30/5/2012

Andarse por las ramas del arte. Nacho Criado en el Retiro


Aspecto de la exposición de Nacho Criado en el Palacio de Velázquez. Foto: Joaquín Cortes/Román Lores. MNCARS, 2012


A. L. Pérez Villén/ Ars Operandi


Reconozco que la primera impresión te echaba para atrás, lo mismo que podría sucederle a quien se topase con nuestro querido Paco Aguilera Amate, se trataba de aguantar el embate y esperar que el trato dejase de ser ofensivo y terminase convirtiéndose en camaradería. Había que tener paciencia pero merecía la pena. Igual solía pasar con otro artista cordobés también desaparecido, Paco Serrano, pero hoy no quiero hablar de artistas cordobeses, aunque a este último habría que comenzar a rendirle no ya un homenaje –que seguro detestaría y rechazaría- como una necesaria puesta en valor de su obra. De quien quiero hablar es del andaluz Nacho Criado, que como a los mencionados le sobraba aspereza y soberbia en el trato. Tenía información suficiente para saber cómo comportarme, sabía de la importancia de su obra (germinal) para el arte conceptual español; o dicho con términos coetáneos a su puesta en circulación, para los nuevos comportamientos estéticos (Marchán Fiz). Y ante todo le interesaba el proceso del arte -se notaba en la forma de dar a conocer su trabajo- no ya la obra terminada, que también, sino las maniobras que convergen en los procesos de pensar el arte, crearlo, mostrarlo, discutirlo, interpretarlo…

 Pues eso, que lo tenía casi calado, necesitaba tenerlo porque de hecho íbamos a compartir junto a otras personas vinculadas al arte contemporáneo una jornada completa en un pueblo de Huelva (Moguer de la Frontera). Y allí fue donde lo descubrí como persona, hablándome de sus escapadas a Venecia –donde tenía asuntos amorosos que resolver- equilibrando esa imagen de creador adusto y polemista nato (sus intervenciones en los debates de Cruce eran antológicas), de artista seguro de sus convicciones, inquebrantable, culto y un punto petulante. En cualquier caso fue uno de los abanderados del arte conceptual español por más que él no aceptase dicha filiación; en realidad rechazaba toda clasificación y a lo más que transigía era a admitir el término procesual, refiriéndose con ello a la labor que el paso del tiempo obra en la elaboración de la obra. Es cierto que su trabajo genera una obra por lo general abierta, no sólo a su recepción como a la propia configuración material, física y objetual. Y es precisamente este aspecto, el de la colaboración de lo fortuito, lo azaroso o lo que queda fuera del ámbito de la autoría, el que ha servido para titular el proyecto expositivo –Agentes colaboradores- que el M.N.C.A. Reina Sofía lleva a cabo en sus salas del Retiro (Palacio de Velázquez y Palacio de Cristal). 

De trampas y mentiras, 1999. Escultura de hierro. Colección particular Foto: Joaquín Cortes/Román Lores. MNCARS
Comisariadas por Remo Guidieri, las exposiciones constituyen un repaso antológico por cuatro décadas de trabajo, en las que se exhiben alrededor de un centenar de piezas, con la peculiaridad de que las correspondientes al Palacio de Cristal son las mismas que el artista presentase hace unos veinte años de la mano de Simón Marchán Fiz. Esta ocasión no se puede perder –en Andalucía tuvimos mala suerte, el CAC de Sevilla no pudo solventar el contratiempo de la enemistad surgida entre el artista y su comisario y la exposición se fue al garete- tampoco es que se vaya a agotar Nacho Criado con las exposiciones del Retiro, está claro que queda mucho por desbrozar y que dicha labor debiera abordarse entre nosotros, en Andalucía, mientras tanto nos queda la satisfacción de que el proyecto viaja a Sevilla a finales de año. Por supuesto que merece la pena la visita a los palacios del Retiro, vamos a toparnos con fotografías, esculturas, instalaciones, vídeo, maquetas, bocetos... Hay que dejarse llevar y empaparse, no son obras realizadas para agradar, no son ejercicios a la caza de la belleza, son tentativas materiales de una persona que se plantea cuestiones relacionadas con la autoría artística, el comportamiento de los materiales a lo largo del tiempo, el papel del azar en la configuración del arte, la dialéctica entre lo erigido (objeto de arte) y lo que permanece en el umbral de su materialización, entre la fábrica del arte y su oriunda ruina. 

 Jiennense de nacimiento (Mengíbar, 1943) Nacho Criado reside en Madrid desde los veintitantos, donde vendrá a morir en 2010, después de haber obtenido en los últimos años los galardones de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Nacional de Artes Plásticas. Activo desde finales de los sesenta, su obra podría encajarse entre diversas tendencias pero sería una pretensión además de resultados inciertos poco lúcida, más vale adscribir determinadas series o piezas aisladas a algunas de aquellas que englobar su trabajo en una sola. Así podríamos decir que su obra está cercana al universo del povera, por la elección de los materiales -sobre todo en su primera época- y por la impresión de fragilidad que inspiran algunas piezas; que participa de los procesos que cursan en torno al minimalismo, por la reducción formal y la economía de medios que aplica y por la sucinta dinámica de materialización con que se desenvuelven sus obras; podríamos decir que es arte conceptual, por la primacía de la idea frente a la objetualización... Pero el universo de Nacho Criado no se cierra entre palabras, máxime cuando éstas pretenden acotar el sentido. Si en cualquier obra de arte la experiencia directa de ella resulta insoslayable para aspirar a penetrar en su círculo, en el caso de Criado lo es además por otros medios. Quiero decir que su obra no se abre en un primer encuentro –una cita que no se puede eludir- sino que necesita de sucesivas aproximaciones para asistir a su despliegue.

Vista de la exposición de Nacho Criado en el Palacio de Velázquez. Foto: Joaquín Cortes/Román Lores. MNCARS, 2012
No podría ser de otra manera porque el artista no apunta en una sola dirección, ya hemos dicho que le gusta andarse por las ramas... del arte y hacernos partícipes de sus impresiones, mostrarnos el envés de toda creación, su ruina, física y conceptual -No es la voz que clama en el desierto (1990) y Paisajes endémicos (1992)-, guiarnos los pasos hasta hacernos descubrir las cicatrices del alma –realizó varias performances, en particular a comienzos de su trayectoria, también cine experimental, del que se proyectan tres obras- y rendir homenaje a artistas singulares del siglo pasado : Duchamp, Rothko, Beckett, Ives Klein, Beuys, ZAJ... Por otra parte, lo que se muestra en el Palacio de Cristal constituye casi un viaje en el tiempo porque vuelve a exhibir lo que veinte años atrás presentó el artista. Recuerdo que eran los primeros 90 y todavía era muy pronto para abandonar la celebración de la década anterior, esa larga resaca de euforia de la movida, de libertades democráticas y de vida moderna a raudales, esa legitimación de la pintura (neoexpresionista) como única vía de escape de la realidad. Era pronto para volver al duro banco de los setenta (al arte conceptual y sus derivados), a la cruda faz de un compromiso (artístico) que fuese más allá de la impúdica y gratuita exhibición del YO. Era pronto, sin embargo Criado no guardó turno y nos obsequió con la inolvidable Piezas de agua y cristal (1991). 

