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26 jun. 2014

La restrospectiva de Lynne Cohen llega a Córdoba como póstuma

Living Room, Racine, Wisconsin. 1971 © Lynne Cohen, Cortesía Stephen Daiter Gallery, Chicago
Redacción / Ars Operandi

La exposición retrospectiva de Lynne Cohen recala en la ciudad tristemente marcada por el reciente fallecimiento de la artista canadiense. El pasado 13 de mayo, dos días después de la clausura de la exposición en la Fundación MAPFRE, la fotógrafa falleció víctima del cáncer que padecía desde hacía tres años. Se cerraba así una trayectoria que la ha llevado a convertirse en uno de los principales referentes de la fotografía de final de siglo. Una fotografía que, a finales de los sesenta, se vio enriquecida por la llegada de artistas plásticos que, como Lynne Cohen, escultora y grabadora, procedían del terreno de las Bellas Artes. Nombres como Gordon Matta Clark, John Baldessari, Hans Peter Feldmann aportan a la fotografía un aura que la situaba a la par del resto de las disciplinas artísticas. "La fotografía me atrapó", afirma Cohen "como a muchos artistas de entonces, por ser un medio sin pretensiones. No venía con todo el bagaje histórico del arte como la escultura o la pintura".

Exhibition Hall. 1977 © Lynne Cohen, Cortesía Olga Korper Gallery, Toronto

La propia Cohen realizaba por esa época aguatintas y serigrafías "de absurda temática cotidiana que rescataba de catálogos de productos de consumo, postales banales y filosofía de lenguaje común. Cuando estaba reproduciendo salas de estar de clase media de los catálogos de productos de consumo, se me ocurrió que sería más interesante, y más comprometido social y políticamente, llamar a una puerta al otro lado de la calle y preguntar si podía sacar una foto de su sala de estar en vez de elaborar aguatintas y serigrafías". El resultado es una colección de imágenes en blanco y negro que definen a la perfección el ambiente psicológico y sociológico de la emergente clase media americana. Sus espacios domésticos son presentados desde la aparente asepsia que proporciona el punto de vista objetivo. Una estrategia formal que permite a la artista, "tratar de modo sencillo temas complicados, que se podrían introducir en el espectador de forma subliminal en lugar de golpearlos con un impacto súbito. Más concretamente parece que el más silencioso, más sobrio, incluso anónimo aspecto de mis fotos podría ser el más convincente. De hecho me llamó la atención cómo que el más simple de los medios de recuperar o documentar una parte del mundo podría ser la mejor posibilidad de que la quintaesencia del sujeto saliese a la superficie". Y es que cuando Lynne Cohen dispara su cámara para fotografiar estancias vacías lo que le interesa no es constatar una ausencia sino enfatizar una presencia, la humana, protagonista por omisión del corpus de su obra. "No sabría dónde colocar a las personas" aseguraba con sorna al ser preguntada al respecto.

Laboratory. 1999 © Lynne Cohen, Cortesía Olga Korper Gallery, Toronto
Las fotografías de espacios domésticos, salas de reuniones, clubes y salones de belleza dan paso a otras en las que las referencias a los mecanismos de control social son evidentes. Sus instalaciones militares y policiales, laboratorios y centros de enseñanza atestiguan el interés de Cohen por el cuestionamiento de las instituciones sociales en linea con las teorías de Foucault sobre el poder, la jerarquía, la disciplina y el control. Más tarde vendrían las imágenes de spas y balnearios, algunas de ellas tomadas en España, lugares de ocio y relax que de la mano de Cohen se tornan ambiguos e inquietantes. La propia artista advierte en estas obras un "matiz más crítico porque cada vez me preocupan más la manipulación y el control. Aún así, desde el principio, mis fotografías han tratado de varios tipos de artificio y engaño. Empecé explorando la frontera entre lo hallado y lo construido, lo absurdo y lo realmente serio, lo animado y lo inerte, y no he dejado de explorarlo desde entonces”

Military Installation. 1999/2000 © Lynne Cohen, Cortesía Olga Korper Gallery, Toronto
Formalmente su fotografía es deudora tanto de la obra de Eugène Atget como de las enseñanzas de la escuela de Düsseldorf. Del fotógrafo francés de principios de siglo toma Cohen el gusto por la belleza de lo cotidiano, de las doctrinas de los Becher asume el punto de vista objetivo, la rigurosa frontalidad, las composiciones simétricas, el uso de diafragmas cerrados, la iluminación plana, la ausencia de figura humana. El uso del gran formato (8x12") confiere a sus imágenes una nitidez absoluta además de la incomparable gama tonal proporcionada por este tipo de cámaras. El uso del blanco y negro es también una constante hasta que a finales de los ochenta introduce la fotografía en color. "Cuando la gente me preguntaba por qué no trabajaba en color, respondía que sí lo hacía. Nadie necesita que le digan de qué color es un tablero de madera, el conglomerado o el acero inoxidable. Uno mismo lo rellena".

Spa. 2002 © Lynne Cohen, Cortesía Olga Korper Gallery, Toronto
Los tamaños de las obras de Cohen se van ampliando a medida que su obra se hace más compleja. "Me pasé a las copias más grandes en 1980, Las copias más grandes eran menos benignas, y los temas parecían aún más construcciones. Además, mientras que los temas de mis obras tienden a tirarte hacia atrás, las imágenes más grandes tienen la capacidad seductora de atraerte. Es más difícil mantenerse alejado emocionalmente de una fotografía de formato más grande: son como ventanales por los que puedes precipitarte. El gran tamaño intensifica las cualidades tridimensionales y hace que el espectador se sienta más partícipe del espacio de la imagen”. Un papel, el del espectador, crucial en el trabajo de la artista canadiense. Como Brecht y Godard, Cohen quería que el público cerrara con su lectura el sentido de una obra abierta. “Para mí, lo mejor es cuando el espectador va adelante y atrás y contempla las imágenes como documentos, como construcciones, como fotografías con una carga política y social. No tienen por qué ser una sola cosa y prefiero no decirle a la gente cómo leerlas”

Lynne Cohen
Sala Vimcorsa
Comisariada por Nuria Enguita
Producida por Fundación MAPFRE

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