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7 de jun. de 2012

Réquiem por la sala Puertanueva

Exterior de la sala Puertanueva de Córdoba. Foto: Manuel Muñoz
Redacción / Ars Operandi
 
Hace ahora un año se clausuraba la última exposición de la programación de la sala Puertanueva de Córdoba. Se trató de Sucio y limpio, la muestra individual del artista jerezano, afincado en Córdoba, José María Baez. Desde su clausura, la sala sólo ha abierto sus puertas para cumplir con el compromiso de servir de sede a la exposición del premio Pilar Citoler. Se trunca así una trayectoria que se inició hace nueve años y que ha reunido en la sala del antiguo Convento del Carmen a grandes nombres del panorama artístico nacional e internacional. 

La sala Puertanueva surge en 2004 por iniciativa conjunta de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí y de la Universidad de Córdoba ante la necesidad de dotar a la ciudad de un espacio donde llevar a cabo una programación estable de arte contemporáneo que pretendió, según afirmó el entonces Rector, Eugenio Domínguez, “indagar propuestas que permitan al espectador entrar en contacto con las inquietudes de la plástica contemporánea”. A esta iniciativa se sumó el mecenazgo de la Fundación El Monte, después Cajasol, que acaso para contrarrestar el excesivo peso de la tradición en la programación cultural de la caja de ahorros local, manifestó “el firme propósito de trabajar conjuntamente para la promoción y difusión del arte contemporáneo”. En 2008 se incorpora al convenio el Ayuntamiento de Córdoba en un intento de saldar el déficit en cuanto a programación de arte actual que padecía la ciudad en el camino de la capitalidad europea de la cultura. 

Catálogos de exposiciones realizadas en la sala Puertanueva. Foto: Ars Operandi
 En estos ocho años la sala Puertanueva ha logrado hacerse un hueco dentro de la oferta de espacios de difusión de arte contemporáneo en nuestro país. Sus casi cuarenta exposiciones avalan una trayectoria que ha sabido compaginar en igual medida la atención a los contextos nacional e internacional con el apoyo a la creación y el comisariado de arte local. Ejemplo de estas prácticas fueron el ciclo de exposiciones –Desdibujados, Discursos interrumpidos, Rock my illusión o Confabulaciones– que incluía trabajos de autores cordobeses como Espaliú, Parody, Salido o Galiot junto a figuras relevantes del panorama internacional como Joan Brossa, Dennis Oppenheim, Dan Graham, Leonel Moura o Priscilla Monge. La sala Puertanueva albergó también una nutrida serie de exposiciones colectivas de carácter argumental –Mayo del 68, Grande Hazaña, La performance expandida, que de la mano de comisarios como Michel Hubert, Mariano Navarro o Margarita Aizpuru trajeron hasta nuestra ciudad obras de artistas como Wolf Vostell, Marina Abramovic o Yasumasa Morimura. Al mismo tiempo, otra línea de trabajo se encargaba de reivindicar mediante exposiciones de carácter individual a figuras referenciales como el cordobés Rafael Agredano o el fotógrafo almeriense Carlos Pérez Siquier. Puertanueva ha sido también el escenario de algunas de las exposiciones colectivas de arte cordobés más significativas de los últimos años –Un nuevo comienzo, Tú o nadie o CO'04– sirvieron para tomar el pulso a la creación local y constituyen ahora un magnífico testimonio de la emergencia de nuevas generaciones de artistas en nuestra ciudad. Especial relación ha mantenido la sala con la coleccionista Pilar Citoler de quien se mostró una selección de su colección Circa XX que contaba con obras de algunos de los grandes maestros del siglo pasado como Picasso, Bacon o Hockney. Además la sala Puertanueva ha sido sede de las seis ediciones del premio de fotografía que lleva el nombre de la coleccionista y que ha traído a nuestra ciudad las obras de más de un centenar de artistas de España y Europa.

A día de hoy, la falta de iniciativa por ambas partes,  Fundación Botí y Universidad, para prorrogar el convenio de colaboración deja en dique seco al único espacio con programación estable de arte contemporáneo en nuestra ciudad. La parálisis actual de la sala se acentúa, si cabe, por la ausencia  de compromisos expositivos para la próxima temporada. Tras el nombramiento por parte del gobierno provincial de un Consejo Rector muy alejado en su mayoría de los planteamientos de la contemporaneidad artística, no se le conoce a la Fundación Botí actividad significativa alguna. Prueba de su inacción es la demora en el nombramiento de la Comisión Técnica, órgano que habría de dictaminar cuantas iniciativas lleve a cabo la Fundación y cuyos informes son necesarios para poder sacar adelante asuntos como el Programa Anual de Actuación o los proyectos de artes plásticas que puedan solicitar los municipios de la provincia. No ha habido cambios en el puesto de  gerencia donde Diego Ruiz Alcubilla ocupa el cargo en funciones desde su inicios aunque la falta de confianza política se hizo manifiesta con la publicación de informes de Intervención que cuestionaban los gastos de funcionamiento de la Fundación. Estos informes, que calificaban de irregular la gestión y que no han sido rebatidos por parte de la institución, ponían en cuestión incluso comportamientos aceptados por su especificidad en las instituciones culturales como son la elección de comisarios y artistas sin convocar concurso público o la posibilidad de que varios autores puedan firmar el catálogo de una exposición. Los informes de Intervención han resultado, a la postre, la coartada perfecta para poder desarbolar al organismo sin que se produzca reacción aparente por parte de una comunidad artística que asiste resignada al desmantelamiento progresivo de las políticas de apoyo y difusión. 