Nacho Criado. Agentes colaboradores 
Palacio de Velázquez y Palacio de Cristal, Madrid 
Hasta el 1 de octubre de 2012

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27/5/2012

Las confesiones de un adicto al arte en la Ermita de la Candelaria


Un aspecto de  Discursos interrumpidos, comisariada por Pérez Villén para la Sala Puertanueva en 2005.
Redacción / Ars Operandi
 
El próximo martes día 29 de mayo, a las 20:30 horas, A. L. Pérez Villén, colaborador de Ars Operandi, participa en el ciclo de conferencias de la Ermita de la Candelaria que promueve la Fundación Bodegas Campos con una charla en la que confiesa su adicción al arte. Doctor en Historia del Arte, becario investigador del Ministerio de Cultura, ha colaborado con el M.N.C.A. Reina Sofía (Madrid), El C.A.C. y el Museo Picasso de Málaga. Crítico de arte, escribe desde los 80 en Diario Córdoba y desde los 90 en la revista Lápiz. Comisario independiente, ha organizado exposiciones para Ayuntamiento, Diputación y Universidad de Córdoba, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y la Fundación El Monte de Sevilla y el Palacio Episcopal de Málaga, entre otras instituciones. Es autor del primer texto monográfico sobre Equipo 57, coautor del manual de referencia Arte Contemporáneo Córdoba, 1957-1990 y responsable del ciclo de exposiciones colectivas que han contextualizado la creación cordobesa de los últimos años: Encrucijadas; Geometrías en suspensión; Figuras contaminadas; En pausa, ficciones del natural; Paisajes de la pintura; Máscaras, camuflaje y exhibición; Confabulaciones; Discursos interrumpidos y El resto. Superfluos y utópicos

En su intervención Pérez Villén reconoce abiertamente tanto la impudicia y el narcisismo como la liberación que supone confesar una adicción, en su caso al arte y más concretamente al arte contemporáneo. La finalidad de estas Confesiones de un adicto al arte es la de proyectar una mirada atrás para contemplarse en el espejo de la imaginación y la memoria. Una mirada que le servirá para darse cuenta de que no está solo en escena, que hay otras personas, compañeros de viaje. Artistas en los que se ve reflejado, artistas con los que ha compartido la visión. Artistas de cabecera y amigos artistas. 

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26/5/2012

Franz Roh. El collage como arma


Franz Roh en la Sala Vimcorsa. Foto: Sonia Corzo
José Álvarez / Ars Operandi

De entre las diversas funciones que desempeña el arte  experiencia estética, terapéutica, propagandística o nihilista, entre otras , la capacidad de condensar la realidad de nuestro entorno en la obra de arte es una de las posibilidades más apasionantes para ser abordadas por el espectador. Son obras de arte que, independientemente de sus valores intrínsecos como objeto artístico, desempeñan una función metabolizadora del proceso histórico, convirtiendo la energía externa  el acontecer  en energía propia. Surgen así creaciones que trascienden las funciones anteriormente señaladas, quedando como hitos metafóricos gracias a estas cualidades. La balsa de la Méduse, Los fusilamientos del 3 de mayo o La Libertad guiando al Pueblo nos sirven como ejemplos de cómo la obra de arte puede adquirir toda una serie de connotaciones capaces de reproducir y explicar el mundo del que surgen. Son ejemplos comúnmente reconocidos, elocuentes, románticos y apasionados, que encuentran equivalentes en el siglo siguiente, con otros lenguajes radicalmente distintos a los de la pintura heroica, obras de arte que, además, se erigen en iconos de su tiempo. Las latas Campbell, por ejemplo. Esta función del arte puede incluso provenir de no-artistas como Franz Roh. Es el paradigma del Zeitgeist.

Franz Roh surge en un periodo especialmente atractivo como es la primera mitad del siglo XX, en el que la ruptura con la realidad circundante por parte del arte cristaliza y en el que se suceden con una velocidad de vértigo la mayoría de los lenguajes que conforman el arte del siglo. La rotura de las amarras con las que el arte se sujetaba a la naturaleza es una ruptura que ha supuesto sin duda un alejamiento evidente por parte de gran parte del público espectador hacia los lenguajes contemporáneos  sobre todo a los no narrativos , pero que ha dotado a la obra de arte de una riqueza insospechada hasta entonces, equivalente a lo que el estructuralista Gérard Genette ha definido en su ámbito literario como intertextualidad. La obra de arte por si misma y en relación con otras, y como fenómeno de su tiempo, nos permite a los espectadores ejercer también una función creativa, a través de la recepción de la obra de arte y su interpretación. Los collages de Franz Roh cumplen estas funciones: condensan el momento histórico sin ser meros reflejos, sino que ofrecen una serie de signos  imágenes, títulos que permiten al espectador reunir de nuevo las piezas del collage para reinterpretarlo. Y Franz Roh lo hace de una forma magistral, teniendo en cuenta su carácter de no-artista, y que lo aleja de propuestas formalmente similares como las de su coetáneo Max Ernst. En Der Exotismus wird beschossen (El exotismo será bombardeado), uno de los cuarenta y un collages expuestos en la Sala Vimcorsa, observamos un paisaje visto desde la cubierta de un buque de guerra alemán, en el que la dotación de artilleros se muestran en combate. Al fondo, la posición bombardeada: la cara sonriente de un mongol, recortada y pegada donde originalmente aparece el buque enemigo. Realizado en 1935, el mismo año en el que se aprueban las llamadas Leyes de Núremberg de Pureza Racial, la obra resume de este modo una de las principales obsesiones del régimen nazi imperante en Alemania desde dos años antes. Pero las morsas que aparecen en la composición asistiendo en cubierta como espectadoras, y que ahora nos divierten cuando vemos en ellas al Reichsmarschall Göring o cualquier otro jerifalte nazi, no fueron vistas del mismo modo por los nuevos dueños de Alemania. Franz Roh fue encarcelado y su obra pasó a engrosar las listas del Entartete Kunst, el arte degenerado. 

Franz Roh. Der Exotismus wird beschossen (El exotismo será bombardeado). Ca.1935

Franz Roh, nacido en Apolda (Turingia) en 1890 y fallecido en Múnich en 1965, es uno de los personajes que mejor representan el convulso, violento y a la vez extraordinariamente fértil periodo histórico europeo de entreguerras. Historiador del arte, crítico y fotógrafo experimental, su aporte teórico ha sido fundamental en el desarrollo del arte contemporáneo. Tras doctorarse bajo la dirección de Heinrich Wölfflin, la ruptura con su maestro fue ejemplar, abandonando la Teoría de los estilos para definir una nueva forma de expresión surgida de las cenizas de la I Guerra Mundial y del Expresionismo, que llamó Realismo Mágico (1925), y que posteriormente cambiaría por el de Nueva Objetividad (1958). Roh detectó que pintores post-expresionistas como Otto Dix, George Grosz o Max Beckmann habían abandonado las formas propiamente expresionistas, desfiguradas o directamente inexistentes, y las habían sustituido por visiones nuevas de la realidad, personales pero referenciales, en una aparente contradicción entre el apego a la realidad (realismo) y su disolución (lo mágico). Este "retorno al orden" es efecto de la I Guerra Mundial, y es visible no sólo en la mutilada Alemania. Recordemos que Picasso, por ejemplo, en estos mismos momentos se encuentra en un paso intermedio clasicista entre la superación del cubismo y su periodo surrealista.

