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19 oct. 2014

A.L. Pérez Villén: "Hay elementos objetivos para situar en torno a 1953 el punto de confluencia de la modernidad artística cordobesa"

Portada del catálogo de la exposición de 1953. Foto: Cortesía del Círculo de la Amistad

Tete Álvarez / Ars Operandi

En mayo de 1953 se celebró en el Círculo de la Amistad de Córdoba la Exposición de Arte Contemporáneo, una singular experiencia que reunió a casi medio centenar de artistas del momento entre los que se encontraban el madrileño Manuel Mampasoquien este mismo año participara en la Bienal de Sao Paulouna jovencísima Carmen Laffón o cordobeses como José Duarte, Aguilera Amate, Juan Serrano, Antonio Povedano o Alfonso Ariza entre otros. El Círculo confió la organización de la muestra a los artistas Pascual de Lara y Antonio Povedano, quienes a su vez estuvieron acompañados del arquitecto Rafael de La-Hoz, responsable de la original solución museográfica ideada con motivo de la exposición. De La-Hoz construyó una instalación efímera a base de telas negras en el techo, placas de uralita como lienzo de pared y unos adelantados, para la época, focos puntuales que transformaron por completo la fisonomía del Salón de los Espejos. La importancia de la muestra se pone en valor sesenta años después al otorgarle al episodio la consideración de hito de la recepción de la modernidad en Córdoba. El Ayuntamiento de Córdoba ha querido celebrar esta efemérides con la celebración de 60 años de arte contemporáneo en Córdoba, un proyecto encomendado al crítico de arte y comisario de exposiciones Angel Luis Pérez Villén que se inaugura a finales del mes de noviembre. Para conocer algo más sobre estas muestras, la del 53 y también esta de 2014, hemos charlado con Ángel Luis, quien en estos momentos ultíma las cinco exposiciones que reunirá a 120 artistas cordobeses en cinco espacios de la ciudad. 

Ars Operandi: El proyecto 60 años de arte contemporáneo en Córdoba tiene su antecedente más directo en otro que estuviste inmerso, Córdoba, Arte Contemporáneo 1957-1990, hasta la fecha el más amplio y ambicioso proyecto de revisión del arte hecho en Córdoba o por artistas cordobeses. Las actividades comprendían la publicación de un trabajo de investigación sobre arte contemporáneo en Córdoba, la realización de conferencias y debates y la celebración de cuatro exposiciones simultáneas. La iniciativa vino a llenar un vacío historiográfico y supuso la culminación de un proyecto de investigación iniciado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. ¿Qué diferencias y similitudes podemos encontrar entre ambos proyectos?

Angel Luis Pérez Villén: Son proyectos distintos. Aquel, como comentas, estuvo ligado a un proceso de investigación desarrollado por un grupo de la universidad cordobesa, TIEDPAAN,  que se encargó de hacer un vaciado de la prensa local entre 1957 y 1990. Un proceso que culminó con cuatro exposiciones y una publicación que, eso sí es cierto, supone un manual de referencia por la cantidad de información que contiene en listados y gráficos sobre la actividad expositiva de aquellos años. Además, participó mucha gente, profesores como Federico Castro Morales y Fernando Martín Martín y muchos alumnos que, coordinados por Elisa Povedano, hicieron un trabajo ejemplar en el tratamiento digital de la información de los diarios cordobeses de esos años. El resultado, ya lo he dicho, un manual de consulta del arte en Córdoba desde mediados del siglo XX hasta finales de los 80. Y por supuesto las exposiciones. El proyecto actual carece de todo este aparato, es puramente celebratorio y no hay ni mucho menos tantos colaboradores como los que logró reunir el anterior. Esto es casi un proyecto personal y todo parte de un hecho histórico que creo hay que recordar, la Exposición de Arte Contemporáneo que en 1953 se monta en el Círculo de la Amistad para celebrar su centenario. Se trata de conmemorar que han pasado 60 años desde entonces, que la modernidad artística, la contemporaneidad, nos visitó hace más de medio siglo. Pensé que era un hecho relevante que merecía ser recordado y celebrado y en eso consiste el proyecto, en conmemorar que llevamos 60 años de arte contemporáneo en Córdoba.

