3/5/2012

Pepe Espaliú. El eco de los últimos días


Four Provisional Suicides, 1989.
Hierro y algodón. Colección del CAAC
Depósito realizado por F.M.D. Foto: Jesús Alcaide

Jesús Alcaide/ Ars Operandi

Coincidencia no buscada o interferencia del destino, coinciden en estas fechas en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, las exposiciones de dos de los artistas cordobeses que en los años ochenta dieron pie al conocido como Grupo de Sevilla, que más tarde fueron relacionados con la revista Figura y el entorno de la galería La Máquina Española. 

Me refiero a la exposición Prólogos de Rafael Agredano, que hasta el día 13 de mayo presenta en varias salas del Claustrón Sur una mirada retrospectiva sobre su trabajo con el comisariado de Esther Regueira y a una selección de las piezas de Pepe Espaliú que forman parte de la colección del CAAC y otras que se encuentran en depósito, como la fundamental Four provisional suicides (1989) que podremos ver expuesta hasta el próximo mes de junio. 

Aunque compañeros de generación e incluso aliados en la construcción de Figura, las poéticas de Rafael Agredano y Pepe Espaliú, pronto mostraron las divergencias que avanzada la década de los ochenta se fueron produciendo en el entorno de la malentendida posmodernidad. Fría para unos, cálida para otros, pronto llegaron “los últimos días” como diría Brea para trazar el rastro de nuestro paso fugaz. “Nosotros los póstumos, nosotros los más efímeros”. 

Es difícil presentar la complejidad de la poliédrica obra de Pepe Espaliú en apenas ocho piezas, pero si que a través de ellas podemos seguir los trazos de su trayectoria a la manera de los “rastros de carmín” de Marcus, desde pinturas iniciales como El creyente (1986) hasta los conocidos Carryings (V y VII) fechados en 1992, pasando por los diez dibujos con que cuenta la colección del CAAC, dos piezas de la serie Santos (un dibujo y una escultura), un vídeo de la acción del Carrying realizado en San Sebastián y por último la pieza en depósito, Four provisional suicides, escultura en hierro y algodón, que presiente “la noche que se acerca”, la enfermedad y muerte de Pepe Espaliú. 


Carrying VII, 1992-1993, instalado en una capilla del Monasterio de la Cartuja
Colección CAAC. Foto: Jesús Alcaide
En la primera sala, los diez dibujos que aluden al rostro, la máscara y la ocultación, a través de la metaforización del caparazón de las tortugas, se enfrentan a una escultura de los Santos, realizada en cuero por artesanos cordobeses y un dibujo sobre conglomerado en el que Espaliú vuelve a los erráticos caminos de santidad a lo Genet, mientras en el otro eje de la sala, el falo-casa de “El creyente” mira frente a frente a la impresionante Four provisional suicides, probeta blanda que anuncia la enfermedad y la muerte, una instalación que nos muestra al Espaliú de madurez, el de los últimos días, el que anuncia ya los Carryings y las jaulas, los duelos de opuestos, el ruido secreto.

Dos de estos últimos, el Carrying V y VII aparecen instalados en el suelo de una de las capillas del Monasterio de la Cartuja, entorno religioso que nos recuerda dos de las instalaciones realizadas por Espaliú a finales de su vida, la instalación de las tres jaulas en el Hospital de la Venerable Orden III en Madrid y la acción Peter en la iglesia de Sant Paul en Londres, una antigua iglesia de marineros en la que Espaliú consiguió que los cojines sobre los que se arrodillan los fieles flotaran sobre las aguas, en una imagen de la pérdida de la fe y la creencia. 

En este caso, la instalación de los dos Carryings, en un entorno de exceso barroco como el de la Capilla del Monasterio de la Cartuja, potencia más la sensación de aislamiento de estas piezas íntimas y oscuras, pues si bien algunas piezas de esta serie han formado parte de importantes exposiciones en contextos artísticos, como la Bienal de Venecia del 2009 donde uno de los Carryings formó parte de la instalación realizada por Elmgreen & Dragset para la 53rd de la Bienal de Venecia, en entornos sagrados como este, con imágenes religiosas como verdugos vígias el discurso de Espaliú nos invita a refugiarnos en la oscuridad de sus palabras, el eco de los últimos días.

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6 comentarios:

Anónimo dijo...

Un lujo y un placer leer siempre ars operandi por su cañlidad y profesionalidad. Enhorabuena

Anónimo dijo...

quería decir calidad ¬¬

Anónimo dijo...

Enhorabuena por estos cuatro años de Información y buena crítica de arte

Anónimo dijo...

Gracias Richi por traernos noticia del depósito de Espaliú en el CAAC. Se echaba en falta el eco destilado de tus palabras y más tratándose de un santo de tu devoción.
A.L.P.V.

Paco Muñoz dijo...

Extraordinarias entradas. Gracias.

Anónimo dijo...

Un gusto leerte, Jesús. Ahora apetece mucho mas disfrutar del arte de Espaliu