Tras la publicación de Nach Expressionismus: Magischer Realismus: Probleme der neusten europäischen Malerei (Postexpresionismo: los problemas de la nueva pintura europea) en 1925, que Ortega y Gasset haría llegar al mundo hispano en 1927 publicando la obra como suplemento de Revista de Occidente, Franz Roh abordó la teoría de la fotografía en el ensayo Foto Auge, que redactó tras asistir a la exposición Film und Foto, llevada a cabo en 1929 en Sttutgart, y que sirvió como escaparate de la corriente fotográfica de la Nueva Visión, que, como nueva objetividad, abandonaba los planteamientos pictorialistas anteriores. Roh ya había realizado por entonces su primera exposición fotográfica (1920), en la que había desarrollado su interés por el fotomontaje, un interés por la apropiación y transformación de imágenes que trasladó al entonces floreciente arte del collage. Roh nos aporta asimismo una nueva visión desde el momento en que interpretamos nosotros en última instancia la obra de arte, descubriendo sin reservas lo que hasta entonces se encerraba en los aspectos formales de la obra. El interés de Franz Roh por la práctica artística y por la interpretación de la obra de arte le llevó a explorar tanto el arte experimental como las obras de los no-artistas en el sentido convencional del término, interés que se retomaría a partir de los años 40 y que llevaría a la acuñación del término Art Brut por Jean Dubuffet.

Franz Roh. Lasst das Licht den Robben leuchten, da es die Menschen nicht wollen (Deja que la luz ilumine a las Focas, ya que los Hombres no la quieren). 1930.

La muestra Franz Roh. El collage años 30, que podemos contemplar hasta el 22 de julio en la Sala Vimcorsa, nos permite comprobar de forma práctica las posibilidades que el arte ofrece como disciplina abierta a la interpretación, a la vez que nos muestra su capacidad de subversión. Comisariada por Guillermo de Osma y Hernando Pérez, la exposición reúne más de cuarenta collages de Roh realizados entre 1930 y 1945 junto a otros de los españoles Adriano del Valle, Benjamín Palencia y Alfonso Buñuel surgidos en los mismos años y que muestran la conexión existente en los primeros años 30 entre el arte español y el europeo, conexión que sería interrumpida a partir de 1939. La muestra, producida por Vimcorsa junto a Tenerife Espacio de las Artes, reúne la más importante colección de collages conservada de Franz Roh, procedentes de la galería neoyorquina UBU y la Galerie Berinson de Berlín. Aunque la práctica del collage por Roh se remonta a los años 30, hubo que esperar hasta 1961 para ver públicamente estas series de obras, primero en la galería Otto Stangl y, dos años más tarde, en la galería Parnass de Wupepertal, ambas en Munich. 

Lejos del concepto de "exposición espectáculo", Franz Roh. El collage años 30 es una muestra coherente e ilustrativa que colma las expectativas de los aficionados, demostrando de este modo que es posible la programación de calidad con los ajustados presupuestos a los que la situación obliga, y que sirve igualmente a los propósitos lúdicos y didácticos que debieran emanar desde la gestión pública hacia el mayor número de público posible.


Franz Roh. El collage años 30 
Sala Vimcorsa 
C/ Ángel de Saavedra 9, Córdoba 
Comisariada por Guillermo de Osma y Hernando Pérez 
Hasta el 22 de julio

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25/5/2012

Miguel Rasero en la William Thuillier de Londres


Collage de Miguel Rasero en la galería William Thuillier
Redacción / Ars Operandi

El artista Miguel Rasero (Doña Mencía, Córdoba, 1955) presenta en estos días en la galería William Thuillier de Londres una selección de trabajos agrupados temáticamente en torno al género de la naturaleza muerta. Se trata de una revisión de los collages que el artista ha venido realizando desde finales de los ochenta y con los que se dió a conocer en la escena artística nacional e internacional. Bajo el título Spanish Still Lifes, Rasero inicia su andadura con la galería William Thuillier, radicada en distrito londinense de Mayfair y especializada fundamentalmente en obra de los viejos maestros de la pintura británica y europea.

La obra que  Miguel Rasero presenta en Londres emparenta, según menciona la Hispanic Society, con la rica tradición del bodegón  español  –Sánchez Cotán, Arellano, Zurbarán– además de contener claras referencias a artistas como Braque, Picasso y Juan Gris. "Sus armonías de colores vibrantes marrones profundos, grises, azules saturados y el rojo brillante ocasional, resuenan con el paisaje de Andalucía, tierra natal del artista". Rasero irrumpió en el panorama del arte español de los años ochenta con unos collages que catapultaron al artista de Doña Mencía a lugares neurálgicos del arte contemporáneo como Nueva York o Basilea. Como apunta Óscar Fernández, con la revisión de un género de nuevo puesto de moda por aquellos años como fue el de las naturalezas muertas, Miguel Rasero "descubría a partir de Cézanne, un universo propio que él calificó como De Vegetabilibus , y en el que los tubérculos, las raíces, los tallos y los frutos nos descubrían las trampas del paso del tiempo, la caducidad de todos nuestros deseos". Francesc Miralles, por su parte, habla de "pintar con papel" en alusión a estas obras, de las que afirma que "marcaron un hito en la historia de esta técnica". La misma opinión comparte María Lluisa Borrás, para la que "pocos artistas han llevado tan lejos la técnica del collage, pocos han conseguido hacer de él un medio de expresión, un lenguaje, casi se diría que una paleta". Para la recientemente fallecida crítica de arte catalana las citas son obligadas, "los cubistas y por supuesto dadá, como Hanna Hóch, Hausmann, Heartfield y desde luego Schwitters".
Collage de Miguel Rasero 
Nacido en Doña Mencia y formado artísticamente en Barcelona, Miguel Rasero ha realizado exposiciones individuales en salas de Europa y América además de hacerlo regularmente en las galerías Trama y Trece de Barcelona. A nivel internacional destacan las muestras realizadas en la Galería Etienne de Causans de París, en la Philippe Guimiot Art Gallery de Nueva York y de Bruselas o en el Museo Pedro de Osma de la capital del Perú. Su obra  puede encontrarse en las colecciones del Museo de Arte Moderno de Barcelona, La Caixa, Travelstead de Nueva York o en la Banca Rotschild de Zúrich (Suiza). A pesar de haber desarrollado su carrera  fuera de Córdoba,  Rasero ha mantenido una estable relación artística con la ciudad que data de 1991, año en el que Pérez Villén lo convoca para participar en Imágenes de los ochenta, que formó parte de la revisión Córdoba, Arte Contemporáneo 1957-1990. Posteriormente en 2002 vuelve a contar con él para En Pausa. Ficciones del natural, la colectiva sobre el género de la naturaleza muerta realizada en el Palacio de la Merced. El mismo año, la Diputación Provincial le dedica una exposición individual y edita una monografía sobre su obra. En 2004 participa en CO'04 la colectiva que conmemoraba el cuarenta aniversario del Salón Córdoba. En 2009 vuelve a mostrar su obra individualmente, esta vez en la sala Puertanueva, bajo el título Elogio de las orquídeas. Su última comparecencia hasta el momento ha venido de la mano de Michel Hubert Lepicouchè y Óscar Fernández, comisarios de Paradeisos, la muestra en la que dieciseis artistas internacionales interpretaron la cultura del aceite.