Una vista de la Exposición de Arte Contemporáneo de 1953. Foto: Cortesía Círculo de la Amistad
A.O: Te refieres a la mitad de los cincuenta como el parteaguas a partir del cual podemos hablar de una cierta recepción de la modernidad. Entre el 53 y el 54 nos encontramos con la exposición del Circulo, el primer viaje a París de Pepe Duarte y Juan Serrano, a Oteiza trabajando en el edificio de de La-Hoz… ¿Qué hay de mito y de realidad en el relato de este periodo que, a la postre, ha resultado tan significativo? ¿Era Córdoba en ese momento un terreno tan propicio, como ahora pueda parecer, para el advenimiento de la contemporaneidad? ¿Existía un caldo de cultivo, una burguesía ilustrada, unas instituciones receptivas que favoreciesen esta apertura?

A.L.P.V.: El relato se viene fraguando desde hace tiempo y hay elementos objetivos para conferirle credibilidad. Al margen del laboratorio de ideas y la conjunción de sinergias que puedan entenderse de la relación que se establece entre Jorge Oteizatrabajando en la Cámara de Comercioy quienes más tarde se integrarán en Equipo 57 (José Duarte y Juan Serrano) o derivarán en Grupo Espacio (además de los anteriores, Luis Aguilera Bernier y Francisco Aguilera Amate) y que permanecen en su órbita de influencia en estos años, además de la labor arquitectónica y de integración de las artes que lleva a cabo Rafael de La-Hoz en la propia Cámara de Comercio y otros edificios coetáneos y que podríamos singularizar en el montaje que realiza para la Exposición de Arte Contemporáneo que le encarga el Círculo de la Amistad… Montaje de una modernidad abrumadoracomo lo confirma su repercusión historiográficay que como sucede con su obra local, asocia la ciudad de Córdoba con la modernidad artística. Pero si todo esto no fuera suficiente está la propia exposición del Círculo que genera este proyecto. Y aquí la historiografía vuelve a ser unánime, concediendo a la exposición y al momento en que se produce la cualidad germinal de una modernidad incipiente que comienza a hacerse valer entre nosotros. Hay que recordar que en el contexto nacional y con sólo dos años de antelación se produce uno de los primeros intentos de renovación de la política cultural del régimen franquista en relación a las artes plásticas. Si la I Bienal Hispanoamericana de Arte, que se celebra en 1951 en Madrid, representa el inicio de la recepción de la modernidad artística en España, no cabe duda de que la exposición del Círculo de la Amistad viene a desempeñar el mismo papel en Córdoba.

Por lo tanto, como te digo, hay elementos objetivos para situar en torno a 1953 el punto de confluencia de la modernidad artística cordobesa. Y todo ello es posible gracias a que existen personas e instituciones que se involucran en proyectos como el de la exposición de 1953. Personas como Rafael de La-Hoz (a quien se le encarga el proyecto), Carlos Pascual de Lara y Antonio Povedano (que colaboran con de La-Hoz en la selección de los artistas que participan) y Fernando Carbonell (encargado de asuntos culturales del Círculo de la Amistad). Todo ello nos lleva a veces a hablar de estos años como de la época dorada del arte cordobés, máxime teniendo en cuenta que, además de lo dicho, a finales de los 50 los miembros de Equipo 57 pasan temporadas en Córdoba junto a personas de la talla de Denise Renè, Richard Mortensen, Néstor Basterrechea y demás. Sin el ánimo de que pueda resultar arrogancia viejunacomo comenta un amigolo cierto es que se echa en falta un periodo como aquél. Quizá se produjese algo parecido en los primeros años 80, cuando comenzaba la experiencia de la democracia y la efervescencia del arte de la primera posmodernidad nos encandilaba la vida. No sé, en cualquier caso lo que también es cierto es que no se trataba, ni entoncesen los 50 ni en los 80de una coyuntura que pudiese hacer explícita la existencia de una red activa de personas vinculadas al medio artístico y de un arco social que interactuara en consecuencia. Siempre han sido fenómenos minoritarios, mucho más numerosos en los 80, como puedes imaginar.

