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10 jul. 2015

Carl Andre: escultura, poesía y ready-made. Iluminaciones de la posmodernidad

Carl Andre. Escultura como lugar, 1958-2010. Palacio de Velázquez (MNCARS)
Fotografía : Joaquín Cortés / Román Lores
A.L. Pérez Villén / Ars Operandi

Lo cierto es que no hay mejor manera de titular la exposición de Carl Andre (Quincy, Massachusetts, 1935), desdoblada entre las salas del edificio Sabatini del MNCARS y el Palacio de Velázquez del Retiro. Aún más teniendo en cuenta que la obra del escultor norteamericano transita entre el arte minimal, el arte conceptual y el land-art. Y siempre a caballo de esa extralimitación de la escultura, ese desbordamiento, esa expansión de la que hablaba Rosalind Krauss. Y es que la obra de Andre se inserta felizmente en el espacio expositivo –diáfano y luminoso en el caso del Palacio de Velázquez, no tanto como el cercano Palacio de Cristal, donde por cierto se exhibió obra de Andre en 1988, precisamente una de ellas vuelve a Madrid- potenciando las cualidades espaciales del lugar y haciéndolas suyas.

Carl Andre. Escultura como lugar, 1958-2010. Palacio de Velázquez (MNCARS)
Fotografía : Joaquín Cortés / Román Lores
Manuel Borja-Villel (director de MNCARS) propone revisar o resituar el arte minimal a la vista de la obra de Carl Andre. Rechaza el carácter teatral o escenográfico que le adhiere Michael Fried y piensa que la propuesta del escultor norteamericano es tan compleja y heterogénea como para no cerrar en un capítulo su adscripción al minimal, al conceptual y al land-art. De entrada hay que decir que la exposición abunda en esta línea y que apunta muchos posibles recorridos y lecturas que vienen a conferir crédito a la tesis. Con casi 400 piezas de distintas colecciones y galerías internacionales, comisariada por Philippe Vergne y Yasmil Raymond y coproducida entre el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Dia Art Foundation, la muestra itinera además a otros emplazamientos, como la sede de la Dia Art Foundation en Nueva York, la Hamburger Bahnhof Museum für Gegenwart de Berlín, el Museo de Arte Moderno de la Villa de París y el MoCA de los Ángeles. Para la ocasión se ha editado un catálogo que contiene abundante documentación sobre la obra y la trayectoria de Andre. Por todo ello no hay que dejar pasar la ocasión y perderse la doble exposición de Carl Andre en Madrid.

Carl Andre. Escultura como lugar, 1958-2010Steel-Aluminun Square, 1969. Palacio de Velázquez (MNCARS)
Fotografía : Joaquín Cortés / Román Lores
La propuesta de Andre se nutre de los presupuestos del arte minimal, evidencia la ineludible sustracción que se opera en la escultura –la negación del pedestal y el rechazo de sus valencias expresivas o discursivas- que le otorga carta de naturaleza en su proceso de liberación, después de los logros asumidos con las vanguardias históricas. En este contexto estilístico se fragua la obra de Carl Andre, siendo sus rasgos característicos la ausencia del componente semántico, el grado cero de expresividad, la impugnación de la subjetividad (que no de la autoría como sucede con el arte minimal), el despojamiento formal de su repertorio espacial y la asunción del proceso de seriación y modulación de los elementos formales. Y aquí habría que plantearse la viabilidad de relacionar el minimalismo con el estructuralismo, aunque sea de manera inversa. A todo lo anterior habría que añadir otros ingredientes de peso, como es el hecho de prescindir del objeto aislado -del hito escultórico- en beneficio del despliegue secuencial de todo un dispositivo sistemático de elementos que como signos de un lenguaje nuevo, nos permiten bajar la vista a la vez que mantenemos abierta la perspectiva, para poder pasear la mirada por una obra que describe un paisaje, un lugar horizontal anclado al suelo.