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23/5/2012

Ars Operandi Videos. Las tentaciones de San Antonio. José María Córdoba. Galería Carmen del Campo, 2008


Redacción / Ars Operandi

Coincidiendo con la doble exposición que José María Córdoba muestra en estos días en Marbella, incorporamos al archivo de Ars Operandi el video que documenta la exposición que realizara el artista cordobés  en la galería Carmen del Campo de nuestra ciudad en la primavera de 2008

Bajo el título Las tentaciones de San Antonio, Córdoba reunió una serie de óleos, aguafuertes, aguatintas, serigrafías y  dibujos que tenían a  la obra homónima  de Gustave Flaubert como fuente de inspiración.  Las tentaciones eróticas, de poder y conocimiento que hubo de sufrir el santo son interpretadas en clave alegórica por el artista en un homenaje a la historia de la pintura y en especial a las vanguardias históricas.

Según apunta María José Serrano en el texto editado con motivo de la muestra, José María Córdoba "continúa representando la figura del ironista, trenzando en un espejismo simbólico las diferentes posibilidades narrativas que ofrece una obra, ampliando sus significados contiguos y flotantes, jugando en los márgenes del texto y volatilizando la rigurosidad de los conceptos, alterando los significados, fabulando, deconstruyendo, creando metáforas y alegorías. Para la Doctora en Estética, en el proceso de construcción de estas obras, José María Córdoba "ha trabajado con muchos conceptos y no lo tenía muy difícil, dado que en este mundo de consumo y de fabricantes de deseo todos son tentaciones".

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El Beaubourg... un gran refugio. Sobre el Centro Pompidou

TRIBUNA ABIERTA
Estructura metálica del Beaubourg. Fotograma del film de Richard Copans

El 31 de enero de 1977 se abría al público el Centro Georges Pompidou de París, llamado “el Beaubourg”. Se comenzó a construir en 1970 como modelo de regeneración de un enorme espacio urbano, la explanada Beaubourg, un vacío creado en 1930 y convertido en los años sesenta en un estacionamiento de 18.000 metros cuadrados. En el siguiente artículo, Carmen Mayorgas explora el que sigue siendo uno de los museos más visitados del mundo. 


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18/5/2012

El bosque de la memoria. María Ortega Estepa en Carmen del Campo


Aspecto de la exposición de María Ortega Estepa en la galería Carmen del Campo. Foto: Ars Operandi
Redacción / Ars Operandi.

La artista María Ortega Estepa (Córdoba, 1983) presenta desde hoy en la galería Carmen del Campo de nuestra ciudad una selección de trabajos recientes que reúne bajo el título Sus raíces transformaron la tierra. Se trata de una serie de collages, esculturas con elementos vegetales, maderas pirograbadas, dibujos y pinturas que pretenden "invitar al espectador a penetrar en un rincón de mi espacio interior concibiendo la expresión artística como un viaje, como una reflexión sobre nuestro lugar en el mundo y la existencia. Con esta obra desea rememorar el pasado de sus abuelos "construyendo una autobiografía que no tiene carácter narrativo, sino vivencial". Para la artista cordobesa esta evocación del pasado se encuentra "impregnada de una atmósfera de momentos vividos, parcelas de la memoria que tienen sabor, tacto, peso, clima y olor, cargados de nostalgia y ternura. Una especie de arqueología de los orígenes que ahora se traslada a la obra a través de espacios e instantes que mis abuelos y abuelas me narraron todos estos años y han quedado en los cajones de mi memoria convirtiéndose ahora en vivas raíces y troncos de árbol cuya sabia recorre mil caminos e infinidad de historias". 

Cartografías de una savia.  Lápiz y pirógrafo sobremadera. Foto: Cortesía de la galería
Si el paisaje y la naturaleza han sido una constante en el trabajo de María Ortega, la obra reciente se centra en la iconografía del árbol pero ahora, apunta, se trata de "un único árbol solitario y frondoso que crece y ocupa toda la superficie del lienzo, habitando entre sus copiosas raíces recuerdos, caminos, instantes…encontrándonos en la órbita mágica de una creación de bellas fantasías, de ilusiones presentidas que, aquí, nos parecen fáciles de conseguir". Para María Ortega la figura del árbol representa "un monumento de los siglos que no vivimos. El hombre evoca y da vida al árbol a través de su pensamiento, del arte, de los cuentos que lo mentan en torno a la hoguera y en juegos de niños". El marco es para la artista cordobesa "un juego acumulativo como un palimpsesto, una señal, una marca, una huella, un rastro convertidos en pintura y hechos, signos gráficos que adquieren una entidad propia. Encuentro en estas señales mi trayectoria, la única ordenación de tiempo y espacio, completando la metáfora del topógrafo que ahora conforma la savia del árbol. Un laberinto de caminos de ida y vuelta, una geografía de desconocidos y profundos ecos donde los recuerdos conforman imágenes fruto de la memoria reconstructiva con el árbol como punto de partida y las raíces con una unión umbilical".

El árbol de la vida, 2012. Foto: Cortesía de la galería
En la obra reciente de María Ortega  es posible reconocer, según afirma Carmen Andreu en el texto de presentación,  "la fuerza de las metáforas que generan las formas, la sutileza de los símbolos que recrean, podemos sorprendernos con el delicado encuentro de antítesis inevitables en su imaginario, disfrutar con hermosas paradojas. Para la titular del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, "la intensidad de la obra plástica de María Ortega Estepa reside en esa peculiar capacidad para unir ambos lenguajes, pintura y poesía, poesía visual, pintura poética. Pero su carácter poético no reside sólo en esos recursos técnicos propios de la poesía que afloran en su obra plástica, sino en el modo mismo con el que mira la Naturaleza, que le permite ver sus símbolos casi por transparencia, más allá de la realidad que ven los ojos, y aún más allá de lo que son capaces de comprender". Los collages, sostiene, "más allá de lo narrativo crean imágenes que conectan la persona con la vida y el mundo, pero en esa búsqueda de lo invisible que le caracteriza nos desvela el extraordinario poder de lo simple, de los elementos familiares y cercanos. La facultad constructiva de su imaginación le lleva, por necesidad, a una indagación abstracta en el imaginario colectivo, para sustraer elementos con los que compartir emociones y evocar resonancias que nos trasladen por debajo, o por encima, de las apariencias". Las obras de María Ortega Estepa, concluye, "encierran una síntesis excepcional de la fuerza operativa de su mundo interior y la facultad constructiva de su imaginación y sobre estos dos pilares se cimenta su discurso".

