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1 ene. 2015

Alvin Langdon Coburn. La primera vanguardia fotográfica

Station Roofs, Pittsburgh [Tejados de la estación, Pittsburgh], 1910
Impresión a la gelatina de plata, c. 1985, 25,5 × 30,7 cm 
Colección de la George Eastman House (legado de Alvin Langdon Coburn), Rochester, Nueva York (1967:0147:0002)
© George Eastman House, International Museum of Photography and Film

A.L. Pérez Villén / Ars Operandi

Fiel a su compromiso con la fotografía, la Fundación Mapfre nos ofrece una magnífica exposición retrospectiva de Alvin Langdon Coburn que se compone de casi dos centenares de imágenes, procedentes las mejores colecciones sobre su obra : el Metropolitan Museum of Art, el Museum of Modern Art y la colección privada de Janet Lehr en Nueva York y la Royal Photographic Society y la George Eastman House. Precisamente a esta última viajará la exposición una vez termine su estancia madrileña. Comisariada por Pamela Glasson Roberts, la muestra es la primera que se hace sobre el fotógrafo norteamericano desde que a mediados del siglo pasado se reuniesen varias colecciones representativas de su trabajo y supone la primera ocasión en que se reúne tal cantidad de obra, toda ella documentada junto a diversos textos introductorios en el catálogo. Se ratifica por tanto, ese compromiso de Mapfre por la fotografía, ya sea histórica o contemporánea, como se pone de manifiesto en su programación de los últimos años : Lisette Model, Graciela Iturbide, Fazal Sheihk, Walker Evans, John Gutmann, Anna Malagrida, Dayanita Singh, Gotthard Schuh, Eugène Atget, Adam Fuss, Imogen Cunningham, Jitka Hanzlová, E. O. Hoppé, Manuel Álvarez Bravo, Emmet Gowin, William Christenberry, Lynne Cohen, Vanessa Vinship, Henri Cartier-Bresson y Stephen Shore, por mencionar sólo las individuales.


St. Paul's from Bankside, London [Saint Paul desde Bankside, Londres], c. 1905
Impresión posterior al platinopaladio,34,7 °— 24,6 cm 31 Studio, Londres ©George Eastman House/
Published and Printed by 31 Studio.
Ahora es el turno de uno de los autores claves para entender la evolución de la fotografía desde comienzos del pasado siglo, pues Coburn representa como nadie el tránsito del pictorialismo y otras tendencias asociadas de finales del siglo XIX a los intereses por las corrientes de vanguardia del siglo XX. Su aportación a la disciplina, ya sea en su faceta sintáctica –en la experiencia de un nuevo lenguaje artístico- como en la técnica, desarrollando e investigando nuevos sistemas de positivado de la imagen (desde los platinotipos a la goma-platino y sobre todo la goma bicromatada, además de la gelatina de plata) y en su difusión mediática (fotograbado) hacen de Coburn uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX –al menos en su primera mitad- y no obstante lo que llama la atención a historiadores de la disciplina, como Glosson Roberts, es que para la comunidad fotográfica no esté a la altura de coetáneos suyos como Edward Steichen, Alfred Stieglitz o Paul Strand. La razón es su prematura desaparición de la escena fotográfica, primero por su residencia en Europa (asolada por la Primera Guerra Mundial) y después su voluntaria reclusión en Gales, apartado e inmerso en procesos de ascetismo espiritual que le llevaron a vincularse a numerosos grupos de espiritistas, teósofos, ocultistas, masones, rosacruces, etc…


