico —que parece ser contemporáneo de Julio César y que transformaba las paredes en pura ilusión constructiva— viene dado por magníficas consecuciones perspectivas, de un ilusionismo decorativo, teatral y barroquizante. En el estilo figurativo tenían cabida todo un amplio abanico de temáticas, entre las que el paisaje fue estimado en gran medida, distinguiéndose cuatro tipologías muy concretas: paisaje idílico-sacro, paisaje campesino, paisaje ciudadano y vistas de jardines. 

Los artistas italianos del Trecento idearon una amplia variedad de recursos —ciertas reglas que aplicaron sistemáticamente— para sugerir el espacio y representar formas sólidas convincentes; para ello se ayudaron de la estrategia de insertar figuras humanas en un contexto de fundamentación espacial arquitectónica. El punto de arranque es la obra de Giotto, que organiza una ventana perspectiva ordenada y profundamente ponderada de figuras, fugas arquitectónicas en visible retranqueo, y una eficaz recreación óptica del volumen espacial. Ambrogio Lorenzetti plantea gran número de recursos coordinados para lograr el control geométrico en las recreaciones espaciales de sus obras, llegando a utilizar un punto de fuga único al que se remitían las líneas principales que configuraban los conjuntos arquitectónicos en que se emplazaban las figuras. Su hermano Pietro, en 1342, planteó por vez primera en El nacimiento de la Virgen, que hoy se conserva en el Museo de la Catedral de Siena, el uso de dos focos diagonales, dos sistemas de convergencia geométrica que ordenan y construyen —en el más literal sentido del término— la composición, dando desarrollo a la más precisa representación perspectiva de todo el siglo XIV. 

La escuela pictórica holandesa del siglo XVII supo desarrollar con especial énfasis distintas fórmulas de pintura de paisaje, manifiestas a través de una intensa dedicación de sus artistas, que se ocuparon de plasmar en sus telas los bosques, los ríos y canales, las llanuras interiores y el mar de aquellas tierras, entornos permanentemente afectados por atmósferas azuladas y espesas brumas, lo que les posibilitó realizar importantes avances en la representación de la perspectiva aérea. También fue pródiga en representaciones de vistas urbanas, de carácter arquitectónico, en las que se valoraban las calles y plazas de las ciudades más relevantes. Esta misma fórmula tuvo continuidad en el siglo XVIII a través de los pintores de vedute italianos, entre los que destacaron especialmente Canaletto y Francesco Guardi, que representaron con singular maestría perspectivas urbanas de la ciudad de Venecia. El capriccio, otro de los géneros considerados en la época, suponía una variante de la veduta, y consistía en recreaciones de paisaje con inclusión de elementos arquitectónicos, por lo general inspirados en ruinas del mundo clásico, donde igualmente tenían cabida otras edificaciones inventadas, fruto de la fantasía del artista. 

Los artistas románticos conformaron todo un amplio programa estético basado en el paisaje. La Naturaleza era considerada por vez primera objeto de valoración por sí misma, al margen de toda dependencia. El positivismo, en cambio, llegaría a definir una interpretación tan materialista del mundo, que se hizo necesaria la presencia de nuevos ideales que compensaran las desilusiones a que estaba entonces abocado el hombre moderno. Surgirán en este contexto diferentes propuestas estéticas, que intentaron recomponer esa ruptura fundamental de comunicación existencial que se había establecido entre el hombre y su entorno natural. En el ámbito de la pintura, uno de los argumentos que mejor contribuyó a superar ese distanciamiento fue, precisamente, el género del paisaje. Era ésta una temática que había sido considerada desde muy antiguo, pero casi siempre subordinada a otros motivos más grandilocuentes. El paisaje, como único protagonista de una composición pictórica, sin afectación de presencia humana, surge en el siglo XIX de la mano de Constable, Turner, Bonington y los autores del Grupo de Barbizón, que determinaron trabajar al aire libre, inmersos en el espacio vertiginoso y cambiante de riscos y arboledas, estudiando directamente la luz y los estados atmosféricos, intentando aprehender el pulso del Universo, a través de la infi nita variedad de sus matices. 