La muestra se completa en la sala inferior con una selección de trabajos anteriores de la artista cordobesa como los realizados con motivo de la Beca de Artes Plásticas Rafael Botí. María Ortega participa en estos días en el Instituto Cervantes de Belgrado en Entre Valles, una exposición colectiva que forma parte del Proyecto Internacional de Cooperación Artístico-Cultural Jarama/Danubio entre España y Serbia. También prepara su participación en el Festival Sahara Libre que reunirá en Sevilla el próximo 26 de mayo a más de cien artistas en apoyo a la resistencia del pueblo saharaui.



María Ortega Estepa
Sus raíces transformaron la tierra
Galería Carmen del Campo
Hasta el 16 de junio

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15/5/2012

Manuel Garcés Blancart presenta sus últimas obras en el Museo de Huelva

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Manuel Garcés Blancart, MM1 (2012), mixta/tela/tabla, 162 x 130
Redacción / Ars Operandi


El Museo de Huelva acoge desde el miércoles 16 de mayo Área de sol, en la que Manuel Garcés Blancart presenta al público una muestra de su última producción pictórica consistente en diecisiete acrílicos/mixtas de formatos diversos, que van desde los casi cinco metros del monumental lienzo El barco del azar hasta obras de 30 x 25 en la línea de las que se pudieron contemplar en pasadas muestras del pintor como Tráfico Centro (Montilla 2009) o Circulando (Córdoba 2008). 

Manuel Garcés Blancart (1972), uno de los valores más sólidos de la pintura cordobesa, compagina la pintura de caballete con la mural, la ilustración y la docencia universitaria. Formado en la Facultad de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, es asimismo formador de nuevos pintores desde la dirección de la Escuela Artística Antonio Povedano. Desde 1998, en que realizó su primera exposición individual en la desaparecida sala cordobesa Cobalto, Garcés ha inaugurado una docena de muestras individuales, a las que hay que unir numerosas colectivas. Asimismo ha publicado su obra como ilustrador para autores como Cesare Pavese, Andrés Neuman o Eduardo Chivite, entre otros.

Con el paisaje urbano como pretexto, Área de sol muestra al público la personal concepción del color y de la forma de Garcés, un ejercicio en el que deliberadamente huye de lo artificioso y banal para centrarse en la creación esencial de un paisaje contemporáneo. Sus composiciones, rotundamente pictóricas, tienen a la vez una base geométrica que despoja a la obra de todo componente anecdótico, inscribiéndose así en la más pura tradición cezanniana. Sus urbes, grandes y desangeladas, donde siempre se encuentra un contrapunto de vida en sus formas vegetales o humanas, se muestran en Área de sol en plena expansión en obras como MM1, donde el recuerdo al más vanguardista López Obrero (Casa en construcción, 1935) está presente como latente homenaje al valor puro de la composición pictórica, de la que Garcés es uno de sus más notables representantes.



Manuel Garcés Blancart
Área de sol
Inauguración miércoles, 16 de mayo, 19:30 horas
Museo de Huelva
Alameda Sundheim, 13 
21003 Huelva

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El Centro de Arte Contemporáneo de Pedro Abad recuerda a Beppo en "Vidas paralelas"

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Beppo, Olivos, serigrafía, S/F. Legado de la artista
Redacción / Ars Operandi

Abdul y Beppo: vidas paralelas, es el título de la exposición retrospectiva que el Centro de Arte Contemporáneo de Pedro Abad inaugurará el próximo jueves, 17 de mayo, en la que se efectuará un recorrido por la obra de la inclasificable artista Beppo y su marido, Abdul Wahab. La muestra se compone de una selección de fotografías, acuarelas y dibujos en los que el paisaje de Córdoba tiene un papel protagonista, como lugar donde Beppo eligió pasar gran parte de su vida. 

Beppo, cuyo nombre era Freda Clarence Lamb, había nacido en Londres en 1899, comenzando así una azarosa vida que la empujó a fugarse del hogar muy joven, recalando en París en 1917, donde entabló amistad con los círculos vanguardistas. Pronto conoció al aristócrata tunecino Abdul Wahab, quien se convertiría en sus esposo. Wahab era acuarelista, discípulo de Jean Paul Laurens, muy cercano a la obra de los fauves y amigo de Modigliani, Pascin, Brancusi, Soutine y Van Dongen, entre otros, a quienes Beppo frecuentó asimismo desde entonces. 

En los años 40, la pareja visitó Andalucía, tierra de la que Beppo ya no quiso marcharse, y en la que vivió  durante gran parte de los años restantes de su existencia. Muy cercana a la localidad cordobesa de Villa del Río, tuvo gran relación con el pintor Pedro Bueno, quien fue su confidente y mecenas en los momentos difíciles. Fallecida en 1989, Beppo siempre quiso que su obra quedase para siempre en Villa del Río, encontrándose sus albaceas con muchas dificultades para llevar a cabo este deseo debido al poco interés de las administraciones, hasta que en 2003 cristalizó el proyecto, quedando su obra -una amplia selección de acuarelas, serigrafías y dibujos y un apunte de su amigo Modigliani- expuesta de forma permanente en la Casa de las Cadenas de la localidad villarriense. 

Abdul y Beppo: vidas paralelas 
Inauguración jueves 17 de mayo, 20:00 horas 
Centro de Arte Contemporáneo de Pedro Abad
C/ Alcalde Fco. José Nieto, 36 
Antiguo Pósito Municipal de Pedro Abad, Córdoba

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11/5/2012

Las no-imágenes de Eduardo D’Acosta


Valla 39 (Cáceres), 2009. Fotografía de Eduardo D'Acosta en Birimbao
Redacción / Ars Operandi.

El artista Eduardo D’Acosta (Sevilla, 1975) presenta en estos días en la galería Birimbao de la capital sevillana una selección de trabajos que comparten su interés por intentar dilucidar el estatuto de la imagen. Se trata de una serie de fotografías, Vallas,  realizadas entre 2008 y 2012 en distintas regiones de España y Portugal que muestran imágenes de vallas publicitarias ya en desuso. Desde sus primeros trabajos D’Acosta ha mostrado su preocupación por el concepto de mentira, "la idea de falsedad que conlleva una fotografía". Creo, explica, que la fotografía es "una ficción constante  que a su vez esconde los mecanismos apropiados para hacer visibles estas falacias. Es la propia imagen la que nos tiene que hacer conscientes de su poder de convicción y manipulación". A su juicio, autores como Vik Muniz, Thomas Demand, Thomas Ruff o Thomas Struth hacen que el espectador "esté puesto constantemente en alerta sobre la fotografías, que no son más que una representación plana de la realidad". Si en su primer proyecto Horizontes Cotidianos  buscó "la fragmentación para evitar la profundidad, evadir la parte figurativa como elemento referencial", con Mentiras  el encuadre se abre al paisaje y todo se presenta en un mismo plano. Más tarde en  Apariencias  ahonda en este discurso "puliendo los detalles técnicos para que la realidad planteada, aún siendo ficticia y construida por manipulación digital, no mintiera. Es decir, colocar todo en un plano bidimensional que es lo único que puede reproducir la fotografía". 

