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5 ene. 2012

Córdoba, reflejo de Roma: Suburbio y periferia

por Desiderio Vaquerizo Gil 
Comisario de la exposición 

Mosaico con cuadriga procedente de talleres romanos, siglo III. (Museo Arqueológico Nacional). Fotografía: Archivo Fotográfico MAN. Nº Inv. 3602. Archivo del Museo Arqueológico Nacional

 La importancia de Córdoba como yacimiento arqueológico de primer orden, enorme complejidad y potencialidad sin límites es reconocida internacionalmente. Ejemplo paradigmático de ciudad superpuesta, ofrece al arqueólogo la posibilidad de abordar de forma diacrónica una de las secuencias estratigráficas más densas y completas del solar hispano, favorecida por su ocupación ininterrumpida desde el Calcolítico. Sin embargo, durante décadas, la Córdoba romana ha permanecido obliterada científicamente por el peso de la islámica (circunstancia que ha retrasado el conocimiento de su dinámica arqueológica, delineada con cierta profundidad sólo en los últimos veinte años). Del mismo modo, no es lo mismo hablar de la ciudad intramuros que del mundo suburbano, por cuanto ambos sectores respondieron a conceptos diferentes, aunque complementarios, que permiten, o mejor, exigen, un análisis independiente, abordado con claridad de objetivos tanto desde el punto de vista espacial como histórico. Y esa filosofía es la que ha guiado esta exposición: la información disponible en la actualidad sobre la Corduba de época romana es tan amplia que admite perfectamente y sin ningún tipo de menoscabo la compartimentación temática. 

Estatua sedente de la emperatriz Livia como Fortuna, procedente de Iponuba.-Baena, época julio-claudia. (Museo Arqueológico Nacional). Fotografía: Archivo Fotográfico MAN. Nº Inv. 20332. Archivo del Museo Arqueológico Nacional.

Toda ciudad romana establecía en el momento de su fundación una separación estricta entre el intramuros y el extramuros a través del sulcus primigenius, expresión material que guiaba el perímetro amurallado y solía tomar forma ideal en el pomerium, no siempre coincidente y límite claro entre el mundo de los vivos y el de los muertos, entre las actividades civiles, religiosas, comerciales y domésticas cotidianas y las nocivas y malolientes, los vertederos y los espacios de explotación agrícola. En los suburbia, el territorio inmediato a la ciudad, el paisaje cobraba una dimensión diferente, animado por las vías de entrada y salida a la ciudad que garantizaban el tránsito, trabajos industriales del más variado signo, algunas residencias privadas (en busca del terreno y las perspectivas, pero también de la escenografía, que habitualmente no les permitía el centro urbano), espacios recreativos y eventuales huertos o jardines (hortis, praediis), edificios de espectáculos que por sus dimensiones, sus exigencias infraestructurales por ser centro de reunión de miles de personas, o su carácter funesto, debían disponerse “al otro lado”, y, por supuesto, el mundo silencioso pero animado de los muertos, que se asomaban al de los vivos gritando en forma de tumbas más o menos monumentales, mármoles e inscripciones, sus ansias nunca bien satisfechas de memoria. 

Gladiador de terracota procedente de Córdoba, siglo II.  (Museo Arqueológico Nacional). Fotografía: Archivo Fotográfico MAN. Nº Inv. 1994/78/1. Archivo del Museo Arqueológico Nacional.

 Los suburbios, que no eran en definitiva sino una prolongación de la ciudad fuera de sus límites, funcionaron así, para bien y para mal, como espejos de la misma, respirando con ella; entendidos urbe y periferia como un todo en el que una parte no podía existir sin la otra. Demostrarlo es el objetivo fundamental de este bloque temático, donde hablamos de las diversas tareas que se desarrollaban en ámbito suburbano, ateniéndonos fundamentalmente al ejemplo cordubense. En cada uno de los momentos históricos que protagonizó, la imagen urbana de Córdoba obedeció a modelos externos, matizados por la tradición local; y también en todos y cada uno de ellos el espacio extramuros ejerció un rol de enorme importancia. Su evolución es, por consiguiente, la del propio centro cívico, de cuya contracción o expansión da cuenta a veces mejor que aquél mismo, habitualmente más castigado desde el punto de vista arqueológico. En este sentido, la morfología del recinto elegido para la exposición, ubicado precisamente junto al antiguo trazado de la via Augusta, permite recrear la impresión que experimentaría en su momento el viajero que llegaba a través de ella, cómo percibiría la ciudad desde el extramuros y la imagen que la colonia quería proyectar de sí misma como caput Baeticae.

Córdoba, reflejo de Roma 
Suburbio y periferia 
Sala Orive 
Huerto de Orive, s/n 
Martes: 18.00 h a 20.30 h. 
De miércoles a sábado: 10.30 h a 13.30 h - 18.00 h a 20.30 h. 
Domingos y festivos: 10.30 h a 14.00 h

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