Obras de Antonio Povedano en la Bienal de Venecia de 1958. Foto: Catálogo Antonio Povedano. UNESCO
A.O.: Evidentemente son fenómenos que se producen muy a pesar de la ciudad y siempre debidos al compromiso de las personas que los impulsan. En este sentido resulta fundamental la figura de Antonio Povedano. Povedano está detrás de la exposición del 53, de la del 59 en la Sala Municipal de Arte, de las salas Liceo y Céspedes en los sesenta, de la sala de la Escuela de Arte en los ochenta y ya en los noventa responsable de la programación de la Caja Provincial. Es difícil rastrear un hito dentro de la historia del arte contemporáneo en Córdoba y no encontrar su presencia. ¿Quizás la figura que más ha determinado el devenir de las artes plásticas en la ciudad?

A.L.P.V.: No sabría decirte. Su papel en la gestión de salas de arte, como dices, es incuestionable, no solo por las que mencionas, también participó en otros proyectos más efímeros como el de la galería Atrium o el proyecto El Flamenco en el Arte Actual, así como por su papel en los cursos de paisaje de Priego de Córdoba y en la gestación del Museo del Paisaje. Yo viví su etapa al frente de la sala de la Caja Provincial, como ya sabes, y su criteriopor más que algunos artistas locales se quejasen de su intransigencia a incorporar obra suya en las exposicionesera respetado escrupulosamente por la dirección de la institución, lo que le permitió gozar de una perspectiva de la que en ocasiones se carece en este tipo de empresas. No podía ser de otra manera, como él mismo decía, o le dejaban hacer o que se buscasen a otro. No estaba dispuesto a transigir en su programa expositivo. Y después está su faceta docente en la Escuela de Artes y Oficios, donde ha formado a toda una generación de diseñadores y publicistas cordobeses… Pero bueno, también ha habido otras personas con un perfil más ligero por haberse dedicado menos años que Povedano a esto, como por ejemplo Miguel Cossano, al frente de la Posada del Potro en los primeros años 80 o José María Báez, más recientemente en Vimcorsa, siendo ambos también artistas.

Retomando la pregunta, es cierto que hay pocas personas como Antonio Povedano que se hayan implicado en la gestión y la exhibición de las artes plásticas en Córdoba como lo hizo él. Si acaso habría que recordar a Francisco Zueras, crítico de arte, además de artista y personaje clave en el medio local, también profesor en la Universidad Laboral desde mediados de los 50. Pocas cosas se movían en Córdoba, ya fuesen exposiciones, conferencias, presentaciones de artistas en textos impresos (catálogos) o ante el público, jurados y premios, en los que no estuviese presente Paco Zueras. Cuando yo escribía mis primeras críticas su figura era la única referencia local en ese medio y tenía una presencia que sancionaba sin refutación posible cualquier evento artístico que se produjese en la ciudad. Con el paso del tiempo esa presencia se diluyó y coincidió su desaparición a principios de los 90 con la etapa de Povedano en la Caja Provincial. De acuerdo, Antonio Povedano pero también Francisco Zueras y si me apuras Miguel Cossano y José María Báez en menor medida. Y no me extiendo más porque quizás también habría que analizar el papel de otras personas que, sin ser artistascomo es el caso de los citadostambién han desempeñado un papel protagonista en la gestión de las salas de exposiciones en Córdoba. 