Valla 155 (Lugo), 2012. Fotografía de Eduardo D'Acosta en Birimbao
El proyecto que ahora presenta en Birimbao pretende  retomar el concepto de mentira "huyendo de la parte física de una fotografía". Piensa que ya ha agotado las posibilidades con respecto al engaño que supone la perspectiva por lo que pretende "ir más allá transformando el contenido de la imagen en objeto para aislarlo de su contexto y hacer evidente que el poder de la imagen no es omnímodo sino más bien lo contrario". La imagen de un anuncio, manifiesta el autor, "llena de exotismo, espectacularidad, sensualidad y erotismo, necesita un soporte para ser mostrada. Ese continente sin la imagen -el contenido- todavía es quizá más representativo y atractivo por su carácter abiertamente sugerente.”

Valla 75 (La Algaba), 2010. Fotografía de Eduardo D'Acosta en Birimbao
Aunque el desarrollo de la serie pudiera remitir a ciertos registros emparentados con  la fotografía taxonómica, para el comisario y crítico de arte Sema D’Acosta no subyace en este conjunto de tipologías ninguna intención documental. El procedimiento, más bien, sería inverso, "lo que se intenta es rescatar la valla como objeto descontextualizado y construir a partir de ahí un nuevo significado alejado de su función enunciativa inicial". Una vez que se inhabilita su uso publicitario y el contenido queda anulado como representación, afirma, "la estructura que perdura permanece como una huella artificial –generada por la mano del hombre– que acaba incorporándose al paisaje de forma extraña y al mismo tiempo ajena". D’Acosta mantiene que una vez despojado de su valor connotativo como icono consumista y anulada también su intención como reclamo publicitario sólo queda "una no-imagen  que reproduce algo que ya no existe, si acaso, un recuerdo vago de lo que fue". El rastro de los sucesivos anuncios que permanecen en las vallas remiten al crítico sevillano a los antiguos palimpsestos que encerraban huellas de escrituras anteriores. De esta manera, todas estas representaciones "acumulan una memoria especial".

Eduardo D’Acosta. Vallas
Galería Birimbao
Alcázares, nº5.  Sevilla 
Hasta el 22 de mayo

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10/5/2012

Ni más ni menos. Vanidad de vanidades en la galería Mecánica


TRIBUNA ABIERTA

por Fer Francés

Vanitas del castigo de mi mano muerta, obra de Marina Vargas. Foto: cortesía de la galería
Generación tras generación el ser humano se ha cuestionado la razón de la existencia, eligiendo o admitiendo el modo de vida que ha vivido. La muerte es la realidad más firmemente segura que hay en una vida. Ya en 1679 Miguel de Mañara afirmaba en El discurso de la verdad: "pocos días vivirás, y muchas edades habitarás con lombrices de la tierra". Aunque realmente no es tanto tiempo porque la voracidad tanto de las bacterias como de las larvas de mosca, es demoledora. Tanto la gloria eclesiástica como la gloria de los reyes han sido incapaces de sortear la muerte. Aunque la humanidad ha logrado una más que notable evolución del pensamiento, la técnica y la ciencia aún no ha conseguido encontrar la fórmula que paralice ni siquiera retrase de forma natural tan odiado momento. E incluso el paso de los milenios ha provocado en el ser humano una conciencia olvidadiza del acontecimiento, del evento al que sin duda todos acudiremos, indefectiblemente, en nuestra vida. Tal asunto ha sido trabajado por las religiones y la filosofía buscando sosegar nuestra alma pero realmente aún ninguna lo ha conseguido. Todo tipo de bienes materiales o status quedan reducidos a polvo y tierra cuando el inevitable fin de la vida toma el poder. 

Finis gloriae mundis, óleo sobre papel de Matías Sánchez. Foto: cortesía de la galería
Hay diferentes maneras de admitir la realidad de la vida y la muerte, y de ésas intenta versar y reflexionar Ni más ni menos con tan carga de ironía como de aparente desdén. En esta selección cohabitan algunas visiones sobre cómo entender la existencia y cuáles son algunas de las opciones interpretativas y los puntos de vista desde los que otear el asunto del fin de la misma. Mientras que para unos la vida es un estudio sobre creencias, realidades o sentimientos para otros la fuente de inspiración es la observación de la vida desde un ángulo más jocoso, irónico y atrevido. Siendo quizá, en la conjunción de ambas opciones, donde reside algo que se asemeja a la cordura. Hegel sostiene que la muerte es lo más terrible que puede acontecernos y, que su aceptación es el reto que exige mayor fortaleza en nuestra vida. Además su pensamiento se apoyaba en la idea de que el entendimiento demanda esta aceptación, ya que por su discurso revela lo real y se rebela a si mismo. 

En este contexto Cristina Lama advierte la presencia de la muerte en todo momento, y suspira por un movimiento más de la ficha de ajedrez, una partida en la que se define y se retrata. Una visión, sin duda opuesta y distante al estudio científico de Alberto Di Fabio quien desde la abstracción busca el objetivo final de la ciencia y la alquimia, la explicación del más allá y respuestas ajenas a la reflexión metafísica. El ser humano es el animal más evolucionado tanto sicológica como sentimentalmente pero también es el único capaz de tropezar con la misma piedra dos veces. La manzana de Adán no se quedó en una mera historia religiosa y literaria sino que en el s. XXI artistas de la talla de Marina Vargas o Dorothy Iannone, dos artistas de generaciones e influencias totalmente diferentes, reproducen parcialmente los pecados capitales de la mano de la violencia y el sexo con una sobresaliente dosis de elegancia y sensibilidad. Ambas características muy asentadas en algunas de las más importantes mujeres artistas de la contemporaneidad como Bourgeois o Abramovic. En un evidente ejercicio de reivindicar un rol de la mujer como visionaria del mundo. 

Sin  título, óleo sobre papel de Cristina Lama. Foto: cortesía de la galería
La actitud contemporánea acepta la muerte de una manera más razonable a como fue en el pasado (y aún sigue siendo en ciertas culturas) y desprovista de cargas emocionales y dogmáticas y vive respecto a ella con más inmediatez. La religión, ardid usado durante siglos para crear esperanzas, se convierte en un tema actual y recurrente tratado ya desde una posición más burlesca e incluso sacrílega como pueden ser los trabajos de Kati Heck y Manuel León. Ellos navegan en este territorio temático buscando la sonrisa del joker ante las proposiciones de la fe. Todo el mundo piensa sobre la muerte, y llegado el tiempo en el que ese pensamiento se hace constante y vital, el hombre se transforma en pensador, ya sea literariamente épico exponiendo acontecimientos sesgada y subjetivamente como Dexter Dalwood o un pensador tenebroso, pragmático y realista como Matías Sánchez, quien disfraza de irónica y aparente torpeza su pintura con la intención de vulgarizar la muerte y su representación iconográfica, lo cuál también revela una actitud ante la vida de extremo optimismo. Invertir en experiencias y vivencias es una inteligente manera de acometer el lapsus de la vida, pero al tiempo es una opción escasamente elegida. La religión y el deseo por conocer la postmuerte, la diferencia entre el bien y el mal tienen un vínculo muy estrecho con la visión del religioso juicio final. Hans Lemmen explica en su obra el poder de la naturaleza y el sombrío y tenebroso efecto de la muerte del alma, una visión totalmente opuesta a la versión relativa de la vida como una sucesión de experiencias y situaciones desarrollada por Cristobal Quintero. El hombre puede elegir muchas creencias, filosofías o maneras de vivir, pero sólo tiene una manera de terminar que es muriendo. Ahí se recoge la cosecha de cómo se ha vivido y sólo el que sembró preparándose para ella, podrá asumirla sin trauma y hasta que llegue, disfrutar de la no muerte.