Carl Andre. Escultura como lugar, 1958-2010Palacio de Velázquez (MNCARS), mayo 2015
Fotografía : Joaquín Cortés / Román Lores
Este es el elemento crucial en la obra de Andre, este es el contexto primordial de su obra, más que el espacio : el suelo que aloja y soporta los prismas cuadrangulares de madera, estaño, acero corten, hormigón, piedra, ladrillos refractarios, magnesio, cobre, etc… con los que articula su obra y que nos sugieren sensaciones de gravedad, versatilidad, elocuencia, monumentalidad y especificidad; aspecto este último que no se suele referir a la hora de hablar de su obra pero que otorga sentido a su propuesta y al título de la exposición, ya que cada una de las esculturas se vincula al lugar para la que fue concebida. Aquí el minimal vuelve a perder fuelle, al menos en su dureza canónica y el contexto del lugar en que se inserta la pieza en particular adhiere a su escultura una valencia significativa, hasta el momento inusual en este tipo de arte. También hay que hablar de equilibrio, ritmo y mesura, acumulación y repetición, variables que se comportan como notas musicales, como signos de un lenguaje. Un lenguaje que no es mecánico ni está desposeído de las inflexiones naturales, un sistema orgánico de signos y elementos, pautas y ritmos que acercan su trabajo a los postulados del land-art. Esa es la misión y esa es la lectura que hacemos de sus recitativos de bloques de madera, de sus espirales de estaño, de su dispersión caótica de cojinetes.

Carl Andre. Escultura como lugar, 1958-2010Words, 1958-1972. Edificio Sabatini (MNCARS), mayo 2015
Fotografía : Joaquín Cortés / Román Lores
Carl Andre habla de plástica y de clástica, siendo la primera la acción sobre la materia que se modela dando lugar a la escultura (previa al registro minimalista). Y la clástica, que es la manipulación y combinación de elementos que no se pueden modelar ni alterar en sus formas y cualidades. El Andre canónico es el de la clástica y sin embargo no es el único, lo señala Borja-Villel al presentar la muestra y señalar su protagonismo en la deriva que la escultura experimenta con la crisis de la modernidad, inaugurando la posmodernidad. No obstante, si hubiese alguna duda respecto a esa cualidad polimórfica o polifónica del proyecto global que cursa en el trabajo de Carl Andre, no hay más que degustar un extenso conjunto de obras que el artista viene acometiendo de manera paralela y en cierta forma callada –y que ahora se nos muestran- unas piezas a mitad de camino de la poesía concreta y la fonética, la poesía visual y gráfica, el collage y el mail-art : un compendio de obras sobre papel, estampaciones, fotocopias y ediciones gráficas, así como textos poéticos concretos. Esta faceta poética, textual o gráfica, que podríamos enclavar siguiendo la clasificación propuesta por el artista dentro de la clástica, es la misma que preside su trabajo como escultor, sólo cambia la materia. En un caso el lenguaje (ya sea textual o fonético) y la imagen gráfica, en otro la madera, el acero, el aluminio, etc…

Carl Andre. Escultura como lugar, 1958-2010Dada Forgeries. Edificio Sabatini (MNCARS), mayo 2015
Fotografía : Joaquín Cortés / Román Lores
Pero cuando se habla de la complejidad, de la polifonía de la propuesta artística de Carl Andre, no es solo por lo precedente. Aunque en principio cause cierta perplejidad, termina por aceptarse la coherencia conceptual entre la escultura y la poesía concreta y los ensayos gráficos. Asumimos como natural su querencia por la clástica en diversos contextos y procedimientos, reconocemos y disfrutamos de su escultura canónica por entenderla como una suerte de recitativo de elementos modulares que se intercalan en un sistema orgánico y que configuran un lugar determinado : la escultura propiamente dicha y el espacio que la acoge y la sufre. Pero es que hay más, es que Carl Andre no se agota aquí, porque lo que sigue y que se muestra en las salas del edificio de Sabatini, apunta a lo inorgánico, a lo caótico o cuando menos casual. Es el caso del conjunto de piezas que se conocen como Dada Forgeries, que es un corpus de obras, en este caso objetuales y que habría que situar entre la plástica y la clástica, obras que son deudoras del espíritu dadaísta además de descendientes directos del ready-made duchampiano. Un colofón que viene a certificar la riqueza y la complejidad, sin duda contradictorias, de la propuesta de Carl Andre.

Carl Andre. Escultura como lugar, 1958-2010
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía / Palacio de Velázquez
Clausura : 28 de septiembre / 12 de octubre

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