.

.

24 ene. 2014

Los nombres del Padre III. Álex Frances/Pepe Espaliú. Crecer, jugar, desaparecer


En primer término Crecer (2005), al fondo El volar es cosa de pájaros (1993-2013). Foto: Ars Operandi

Jesús Alcaide / Comisario de la exposición

Una exposición en tres tiempos. Un proyecto con tres capítulos. Introducción, nudo, desenlace y todas las posibles combinaciones. Un contexto, Pepe Espaliú. Unas palabras, Los nombres del Padre. Un momento, veinte años después. Tres artistas, Txomin Badiola, Javier Codesal y Álex Francés, y un comisario, que en el veinte aniversario de la desaparición del artista cordobés abordan su legado a partir de conceptos como la ocultación, el cuerpo, el lenguaje y el deseo del otro. Así comenzaba este reto, aquí tenemos el penúltimo de los diálogos. El encuentro continúa…

En un diálogo a veces hay ecos, en otras son las palabras las que se solapan. Se pisan las frases, se produce el roce de los sonidos. Lo mismo ocurre en los diálogos que se han ido presentando a lo largo de este ciclo. En Txomin Badiola, el ocultamiento y la deconstrucción del lenguaje escultórico nos acercaban a la misma renovación del lenguaje escultórico que convirtió a Espaliú en uno de los artistas más importantes de los años ochenta en España. A continuación, Javier Codesal, abordando las cuestiones de la patrimonialidad y el lenguaje, abordaba Los nombres del Padre, desde una lectura desviada de Lacan que se iba construyendo a partir de ese interminable texto que se iba generando en todo el espacio. Y ahora, es Álex Francés el que construye sus nombres sobre los ecos de aquellos y en contacto directo con la obra de Espaliú. Introduciéndose en su vacío, plegando su manto sobre su cuerpo ausente.

Sacrificio de Álex Francés junto a Sin título de Pepe Espaliú. Foto: Ars Operandi

Si bien los artistas anteriores, de manera generacional convivieron en el mismo territorio de trabajo del arte español de la década de los ochenta, el caso de Álex Francés es distinto, pues su trabajo se inicia a finales de esa década, pero fundamentalmente se desarrolla a partir de la década siguiente, la de los noventa, donde su manera de evidenciar las relaciones de poder con el otro y la manera en que sobre el cuerpo se inscriben y escriben una serie de normas y ataduras relativas al Padre, la ley y la memoria, convierten su trabajo en un espacio de filiaciones con el doble, no dos, sino dos.

Algunos reflejos opacos me indican algo de lo que está pero que no puedo ver, porque esa cosa está tapada, recubierta por una tela de paño negro muy espesa; es una masa informe y fluctuante que absorbe todo cuanto toca, y a ella intento abrazarme, por eso hoy, aquí, todo eco es imposible. Así escribe Álex Fránces en un texto que lleva por título Pliegues de manto, a propósito de la exposición de Álex Francés en el Centro de arte Pepe Espaliú, su manera de abordar la relación con las obras de Espaliú presentes en la colección. No hay roce. No hay ecos. No hay diálogo. Todo se ha impregnado de Espaliú, desde dentro hacia fuera, desde la sala de exposiciones a la calle, donde uno de sus Carryings actúa como vigía de este escribir a tientas.

 Cincha con gemas (1996-2013). Foto: Ars Operandi

Desde el refugio de dolor que es Malferits (1996-2013) hasta la relación con el otro y la memoria que aparece en los espejos de Dolidos (1991), pasando por la reciente Doble cuerpo (2014), la producción de Alex Francés sigue abordando las relaciones con el doble, en piezas como Crecer (2005) y El volar es cosa de pájaros (1993-2013) que se acercan a al idea de presencia/ausencia del cuerpo en la obra de Espaliú y nos conducen a esas dos vasijas cerámicas unidas por la boca que son Niño que (2006) y el dibujo de los dos cuerpos masculinos unidos por el pene que Espaliú realizó en 1993.

Entre los espacios de uno y otro, están Juguete (2013), Silla y nudo (2013), Silla y esclavo (2013)) y Cordero (2013), piezas en las que el trabajo con el ganchillo pintado, tejer y anudar, desenroscan la madeja del corazón latiente de Genet I (1988), The Visionary discipline (1986) y otras piezas de Pepe Espaliú que impregnan la superficie rugosa de estos objetos, para acercarnos a la idea del arte como juego y como espacio de contacto y reposo del cuerpo herido.

En primer término Malferits (1996-2013), al fondo Doble Cuerpo (2014). Foto: Ars Operandi

Como coda final a este encuentro, Alex Francés tienta el rostro muerto de los Santos (1988) de Espaliú a partir de su Cincha con gemas (1996-2013), penetrando cuerpo y mente y posándose sobre la propia caja de sus máscaras de cuero, para hacer que la Maternidad de Espaliú y Feto invertido (2013) se encuentren, mientras Pliegues de manto (2013) parece acercarse o fluir desde el interior de El hijo pródigo, Sacrificio (2013) se ofrece a los pies de una de las Muletas y Coraza (2014) se convierte en escudo protector que junto a Cordero (2013) aportan el eco de la fuerza necesaria para sobrevivir.

En el marco de esta exposición, tendrá lugar una conferencia de Monserrat Rodríguez Garzo sobre Los nombres del padre según Lacan y Los nombres del Padre que hemos construido entre todos nos(otros) y se hará una presentación de la publicación que recoge las tres intervenciones, conversaciones y textos teóricos en el mes de marzo de 2014. 


Los Nombres del Padre III
Alex Francés / Pepe Espaliú
Centro de Arte Pepe Espaliu
Comisario Jesús Alcaide
Hasta el 20 de abril