Ni más ni menos
Comisario: Fer Francés
Galería Mecánica
Cabeza del Rey Don Pedro, 15 41003 Sevilla 
Hasta el 30 de junio

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9/5/2012

Homenaje a los Romero de Torres en el patio del Museo de Bellas Artes



Redacción / Ars Operandi



El patio del Museo de Bellas Artes de Córdoba será el escenario en el que se desarrollará la V Edición del Homenaje a la Familia Romero de Torres, que con carácter anual vienen celebrando un representativo grupo de profesionales de los Museos de la provincia y otras personas relacionadas con la investigación, la conservación y la divulgación de nuestro patrimonio histórico artístico, con la colaboración de Ars Operandi, quienes de este modo reconocen la labor de la familia Romero Torres -especialmente de Rafael Romero Barros, Enrique Romero y su sobrino Rafael- en la implantación de la moderna Museología en Córdoba. 

El acto, que en las anteriores ediciones se llevó a cabo en el panteón de la familia, se traslada en esta ocasión al patio que comparten el Museo de Bellas Artes y el Museo Julio Romero de Torres. La intervención, como portavoz de los convocantes, estará a cargo de Manuel Aguayo, historiador del arte, del Museo de Bellas Artes. El sencillo acto consistirá en la pronunciación de unas palabras y una ofrenda floral ante el monumento al patriarca de la familia, centrando el homenaje en las figuras de Rafael Romero Barros (1832-1895), Enrique Romero de Torres (1870-1956) y Rafael Romero de Torres Pellicer (1900-1984), quienes fueron, en sus respectivas épocas, los máximos responsables de los museos Provincial de Bellas Artes y Arqueológico, sin olvidar la figura de Julio, quien durante un tiempo ejerció como restaurador en el Bellas Artes. El acto se une así a las diversas celebraciones que desde el Museo de Bellas Artes se vienen realizando con motivo del 150 Aniversario de la llegada de Rafael Romero Barros a Córdoba.

Desde Ars Operandi convocamos a nuestros lectores y a todas aquellas personas que se sienten comprometidas con la investigación, conservación y divulgación de nuestro patrimonio a participar en el Homenaje, así como a aquellos amantes del arte y la arqueología que deseen participar en el mismo. 

Homenaje a la familia Romero de Torres 
Jueves 10 de mayo, 19:00 horas 
Patio del Museo de Bellas Artes 
Plaza del Potro, Córdoba

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7/5/2012

13 miradas de mujer en Filosofía y Letras

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Ausencia I, fotografía de Gloria Martín
Redacción / Ars Operandi

Bajo el título Trece miradas a la Capilla de San Bartolomé, la Facultad de Filosofía y Letras acogendesde el martes 8 de mayo una exposición colectiva en la que trece mujeres muestran su particular visión de la capilla mudéjar a través de la fotografía. Comisariada por la profesora Marisa Vadillo (Facultad de Bellas Artes de Sevilla), la muestra reúne obras de Patricia Alonso, Gabriela Adriana Caballero, Mariló Fernández Taguas, Jessica Gibson, Gloria Martín, Laura Meca, Amalia Ortega, Carmen Osuna, Samira Ouf, Rita del Rio, María Romero, Hisae Yanase y Marisa Vadillo, quien también participa como artista. 

El proyecto pretende, según la comisaria, "abordar libremente desde la creación contemporánea un espacio histórico tan singular y rico como es la cordobesa Capilla de San Bartolomé", edificio mudéjar de finales del siglo XIV que ha servido de escenario, en algunos casos, y como referencia, en todos los casos, de las fotografías de la exposición. Esta unión de autoras supone "el ejercicio de una mirada casi radiográfica hacia la capilla", mostrando las diversas sensibilidades plasmadas en soporte fotográfico, unificados en cuanto a tamaño para toda la exposición. 

La exposición tendrá como atractivo añadido la actuación previa de Amber Rounds & Antonio Romero, quienes interpretarán en el patio anexo a la Capilla de San Bartolomé un programa de jazz standards. 

Trece miradas a la Capilla de San Bartolomé 
Facultad de Filosofía y Letras 
Plaza del Cardenal Salazar, 3, Córdoba 
Inauguración martes 8 de mayo, 20:00 horas 
Comisaria: Marisa Vadillo

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6/5/2012

Retrospectiva de Jose María Córdoba en Marbella


Hombre con pez en la cabeza, bronce de José María Córdoba
Redacción / Ars Operandi

El artista José María Córdoba (Córdoba, 1950) presenta en Marbella en estos días una revisión de trabajos realizados en los últimos treinta años. Bajo el título de La ciudad sumergida, la muestra ocupa una doble sede; desde el pasado 3 de mayo, las salas Capilla y Vilató del Museo del Grabado Español Contemporáneo y a partir del próximo jueves, el Centro Cultural Cortijo de Miraflores de la localidad marbellera. Son en total alrededor de 90 obras en las que se puede seguir la evolución del artista cordobés afincado desde hace décadas en la costa malagueña. La ciudad sumergida toma el nombre de algunos grabados y series de pinturas del autor en los que representa escenas urbanas en el fondo marino, "una metáfora del silencio, como pretexto para nuevas relaciones entre formas y colores, fantasia poética, obras que significan por su contenido y su estética".

El Museo del Grabado acoge dibujos y obra seriada –grabados y bronces– realizados desde finales de los 80 hasta 2012. Allí se pueden contemplar sus grabados de temas literarios, mitológicos y simbólicos junto a otros más recientes de cariz más experimental con raíces en la obra picassiana y el grupo CoBrA. Las esculturas de bronce, de pequeño formato, plantean, por su parte,  nuevos significados a partir de las relaciones que se establecen entre dualidades: perro con máscara, hombre con un pez, mono que lee un libro. Las salas del Centro Cultural Cortijo Miraflores albergan los óleos de gran formato, las esculturas de hierro y los dibujos. 

