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30 mar. 2015

¿Para qué poetas en tiempos de miseria? El CAAC celebra sus 25 años

Obras de Rogelio López Cuenca y Curro González en el CAAC. Foto: José Jurado
Redacción / Ars Operandi

El CAAC comienza el ciclo expositivo con el que celebra los 25 años de singladura del centro. No ver, no oir y callar traduce en palabras tres dibujos de Curro González sobre la condición del artista y repasa un cuarto de siglo a través de las obras de la colección del centro. Y es que los sucesivos recortes en los presupuestos del CAAC han llevado a su director, Álvarez Reyes, a realizar todo tipo de malabarismos y confeccionar unos programas expositivos en los que las adquisiciones, donaciones y depósitos cobran especial protagonismo. Como muestra de la difícil situación económica por la que atraviesa el CAAC basta arrojar un dato, su dotación ha pasado de 6,2 millones en 2009 a 3,1 M en 2015. Descontados los gastos de personal y mantenimiento de las 24 hectáreas del conjunto de la Cartuja, solo 300.000 € se pueden dedicar a programa y adquisiciones. Aún así el centro parece sobreponerse a las dificultades y  con más voluntad que presupuesto ha presentado una nutrida programación para este año que comienza con este ciclo conmemorativo. A la exposición que en estos días se inaugura se sumarán El presente en el pasado además de una individual sobre el arquitecto y artista, José Ramón Sierra, quien se ocupó de la recuperación del edificio principal de la sede del CAAC y El gran silencio, un ambicioso proyecto centrado en las ideas de soledad, aislamiento, silencio y contemplación tan presentes en la historia del conjunto monumental. Además el centro desarrollará su programación habitual en torno a sus habituales sesiones expositivas. Cercano el verano iniciará una amplia sesión sobre el "mal de archivo", "para ir más allá del documento y lo documental" con sendas exposiciones individuales de la videoartista sevillana María Cañas y del artista y cineasta austriaco Oliver Ressler. Coincidiendo con la celebración del Festival de Cine Europeo se inaugurará una colectiva que girará en torno a la filmografía de Alain Resnais. Y en noviembre llegará la muestra que repasa la trayectoria de un colectivo indispensable en la historia del arte contemporáneo andaluz, los malagueños Agustín Parejo School, que llegarán al CAAC bajo el comisariado de Jesús Alcaide.

La chambre en noir y Retratos del artista como un poquito jesuita de Rafael Agredano. Foto: José Jurado
Es por esto que uno de los intereses que Álvarez Reyes persigue como comisario en No ver, no oir y callar es indagar "en la grave y profunda crisis que estamos inmersos, producto de la situación financiera y el estallido de la burbuja inmobiliaria que ha provocado una emergencia social y estragos en el sector cultural" destacando "la resistencia casi numantina de instituciones culturales, entre ellas los museos". Y para ello nada mejor que comenzar con la pregunta que formula Hölderlin y que Rogelio López Cuenca retoma magistralmente en sus emblemáticas piezas para la Expo92, ¿Para qué poetas en tiempos de miseria?. A modo de respuesta a esta pregunta, casi un centenar de obras se interrogan a su vez sobre cuestiones estéticas, culturales, sexuales, identitarias o sociales en un repaso al arte andaluz e internacional de estos últimos 25 años.  La exposición comienza centrando su mirada en la producción de las últimas décadas en las que "el arte habla del arte, ya sea mediante la crítica institucional, la ironía sobre su propia realidad y tradición, o bien reinterpretando lenguajes del siglo XX". Un recorrido que nos traslada desde la nueva abstracción al conceptualismo pictórico con obras de Manolo Quejido y Alfonso Albacete; de la fotografía y su papel prioritario en el arte de los 90 con obras de Candida Höfer, a la escultura de herencia duchampiana en los trabajos de Brossa y Moraza. También se analizan los cambios sucedidos en la sociedad en temas referidos a la identidad y sexualidad, con obras de Victoria Gil, Inmaculada Salinas o Guillermo Pérez Villalta. En otro de los espacios del Claustrón Norte se propicia el diálogo entre dos artistas para las que "el feminismo y las dinámicas de poder acabar por situarse en el espacio doméstico", como Louise Bourgeois y Carrie Mae Weems, ambas también representadas en la colección del centro.

Carrying de Pepe Espaliú en el CAAC. Foto: José Jurado
La exposición evoca también el papel del movimiento la Chanson, surgido en Francia en los años 50 y 60 del pasado siglo, y presta especial atención al papel de la música popular en la segunda mitad del siglo XX, como desencadenante de importantes cambios sociales. El uso del vídeo y del cine por los artistas plásticos es también objeto de análisis bajo el epígrafe La cosa nostra con obras de Pilar Albarracín y María Cañas. Y es que No ver, no oír y callar permite, sobre todo, trazar una mirada certera a veinticinco años de renovación de la plástica andaluza. A las obras de Albarracín y Cañas hay que sumar nombres fundamentales como Chema Cobo, Ángeles Agrela, José Piñar además de recientes incorporaciones a la colección como en el caso de José Miguel Pereñíguez o Jorge Yeregui. Importante comienza ser también la presencia de artistas cordobeses en los fondos del CAAC. El Espaliú más intenso se nos muestra en una escultura de hierro de la serie Carrying además de un video documental de la acción que bajo el mismo nombre realizó en San Sebastián y en Madrid en 1992. De otro cordobés, aunque formado y afincado en Sevilla, Rafael Agredano, encontramos obras tan significativas como La chambre en noir, con una relectura de Picasso, esta vez desde la ambientación bondage,  además de un par de fotografías de la serie Retratos del artista como un poquito jesuita en la que Agredano presenta su lado más iconoclasta y performativo.

Land Escape, instalación de José Jurado en No ver, no oír y callar. Foto: Cortesía del artista
Clausura la muestra la adquisición más reciente del CAAC, Land Escape, del también cordobés José Jurado, un archivo de casi un centenar de imágenes que retrata esta nueva generación de emigrantes españoles, que de igual manera que los de los 60, han de abandonar el país en busca de mejores expectativas laborales. Fotografías, anuncios publicitarios, reseñas de noticias, mapas y gráficas conforman un compendio sobre un fenómeno que solo en los últimos años ha forzado la salida de más de 200.000 jóvenes. Es el retrato de una tierra que, como indica Jurado, "ha visto estos últimos años cómo se ha acrecentado la salida de jóvenes hacia otros lugares del mundo en busca de trabajo y una vida mejor, cosa que no ofrecía un país en caída libre sumido en una gran depresión de la que no parece que vayamos a salir en breve"".

No ver, no oír y callar. 1990-2015.
Comisario: Juan Antonio Álvarez Reyes.
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.
Hasta el 13 de septiembre de 2015