Dinamizada por los fundamentos expuestos sobrevienen los trabajos que integran la muestra con que nos agasaja María Dolores. En todos y cada uno de ellos la evolución descrita decanta su reflejo, se reactivan aquellas secuencias dubitativas que incentivaron la formulación de estrategias para intentar comprender el espacio y las interrelaciones existentes entre los seres y objetos que lo habitan. 

¿Qué es el paisaje sino la proyección de nosotros mismos en el Cosmos? Todo a la medida del hombre... y lo demás, ¿no existe? ¿No existen ultrafrecuencias imperceptibles a nuestros parámetros auditivos?... que otros animales de este mismo planeta utilizan como habitual vehículo de comunicación. ¿No existen por encima y por debajo del espectro visible al ojo humano otras realidades —como el electromagnetismo—, otras formas que nosotros somos incapaces de percibir? Y lo cierto es que cuanto más extraño y distorsionado está el motivo, cuanto más irreconocible, más atractivo se nos insinúa a la mirada. El artista ha de distanciarse del modelo, de la realidad misma, una vez activada su inspiración; la pauta de creación no se debe tan sólo al método, sino también a la ventura de lo inesperado, de lo fortuito, produciéndose, a veces, una suerte de “concordancia afortunada” —pero no enteramente prevista—, de manera que esta concurrencia de factores de irracionalidad intervienen decisivamente en el acto de creación artística. Sólo así podemos concebir estos celajes imposibles, proyectados para el ensueño de la mirada, patentizados con una suerte de colorido atmosférico mediante ágiles pinceladas, con las que en toda circunstancia María Dolores recrea vigorosas luminiscencias en su obra. Las composiciones quedan resueltas mediante amplios trazos, de audaz determinación, procedimiento emparentado con la manera levantina de aplicar la pasta de color, de tal forma que los tonos permanecen puros sobre el soporte, apastelados, vibrando poderosamente su pujanza en la retina del espectador. 

Algunas de estas interpretaciones del paisaje, pese a estar realizadas al óleo o con técnicas mixtas, parecieran estarlo en el difícil menester de las vidrieras, como la edificante imagen que nos ofrece del Tajo de Ronda. 

Otra de las virtudes de estos trabajos reside en la originalidad de los encuadres, de tal forma que suelen disponerse los motivos escorzados, resueltos y alternados por secuencias de planos que se disponen a la luz o en penumbra, mediante acertados criterios constructivos. Las descripciones urbanísticas de María Dolores son precisas en la secuencia matérica de aplicación del color, en el estudio de las interacciones entre las luces y las sombras. Son paisajes habitados por la consecuencia humana, como aquellas espectrales imágenes romanas que nos mostraban vistas de calles, villas residenciales o puertos, y que sólo pretendían constatar las grandes obras de los hombres en contraposición a las de la naturaleza. Se nos describen perspectivas urbanas desérticas de personajes, tan desoladoras como los espacios recreados por De Chirico. El paisaje se densifica hasta convertirse en historia, en portador de unas fricciones, de unas experiencias ahora decantadas en el tiempo, en el contexto donde los procesos naturales y la obra humana miden sus fuerzas en un continuo devenir.


Mª Dolores Valiente
...y la Naturaleza dio vida a la Historia
Sala Mateo Inurria (Escuela de Arte)
Plaza de la Trinidad, Córdoba

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2/12/2011

Entornos de agua: Francisco Escalera en José Pedraza

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Francisco Escalera, Figura, E.P 91, (2011), 30x30 cm. mixta-lienzo
Redacción / Ars Operandi

A partir del sábado, 3 de diciembre, la Galería José Pedraza de Montilla presenta la segunda exposición de la temporada, dedicada en esta ocasión al pintor Francisco Escalera, quien ha agrupado una amplia selección de su última producción bajo el título Entornos de agua. La muestra se compone de veintisiete piezas de mediano y pequeño formato de la nueva serie Territorios de agua junto con la serie Estivalia la cual lleva desarrollando el artista desde 2006 y que con anterioridad ha sido mostrada en ciudades como Vitoria, León, Cartagena, Madrid, Sevilla, Cádiz y Elche. 