Iluminado, aguafuerte y aguatinta de José María Córdoba
El recorrido artístico de José María Córdoba queda así patente en su evolución desde mediaos de los 70 cuando trabajaba en una figuración de influencia expresionista o posteriormente cuando adoptó un lenguaje más surrealista y metafísico. A principios de los años 80 se produce "un cambio vital" que se tradujo en un giro hacia la abstracción, "una estética, afirma el autor, en la que, sin embargo, "necesitaba desarrollar un tema, poniendo varios elementos en relación dentro de la obra. Luego fui girando hacia el aislamiento de los personajes, que poco a poco volvieron a surgir desde la figuración". La doble muestra se completa con la edición de una carpeta de obra gráfica, homónima de la exposición, en las que José María Córdoba representa escenas urbanas en el fondo del mar "como metáfora del silencio y de la soledad que ilustran tanto las figuras humanas como las marinas".

Aunque afincado en Fuengirola desde principios de los 80, José María Córdoba ha mantenido a lo largo de su carrera una estable relación artística con la ciudad que data de 1975 cuando inaugura su primera individual en la galería Studio 52. Por esos mismos años su obra se puede contemplar en algunas de las galerías con las que contaba la ciudad como Atrium, Juan de Mesa o Manuela. Tras un paréntesis de diez años, la obra de Córdoba vuelve a la ciudad de la mano de la galería 2000. En el año 2000 vuelve a colgar en Studio 52, antesala de su colaboración con la galería Carmen del Campo. Allí se han podido contemplar sus dos últimas exposiciones individuales en la ciudad, Lingua franca en 2003 y Las Tentaciones de San Antonio en 2008. De manera colectiva la obra de José María Córdoba ha estado presente en alguna de las muestras más significativas del arte cordobés de las últimas décadas como Córdoba. Arte Contemporáneo 1957-1990, Pintar el Museo en el Museo de Bellas Artes o Figuras Contaminadas en el Palacio de la Merced.

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3/5/2012

Pepe Espaliú. El eco de los últimos días


Four Provisional Suicides, 1989.
Hierro y algodón. Colección del CAAC
Depósito realizado por F.M.D. Foto: Jesús Alcaide

Jesús Alcaide/ Ars Operandi

Coincidencia no buscada o interferencia del destino, coinciden en estas fechas en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, las exposiciones de dos de los artistas cordobeses que en los años ochenta dieron pie al conocido como Grupo de Sevilla, que más tarde fueron relacionados con la revista Figura y el entorno de la galería La Máquina Española. 

Me refiero a la exposición Prólogos de Rafael Agredano, que hasta el día 13 de mayo presenta en varias salas del Claustrón Sur una mirada retrospectiva sobre su trabajo con el comisariado de Esther Regueira y a una selección de las piezas de Pepe Espaliú que forman parte de la colección del CAAC y otras que se encuentran en depósito, como la fundamental Four provisional suicides (1989) que podremos ver expuesta hasta el próximo mes de junio. 

Aunque compañeros de generación e incluso aliados en la construcción de Figura, las poéticas de Rafael Agredano y Pepe Espaliú, pronto mostraron las divergencias que avanzada la década de los ochenta se fueron produciendo en el entorno de la malentendida posmodernidad. Fría para unos, cálida para otros, pronto llegaron “los últimos días” como diría Brea para trazar el rastro de nuestro paso fugaz. “Nosotros los póstumos, nosotros los más efímeros”. 

Es difícil presentar la complejidad de la poliédrica obra de Pepe Espaliú en apenas ocho piezas, pero si que a través de ellas podemos seguir los trazos de su trayectoria a la manera de los “rastros de carmín” de Marcus, desde pinturas iniciales como El creyente (1986) hasta los conocidos Carryings (V y VII) fechados en 1992, pasando por los diez dibujos con que cuenta la colección del CAAC, dos piezas de la serie Santos (un dibujo y una escultura), un vídeo de la acción del Carrying realizado en San Sebastián y por último la pieza en depósito, Four provisional suicides, escultura en hierro y algodón, que presiente “la noche que se acerca”, la enfermedad y muerte de Pepe Espaliú. 


Carrying VII, 1992-1993, instalado en una capilla del Monasterio de la Cartuja
Colección CAAC. Foto: Jesús Alcaide
En la primera sala, los diez dibujos que aluden al rostro, la máscara y la ocultación, a través de la metaforización del caparazón de las tortugas, se enfrentan a una escultura de los Santos, realizada en cuero por artesanos cordobeses y un dibujo sobre conglomerado en el que Espaliú vuelve a los erráticos caminos de santidad a lo Genet, mientras en el otro eje de la sala, el falo-casa de “El creyente” mira frente a frente a la impresionante Four provisional suicides, probeta blanda que anuncia la enfermedad y la muerte, una instalación que nos muestra al Espaliú de madurez, el de los últimos días, el que anuncia ya los Carryings y las jaulas, los duelos de opuestos, el ruido secreto.

Dos de estos últimos, el Carrying V y VII aparecen instalados en el suelo de una de las capillas del Monasterio de la Cartuja, entorno religioso que nos recuerda dos de las instalaciones realizadas por Espaliú a finales de su vida, la instalación de las tres jaulas en el Hospital de la Venerable Orden III en Madrid y la acción Peter en la iglesia de Sant Paul en Londres, una antigua iglesia de marineros en la que Espaliú consiguió que los cojines sobre los que se arrodillan los fieles flotaran sobre las aguas, en una imagen de la pérdida de la fe y la creencia. 

En este caso, la instalación de los dos Carryings, en un entorno de exceso barroco como el de la Capilla del Monasterio de la Cartuja, potencia más la sensación de aislamiento de estas piezas íntimas y oscuras, pues si bien algunas piezas de esta serie han formado parte de importantes exposiciones en contextos artísticos, como la Bienal de Venecia del 2009 donde uno de los Carryings formó parte de la instalación realizada por Elmgreen & Dragset para la 53rd de la Bienal de Venecia, en entornos sagrados como este, con imágenes religiosas como verdugos vígias el discurso de Espaliú nos invita a refugiarnos en la oscuridad de sus palabras, el eco de los últimos días.

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Nueva cabecera: Antonio Blázquez



 Redacción / Ars Operandi.

Como cada mes, Ars Operandi ofrece a sus lectores un regalo que para nosotros resulta muy preciado. Se trata de las cabeceras que abren nuestras páginas desde hace ahora cuatro años. Son obras expresas realizadas en su mayoría por artistas cordobeses  que quieren contribuir con la generosidad de sus trabajos en la construcción común de esta revista. Las 61 cabeceras con que contamos hasta la fecha, conforman una colección de la que nos sentimos especialmente orgullosos y que aprovechamos una vez más para agradecer públicamente.

El presente de este mes viene de la mano del artista  Antonio Blázquez (Fuente Carreteros, Córdoba, 1977) quien estos días forma parte de Ruta 2010-12  la exposición que se puede contemplar en el centro expositivo del Albergue Inturjoven de la Creatividad de Córdoba. Blázquez presenta trabajos recientes que indagan en la construcción de la identidad personal y colectiva. http://www.google.es/search?q=antonio+blazquez, es una suerte de work in process a partir de los distintos antonio blázquez que aparecen en la búsqueda de imágenes de Google, utilizando como  es habitual en su obra distintas técnicas y soportes como fotografías, impresiones sobre papel, pinturas, collages y dibujos.

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