José Duarte, Néstor Basterrechea, Agustín Ibarrola, Juan Serrano y Thorkild en Córdoba en el verano del 57.
Foto: Catálogo Equipo 57. MNCARS
A.O.: Al analizar la evolución de las artes plásticas en la ciudad en estos 60 años no observamos una línea clara, ascendente. Más al contrario el diagrama nos muestra una gráfica en forma de dientes de sierra en la que a periodos de ebullición y apertura le siguen otros de ostracismo y casi autarquía. Si acudimos a la única fuente bibliográfica, hasta el momento, el mencionado Córdoba, Arte Contemporáneo 1957-1990, comprobamos que son muy escasos los proyectos que lograron consolidarse en el tiempo y, que por ejemplo, la mayoría de las salas de exposición y galerías de arte de la ciudad no llegaron a perdurar más de cinco años.

A.L.P.V.: La historiaen particular la de la economíay la experiencia te confirman la existencia de ciclos en la mayoría de los procesos que tienen que ver con la sociedad. No es de extrañar que el arte, que se debe tanto al mercado como a la ideología, se resienta de este tipo de fenómenos. No sé si sirve para explicar por qué en Córdoba la vida de las salas de arte y las galerías es tan corta. De hecho si tomas el primero de los factores, el mercado, o bien terminas por descartarlo al comprobar que en nuestro caso es casi inexistente o precisamente por ello terminas confirmando su concurrencia en la vida tan exigua de las galerías. Por otra parte, sostengo desde hace años que la política cultural que sobre artes plásticas se lleva a efecto en Andalucía y por extensión en España es fundamentalmente personalista, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. El impulso ideológico que cada administración pública transfiere a su política de artes plásticas se diluye y pierde consistencia. Unas veces por la misma rotación en el poder de los sucesivos gobiernos que las administran, en otras ocasiones por la carencia de un proyecto personal que se sitúe por encima de esos cambios rutinarios.

Si reparas en tres instituciones españolas tan distantes como el Reina Sofía de Madrid, el IVAM de Valencia y el CAAC de Sevilla y colocas al frente de cada una de ellas a personas que las han dirigido sin un proyecto personal definido, como pudieran ser los casos de Ana Martínez de Aguilar, Consuelo Císcar y José Antonio Chacón, respectivamente, comprobarás a qué me refiero. Su dirección es paralela y coincidente con un periodo de crisis de la institución. Así que la ideología (y la política cultural que se deriva de ella, emanada de los órganos de decisión de los partidos políticos) tampoco es determinante para condicionar periodos de prosperidad y fatalidad en los centros de arte, museos y salas de exposiciones. Con lo cual volvemos al individuo que dirige con su proyecto personal y su estilo. Y aquí tengo que enlazar con lo que hablábamos hace un momento, con la responsabilidad y la impronta personal de una serie de gestores en relación a la visibilidad del arte contemporáneo en Córdoba. Sin nombrar a ninguno de ellos, piensa cómo la mayoría han estado por encima de los avatares del tiempo y de los cambios de gobierno local, desarrollando un programa que en gran medida y salvo deshonrosas excepciones ha coincidido con las luces más que con las sombras.
Portada del libro Córdoba Arte Contemporáneo 1957-1990,
obra de Jacinto Lara
A.O.: Si trazamos una mirada a los estudios sobre estos 60 años de arte contemporáneo en Córdoba comprobamos que la pujanza de la escena artística de los 50 alcanza los primeros años 60 para, utilizando tus propias palabras, “languidecer a continuación de forma irremisible”. El impulso en los 70 viene de la mano de las galerías de arte privadas y es en los 80 cuando se hace más explícita la apuesta de las instituciones por unas políticas culturales que favoreciesen la difusión del arte contemporáneo. Hasta ahí llegan los trabajos de investigación crítica al respecto. La pregunta en este sentido es doble: ¿qué ha pasado, desde el punto de vista de la historiografía, en los 90 y en la primera década del siglo XXI? y ¿no hubiera sido este el momento idóneo para llenar la laguna de estas dos décadas y actualizar así el estudio historiográfico?