The Flat-Iron Building, Evening [El edificio Flat-Iron, atardecer], 1910-1911
Platinotipia, 40,5 °— 31,4 cm Colección de la George Eastman House (legado de Alvin Langdon Coburn), Rochester, Nueva York (1967:0144:0303) © George Eastman House, International Museum of Photography and Film
En cualquier caso lo que resulta evidente es su temprana apuesta por la fotografía, desde que en su niñez le regalasen una máquina fotográfica hasta su primera experiencia expositiva con sólo 17 años y al otro lado del Atlántico. Quizá ayudase el hecho de haber nacido en una familia de clase media bien acomodada –Alvin Langdon Coburn nace en 1882 en Boston, Massachusetts- y a que algún pariente le ayudase en su primera formación : un tio suyo, fotógrafo diletante, con el que inicia su formación artística y que le pone en contacto con autores europeos y norteamericanos, logrando entrar en grupos y hermandades que serán determinantes para el devenir de la fotografía en los primeros años del siglo XX. Pero Coburn se lo trabaja, al trato afable e incluso la seducción galante de un temperamento atractivo hay que añadirle el tesón de quien no duda en ponerse en contacto con quienes le pueden formar en aspectos técnicos fundamentales para la fotografía. Así sucede en numerosas ocasiones y en contextos y épocas diferentes, Coburn no ceja en su empeño por hacerse con las herramientas (distintas técnicas de positivado, fotograbado) que le permitan crecer como artista. Por todo ello en los primeros años del nuevo siglo ya forma parte de colectivos que serán decisivos para la disciplina fotográfica, como Photo-Secession de Nueva York de Stieglitz (para el advenimiento de la Nueva Objetividad) y de la hermandad de Linked Ring de Londres (para el pictorialismo). Coburn se dará a conocer por su vinculación al pictorialismo, pero también será precursor del formalismo vanguardista, de las tomas urbanas en picados inconfundibles, de la fotografía abstracta, geométrica y vorticista, incluso del retrato moderno.


Landscape [Paisaje], 1902 Platinotipia, 24 °— 18,8 cm. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York, 
Colección Alfred Stieglitz, 1933 (33.43.190) ©2014. Image copyright The Metropolitan Museum of Art/
Art Resource/Scala, Florence.
Y toda esta carrera la desarrolla en apenas dos décadas, teniendo en cuenta que el primer año del siglo XX es cuando muestra por primera vez sus trabajos en Londres en una colectiva de fotógrafos norteamericanos que le propicia su tío Fred Holland Day en la Royal Photographic Society, iniciando un continuado periplo entre Europa y América –poco más de diez veces se trasladará de un continente a otro- hasta que en 1912 fije su residencia definitiva en Reino Unido. Y antes de que finalice la década ya estará pasando largas temporadas al norte de Gales, donde terminará recluyéndose años más tarde. Los primeros trabajos de Coburn son vistas de entornos naturales y urbanos, nimbados por la atmósfera misteriosa del pictorialismo, célebre corriente de finales del siglo XIX que pugnaba por otorgar credibilidad a una disciplina –la fotográfica- que era reprendida desde la esfera del arte por su testimonial compromiso con la realidad que representaba, por su vacuo mimetismo que reproducía maquinalmente el motivo. Como consecuencia de ello se produce un movimiento fotográfico que pretende dotar a la nueva disciplina técnica de un aura artística, volcándose en la recreación de ambientes bajo la pátina claroscurista, imprecisa y seductora del pictorialismo. Las fotografías de Coburn de estos años presentan rincones envueltos en la bruma formal de tonalidades agrisadas que semejan procesos más propios de la estampación que de la técnica fotográfica.


