.

.

9 ago. 2014

Pop Art versus Richard Hamilton




A.L. Pérez Villén / Ars Operandi

Madrid es pop y si no lo es lo parece. A la exposición Mitos del pop que podemos ver en las salas del Museo Thyssen se añade la retrospectiva sobre Richard Hamilton (1922-2011) que el MNCARS nos ofrece en la tercera planta del edificio de Sabatini. Y la ocasión es, ahora o nunca, porque una muestra como la actual va a ser difícil que podamos volver a verla por España. Primero porque el propio artista estuvo involucrado en su génesis y por último porque nos brinda la posibilidad de contrastar la importancia que Hamilton ha tenido para el arte contemporáneo de los últimos años. Artista pionero del pop art y precursor de prácticas artísticas que emergerán como sintomáticas de la posmodernidad, Hamilton es objeto de una mirada retrospectiva que testimonia la pluralidad y riqueza de su trabajo. La exposición, comisariada por Vicente Todolí y Paul Schimmel, ha reunido casi tres centenares de piezas entre pinturas, dibujos, fotografías, esculturas, videos, etc… procedentes de colecciones internacionales como el MoMA de Nueva York; The Art Institute of Chicago; Victoria and Albert Museum, de Londres; Solomon R. Guggenheim Museum, de Nueva York; o Tate, de Londres. Y el catálogo que complementa la muestra contiene la reproducción de todas las obras expuestas, así como textos de diferentes especialistas. 



Sabemos de Hamilton que es el artista por excelencia del pop europeo, con la salvedad del también británico David Hockney. Al menos Hamilton es claro precursor y coetáneo al surgimiento del estilo. Sabemos que definió el estilo como popular, transitorio, prescindible, barato, producido en masa, joven, ingenioso, sexy, efectista, glamuroso y un gran negocio. Calificativos que muy poco tienen que ver –al menos algunos de ellos- con lo que a día de hoy, después de más de medio siglo, constituye el pop-art. Para empezar, la verdadera arqueología del pop-art se halla en la fascinación por la tecnología moderna, en la seducción que la técnica, el movimiento (la velocidad) y la máquina provocan en el hombre moderno de los años 50. Esto podría llevarnos hasta el futurismo (italiano) pero es más sensato quedarse en el pop (anglosajón) de Richard Hamilton, como queda de manifiesto en su temprana exposición Man, machine and motion, presentada en 1955 en la Hatton Gallery de Newcastle e inmediatamente después en el ICA de Dover, donde precisamente pocos años antes había fundado junto a otros artistas (Eduardo Paolozzi, Lawrence Alloway, Alison y Peter Smithson y Nigel Henderson) el colectivo Independent Group, que tanta repercusión tuvo en el desarrollo del pop-art. Por cierto, la instalación de Hamilton que se exhibe es propiedad del MNCARS. 



Pero el pop-art de Richard Hamilton, tal y como lo concebimos, es de finales de los años 50, con sus collages y pinturas de pin-ups y sus referencias a la técnica, los media, el deporte… Piezas seminales de lo que vendría después, piezas de museo por su carácter emblemático, clásicos del pop-art, como Hommage a Chrysler-Corp (1957) o She (1958-1961). Los 50 son los años del retrofuturismo invertido; es decir, del Esto es el mañana, título de la exposición a la que es invitado a participar en la Whitechapel Art Gallery en 1956, junto a otros miembros del Independent Group y en la que presenta su celebérrimo ¿Qué es lo que hace que las casas de hoy sean tan diferentes, tan atractivas?, cuyas reproducciones para el cartel de la muestra se exhiben aquí. Una obra quees unánimese considera como la puerta de acceso al pop-art europeo y en la que Hamilton incorpora toda una serie de elementos que introducen la vida moderna en los hogares. Estos primeros años de su carrera son una fuente inagotable de temas, medios, procesos y lenguajes. Los 50 son cruciales en la producción de Richard Hamilton, son los años en que no deja de interesarse por disciplinas ajenas de la tradición artísticaademás de las habituales de la pintura, la escultura, el dibujo y la estampación, a las que incorpora los ambientes, que serán el ancestro de las instalaciones, o por abrir campos de investigación que incorporan a la ciencia, la tecnología, la sociología, así como todos los dispositivos que están en relación con los medios de comunicación social, ya sea el cine, la televisión, la fotografía, el comic, las revistas y diarios, etc… Ni que decir tiene que la cultura de masas, la publicidad y el diseño asociado a ellas. 