A.L.P.V.: Si no te importa voy a comenzar por el final. Cualquier momento es bueno para ponernos al día en cuanto al análisis del devenir del arte en Córdoba. Mi responsabilidad en este sentido se debe al proyecto del que ya hemos hablado y que historiaba desde finales de los 50 a finales de los 80. A partir de entonces es terreno por desbrozar. Creo que resulta evidente que para abordar un proyecto de este calibre se necesita un equipo de personas y también creo que es responsabilidad de la Universidad cordobesa responder a esta necesidad. De igual manera que hace 25 años se decidió que era el momento de investigar sobre el arte contemporáneo cordobés de los últimos años, creo que ha pasado suficiente tiempo desde entonces como para retomar el análisis, pero insisto en que debe ser un proyecto en el que la Universidad, con sus recursos, alumnos y profesorado, debe llevar la pauta. Y yo estaré encantado, si así lo cree conveniente la dirección del proyecto, volver a colaborar con ellos como en su día lo hice. Pero también debe quedar claro que una cosa es actualizar el estudio histórico del arte en Córdoba a partir de la fecha en que finalizó el estudio precedentealgo que habría que hacer, sin duday otra muy distinta un proyecto como el actual, que tiene como objetivo celebrar que han pasado 60 años desde la muestra del Círculo de la Amistad. Un proyecto cuya única pretensión de índole histórica es la de anticipar la recepción de la modernidad artística en Córdoba y llevarla desde 1957 hasta 1953, año de celebración de la Exposición de Arte Contemporáneo.

También me preguntabas qué diría o cuáles podrían ser las conclusiones de ese análisis del arte en Córdoba desde los años 90 a la actualidad. Y debo decirte que aunque dicho estudio está por hacer hay multitud de fuentes a las que acudir para dar testimonio de lo que ha acontecido en estos años y que dichas fuentes se encuentran accesibles y en muchos casos estructuradas. Lo que resta es definir la metodología de trabajo, hacer acopio de información y labor de síntesis. Y lo que me pides sobre cuáles serían las trazas de esa síntesis, creo que están en la mente de todos: la diversificación disciplinar entre nuestros autores, la aparición en escena de una generación muy prometedora de artistas jóvenes, el florecimiento efímero de un sinfín de galerías de artede las que quedan cada vez menos, casi que sobran los dedos de una mano para contarlasy la desigual implicación de las instancias oficiales en la gestión, el apoyo, la difusión y la exhibición de las artes plásticas.

Una vista de la Exposición de Arte Contemporáneo de 1953. Foto: Cortesía Círculo de la Amistad
A.O.: Desde el punto de vista de la historiografía local el umbral de la modernidad en Córdoba se situaba en la segunda mitad de los 50 con la aparición de Equipo 57. A partir del estudio que realizas se propone adelantar ese hito a 1953, que es la fecha en la que se celebra la Exposición de Arte Contemporáneo del Círculo de la Amistad que ahora se conmemora. ¿Cuáles son las razones que te han llevado a considerar necesario este cambio?

A.L.P.V.: El cambio viene dado por la necesidad de adaptarse a la realidad histórica. No es que pretenda restarle protagonismo a Equipo 57 en la recepción de la modernidad artística en Córdoba, es que hay elementos concluyentes suficientes como para que la anticipación en unos años sea obligada. La exposición del Círculo de la Amistad que conmemoramos no tiene solo importancia en sí misma, quiero decir que el montaje que hace Rafael de La-Hoz en la Sala de Juegos de la entidad hasta convertirla en la Sala de Pinturasantecedente de la actual Sala Julio Romero de Torrescon todo ese aparato de luminotecnia diseñado y realizado ex profeso, los paramentos pintados en negro, los fondos de uralita… componen un escenario radicalmente moderno para aquellos años, máxime en una ciudad de provincias como Córdoba. Pero no se trata sólo de eso, si repasas entre los artistas que participaron, resulta que encuentras a Manuel Mampaso, que exhibe Verde y redes, una pintura con la que también estuvo presente dos años antes en la I Bienal Hispanoamericana de Arte de Madrid. Un hecho que entre otras cosas demuestra no solo la rapidez con la que Córdoba decide emular la apuesta que la capital de España hace a favor de la modernidad artística, sino también la apropiación que el régimen franquista hace de la abstracción como síntoma de modernidad y de regularización de la cultura. Y aquí coinciden historiadores de diverso pelaje y condición, desde Víctor Pérez Escolano a Juan Manuel Bonet, de Bernardo Palomo a Juan Bosco Díaz de Urmeneta. Todos señalan el claro posicionamiento de la ciudad a favor de la contemporaneidad artística en estos años, un compromiso de tímida apertura hacia la recepción de la modernidad desde las instancias oficiales de la cultura, que llama la atención porque se produce con una prontitud que en otras muchas ocasiones no ha sido tan evidente o simplemente no ha existido. Creo que son razones suficientes para otorgar a la Exposición de Arte Contemporáneo del Círculo de la Amistad la cualidad de hito en la historiografía artística cordobesa.

