12 nov. 2018

La profunda huella de Antonio Povedano

Antonio Povedano, Astronauta, 1959. A/L. Foto: J.A.


Rafael Sillero / para Ars Operandi

No es del todo fácil referir la vida y obra de Antonio Povedano desde una ciudad en la que su figura, un siglo después de su nacimiento, sigue teniendo un peso notable. Povedano, además de un artista con una destacada trayectoria, fue un enorme gestor cultural, cuando todavía no era habitual tal término para tal labor. Con una inclinación particular por difundir el arte de su tiempo, organizó exposiciones y encuentros culturales, dirigió la programación de distintos espacios expositivos cordobeses –posiblemente los momentos más álgidos en la ciudad en cuanto a arte y artistas de vanguardia se refiere– y dejó simiente en los alumnos y alumnas que pasaron por sus clases en la Escuela de Artes y Oficios ‘Mateo Inurria’ y en cursos como los que impartió en Alcaudete y Priego de Córdoba, donde en 1988 creó la Escuela Libre de Artes Plásticas. En línea con su compromiso por la renovación de las enseñanzas artísticas y creativas, debemos destacar su metodología para la síntesis de la forma, conocida como Transformación del objeto.

Povedano también supo cómo plantar cara a lo establecido, y así, como cuenta Miguel Forcada en el libro Antonio Povedano en su paisaje, ante las dificultades para la formación que tenían los aspirantes de la provincia de cara a optar a la beca Julio Romero de Torres de la Diputación de Córdoba, planteó una queja ante el tribunal, razón por la cual, al año siguiente, se crearon tres becas para candidatos de la provincia, siendo una de ellas la que posibilitó que el joven Povedano ingresara en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba. 

Todo lo que significó el artista se palpa en Antonio Povedano (1918-2008): creación, identidad y vanguardia, la muestra antológica repartida entre los espacios expositivos del Centro de Arte ‘Rafael Botí’ y Vimcorsa. Un recorrido que nos sumerge en la gravedad de su obra pictórica, que entronca con la vanguardia española que tomó fuerza en los años 50 del siglo pasado −época en la que surgió, entre otras propuestas, el grupo El Paso−, además de posibilitarnos una revisión de sus dibujos, vidrieras, murales, cartelería y diversos documentos como fotografías, escritos, catálogos o correspondencia que el artista mantuvo con colegas como Antonio Saura. 

En el Centro Botí encontramos obras que dan muestra del dilatado recorrido de Povedano como paisajista, desde los comienzos, con su paso por la Residencia de El Paular, hasta sus personales horizontes de las últimas décadas, en los que una decidida combinación de color, materia y gesto crean profundos espacios que sobrecogen desde la vibración más que desde lo puramente identificable. Povedano caminó cercano a la abstracción constructivista, como se observa en las piezas presentadas para la Bienal de Venecia de 1958 –dispuestas en la actual exposición tal y como se hizo hace 60 años–; por terrenos cubistas y, a partir de los años sesenta, por la Nueva Figuración de carácter expresionista. En el mismo centro, con un certero estudio psicológico de los personajes, se exponen diferentes retratos realizados por Povedano, como la pintura de un Camilo José Cela sentado o los sintetizados dibujos de escritores que realizó para la editorial Ágora. En cuanto a arte público, destacan los bocetos para los murales de la Universidad Laboral de Córdoba, con temática rural, y para las pinturas de las iglesias erigidas por el Instituto Nacional de Colonización en las nuevas poblaciones de Jaén y Córdoba. Y visibilizando su constante apuesta por la promoción de artistas, labor que Povedano desarrolló coordinando numerosas exposiciones, principalmente en Madrid y Córdoba, se incluyen obras de Manuel Rivera, Alfonso Albacete y José Vento; además de documentación de la exposición homenaje a Daniel Vázquez Díaz, proyectada en la Dirección General de Bellas Artes de Madrid, en 1953, de la que fue organizador y participante.

Una vista de la exposición de Antonio Povedano en Sala Vimcorsa. Foto: J.A.

“Su dibujo era duro y seco, ya que tenía la formación recia del campo”, nos decía su amigo Venancio Blanco. Y es en Vimcorsa donde descubrimos al artista conocedor de la aspereza de ciertos trabajos. Povedano pertenece a una generación en la que numerosos artistas e intelectuales, dando por buena la máxima chejoviana, se universalizaron a través de lo cercano. La tradición fue revisada desde la vanguardia, y así Povedano realizó series que se adentran en el flamenco, expresión de la que fue un gran apasionado y conocedor, como demuestra sus retratos imaginarios de cantaores, el comisariado de exposiciones temáticas o la numerosa cartelería realizada; en la tauromaquia, captando tanto a los grandes maestros –portentoso es el retrato de Belmonte– como a miembros de las cuadrillas; en la dureza del trabajo en el campo, la mar o los centros industriales; en los modos de vida cotidianos… El recorrido nos lleva finalmente a la parte dedicada a las vidrieras, técnica que retomó vigencia durante la segunda mitad del siglo pasado al amparo de las corrientes renovadoras del Concilio Vaticano II. Povedano realizó varios vitrales, entre ellos, el más grande de Europa en superficie continua de vidrio emplomado; un encargo de Rafael de La-Hoz, para la capilla de las Hijas de María Inmaculada de Córdoba –actualmente parroquia de Santa María Madre de la Iglesia–, que el artista resolvió, entre 1963 y 1966, con un trabajo de 130 m2 bajo el título Letanía lauretana –obra de la que podemos ver una reproducción en caja de luz–.

Sumándose al reconocimiento a Antonio Povedano, y siguiendo su modo de hacer al acercar el arte al mayor número de personas posible, la Fundación Cajasol, bajo la dirección de Victoria Díaz Zarco, ha llevado a cabo un completo e inclusivo programa pedagógico para hacer más accesible la exposición. Igualmente se han realizado medio centenar de actividades relacionadas con la figura de Povedano y su arte, en las que han colaborado diversas instituciones.

Antonio Povedano (1918-2008): creación, identidad y vanguardia 
Sala VIMCORSA. El sentir jondo en la gestación de una vanguardia 
CAC Rafael Botí. Pensamientos y contextos en torno al paisaje. 
Comisario: Federico Castro 
Hasta el 18 de noviembre

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