Instalación en la sala Puertanueva del peruano Aldo Chaparro para Rock my illusion. Foto: Manuel Pijuán
La llegada de la nueva corporación al Palacio de la Merced ha supuesto un giro notorio en las políticas culturales. La primera iniciativa llevada a cabo en este sentido ha sido el desmontaje de los espacios expositivos  –las salas Arpillera y Galería Alta– con los que contaba la institución, y que han sido sedes de las más relevantes revisiones históricas del arte cordobés del pasado siglo, como las dedicadas a Romero de Torres, Mateo Inurria, Rodríguez Luna, Rafael Botí, López Obrero o Pedro BuenoEl organismo de la Diputación que tiene encomendada la gestión, promoción y difusión de las artes plásticas, la Fundación Rafael Botí, languidece sin carga de trabajo significativa desde la llegada del diputado pontanés Antonio Pineda a la Delegación de Cultura. Los sucesivos recortes en los presupuestos de los últimos años de gobierno socialista habían  llevado ya a la institución a la supresión de las becas de creación y ayudas a la producción, pioneras en Andalucía, y en funcionamiento desde mediados de los noventa. Estas becas y ayudas sirvieron, en su momento, de acicate para un buen número de artistas, entonces emergentes, y ahora convertidos en valores sólidos de la creación cordobesa como es el caso de Manolo Bautista, Fernando M. Romero, Jesús Pedraza o M. A. Moreno Carretero. En la actualidad la Fundación Botí no gestiona ningún tipo de becas o ayudas para artistas y desde la Delegación de Cultura se han descargado de esta responsabilidad acogiéndose a un convenio entre la Fundación Viana y BBK por el que dos artistas cordobeses realizarán una estancia de un mes en la Fundación Bilbao Arte de la capital vizcaína. Del resto de actuaciones puestas en marcha poco o nada ha trascendido. Las únicas manifestaciones públicas que se conocen apuntan a la continuidad del programa Periféricos aunque la aportaciones se verán reducidas como en el caso de la próxima edición de Scarpia.

Sobre el horizonte de la Fundación se sitúa la apertura, tras más de seis años de obras, del Centro de Arte Rafael Botí. El nuevo espacio que se construye en la calle Manriques y en el que se ha invertido más de un millón de euros albergará en los casi 1.700 metros construidos espacios expositivos, de almacenamiento y dependencias administrativas. El proyecto museográfico ha sido redactado por Paco Pérez Valencia y propone albergar parte de la colección de fondos de la institución además de exposiciones de carácter temporal. Desde la Diputación se asegura que se pondrá en marcha a lo largo de este mismo año aunque hasta el momento no se ha convocado concurso alguno para su puesto de dirección. Según establece  el Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneo suscrito por las asociaciones del sector del arte y el Ministerio de Cultura, la elección de los directores de los centros de arte habrá de realizarse mediante el procedimiento de concurso.  El documento no tiene carácter normativo y sólo supone compromisos para aquellas instituciones que lo hayan asumido. El Ministerio de Cultura hizo propias estas buenas prácticas y animó a que las administraciones autonómicas y locales las adoptaran.

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7 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Digo igual que cuando muere un artista, el cierre de una sala de exposiciones es una puñalada a la cultura.

Pedro dijo...

Córdoba se está quedando como uno desierto de cultura contemporánea...

Hernan dijo...

Es vergonzoso comprobar cómo nos quedamos esperando impasibles a que vengan con un hacha a talar la infraestructura cultural. No entiendo esta pasividad. Como ciudadano EXIJO inversión en cultura y en arte contemporáneo. ¿Dónde queda aquello de "la Cultura como motor de la economía cordobesa"? Otra patraña más para el 2016. Gracias por el artículo, tan necesario.

Anónimo dijo...

Sala? Pero si yo creía que era el laberinto del minotauro, perdón los pasillos de un salón de actos

rn dijo...

Creo que habéis sido injustos al olvidar la única exposición realizada "Tesoros Marianos. María Maestra de la fé". Un magnífico ejemplo de museografía y de catequésis plástica

Anónimo dijo...

La cultura es la manera en que el hombre afronta los retos de su tiempo, no cabe duda que hoy la cultura de Córdoba pasa por el espectáculo, cofradiero, futbolero , mirón , apático , conservador . menos mal que existen minorias crlticas, capaces de hacernos pensar a otras minorias que por lo menos consiguen cabrearnos.

Anónimo dijo...

La Sala Puerta Nueva es de la Universidad de Córdoba, no?. ¿Cómo cierran una sala con importante reconocimiento a nivel nacional por sus exposiciones comisariadas por falta de presupuesto y siguen la batalla con el tema de la Colección Citoler?. ¿Acaso si hay presupuesto para mantener esta colección y no lo hay para apoyar y difundir el arte contemporáneo como se venía haciendo desde Puertanueva tal y como re recoje en este artículo?. ¿O cual es el interés verdadero en esa colección?. Luz y taquígrafos. Transparencia ya¡¡¡