En ellas poderemos ver cómo "la pintura de Escalera adquiere un carácter vital y positivo, complementándose con una paleta más luminosa y colorista. Se trata de seres y entornos en los que hay una búsqueda de entender, analizar el paisaje costero en época estival y la relación del ser humano con espacios orgánicos cotidianos o aspectos arquitectónicos mas conceptuales, ya común en su anterior serie". El comunicado de la galería añade que "además existe una interacción de la propia experiencia vivida y recordada en el viaje teniendo como reflexión el agua con el paisaje circundante, utilizando esta como elemento pictórico y compositivo". 

Francisco Escalera (Córdoba, 1965) es un artista de amplia y reconocida trayectoria. Ha sido finalista en el Premio de Pintura BMW (Madrid 2004, 2005 y 2006) así como 1º Premio en el Certamen Nacional de Bellas Artes (Sevilla 2003), 1º Premio en el XI Certamen “Maestro Mateo” (Córdoba, 2003), 1º Premio en XXII Convocatoria “Pintor Sorolla” (Elda. Alicante, 2004), 1º Premio en el VI Premio de Pintura “Diario de León” (León, 2005), 1º Premio en el XVII Concurso Internacional “Cerezo Moreno” (Villatorres-Jaén, 2007), 1º Premio del II concurso “El agua y los ríos de Granada” de la Fundación Emasagra de dicha capital (2008), 1º Premio en XV Cartell de Premis Arts del Principado de Andorra (2009) y 1º Premio Fundación Teresa Rivero (Jerez de la Frontera. 2010), 1º Premio Concurso de pintura “Adour-Bidasoa” (Irún, 2011) entre otros. Su obra se encuentra representada en colecciones públicas y privadas de toda la geografía nacional y algunos países como Portugal, Alemania, Francia, EEUU, Colombia, Argentina, Egipto, entre otros, así como la Fundación de Arte Contemporáneo FOCUS-ABENGOA (Sevilla, 2003 y 2005), Caja Castilla la Mancha CCM (Toledo, 2006), Fundación Wellington (Madrid, 2007), Caja de Guadalajara (2007) y Real Sitio y Villa de Aranjuez (2007).

Francisco Escalera
 Entornos de agua
Inauguración 3 de diciembre, 12:30 h
Galería José Pedraza 
La Andaluza, 1, Montilla (Córdoba)
Hasta el 5 de enero de 2012

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1/12/2011

Homenaje a Antonio Povedano

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 Una instantánea del homenaje en la que aparecen, junto al monolito, de izquierda a derecha, Antonio Povedano Marrugat, hijo del pintor, María Luisa Ceballos, José Antonio Nieto y Manuel Concha. Foto: José Mª Palencia
Redacción / Ars Operandi

Organizado por el Círculo de Actividades Culturales, en el día de ayer se verificó el homenaje dedicado al pintor Antonio Povedano (1918-2008), consistente en la inauguración de un monolito erigido en el pasaje que lleva su nombre, sito al final de la avenida de la Arruzafilla, donde Povedano tenía su estudio. Mirando al sur, con la sierra a su espalda, el monumento, cuya piedra está horadada para dejar pasar los rayos de luz en recuerdo a sus vidrieras, muestra un autorretrato del pintor grabado en acero.

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Nueva cabecera: Daniel Palacios

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Redacción / Ars Operandi

Abrimos el mes de diciembre y cerramos el funesto 2011 con la nueva cabecera que, habitualmente, y de forma mensual, presentamos a nuestros lectores. En esta ocasión, la cabecera ha sido diseñada por el artista Daniel Palacios, a quien agradecemos cordialmente su colaboración, que hace la quincuagésimo sexta de esta iniciativa.

Daniel Palacios nació en Córdoba en 1981. Licenciado en Bellas Artes y con estudios de postgrado en Arte y Tecnología, Palacios asienta el corpus de su obra en la intersección entre arte, ciencia y tecnología. Ha mostrado sus trabajos en exposiciones como Synthetic Times en el Museo Nacional de Arte de China [NAMOC] y El discreto encanto de la tecnología en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo [MEIAC] en Badajoz, el prestigioso Neue Gallerie de Graz (Austria), el Zentrum für Kunst und Medientechnologie [ZKM] de Karlsruhe (Alemania) así como en la reciente Shelter, realizada el pasado septiembre en la  Künstlerhaus Bethanien de Berlín.

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