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9 mar. 2015

Martín Domínguez. Architect 1897-1970. The times were changing

Hipódromo de la Zarzuela, con Carlos Arniches y Eduardo Torroja, Madrid, (1935)


Pablo Rabasco, comisario de la exposición / Ars Operandi 


Aquellos días de 1960, Martín Domínguez tuvo que jugar por segunda vez la amarga suerte del exilio. Domínguez y su familia cogieron las pocas pertenencias que podían llevar en el coche y cruzaron vía Miami a los Estados Unidos. Detrás dejaban 23 años en La Habana. Algunos edificios memorables y multitud de amigos. La suerte se repetía. Si ahora un enfrentamiento directo con Fidel Castro terminaba por forzar el exilio, años antes en España, la victoria de los fascistas en la Guerra Civil llevaba a Domínguez a ser inhabilitado de por vida para ejercer su profesión de arquitecto en su país.

El primer planteamiento era quedarse cerca, en Miami, esperando que la situación se tranquilizara en Cuba, pero como en el caso de España, Domínguez intuía de nuevo un cambio definitivo en su vida. Así, que decidieron seguir hacia Nueva York, donde había recibido una oferta de trabajo en The Irwin S. Chanin School of Architecture en The Cooper Union. Pero el futuro daría otro giro inesperado. Los documentos necesarios para realizar el contrato no llegaban desde España y cuando lo hicieron otra persona ya había ocupado su puesto. Fue así como Domínguez decidió aceptar una nueva oferta, esta vez de Cornell. 

Era septiembre de 1960 cuando llegaron a Ithaca. Las colinas se despedían del verano con una luz cálida y un viento que presentía el largo y frío invierno.

Llegaron en un hermoso coche, marca Mercedes, con asientos de cuero rojo y acabados en maderas nobles que llamó la atención de todo el mundo. Con él llegaban su esposa Josefina y su hijo Martín. Traían consigo algunas maletas, unas carpetas con los trabajos realizados en España y Cuba, y algunos libros. Cuando tuvieron que dejar Cuba precipitadamente, decidieron que cada miembro de la familia escogiera un solo libro de la biblioteca, no podían llevar más. Domínguez escogió las obras completas de Manuel Azaña, el presidente del Gobierno de la República española durante la Guerra Civil. Josefina, un tratado sobre formas de cocinar el arroz en España, y el joven Martín optaba por unas obras completas del poeta Federico García Lorca, compañero de su padre en la Residencia de Estudiantes de Madrid y asesinado por los fascistas en Granada al final del verano de 1936.


Edificio RadioCentro, con Emilio del Junco y Miguel Gastón , La Habana (1947)

La llegada de Domínguez a Sibley Hall y sus comienzos como profesor visitante venían respaldados por su trayectoria como arquitecto. En España, Domínguez se había formado en la Escuela de Arquitectura de Madrid y en la Residencia de Estudiantes,  institución en la que en pocos años coincidieron toda una generación brillante de artistas, científicos e intelectuales como Federico García Lorca, Salvador Dalí, Severo Ochoa o Luis Buñuel. Martín Domínguez en esos años coincidió con grandes personalidades del siglo XX como Le Corbusier, con quien llegó a tener una breve correspondencia. En esa época trabajó asociado con el arquitecto Carlos Arniches llegando a realizar algunas obras brillantes como el Auditorio de la Residencia de Estudiantes (Madrid, 1933), los Albergues de Carretera, y especialmente el Hipódromo de la Zarzuela (Madrid, 1936) proyectada junto al ingeniero Eduardo Torroja, obra considerada como una de las más brillantes de toda la arquitectura española del siglo XX.

El exilio a Cuba se vio forzado por su participación en la construcción de las defensas de Madrid en los primero momentos de la Guerra Civil y por su conocida condición de liberal y demócrata. Es cierto que el perfil político y social de Domínguez le hacía estar cerca de una clase social alta pero su temperamento y convicciones fueron mucho más amplias. Al llegar a La Habana, Domínguez encontró un buen lugar para vivir y trabajar a pesar de no poder nunca convalidar su título de arquitecto, teniendo siempre que asociarse con arquitectos cubanos. En Cuba se asoció en un principio con Honorato Colete con quien realiza  entre otras obras el Edificio Radiocentro (1947). Más tarde colabora con Miguel Gastón y Emilio del Junco con quienes realiza el Plan Marianao (1950) y el Teatro y Centro Comercial Miramar (1949). Finalmente colaboró con Ernesto Gómez Sampera con quien realizará la obra más aplaudida de este periplo cubano, el edificio FOCSA (1952-56). En 1959, su proyecto para un edificio monumental de cincuenta plantas en Alamar, llamado Edificio Libertad, sería propuesto como ganador del concurso, pero un enfrentamiento con Fidel Castro dejaría finalmente desierto el concurso y con ello de nuevo la necesidad de salir del país.

Edificio FOCSA, con Gómez-Sampera e Ysrael Seinuk, La Habana (1953-56)

 En Cornell iniciaría un periplo verdaderamente interesante, centrado en la docencia en Sibley Hall, pero también colaborando con la Ford Foundation o con la Escuela de Arquitectura de Puerto Rico. A nivel profesional tuvo la oportunidad de colaborar con Peter Cohen en un importante encargo del gobierno de Johnson para la construcción de un barrio de viviendas sociales en Rochester y un programa de construcción de escuelas. Durante los años en Cornell trazó una fuerte amistad con Colin Rowe, uno de los más importantes profesionales en el ámbito de la teoría del urbanismo. Y también siguió manteniendo una fuerte amistad con el arquitecto español exiliado en México Félix Candela, a quien consiguió llevar a Sibley Hall en varias ocasiones para impartir conferencias y cursos. 

Aquella última noche, la del 12 de septiembre de 1970, Félix Candela y Martín Domínguez cenaban juntos en Nueva York. Preparaban una serie de cursos para ese otoño.

En el funeral intervinieron Colin Rowe, el decano Kelly y Félix Candela. Se leyó una hermosa carta que llegó desde Nueva York, firmada por Francisco García Lorca, hermano menor de Federico:

“Con palabras de su amigo Federico, palabras de las que él seguramente gustaba, podría decir, aludiendo a la caída del alto chopo, nuestro árbol simbólico

Yo te vi descender
en el atardecer,
y canto tu elegía,
que es la mía.”




Martín Domínguez. Architect 1897-1970. 
The times were changing
Exposición:
Del 16 de marzo 2015 al 7 de abril 2015 
Galería Bibliowicz, Milstein Hall.
Departamento de Arquitectura, Facultad de Arquitectura. Arte y Urbanismo. 
Cornell University, Ithaca, Nueva York. 
Comisarios: Pablo Rabasco y Martín Domínguez 

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