A.O.: Al plantear una exposición tan numerosa en cuanto a artistas participantes, habrás chocado con la escasez de espacios expositivos de los que dispone la ciudad. ¿Hasta que punto ha condicionado este aspecto el número de autores que forman parte de la muestra y cuáles han sido los criterios de selección que has manejado para establecer la nómina de artistas?

A.L.P.V.: El proyecto ha sufrido cambios. Comenzó hace casi tres años con poco más de medio centenar de artistas que a lo largo de su trayectoria hubiesen mantenido una relación estrecha con la contemporaneidad. En ese momento la exposición se articulaba mediante una tesis que buscaba hilvanar síntomas de modernidad o contemporaneidad entre artistas cordobeses activos a mediados del siglo pasado y autores actuales. Después se planteó un proyecto más abierto y participativo en el que tuviesen cabida todos aquellos autores cuya obra o presencia en la ciudad fuese un hecho innegable. Se trataba de celebrar 60 años de arte contemporáneo en Córdoba y no tenía sentido blindar una tesis en torno a ese planteamiento, por lo que se decidió adoptar la clave presencial que te comento. La nómina de artistas se acerca al centenar y son cinco las salas disponibles, aunque algunas de ellas se descuelgan y hay que buscar otras que las sustituyan. Estos son los condicionantes reales de las exposiciones del proyecto. Una nómina de alrededor de cien artistas, que posteriormente se cierra en 119 y cinco espacios diferenciados. Hay también otros factores que intervienen en los criterios de selección. La intención es que cada exposición refleje la pluralidad de matices de tendencias tan diversas como el realismo y la abstracción, el expresionismo y la nueva figuración, así como los cambios que se producen en el medio artístico con la posmodernidad. Además cada exposición debe integrar varias generaciones de artistas, incluso autores ya desaparecidos y diferentes disciplinas. En este último sentido, una de las claves del proyecto es la presencia normalizada de la fotografía en cada una de las exposiciones.

Como consecuencia tenemos las cinco exposiciones que vertebran el proyecto, que son Abstracciones, Realismos, Retratos del gesto, Cartografías de la figura y Cambio de paradigma. Y en ellas participan 119 artistas cordobeses de distintas generaciones. Creo que es un buen número, quiero decir que es una nómina bastante nutrida. Soy consciente de que hay otros muchos artistas que no están en las exposiciones, pero teniendo en cuenta las salas disponibles, era imposible integrar más artistas de los que ya están. Por eso, cuando alguno plantea la razón de su ausencia no puedo decir otra cosa que el motivo es la falta de espacio para que todos puedan participar. Se trata de una cuestión de prioridades, partiendo de los espacios expositivos que tiene Córdoba, mi propuesta es invitar a participar a los artistas que forman parte del proyecto. Si hubiese más salas es muy probable que algunos de los que no están, estuviesen, aunque en este tipo de proyectosa mayor o menor escalasiempre es imposible contentar o satisfacer los deseos de todos. Al menos es lo que me dicta mi experiencia.


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