Prueba de esta diversidad de intereses de Richard Hamilton es que en los mismos años 50 es capaz de haberse interesado por la pintura de elementos orgánicos, ya sean animales o celulares, figurativos o abstractosque componen Growth and Form (1951), que ha sido reconstruida por primera vez para su exhibición en Madridamén de por la estética aséptica y perceptiva de amplias composiciones de figuras geométricas planas suspendidas en el espacio diáfano de una sala, como sucede con An Exhibit (1957). Insisto en el carácter anticipatorio de este tipo de obras de Hamilton, en lo que se refiere al desarrollo de prácticas artísticas abiertas al espacio y en consonancia con acciones, happenings o performances, que desembocarán años más tarde en lo que conocemos como instalaciones. Otro dato para calibrar la amplitud de miras del trabajo de Hamilton es su predilección por la obra de Marcel Duchamp, que le lleva, entre otras cosas a encargarse de reproducir La novia desnudada por sus solteros, incluso (El gran vidrio) (1915-1923) con motivo de una exposición antológica sobre Duchamp, celebrada en 1966 en la Tate londinense, dada la imposibilidad de trasladarla desde Estados Unidos por su fragilidad. 


Aunque el registro que venimos buscando, el tópico que reduce la versatilidad y riqueza de su propuesta, lo hallamos en otro tipo de piezas, más acordes con lo que vendrá a ser nimbado como pop-art. Así sucede con las inolvidables y magistrales Interiores I (1964), así como con sus My Marilyn (paste up) y su Sueño con una blanca Navidad (1968), por lo que tienen de clásicas pero también de rompedoras, de innovadoras del lenguaje plástico de la pintura. Un lenguaje que se incentivará a partir de aquí en décadas sucesivas, como si se tratase de una pieza clave en la redefinición de la figuración. No podemos olvidar el guiño al mundo de la publicidad, explícito en multitud de trabajos, con son los casos en que mimetiza y vampiriza a través de su nombreRichardla célebre marca de un licor francés o cuando reinterpreta una tostadora Braun, a la que también tunea y rota su nombre para incorporarla a su obra, como uno más de sus afiches plásticos. Diseño puro y duro, el del Álbum Blanco (1968) de los Beatles, obra de Hamilton, y que el artista sugirió numerar previamente a su venta. 


Interesado por la técnica, como hemos dicho, no es de extrañar que Richard Hamilton se deleitase con las nuevas tecnologías y con la inmediatez de algunos procedimientos fotográficos previos a la era digital, como es el caso de las polaroids. Para fetichistas, decir que están sus conocidas Polaroids (más de un centenar), en las que el artista se deja haceren manos de autores contemporáneos como Francis Bacon, Andy Warhol, Roy Lichtenstein, Dieter Rot, Jasper Johns, Robert Morris, Man Ray, Yoko Ono y John Lennon, Max Ernst, Gerhard Richter, Walter de Maria, Mario Merz, Merce Cunningham o Marcel Broodthaers, entre otrosy posa en diferentes contextos y situaciones. O sus Retratos/Autorretratos de los años 70 en los que adopta el estilo descompuesto de Francis Bacon o los de los años 90, más fieles a la realidad. Imponentes son también las tres pinturas bipartitasEl ciudadano, El súbdito y El Estadoque abordan el conflicto irlandés y en las que se aprecia la veta irónica y crítica del artista bajo un tratamiento pictórico y plástico que no pierde actualidad pese al paso del tiempo. En definitiva, una muestra de un artista que es clave para entender el arte de la segunda mitad del siglo XX. 

Richard Hamilton 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid 
Comisariado: Vicente Todolí y Paul Schimmel
Clausura: 13 de octubre
Imágenes cortesía del MNCARS

2 comentarios:

Jacinto Lara dijo...

Gracias Alvare'z y D. Angel.
Gustazo.

Jose Manuel Velasco Concepción dijo...

Didáctico y motivador...a mi me encanto cuando la vi