The Octopus, Madison Square Park [El pulpo, Madison Square Park], 1909
Impresión posterior al platinopaladio, 42,2 °— 32,2 cm 31 Studio, Londres ©George Eastman House/
Published and Printed by 31 Studio.
Los muelles de Liverpool, los ambientes fabriles y mineros, las callejas, iglesias y fortalezas del viejo Edimburgo. Fragmentos de paisajes anclados en la memoria de una retina que se niega a focalizar y dispensar nitidez a la representación de la imagen. Pero no sólo son las escenas de su América natal, ni de Reino Unido, debido a sus continuos desplazamientos a un lado y otro del Atlántico, también fija emplazamientos europeos, enclaves y vistas italianas (El Vesubio, Venecia y sus canales), españolas (Cádiz), alemanas, suizas o parisinas. Muy conocidas son también las imágenes del Nueva York previo a los felices años 20, celebérrima la del edificio Flat-Iron, que era su habitual hospedaje en sus viajes a la ciudad de los rascacielos. Pero Nueva York es también la localización de sus primeras tentativas formales –derivadas de sus particulares picados y encuadres- que preludian en casi una década los intereses de corrientes como los de la Nueva Objetividad. Se trata de imágenes precursoras de un interés fotográfico que vincula la disciplina con la vanguardia del arte. Imágenes tan impactantes y singulares como atrevidas que testimonian un compromiso por el paisaje –algo que Coburn venía practicando desde su primeros trabajos- pero desde una perspectiva exclusivamente fotográfica, dotándolas de la plusvalía artística que les confiere una faceta del paisaje que no practicaba la pintura. Imágenes como la que muestra los senderos que hollan el paisaje nevado del Madison Square Park, que componen los tentáculos de un pulpo urbano. El catálogo de localizaciones de la cámara de Coburn es inmenso, siempre bajo el paradigma formalista que hemos esbozado. Así trabaja en torno a los paisajes industriales de Pittsburg, las Cataratas del Niágara (congeladas en territorio americano), el Parque de Yosemite, el Gran Cañón del Colorado…


Le Penseur (George Bernard Shaw [1856–1950]), Paris [El pensador (George Bernard Shaw 1856-1950),
París], abril de 1906 Impresión a la goma-platino, 28,7 °— 22,9 cm. Colección de la George Eastman House 
(legado deAlvin Langdon Coburn), Rochester, Nueva York (1967:0155:0032) © George Eastman House, 
International Museum of Photography and Film
Un apartado singular es el de sus retratos de celebridades. Max Weber, Henri Matisse, Alfred Stieglitz, Gertrude Stein, Igor Stravinsky, Mark Twain, H. G. Wells, Henry James (que lo contrató para ilustrar sus libros), Auguste Rodin y George Bernard Shaw, entre otros. Es este último quien facilita su implicación con el género, ofreciéndole la posibilidad de ilustrar revistas de comienzos de siglo con imágenes de personajes célebres : artistas, músicos, literatos, etc… Especialmente singular es su fotografía asociada al vorticismo, que es una tendencia artística derivada del cubismo y que en pintura practicaron algunos autores al recomponer la realidad representada mediante la geometría y el movimiento.


Vortograph [Vortografía], 1917 Impresión a la gelatina de plata, 27,5 °— 20,3 cm Colección de la George
Eastman House (legado de Alvin Langdon Coburn), Rochester, Nueva York (1967:0098:0051) 
© George Eastman House, International Museum of Photography and Film
Coburn a través de Wyndham Lewis y el poeta Ezra Pound entra en contacto con el movimiento vorticista británico y comienza a trabajar en torno a imágenes reduplicadas, ya sean retratos, objetos o retazos de realidad. Este principio se lleva a efecto entre 1914-1917 y desarrolla una línea formalista que en ocasiones se adentra en el territorio de la abstracción geométrica, dando lugar a sus vortografías. No obstante y sin desmerecer el interés de este tipo de imágenes, que son indisociables de los elementos añadidos a las lentes –Coburn diseña con la ayuda de Pound un artilugio similar a un caleidoscopio- para conseguir el efecto deseado, resultan más contundentes las tomas que muestran aspectos parciales de la sintaxis constructiva de la Catedral anglicana de Liverpool. La razón quizás estribe en su higiene formal y atrevida composición, además del carácter anticipatorio de la fotografía que vendrá con la Nueva Objetividad.

Alvin Langdon Coburn
Fundación Mapfre (Sala Bárbara de Braganza), Madrid
hasta el 8 de febrero